lunes, 13 de abril de 2026

La Piedra Primordial y la Obra del Adepto G:.M:.Victor Salazar Soto 100°

La Piedra Primordial y la Obra del Adepto

 G:.M:.Victor Salazar Soto 100° 

En el umbral de las enseñanzas profundas, el símbolo de la Piedra Primordial suele ser atribuido al grado inicial del sendero iniciático. Màs aquel que ha penetrado los velos de la apariencia reconoce, sin ambigüedad, que dicha Piedra no pertenece a un grado, sino a la condición misma del ser humano en su perpetua transición hacia la realización, no existe grado, dignidad ni corona iniciática que exima al Adepto de esta labor, la Piedra permanece, y con ella, la Obra. De la Razón de la Obra Interior El ingreso en la Augusta Orden no es fruto del azar, sino de una inclinación íntima del espíritu hacia la Luz. Aunque las motivaciones aparentes difieran, subyace en todos los iniciados una misma corriente: la aspiración a participar conscientemente en la regeneración del Hombre y en la rectificación del mundo. Y, sin embargo, se revela una verdad que separa al profano del iniciado: no existe templo universal posible sin templo interior previamente erigido. Antes de pretender levantar columnas en la humanidad, el Adepto debe erigirlas en sí mismo. La iniciación, en su lenguaje silencioso, lo declara: la Piedra no trabajada es el propio ser, aún sometido a influencias, automatismos y errores de percepción. Tallarla no es un ejercicio simbólico, sino una exigencia ontológica. El juicio más severo no proviene del exterior, reside en el interior no conquistado. El hombre, en su estado ordinario, vive encadenado a formas de pensamiento que no le pertenecen, a estructuras implantadas en las primeras etapas de su existencia, repitiendo patrones sin conciencia de su origen. Así, lo que cree ser voluntad, es muchas veces inercia; lo que juzga identidad, no es más que acumulación. La Obra comienza cuando el iniciado distingue entre lo que es y lo que ha sido impuesto. No se trata de negar el pasado, sino de purificarlo. no se trata de destruir la forma, sino de revelar la esencia. Solo quien ha instaurado orden en su propio caos puede aspirar a ser instrumento de orden en el mundo. Pretender lo contrario es erigir sobre cimientos inestables. El despertar, del cual hablaron los sabios de todas las edades, no es un concepto filosófico, sino un estado operativo del ser. Sin él, toda acción es dispersión y ese despertar comienza por recuperar la capacidad de asombro, facultad olvidada por el hombre moderno, pero indispensable para la percepción de lo Real. La talla de la Piedra es, por tanto, un acto de soberanía interior: la decisión de convertirse en aquello que se está llamado a ser. De las Dos Vías de la Transmutación La Obra se despliega en dos movimientos inseparables: La visión interna (el conocimiento de la Piedra) La acción dirigida (la rectificación de la forma) Primera Vía: La Visión Interna Ningún texto, por elevado que sea, puede sustituir la experiencia directa del descenso interior. La iniciación no instruye: confronta. El recinto de aislamiento simbólico, figura de la cámara interior del ser, coloca al iniciado frente a lo esencial, despojado de todo artificio. Allí, la máxima hermética indica el sendero: descender a las profundidades, rectificar y descubrir lo oculto. Este principio, presente en todas las tradiciones auténticas, afirma una ley universal: quien no se conoce, no puede conocer. Mas el conocimiento de sí no se realiza en soledad absoluta. El otro hermano actúa como superficie reflectante. En su presencia, el iniciado reconoce aspectos de sí mismo que le serían inaccesibles en aislamiento. La fraternidad no es solo unión: es instrumento de revelación. El propósito es alcanzar el núcleo inmutable del ser, aquello que permanece cuando todas las identificaciones han sido disueltas. Las manifestaciones superiores del arte participan de esta misma función: no entretienen, sino que recuerdan. Son vibraciones que despiertan en el Adepto la memoria de su propia esencia. Segunda Vía: La Acción Dirigida Conocida la Piedra, comienza la verdadera labor. Las herramientas simbólicas adquieren entonces su pleno significado: El Mazo, expresión de la Voluntad Real, fuerza que impulsa y sostiene. El Cincel, manifestación del Discernimiento, que separa lo esencial de lo superfluo. Sin Voluntad, no hay transformación. Sin Discernimiento, no hay dirección. En los comienzos, la acción es intensa y visible: se desprenden grandes fragmentos de ignorancia. Con el progreso, la labor se vuelve más sutil, más silenciosa, pero también más exigente, pues se dirige a las imperfecciones más finas. El Ritual establece el campo de fuerzas necesario para esta operación: silencio, ritmo, orden. No es representación, sino mecanismo de elevación. Como en las antiguas corporaciones de constructores, la Piedra no es llevada al Templo hasta haber sido preparada. Así también, el iniciado no ocupa su lugar en la Obra Universal sino en la medida en que ha trabajado sobre sí mismo. De la Marca de la Singularidad La Piedra jamás alcanza una perfección geométrica absoluta. Conserva trazos de su origen, huellas de su proceso. Y es precisamente en esa singularidad donde reside su valor. La Obra no busca uniformidad, sino autenticidad consciente. No busca perfección estática, sino perfeccionamiento continuo. Cada iniciado talla su Piedra según su naturaleza, sin fórmulas, sin atajos. La senda es individual, aunque recorrida en fraternidad. La verdadera ignorancia no es no saber, sino creer que se ha llegado. De la Condición Mecánica y el Despertar Las enseñanzas de Maestros elevados revelan con rigor una realidad incómoda: el hombre ordinario no es uno, sino múltiple; no es consciente, sino mecánico. Ese estado fragmentado constituye la Piedra en su forma más densa. La Obra consiste en observar sin indulgencia esos mecanismos, en sostener la atención sobre sí mismo, y en comenzar la lenta construcción de un centro permanente. No se trata de aniquilar, sino de ordenar. No se trata de negar, sino de someter lo inferior a lo superior. El trabajo consciente y el esfuerzo voluntario son los verdaderos instrumentos de transmutación. Cada instante de recuerdo de sí es un golpe de Voluntad. Cada acto de lucidez es una incisión de Inteligencia. y para terminar: En una era dominada por la dispersión, la apariencia y la inmediatez, la Obra sobre la Piedra constituye un acto de resistencia sagrada. Es elegir la profundidad sobre la superficie. La esencia sobre la forma. El Ser sobre la ilusión. No es un camino breve ni cómodo, pero es el único que conduce a la Realización, la Piedra no se talla para alcanzar la Obra: la talla misma es la Obra. Y solo aquel que ha comenzado a unificarse en sí mismo puede, legítimamente, participar en la edificación del Templo Invisible de la Humanidad. Soberano Santuario Memphis Misraim Para Los Estados Unidos de Norteamérica

Orden Hermética Rosacruz Solar. G:. M:. Victor Salazar Soto 100° Del Secreto del Vehículo de Luz Interior Instrucción en la Cámara del Corazón –

Orden Hermética Rosacruz Solar. 

 G:. M:. Victor Salazar Soto 100° 

 Del Secreto del Vehículo de Luz Interior Instrucción en la Cámara del Corazón – 

Rito Rosacruz Bajo el amparo de la Rosa que florece en la Cruz, y en la quietud donde el alma aprende a escucharse a sí misma, se confía esta enseñanza a quienes han comenzado a despertar del sueño de las formas, existe una manera de percibir que no pertenece a los sentidos ordinarios ni a las facultades del plano sutil comúnmente conocido. Es una forma de conciencia que ya no depende de sus envolturas, porque ha comenzado a reconocer su propia naturaleza como fuente de manifestación, No es un cuerpo en el sentido habitual, ni una simple proyección del ser. Es una emanación consciente nacida del pensamiento purificado, sostenida por una voluntad en armonía con el principio interior, quien se aproxima a este estado deja de identificarse con sus vehículos transitorios. Comprende que no es aquello que utiliza, así como el cuerpo físico reposa y el sutil se despliega en otros niveles, el buscador sincero descubre que existe una región donde la percepción no está fragmentada en sentidos, sino unificada en una sola vivencia del Ser. Allí, conocer no es analizar. Es participar. Ver no es observar. Es reconocer. Escuchar no es recibir. Es resonar. En ese estado, la conciencia no duda porque no se separa de aquello que percibe. Todo se presenta como una unidad viva, donde el error pierde su fundamento, cuando el iniciado, por servicio o necesidad, vuelve su atención hacia planos más densos, no depende de antiguas formas. Aprende, gradualmente, a generar una presencia adecuada al nivel en el que ha de actuar. No se traslada: se manifiesta. No toma prestado: expresa. Este principio no debe confundirse con habilidades externas ni con prácticas acumulativas. No es algo que se adquiera como un objeto, sino algo que se revela cuando el ser se ordena interiormente. La clave no está en hacer más, sino en ser de manera más íntegra. Porque toda dispersión interna impide la claridad, y toda identificación con el resultado distorsiona la pureza del acto. Solo cuando pensamiento, intención y esencia comienzan a alinearse, se abre la posibilidad de una percepción más alta. Y aun así, el sendero no se recorre en soledad. Siempre hay una guía, visible o invisible, que ya ha transitado el camino y cuya presencia ayuda a sostener el equilibrio necesario para no perderse en las propias proyecciones. No se trata de dependencia, sino de armonía con una corriente mayor. Porque construir una forma es sencillo en comparación con habitarla sin perder el centro, esa es la verdadera disciplina. Comprended entonces, con el corazón sereno: No es un don extraordinario. Es el reflejo natural de una conciencia integrada. No es una técnica secreta. Es una consecuencia del equilibrio interior, y quien comienza a rozar este estado no lo hace por curiosidad, ni por deseo de poder, sino por una disposición sincera al servicio y a la comprensión. Así, paso a paso, el alma aprende que no necesita ir a ningún lugar para expandirse. Porque la Luz que busca… ya habita en su propio centro. Y en ese reconocimiento silencioso, la Rosa comienza a abrirse.

Arcano Supremo del Arte de la Edificación del Ser Imperecedero G:.M:.Victor Salazar Soto 100°

Arcano Supremo del Arte de la Edificación del Ser Imperecedero 

G:.M:.Victor Salazar Soto 100°

 Bajo la Autoridad de la Orden Hermética Rosacruz Solar . 

Por la Voluntad Silente del Principio Innombrable, y bajo la irradiación de la Luz que no declina, la Orden Hermética Rosacruz Solar proclama este Verbo reservado, cuya transmisión corresponde únicamente a la potestad del que encarna la Cúspide del Conocimiento Viviente: El Gran Maestro. No es este un discurso para oídos profanos ni una doctrina para la curiosidad superficial. Es una emanación destinada a aquellos que, habiendo atravesado los velos de la forma, están preparados para reconocer que la verdadera Obra no se realiza en el mundo visible, sino en la sustancia misma de la conciencia. La Tradición no es una construcción humana: es una corriente eterna. Y el Arte Supremo no consiste en edificar estructuras perecederas, sino en consumar la transmutación del ser en esencia incorruptible. Así, lo que los antiguos velaron bajo símbolos y lo que los sabios transmitieron en silencio, se revela aquí en lenguaje de autoridad: El Hombre no nace completo. Debe ser construido. Pero no por manos externas, ni por sistemas, ni por creencias heredadas, sino por la alquimia interior que convierte la piedra informe en eje luminoso del Espíritu. Este es el Arte Real: la arquitectura invisible del Alma Despierta. Sin embargo, este conocimiento ha sido fragmentado, diluido y, en muchos casos, profanado por aquellos que imitan sin comprender. Repiten fórmulas, invocan nombres, reproducen estructuras… pero carecen del Fuego que anima la Obra. Han tomado la forma por la esencia. El símbolo por la realidad. El eco por la Voz. Invocan a los grandes reveladores, pero no participan de su estado. Así, la Sabiduría es convertida en instrumento de interés, y la Luz en moneda de intercambio. Mas la Obra Verdadera no puede ser corrompida. Porque no depende del hombre, sino de la Ley. El Templo Invisible no se derrumba, ni se detiene, ni puede ser interrumpido. Es sostenido por la Inteligencia que lo concibe. Y quien ha sido instruido en el grado supremo comprende el Misterio del Actuar sin apropiación, revelado en Oriente en las líneas veladas del Tao Te King. No intervenir… y sin embargo, nada queda sin realizarse. He aquí la Clave: Obrar sin reclamar. Servir sin identificarse. Manifestar sin retener El yo que se adjudica la acción la degrada. El ser que se disuelve en la acción la santifica. Por ello, todo aquel que se apega a su obra cae en inversión: el sanador enferma, el guía se extravía, el benefactor se vacía. Porque ha olvidado que la fuente no es el hacer, sino el Ser. No es en los efectos donde se corrige el desorden, sino en la raíz donde se restituye el equilibrio. Y ahora, que la mirada del iniciado se dirija sin concesiones hacia sí mismo. No es la Orden la que debe ser purificada, sino aquellos que dicen representarla. Se proclaman libertades, pero se restringe la palabra. Se invoca la verdad, pero se teme a su manifestación. Se exalta la fraternidad, pero se condiciona su expresión. Donde hay restricción del Verbo, hay temor. Donde hay temor, no hay realización. La Obra Suprema exige transparencia interior, valentía de conciencia y una fraternidad que no dependa de conveniencias ni de estructuras. Recordad: lo que en otros tiempos encendió antorchas de libertad no puede hoy convertirse en sombra dentro del Santuario. El verdadero Iniciado no calla por imposición: guarda silencio por dominio. Así habla la Autoridad que ha visto: La esperanza no es espera. Es conocimiento operativo. Cada pensamiento rectificado, cada acto justo sin expectativa, cada palabra pronunciada sin temor… constituye una piedra en el Templo que trasciende el tiempo. No se edifica para el reconocimiento. Se edifica para la Eternidad. Este es el principio operativo del desapego absoluto: acción total, sin pertenencia al resultado. No esperar. No temer. No reclamar. Ser instrumento consciente de la Ley. En esto consiste la Libertad Suprema. Y así ha sido afirmado, en distintos velos y lenguajes, por la Tradición perenne: La Luz no se recibe: se genera. La iniciación verdadera restituye el estado primordial del Ser. El paraíso no es promesa futura: es obra consciente en el presente. El Arte no forma creyentes: forma constructores despiertos. Mas comprended: toda enseñanza elevada debe poder ser contenida en lo simple. Una niña coloca una piedra. Luego otra. No comprende la totalidad, pero sostiene la intención. Cuando cesa de preguntar “¿cuándo terminará?”, y comienza a preguntar “¿qué más puedo edificar?”, ha penetrado el umbral. Porque la Obra no concluye: se perpetúa a través de la conciencia despierta. Así también vosotros: Persistid en la colocación de vuestra piedra. Aun en el cansancio. Aun en la incertidumbre. Porque aquello que edificáis no pertenece al tiempo. El Templo ya Es. Y vosotros sois simultáneamente su fundamento, su forma y su destino. Así es transmitido. Así es sellado. Así es reconocido únicamente por quienes pueden verlo. Soberano Santuario Internacional Memphis Misraim para los Estados Unidos de Norteamérica.

domingo, 12 de abril de 2026

V:.M:.Alexander Leal R:.L:.S:.Victor Salazar N.36 Oriente de Colombia. Sobererano Santuario Internacional Memphis Misraim para los Estados Unidos de Norteamerica

V:.M:.Alexander Leal R:.L:.S:.Victor Salazar N.36 Oriente de Colombia. Sobererano Santuario Internacional Memphis Misraim para los Estados Unidos de Norteamerica

R:.L:.S:. Victor Salazar n.36 Oriente de Colombia - Soberano Santuario Internacional de los Estados Unidos de Norteamerica - G:.M:. Victor Salazar Soto 100°

R:.L:.S:. Victor Salazar n.36 Oriente de Colombia

Q:.H:. Yadhira Huertas R:.L:.S:. Victor Salazar N.36 El Aprendiz y el Compañero La Piedra, la Luz y el Despertar del Espíritu

Q:.H:. Yadhira Huertas R:.L:.S:. Victor Salazar N.36 El Aprendiz y el Compañero La Piedra, la Luz y el Despertar del Espíritu Desde los albores de la humanidad, las gemas han cautivado la mirada del hombre. Su resplandor sereno, su transparencia luminosa y la armonía secreta de sus facetas despiertan admiración en quien las contempla. Sin embargo, pocos reflexionan sobre el largo proceso que conduce a esa perfección visible. Antes de irradiar su fulgor, la piedra preciosa yacía oculta en la oscuridad de la tierra, informe y silenciosa, aguardando la mano del maestro lapidario que supiera reconocer su esencia. Solo mediante un trabajo paciente, guiado por ciencia y sensibilidad, la materia bruta es sometida al arte del corte y del pulimento hasta revelar la luz que siempre estuvo contenida en su interior. Así ocurre también con el destino del iniciado. Hoy me acerco simbólicamente a las Columnas del Templo para compartir algunas meditaciones sobre la senda masónica, ese camino de transmutación interior que comienza en la sencillez del Aprendiz, progresa en la comprensión del Compañero y culmina en la plenitud del Maestro. La Masonería, para quien sabe penetrar su significado profundo, no es únicamente una sucesión de ritos ni una colección de símbolos heredados de la tradición. Es un verdadero laboratorio del espíritu, un Taller vivo donde cada iniciado es simultáneamente piedra y arquitecto, materia y conciencia operante. Cada pensamiento elevado, cada acto realizado con intención justa, cada instante de introspección consciente se transforma en el golpe de un cincel invisible que modela la arquitectura del alma. El Aprendiz inicia su travesía en el silencio sagrado del Templo. Aprende a contemplar antes de intervenir, a escuchar antes de pronunciar palabra. Observa la piedra, percibe el ritmo de la obra y se familiariza con el lenguaje secreto de los símbolos. En esta primera etapa comienza a descubrir que la fuerza desordenada no edifica templos ni forja espíritus. Intuye que la impaciencia es enemiga de toda obra duradera y que el verdadero arte de construir exige disciplina interior, perseverancia y humildad. Cada jornada de estudio, cada ejercicio de introspección y cada esfuerzo por dominar sus propias imperfecciones se convierten en golpes de martillo que van desbastando la piedra bruta de su naturaleza profana. Poco a poco, bajo la guía de la luz iniciática, empieza a percibir la forma latente del ser que está llamado a manifestar. El grado de Compañero señala un nuevo amanecer en esta obra de perfeccionamiento. El iniciado deja de ser solamente espectador del Trabajo para convertirse en obrero consciente de la Gran Construcción. Comprende entonces que su piedra no existe aislada, sino que forma parte del Templo universal que la humanidad levanta a través del tiempo. Mediante el estudio de las ciencias simbólicas y la práctica de la virtud, descubre que cada acto, por insignificante que parezca participa en la armonía o en el desequilibrio del conjunto. Aprende igualmente que la verdadera potencia no reside en la violencia de la acción exterior, sino en la fuerza invisible del espíritu que orienta la voluntad. En este estadio del sendero iniciático, las virtudes comienzan a consolidarse como columnas vivientes del Templo interior. La prudencia esclarece el juicio, la paciencia sostiene el esfuerzo constante, la diligencia ordena el trabajo y la fraternidad une las piedras dispersas en una sola arquitectura armónica. Estas virtudes no pertenecen únicamente al espacio ritual del Taller. Se proyectan hacia la vida cotidiana, manifestándose en nuestras decisiones, en nuestra ética y en la forma en que cultivamos la armonía con nuestros semejantes. De este modo, la Masonería deja de ser solamente un sistema simbólico para convertirse en una verdadera disciplina del ser. El Taller no se limita a un lugar ni a un tiempo determinados: permanece abierto en cada instante de nuestra existencia. Cada día se convierte en una nueva oportunidad para continuar el pulimento de nuestra piedra interior y para irradiar luz allí donde la oscuridad aún persiste. Si dirigimos nuestra mirada hacia la sabiduría filosófica de la antigüedad, encontramos resonancias profundas con esta enseñanza iniciática. El pensamiento de Platón nos habla del ascenso del alma desde el mundo cambiante de las apariencias hacia la contemplación de las realidades eternas. En su doctrina, la Idea del Bien constituye el principio supremo de toda verdad, así como el Sol ilumina las formas visibles permitiendo que puedan ser conocidas. El mal no es una sustancia en sí misma, sino la consecuencia de la ignorancia, de la incapacidad del alma para reconocer la luz de esa Idea suprema. Por ello el camino del conocimiento implica un proceso de ascensión desde las sombras de la caverna hacia la claridad del mundo inteligible. Por su parte, los sabios del estoicismo, como Epicteto, Séneca y Marco Aurelio, enseñaron que la verdadera libertad consiste en gobernar las pasiones mediante la razón y en vivir de acuerdo con el orden del cosmos. Según su doctrina, la felicidad auténtica no depende de las circunstancias externas, sino de la rectitud interior. El sabio aprende a distinguir entre aquello que está bajo su dominio y aquello que pertenece al curso inevitable del destino, cultivando serenidad frente a lo inmutable y firmeza frente a lo que puede transformar. La Masonería participa de esta antigua sabiduría y la convierte en práctica viva. Nos recuerda constantemente que la mayor conquista del ser humano no es dominar a otros, sino conocerse a sí mismo y ordenar su vida conforme a la armonía universal. Cada grado iniciático representa un peldaño en esta escalera de perfeccionamiento. En cada etapa el iniciado recibe nuevas herramientas simbólicas que le permiten profundizar en la búsqueda de la verdad y expandir los horizontes de su conciencia. El Aprendiz aprende a medir la piedra y, al mismo tiempo, a medir sus propias limitaciones. El Compañero comprende su función dentro de la Gran Obra y reconoce que cada gesto suyo participa en la armonía del edificio colectivo. Progresar en Masonería no es una cuestión de ambición ni de poder. Es el resultado del estudio perseverante, de la reflexión profunda y de la práctica constante de la virtud. Honremos, pues, la etapa del Aprendiz con la humildad que corresponde al buscador sincero. Preparemos nuestro espíritu para asumir con madurez las responsabilidades del Compañero. Que cada transformación interior sea un reflejo de la luz que buscamos. Que la obra que edificamos en nosotros mismos y en nuestros hermanos sea firme como la piedra bien tallada, armoniosa como las proporciones del Templo y duradera como las verdades eternas. Y que la Masonería permanezca siempre como un faro de sabiduría y perseverancia: un Taller eterno donde la piedra y la luz se encuentran, y donde cada iniciado descubre que al trabajar sobre sí mismo contribuye también al perfeccionamiento de la humanidad y a la continuidad viva de la Orden. Soberano Santuario Memphis Misraim Para Los Estados Unidos de Norteamérica Victor Salazar Felicitaciones

SIMBOLISMO DE LAS DOCE COLUMNAS. Q:.H:.Nico Encalada

R:.L:.S:.F:.Shemsu Hor N.02 - New York Las doce columnas ,En cada templo tenemos la representación de las dos columnas Jachin , según la Biblia hubo varios varones que llevaron este nombre , en el Génesis aparece como el quinto hijo de simeón, hijo de jacob y padre de los jachinitas, Tiene asuvez otras interpretaciones la columna "J" diferenciando en su escritura que son firmeza estabilidad duración eternidad inmortalidad constancia ingenio y talento, Pero en cuya esencia la frase es de , Mi presencia está en el bien,y la columna "B" , cuyo significado es , mi fuerza está en el creador "J" "B" Constituyen los dos agentes o Poderes , Incomprensibles , Intangibles e Invisibles , que sostiene la una al mundo Material y la segunda al mundo Espiritual Fue el artífice Hiram para grabar "J" sobre la columna del sur en el Templo de Salomón , Quedaron Así instaladas las dos grandes columnas que sostienen al mundo simbólico base de las enseñanzas filosóficas de la Masonería , las columnas no siempre se emplean para sostener techos. O pisos elevados sino siempre se utiliza no solamente para un simple adorno , sino para un monumento conmemorativo. En lo material sabemos que sirven para sostener la bóveda de la logia , pero también en el orden filosófico las referidas columnas. Personifican a las dignidades y oficiales que gobiernan y dirigen los trabajos del Taller, El V:.M:., es el emblema de la Sabiduría, El . P:.V:. Simboliza la Fuerza , El, S:.V:. Es alegórico de la Belleza ;Poderosas columnas y eternos apoyos , en que descansan las enseñanzas Masónicas , tal como en la arquitectura antigua estas tres órdenes primitiva , nos indican claramente de las enseñanzas , morales , espirituales y filosóficas , que se nos imparten en logia , llevan como su más firme sostén a la Sabiduría para coordinar ideas , la Fuerza para sostener y mantener imperecederas sus Obras, la Belleza porque proporciona las nociones de estética en todos los órdenes ,. Las tres que corresponden a las antiguas órdenes de la arquitectura , Que se trata del, Orden Dórico , el Jónico , y el Corintio , sin embargo tomando en cuenta la evolución del arte arquitectónico en el mundo conocido en aquella epoca aparecio otras dos tipos en la orden, dando así la denominación de Toscana y compuesta, por esa razón el simbolismo. Organic en todas las logias nos establece en sus modalidades y preceptos. Que tres hermanos constituyen la logia justa, que cinco la hacen perfecta y que con siete se organiza justa y perfecta , es decir que se toma como base a la tres órdenes de la arquitectura primitiva , a los dos de la posterior y a los siete de la moderna, mientras tanto procedemos a hacer una descripción detallada , de esos doce órdenes de columnas de conformidad con su forma al aspecto y estructura " 1" la columna dórica se compone de un capitel con ábaco y un equipo , o cuarto bocel su fuste es cilíndrico , con estrías a lo largo rematando en un pie de base encuadrada,, "2". la columna jónica está constituida por un capitel con esgucio inverso adornado con volutas su fuste es también cilíndrico y estriado más delgado en su parte superior y como base tiene una peana cuadrada con un listel "3" la columna Corintia consta de capitel adornado con rosetones hojas de acanto y caulículos , su fuste es igualmente cilíndrico y estriado en toda su extensión hasta llegar a su base que remata directamente con el piso "4" La Columna toscana es aquella cuyo capitel es casi identico a la de a columna Dorica, solamente su fuste aun cuando es cilindrico se ve completamente lista su base termina en un listel descansando en un toro o rudom "5" La Columna compuesta o composita , lleva en su capitel los rosetones y las hojas de acanto de la columna del orden corintio . y el listel de la columna dorico, su fuste es cilindrico y estriado en toda su extencion e igualmente rematada en una base cuadrada , estas son las descripciones que corresponden a las dos ordenes creados posteriormente a las tres primitivas , porlotanto se nota que en parte son identicas a las anteriores columnas ., sinenbargo para completar las doce columnas , nos faltan aun la descripcion de otras siete ultimas de la orden , delos cuales definimos en detalle y caracteristica , La arquitectura moderna atravez de las diferentes epocas , a venido o vino creando nuevos tipos de ordenes de columnas para adecuarlos a los sitemas de contruccion , desde luego podemos asegurar que tienen su origen , precisamente en los primeros sinco antes descritos , que son denominaciones segun la epoca lugar y aspecto "6" la columna Atica o cuadrada que consta de capitel de la misma forma y con esgucio su forma afecta la figura de un paralelepipedo alargado terminando su base en dos escalones planos y cuadrados "7" la columna gotica esta costituida con un capitel , adornada con hojas de cardo . y sus volutas de la columna jonica , su fuste esta formado por una especie de has por columnitas entregadas circularmente y su base en cuarto bocel que descansza sobre una plancha cuadrada "8" L a columna balustrada que consta de un capitel similar al de la columna dorica su fuste es cilindrico y completamente liso, pero mas abultado por su capitel que por su base que es circular en forma de toro o rudom "10" la coluna entregada o enbevida puede ser de los ordenes ya descritos pero su caracteristica conciste en que se encuentra enbutidos en los muros hasta la mitad , por lo mismo es todo lo que se obserba de su estructura "11" La columna Salomonica es aquella cuyo capitel es casi identico a al de la columna toscana pero adornado con caliculos y bandas , su fuste va acediando en forma espiral dando comunmente de seis a ocho vueltas , desde su base que es cilindrico en cuarto bocel inverzo hasta su capitel "12" por ultimo tenemos La columna aislada o suelta , y es como su nombre lo indica no sirve de soporte a ningun techo o edificio tampoco se encuentra introducida en los muros , ni muchomenos sirve de adorno odecoracion de las contrucciones pero si puede pertenecer a cualquiera de los ordenes arquitectonicos antes descritas , y aun de los que en nuestro tiempo se an creado y que son los siguientes tipos, El egipcio , El persa ,El asirio , El gregoriano , El visantino El arabe ,El ojibal ,El italian antiguo y moderno ,El frances El imperio ,El flamenco, El turco ,y El indio que hacen un total de veinteisiete colunas, aun cuando conosemos otros dos tipos mas que podria decirce , que tienen su origen en la arquitectura americana y nos referimos a las columnas Astecas y a la Maya , los mismos que vienen a aumentar el numero a veinte y nueve ordenes distintas ., cada columna es vista como un atributo , o virtud específica que cultivamos como masones, aunque las interpretaciones varían en diferentes ritos o logias sus cualidades que lo asocian , la belleza , la fuerza , la justicia , la sabiduría , la templanza ,la prudencia , la caridad, la fe , la laboriosidad , la tolerancia y la perseverancia, meditar con cad uno de ellos e internalizando podemos manifestar en nuestras vidas diarias Y la columna com base principal es la , Fidelidad . Es donde reside nuestra fe en nuestro creador es un camino que inicia en nuestro interior hacia el exterior , Sabiduría la segunda columna que transmite conocimiento geometría alquimia rituales la palabra el inicio ,Abundancia la tercera columna nos orienta de quienes somos , como alma y espíritu dejando ver en nosotros mismos la abundancia que no es de carácter material, Salmo 132 : V. 15 . dice bendeciré abundantemente su provisión y sus pobres saciaré de pan , Juan 10 :V .10 cristo dijo el ladrón no vino sino para matar y destruir , yo he venido para que tengan vida y para que tengan en abundancia , En Gracia , última columna estar en gracia significa que nuestra alma y espíritu se unen en un solo ser , es también comprender y entender el significado de nuestro compromiso de ser un espíritu libre y fiel, A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:. Es cuanto EL SÍMBOLO ES LA LENGUA DE LOS MISTERIOS SOLO QUIEN ENTIENDE O APRENDE SU GRAMÁTICA PUEDE ENTENDER EL MENSAJE DE LA TRADICIÓN ELIPHAS LEVI SOBERANO SANTUARIO MEMPHIS MISRAIM PARA LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA