miércoles, 18 de mayo de 2016

El único y verdadero landmark masónico: El Cambio


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El único y verdadero landmark masónico: El Cambio

Por Milton Arrieta López, 33°


Tal vez la muerte no es el único acontecimiento seguro en la vida, como la mayoría de seres humanos tienden a pensar.



Lo que es hondamente seguro en este mundo viviente así como en la física, la filosofía, la espiritualidad y en la misma masonería: es el cambio. Tenemos que considerar también, que este no es el mundo de Claudio Tolomeo, no es el mundo de la predeterminación, este es por el contrario el mundo de la relatividad y del principio de incertidumbre; Einstein y Heisemberg cambiaron las reglas de juego, este es el mundo de los viajes espaciales y de la nanotecnología.

Pero en la física moderna todo cambia, eso se lo debemos a la segunda ley de la termodinámica que dice que en un sistema cerrado la entropía (trasformación) con el tiempo aumenta, según el físico teórico Stephen Hawking no se puede construir una teoría única del universo sin implicar esta ley. El cambio es continuo, todo es movimiento, es uno de los gritos de Galileo Galilei en su injusta prisión: “y sin embargo se mueve”, haciendo alusión a la factibilidad del movimiento de la tierra que contradecía las enseñanzas dogmáticas religiosas.

Me resulta Interesante encontrar algunas doctrinas antiguas referentes al cambio, en los conceptos atribuidos a Hermes Trismegistroencontramos lo siguiente: “Pero padre, ¿no te parece inmóvil la tierra? No hijo mío, es precisamente lo único que es a la vez móvil y estable, es imposible que un procreador procree si movimiento, ¿no sería ridículo pensar que permanece inmóvil precisamente la que es el alimento de todos los seres y la procreadora y generadora de todas las cosas? (CH XII, 17).” Así mismo el tercer principio del Kybaliondice: Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.

En la masonería también todo se mueve, creo un poco, que a veces pasa como con esos clérigos medievales ortodoxos que no veían que las cosas cambiaban y enviaban a la hoguera a quienes no veían su “luz”.

DiosAntes de Copérnico todo estaba fundamentado en modelos estacionarios, reinaban las teorías de Claudio Tolomeo, en el campo espiritual también se suponía la falta de movimiento, en el libro “El nombre de la Rosa” de Humberto Eco, se puede ver muy bien ese pensamiento retrograda: Jorque el monje ciego decía que el conocimiento solo podía suscribirse a dos cosas: al precepto de “Yo Soy el que Soy” del Dios de los judíos y al concepto de “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida” de Jesús, parte trina del Dios de los cristianos. En otras palabras todo el conocimiento está contenido en esos dos dogmas, todo por fuera de ello era herejía, es interesante meditar sobre “el conocimiento” dentro de estos linderos dogmáticos desde el llamado que hiciera la Gran Logia Unida de Inglaterra en 1929, cuando estipuló que era indispensable para la existencia masónica regular que el masón creyera en Dios y en su verdad revelada; esa verdad revelada de Dios implica por supuesto un teísmo activo y a la vez una involución, puesto que es totalmente opuesto al discurso masónico predominantemente deísta y agnóstico de los siglos XVIII y comienzos del XIX de los referentes y francmasones Benjamin Franklin, George Washington, Ethan Allen, Voltaire, Montesquieu, Diderot, Helvecio, etc.

Pero en la masonería todo es cambio, si vemos más allá de una tierra que “parece” no moverse descubriremos que la masonería es hija del cambio, también los masones han promovido el cambio, por ende la masonería de progreso esta cimentada en el cambio.

Dentro de esa historia “contextual” de la masonería, es decir, anterior a la oficial, si consideramos que la historia oficial nace en 1717, encontramos lo siguiente:

El autor Charles Pompier ha aseverado que existe cierta relación entre la masonería y los Obreros Dionisiacos (aproximadamente 1000 años antes de Cristo) quienes fueron el vehículo de trasmisión de conocimientos mistéricos entre los pueblos Egipcio y Griego; los Obreros Dionisiacos eran una asociación dedicada al arte de la construcción de templos, pero conexa con los misterios dionisiacos que penetraron los pueblos de Asia Menor y Siria.

Autores como Jean-Marie Ragon de Bettignies han afirmado que la masonería deviene de los Collegia Fabrorum, institución que Numa estableció en Roma 700 años antes de Cristo, de acuerdo a Ragon, Numa Pompilio organizó en Roma a 131 sociedades de artesanos, poniendo a la cabeza a los Collegia Fabrorum. Los Collegia rendían un culto especial a Ianus (Jano – Junio) el dios de la astronomía y la arquitectura, en cuyo honor se celebraban en Roma las dos fiestas solsticiales correspondientes a la apertura de las dos mitades ascendente y descendente del ciclo zodiacal.

Dentro de esta historia “contextual” de la Orden, autores como François-Timoléon Bègue Clavel han afirmado que la masonería guarda estrecha relación con los esenios, un movimiento judío establecido 150 años aproximadamente antes de Cristo, ya centrados en un monoteísmo mistérico, para nada ortodoxo y muy diferente al teísta clásico.

Para autores como Leader Scott y Ramón Martínez Zaldúa, el eslabón perdido entre los Collegia y la masonería que después se conoció como operativa está en los Maestros Comacinos de la Isola Comacina de Italia, llamaban logia a su logar de reunión, tenían juramentos, toques y palabras de pase etc., se observan permanentemente elementos gnósticos de los cátaros y albigenses en su arte arquitectónico.

JacquesdeMolayNo faltan autores que ven un punto de unión entre los Caballeros Templarios y la masonería, sobre todo la masonería irlandesa que dio refugio a los templarios que huían, después que el rey deFrancia Felipe el hermoso ordenara su captura en octubre 12 de 1307, hay autores que incluso sugieren que los templarios fueron los primeros masones “aceptados”, pero los templarios fueron cristianos heterodoxos en todo sentido, pues habían incorporado prácticas gnósticas en sus rituales.

De acuerdo al autor Robert Ambelain en el año 1277 la historia dió lugar a la primera maestra de obra, la masona operativa Sabine Steinbach, hija del maestro constructor de la catedral de Estrasburgo Erwin Steinbach, quien después de la muerte de su padre culmino parte de la obra y esculpió algunas esculturas.

Ya la masonería operativa seguía cambiando, según el historiador Findel de los monjes arquitectos aparecieron los constructores seculares que se organizaron en corporaciones. La masonería comenzaría a descristianizarse cuando comenzó a aceptar a personas ajenas al arte de construir que eran verdaderos heterodoxos, gracias a los diarios de Elias Ashmole, un alquimista rosacrusiano se sabe que fue iniciado en 1646.

Puede observarse que quedó derogada una antigua ley, un verdadero landmark había quedado en desuso con el ingreso de los masones “aceptados”, esos que no estaban ligados a la construcción material de edificios.

Existen registros que dan cuenta de la iniciación de mujeres antes de 1717, como la de Elizabeth Aldworth en 1712 y la de Mary Bannister en 1714, esta última como masona operativa en el municipio de Barking y Dagenham en Inglaterra, la logia de investigación Quatuor Coronati ha presentado al menos dos artículos bien documentados sobre estas hermanas masonas y sus historias.

Puede también observarse que quedó fuera de lugar ese pretendido landmark según el cual la masonería operativa había sido absolutamente masculina, al fin y al cabo y como suele decirse, nada quedará oculto entre el cielo y la tierra.

Un landmark masónico supone ser un principio o norma rectora masónica que viene de la antigüedad y nunca ha variado en su esencia, en el siglo XIX tardío proliferaron los autores que propusieron listas de landmarks, entre ellos, en particular Albert Gallatin Mackey tuvo mucho éxito en Latinoamérica, de su lista se extraen normas que fueron atesoradas y en algunos casos (no pocos) lo siguen siendo por obediencias masónicas de corte anglosajón (regulares). Encontramos cuestiones como las siguientes:

Landmark No. 2. La división de la Masonería Simbólica en tres grados.

Se sabe que en la masonería operativa solo había un grado, el de aprendiz, el fellow, no era un grado sino un experto ya miembro de la logia, y el maestro era un rango no un grado.

Landmark No. 3. La leyenda del tercer grado.

La leyenda de Hiram es moderna, no existen registros de esta leyenda en la antigüedad, ni siquiera en la tradición oral, algunos autores afirman que la primera leyenda giró en torno a la historia de Jacobo de Molay.

Landmark No. 4. El Gobierno de la Fraternidad por medio de un presidente llamado Gran Maestro.

No existían Grandes Maestros en la antigüedad, el primero fue Anthony Sawyer en 1717, por convención de los miembros de cuatrologias. Después siguen supuestos landmarks que otorgan prerrogativas al Gran Maestro, que como se sabe, si no existían Grandes Maestros antes de 1717 menos sus prerrogativas.

También siguen supuestos landmarks que otorgan derechos ante la Gran Logia y se sabe también que la primera Gran Logia nace en 1717, así que nada de esto podía venir de la antigüedad.

Existen landmark como el XXI que prescriben como obligatorio un libro de la ley que contenga la voluntad revelada del Gran Arquitecto del Universo, cuestión que borra la pretendida antigüedad de la orden masónica, pues si resulta cierta su antigüedad y por ende sus orígenes precristianos, esta norma o principio no puede jamás describir un evento que viene de la antigüedad de manera inmutable.

Landmark No. 18. Ciertas calificaciones de los candidatos para la iniciación se derivan de la Señal de la Orden. Estas calificaciones se refieren a que debe ser un hombre no mutilado; de nacimiento libre, y de edad madura. Por consiguiente, la mujer, el que ha perdido el uso de sus facultades, el esclavo o el que ha nacido en cautiverio, están descalificados para la iniciación en los ritos de la Masonería.

Por supuesto, el apócrifo landmark No. 18 resulta ser un insulto a la inteligencia, puesto que mucho antes de 1858, cuando el ilustre Mackey lo publicara por primera vez, existían a buen número masones regulares de raza negra absolutamente libres que habían sido iniciados dentro de la tradición del masón Prince Hall, de hecho Prince Hall había nacido esclavo, a los 11 años era sirviente del curtidorWillam Hall, de este esclavista tomó su apellido y en 1770 era un hombre liberto, se inició en 1775 en la Logia No. 445 de la Gran Logia de Irlanda.

Además, existen registros oficiales de mujeres masonas iniciadas en la masonería operativa como en la especulativa antes de 1717 como los mencionados anteriormente.

Resulta inexplicable que en Latinoamérica, Grandes Logias de la corriente regular sigan manteniendo los landmarks de Mackey, fenómeno que se observa en ciertas obediencias andinas.

Sin embargo, esta masonería seguiría teniendo cambios, pronto se abrió a los judíos y mediante las logias militares la masonería penetró a oriente encontrando la forma de manejar la membresía de masones hinduistas y budistas para los primeros existen muchos dioses, para los segundos no existe un dios creador.

En la Europa continental los masones se revelaron a la monarquía, muchos masones pese a ser nobles lucharon en contra de los privilegios de la nobleza, con el masón francés y filósofo de la primera ilustración Montesquieu a la cabeza y su espíritu de las leyes. Fue esa masonería antimonárquica la que llegó al continente latinoamericano, impulsada por las logias Lautaro, pronto nacieron las primeras repúblicas modernas, así como el constitucionalismo positivo.

Esa masonería antimonárquica seguiría cambiando en la Europa continental, a través de la profundización del universalismo y dellaicismo, mientras que Latinoamérica sucumbiría poco a poco a la regularidad que exportaba Estados Unidos.

En 1854 el Gran Oriente de Bélgica suprimió la norma que prohibía la discusión de temas religiosos y políticos, señal de clara madurez institucional.

En 1872 el Gran Oriente de Bélgica también eliminó la norma que obligaba a la invocación del Gran Arquitecto del Universo y de su verdad revelada, lo que implicó que no teístas, deístas, panteístas, agnósticos y ateos pudieran ingresar a la Orden.

En 1882 la Logia Les Libres Penseurs del Gran Oriente de Francia iniciaría a María Deraismes, una brillante mujer que luchó por la igualdad de género y los derechos de la mujer, también fue artífice con Georges Martín de la fundación de la Orden Mixta Internacional “El Derecho Humano”, Orden que actualmente cuenta con más de 17 mil masones y masonas y tiene presencia en casi todo el mundo.

La universalidad masónica ya no era solo pretendida sino real, en una logia podían coexistir como hermanos mujeres y hombres sin discriminarse por sus creencias, género humano, raza, estatus social y económico en pro de la maestría de la arquitectura interior, un verdadero ecumenismo secular, una verdadera hermandad universal.

En 1961 nació CLIPSAS, una institución que alberga a 90 obediencias liberales con 200 mil masones aproximadamente y que hace parte del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, el 9 de julio de 2015, en el marco del encuentro No. 47 de ECOSOC. Debate de Alto Nivel, su presidente Louis Daly pronunció un discurso titulado: “¿Cómo desarrollar una noción de progreso, que permita que el desarrollo sostenible contribuya a un sentido de solidaridad social?”.

En conclusión, el único landmark masónico que cumple a cabalidad la definición de lindero de la Orden, que viene de la antigüedad y ha sido inmutable, es el cambio. La masonería es hija del cambio, también los masones han promovido el cambio, por ende la masonería de progreso esta cimentada en el cambio.