viernes, 30 de agosto de 2013


LA MASONERIA FEMENINA UNIVERSAL



En la sociedad europea de los siglos XIV y XV, salvo excepciones, las mujeres se encontraban reducidas a un papel subalterno en la familia, la sociedad, la iglesia y el Estado. Sin embargo hubo mujeres que participaban de la dureza del trabajo de los hombres. Por tal motivo con el tiempo se hizo frecuente la incorporación de mujeres que fueran viudas o hijas de canteros a los trabajos de construcción.

Viendo la historia, en muchos pueblos orientales como el árabe, la mujer está más cerca de ser esclava que compañera y así se ha visto sin ironía alguna que la esclavitud parece haberse iniciado en el matrimonio. En otros pueblos, como en la India, la mujer se consideró en otros tiempos como mero instrumento de procreación. En la China, la condición femenina era también inferior y aún en peores condiciones, pues era considerada una simple cosa que se adquiría por compra y que se transformaba en esclava. Es entonces cómo de igual modo, la masonería del siglo XIV tenía prohibido a las mujeres el ingreso al templo masónico.

Sin embargo, si vemos el reglamento de la Gran Logia de York , que data del 23 de octubre de 1696, reproduce en un manuscrito de la Logia N° 236 del mismo nombre respecto a la forma de llevar a cabo la recepción de un aprendiz: ”aquel o aquella que debe ser hecho masón (albañil) coloca las manos sobre el libro y las instrucciones le son dadas”: se trata de una indicación de importancia, por tanto se refiere al momento en que el recipiendario o recipiendaria se compromete a guardar los secretos del oficio y la palabra de reconocimiento. Entonces, ya en esa época se estaba indicando claramente que masón podía ser tanto el hombre como la mujer, dejando una puerta abierta para su lucha por la igualdad.

La verdad, la luz, el camino es imposible que pueda ser dado exclusivamente al varón, porque estos medios de perfeccionamiento que nos enseña la masonería son universales, para los hombres y mujeres. La Masonería debiera ser entendida a partir de la idea del hombre COMO PERSONA HUMANA, SIN GENERO.

¿Cómo se inician las logias femeninas en el mundo?

“Las Logias Femeninas” adquirieron verdadera y desde luego, gran importancia, en Francia, a partir de 1760, importancia en tal grado que el Gran Oriente de Francia decidió en 1774 regularizar lo que ya era un estado de hecho, sin atentar a las limitaciones que las reglas de la Orden establecieron.

Fueron creadas entonces las Logias de Adopción bajo la tutela de los talleres masculinos, controladas y quienes instruían en los trabajos.

Hay que destacar que las Logias masculinas más famosas de la época, , tales como “Contrato Social” y la que presidió Benjamín Franklin y donde fue iniciado Voltaire llamada las”9 hermanas”, tuvieron cada una su correspondiente Logia de Adopción.

El Duque de Chartres, cuando fue Gran Maestro del Oriente de Francia inició en la Masonería a su esposa y a su hermana.

La mujer, a diferencia de lo expuesto anteriormente, en los siglos donde era una ciudadana de segunda clase, hoy en día tiene un papel fundamental en el avance de nuestra sociedad. Siempre lo tuvo dentro de su hogar, pero ahora es reconocida por la sociedad.

La mujer es tenaz, perseverante, luchadora, solidaria. Y si a estas cualidades se le suma la maternidad, la mujer es la dadora de la vida y la responsable de llevar adelante a la familia como columna vertebral.

La mujer, a diferencia del hombre, y sin intentar menospreciar las cualidades de nuestros hermanos, somos líderes de lucha incansable hasta logar nuestro cometido, las mujeres cuando se trata de velar por la salud y bienestar de nuestros hijos, adquirimos una fortaleza divina inagotable, somos perseverantes en la lucha por nuestros ideales y no existe muro o traba que nos haga dar un paso atrás cuando de buscar y alcanzar la justicia se refiere.

Es entendible entonces que al permitirle el ingreso a la masonería a la mujer, ésta revoluciona el interior de la misma. En consecuencia, la mujer aporta a la masonería aquello que fue adquiriendo durante tantos años y siglos de silencio. Como gran aprendiz sin ser iniciada aún, callaba y analizaba todo y sacaba sus conclusiones. Ahora que la historia la ha reivindicado y que los estamentos sociales, entre los que se encuentra la masonería, las aceptan, es su momento de aportar con la sabiduría por tantos siglos acumulada y sólo dada a sus hijos bajo el techo de su hogar.

Es imposible aceptar en pleno siglo XXI aún instituciones que no permitan el perfeccionamiento de la mujer, ¿será quizás porque piensan que esto ya fue alcanzado por nosotras y ya no lo necesitamos? Sería mejor pensar así antes que verificar la mente retrógrada y machista de ocultar temas de importante valor espiritual a la dadora de la vida. (Licely Ruiz-Caro Salas)