martes, 16 de abril de 2013

Símbolos Fundamentales
“El Símbolo”

(Tercera Parte)

Símbolos fundamentales y específicos de la Francmasonería para el primer grado.

 Relacionar la Arquitectura y Ornamentos del Templo con las ideas ritualísticas y simbólicas.

VV:.MM:. , RR:. y QQ:. HH:.

De acuerdo al Plan de Trabajo que para el primer trimestre del presente año masónico, se ha elaborado, me corresponde tratar la tercera parte de “El Símbolo”.

Hemos conocido acerca de su concepto, origen y significado y también sabemos de su lenguaje en la francmasonería, sus particularidades, así como sus enseñanzas filosóficas, sociológicas, psicológicas y esotéricas en el primer grado.

Hoy los veremos y trataremos de manera específica, por lo que tendremos menos oportunidades de especular sobre conceptos, definiciones y particularidades, pues hablaremos de ellos y de su interpretación para el primer grado.

Consideramos necesario referirnos brevemente a una clasificación de los símbolos que para muchos autores ha prevalecido hasta hoy y debemos hacer hincapié en el hecho que consideramos que puede y debe resultar más provechoso o didáctico hablar de nuestros símbolos de manera integrada y no en forma aislada, limitándonos solamente a describirlos e interpretarlos.

Los símbolos constituyen la llave maestra para pasar de lo físico y sensible a lo invisible y metafísico, y por ello debemos referirnos a ellos con cierto detalle.

Existe una clasificación de los símbolos que ha prevalecido hasta hoy y que se remonta a Dante Alighieri (en su obra II Convivio). Esta clasificación agrupa a los símbolos en cuatro grupos que pasamos a detallar sucintamente:

El primer grupo se refiere a los símbolos literales, corresponden a este grupo los textos y mensajes escritos en cualquier idioma, las expresiones matemáticas o lógico simbólicas y las representaciones figurativas. Este tipo de símbolos corresponde llamarlos directos.

El segundo grupo es el de los signos alegóricos. La alegoría es una metáfora o sea un lenguaje analógico indirecto; proviene del vocablo griego allos: otro y agoreno: hablar, arengar; es decir, hablar de otro. Como ejemplo podríamos citar el cuerno de la abundancia, el olivo por la paz, la paloma que alude según el caso al espíritu santo o a la paz, incluso cuando nos valemos del prosaico signo $, hacemos alegoría pues se trata de un caduceo mal dibujado, cosa propia de Mercurio, que entre otras consideraciones es el dios del comercio. Mencionaremos que los signos astrológicos, caen en este grupo.

El tercer grupo es el de los signos tropológicos, o sea los que tiene especial énfasis en lo relativo a lo ético-moral. Proviene de Tropos: cambio, Logos: discurso...cambiar la dirección o sentido del discurso. Ejemplo de estos son: La balanza como símbolo de equilibrio y justicia, la escuadra como símbolo de rectitud, el águila como símbolo de elevación espiritual, la plomada como símbolo tanto de ajusta como de verticalidad.

Por último tenemos el cuarto grupo, el de los símbolos anagógicos, este termino proviene de Ana: en alto, Ago: conducir. Aquí nos encontramos con lo más interesante desde el punto de vista de la tradición primordial, pues con y a través de este simbolismo se persigue la elevación de la conciencia y el acceder a lo metafísico e invisible, así tenemos que el Pentaclo (estrella de cinco puntas) representa al hombre que ha realizado la suprema meta, otro símbolo es el hexagrama (estrella de seis puntas), el que representa la correspondencia y analogía entre el Macrocosmos y el Microcosmos, y al mismo tiempo simboliza a Dios que desciende hacia el hombre y mora en él, y al hombre que se eleva interiormente hacia la Divinidad.

Los símbolos usados en Masonería tienen diversos orígenes y un solo PRINCIPIO. Así hay algunos provenientes de los Magos, asociación de sabios persas que expresaban el concepto de Dios a través del Sol y la Naturaleza.

Los misterios judíos y los cristianos de los esenios, son los que más han influido en la Masonería especulativa.

Los símbolos en masonería tienen el mismo propósito que desde la más lejana antigüedad poseyó, esto es ocultar por medio de ellos las verdades que solo la voluntad, la perseverancia y la humildad del hombre, es capaz de arrancarle a la Naturaleza y al Cosmos.


El simbolismo masónico se divide en siete grandes grupos que son:

LOS ADORNOS: el pavimento de mosaicos, la guardilla dentada y la estrella rutilante.
LOS MUEBLES: el Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás.
LAS JOYAS: que son de dos tipos MOVILES: escuadra, nivel y plomada y FIJAS: plancha de trazar, piedra tosca y piedra pulida.
UTENSILIOS DEL TEMPLO: El Sol, la Luna, las columnas, la cadena de unión, el ara o altar, el delta, las borlas, las estrellas.
INSTRUMENTOS DE CONSTRUCCIÓN: la vara de 24 pulgadas, el cincel y el mazo.
ARMAS Y HERRAMIENTAS: las espadas, el puñal y las varas
OBJETOS NATURALES: de origen animal: gallo, cordero; de origen vertical: granada, vino, trigo, pan y de origen mineral: el agua , la sal, entre otros.
(Hacer referencia a estos últimos y su relación con otros ritos).

Para otros autores, los símbolos constituyen junto a los ritos, el patrimonio vivo y el verdadero tesoro de la Tradición Masónica, y en aras de una mayor claridad, clasifican los símbolos en geométricos y visuales; en símbolos sonoros y vocales; y por último en símbolos en movimiento, que no son otros que los ritos. Veamos algo de esta clasificación.

Sobre la importancia de los símbolos geométricos y visuales, basta recordar que antiguamente se identificaba a esta con la propia geometría, lo cual es perfectamente lógico, pues esta última encuentra su aplicación natural en la Arquitectura. La palabra geometría deriva de Gea: Tierra y Metron: Medida, es decir “medida de la tierra”, lo que desde luego tiene mucho que ver con el oficio de constructor en cuanto a que este delimita un espacio con el fin de realizar su obra.

Por otro lado el simbolismo geométrico es igual al numérico, una de las herencias más importantes que la Masonería ha recibido de la tradición pitagórica. Volviendo al simbolismo geométrico, debemos de considerar dentro de éste a las propias herramientas o útiles. Concretamente hablamos del Nivel, la Plomada, la Escuadra y el Compás. Todas ellas están directamente relacionadas con las formas geométricas fundamentales. Por ejemplo la Plomada es claramente un símbolo de la vertical, y el nivel de la horizontal. En el simbolismo constructivo ambos son indisociables y se necesitan mutuamente, pues la verticalidad del edificio, es decir su perpendicularidad, le viene dada por la perfecta nivelación del mismo. Y a su ves esa nivelación es la resultante de un equilibrio que se consigue gracias a la presencia constante de un eje vertical que señala el “justo medio” que impide cualquier desnivelación. La Plomada y el Nivel representan entonces los dos ejes de coordenadas que posibilitan el levantamiento armonioso de toda la construcción.

En el caso de la Plomada y el Nivel es a través del rito constructivo de nuestra orden, que la vertical y la horizontal se ofrece para la meditación.

La plomada o perpendicular, consiste en una pieza de plomo que pende al final de un hilo, y aprovechando la fuerza de gravedad marca la línea vertical. La tensión enre ambos extremos refleja la teoría hindú de los tres “Gunas”, cualidades esenciales presentes en todos los seres; Aquí “Tamas” viene expresado por el plomo, el más pesado de los metales, y su tendencia descendente hacia los estados inferiores. En oposición “Sattwa” nos muestra la dirección a través de la cual el plomo, mediante sucesivas trasmutaciones esta llamado a ascender hasta su definitiva conversión en oro. La proyección de ese eje dentro de sí, da al iniciado la noción de rectitud y le permite rescatar el verdadero sentido de palabras como integridad, nobleza o virilidad, que en nuestros días se han vuelto insignificantes, o lo que es peor, se entienden como algo externo, ligado a determinadas formas que encubren lo opuesto de lo que aparentan y tienen por tanto la marca de una falsedad. La autentica virilidad es pues interna y se refiere a lo espiritual. Cuando un profano solicita su ingreso a la Masonería debe ser antes “aplomado”, operación análoga a la que cada masón efectúa a cada momento consigo mismo.

En la Logia, el 2º Vig:. gobierna por la plomada y es el responsable directo de la instrucción de los HH:. AA:. , es pues desde los mismos cimientos que la construcción del templo debe elevarse con rectitud, sin una base perfectamente orientada hacia lo más alto no hay crecimiento posible. El 1er. Vig:. gobierna por el nivel y es el responsable directo de la instrucción de los HH:. CC:. El nivel, es en realidad una plomada suspendida del vértice de una estructura. Su función es marcar la horizontal, pero para ello es preciso que la vertical cruce el punto medio de su base, es decir, el nivel no solo presupone la plomada, sino que la contiene y es su resultado. El masón se expresará pues siendo consiente del eje de la misma, aspirando a realizar la unión de ambos instrumentos, síntesis que de hecho solo realiza la escuadra perfecta, atributo del V:.M:. , formada por la unión de una vertical y una horizontal. Con esta herramienta construimos la figura de un cuadrado, e igualmente la cruz, si unimos dos escuadras por sus vértices respectivos. En realidad la escuadra es un ángulo recto, y ella esta destinada a “escuadrar” la piedra durante su proceso de pulimento, después de haber sido trabajada por el mazo y el cincel. La escuadra es el símbolo de la rectitud y la herramienta que debe ayudarnos en nuestro camino de la perfección, representa el cuerpo trabajado del masón, el burilado de las imperfecciones. El vehículo de desarrollo y evolución. Su forma y dimensiones de brazos, explica que poco será lo que se logre si el esfuerzo no es extenso y permanente.

Recordemos que en Latín, escuadra se dice “norma”, indicando así la idea de orden, o de “encuadre” que hace posible el orden, especialmente el del pensamiento, que se hace uno con la inteligencia refleja, la cual esta simbolizada por el compás.

El Compás, instrumento cuya relación con el círculo es obvia, así como con todas las figuras que tienden a la circularidad. Pero las formas circulares son siempre generadas a partir de un centro previo, que es precisamente el que señala uno de los brazos del compás, aquel que permanece inmóvil, mientras el otro gira a su alrededor. El centro de la circunferencia sería, pues, una imagen simbólica del principio, y la circunferencia misma, una imagen a su vez de la multiplicidad de la manifestación, surgida o generada por la irradiación de ese principio, que permanece no obstante inmutable mientras todo gira, cambia y muta a su alrededor, por eso el compás es uno de los símbolos que se asocian directamente con la actividad creadora del Gran Arquitecto, como lo testimonian numerosos grabados donde se le representa con un compás en la mano trazando el plano de su obra, es decir el cosmos. Este instrumento capaz de demarcar la eternidad, esta asociado entonces a las esferas celestes. Su ser mineral: aluminio, plata , acero, le otorga la pasividad propia de su reino. Es en esta pasividad, la del movimiento aparente de los astros y estrellas en el espacio, la que otorga al COMPÁS el símbolo de espíritu esencial de todo ser, que siendo activo en su vibración, permanece recesivo por la ceguera de su dueño, al no entender que en esa piedra está el tesoro de su propia alma.

Otras dos figuras geométrica importantes (recordemos que estamos viendo el simbolismo geométrico) son el Delta luminoso (de forma triangular) y la Estrella de cinco puntas o estrella flamígera, símbolos respectivos del Gran Arquitecto y del hombre plenamente regenerado que ha retomado el centro de si mismo. Se da la circunstancia que tanto el Delta como la estrella flamígera son de origen pitagórico, pues están íntimamente relacionados con la Tetrakys (que también tiene forma triangular), y con el Pentalfa o estrella pentagramática respectivamente, signo distintivo, este último de la cofradía pitagórica.

Entre el segundo grupo de símbolos, los sonoros y vocales, encontramos las “Palabras Sagradas” y “las Palabras de Pase”, así como las leyendas relatadas en los respectivos grados. Todo ello forma parte de la enseñanza oral de la Masonería, que se complementa perfectamente con la enseñanza visual propia del simbolismo geométrico. Cada grado masónico esta signado y tiene su propia palabra sagrada. El significado de esa palabra da sentido y orienta los rituales y simbolismo que se desarrolla en cada uno de esos grados. Por eso es tan importante para el masón conocer ese significado, pues para él será un punto de referencia axial constante y permanente que le guiará a lo largo de todo su proceso iniciático

No menos importante son las “palabras de paso”, así llamadas porque ellas permiten pasar de un grado a otro, lo que las relaciona directamente con la simbólica de pasaje o de tránsito, común a todas las tradiciones iniciáticas. La expresión estar en posesión de la “palabra de paso” quiere decir que el masón ha culminado una etapa dentro de su proceso de conocimiento, y por lo tanto esta preparado para recibir su “aumento de salario”.

Por último, dentro de esta categorización, están los símbolos en movimiento, que como dijimos no son otros que los ritos. EL rito pone en práctica la idea que el símbolo expresa. Representa el desarrollo y la convivencia de esa idea, es decir de hacerla efectiva mediante su reiteración. De nada serviría comprender lo que el símbolo expresa, si después esa comprensión no se vive como una realidad verdaderamente transformadora. Por eso es tan importante el rito en la masonería, pues sin esa constante vivificación de los símbolos los trabajos que se hacen en la logia carecerían de toda “Fuerza y Vigor”, convirtiéndose en meras alegorías, cuando no en actos puramente mecánicos.

Hablaremos ahora del simbolismo de la Logia, tratando de relacionar este con la arquitectura y ornamentos del templo.

Lo primero que llama la atención es la palabra Logia, prácticamente idéntica a LOGOS, que significa justamente La Palabra o El Verbo con que el Gran Arquitecto crea el mundo o cosmos. Igualmente LOGIA sino etimológicamente si al menos en su sentido simbólico, es idéntica a la palabra sánscrita LOKA, que quiere decir “mundo”, “lugar”, y por extensión “cosmos”. Por otro lado, también se da una identidad entre LOGIA, LOGOS y el griego LYKE, que significa “luz”. Asimismo la Logia es un término técnico de origen italiano utilizado en Arquitectura para designar una galería techada y abierta, compuesta por arquerías apoyadas sobre columnas y situadas generalmente en las partes elevadas de los edificios.

Como dicen los rituales, la logia masónica es un lugar muy iluminado y muy regular, tal cual es el cosmos salido del Logo creador o Espíritu de la Construcción Universal. La descripción simbólica de la Logia, describe precisamente esta estructura.

Quizá la mejor forma de referirnos a esta estructura y a los símbolos del primer grado y relacionarlos a su vez con la arquitectura del templo, las ideas ritualísticas y simbólicas sea a través de la plancha de trazar, así veremos entonces los símbolos de manera individual y relacionada a la vez.

Los orígenes de estas planchas de trazar se remontan a la época en que las logias realizaban sus reuniones no en edificios propios, sino en lugares públicos, como posadas o albergues. Era habitual entonces que un hermano experimentado, generalmente el Guardatemplo o Retejador, dibujare un diseño en el piso de la habitación donde iba a celebrarse la tenida, para servir de ayuda memoria en el curso de la ceremonia, y para servir de base en la instrucción masónica de los hermanos. Existen pruebas documentarias de esta practica desde el siglo XVII pero indudablemente ella data desde épocas muy anteriores. Del dibujo ejecutado con tiza y carbón en el piso, que era borrado después de la tenida, se paso al uso, mas conveniente, de una tela pintada, que se extendía en el piso de la logia durante la tenida. Este procedimiento, nos explica la tradición de “cuadrar la logia”, es decir, caminar en líneas y ángulos rectos alrededor del altar, sin cruzar en diagonal, evitando de esta forma pisar el dibujo o tela pintada desplegada sobre el piso.

Finalmente se llego a la creación de cuadros, representando los símbolos esotéricos de cada grado, nosotros por supuesto nos limitaremos a estudiar la iconografía del correspondiente al Grado de Aprendiz.

Comencemos por indicar que el cuadro o Plancha de Trazar, representa también la Logia o Taller, es decir cuando hemos dicho que el Retejador trazaba la Logia, debemos de entender que ejecutaba un diseño de la Plancha de Trazar.

Dentro de las imágenes que aparece en la Plancha de Trazar y que representa la totalidad de la Logia, se halla también la representación de la Plancha misma, Este tipo de imagen recursiva, nos sugiere el reflejo repetido hasta el infinito de los espejos paralelos. En ese dibujo de la Plancha, dentro de la Plancha, figura a veces un pequeño plano, que simboliza el Templo del Rey Salomón.

La forma de la Logia (o taller) es rectangular, sus dimensiones son de largo, de Este a Oeste: de ancho, de Norte a Sur; de profundidad, desde la superficie hasta el centro de la tierra (algunas fuentes dicen hasta el Nadir), y su altura llega hasta el Cenit del cielo. ¿Qué significan estas direcciones? Que la Masonería es Universal y aluden además a la fraternidad sin límites que debe imperar entre los hermanos. Podemos observar que esas direcciones conforman una cruz tridimensional, cuyos ejes de coordenadas largo, ancho, alto y bajo conformarían la estructura interna de la Logia, a imagen misma del cosmos. Este rectángulo es en realidad un doble cuadrado, que se orienta horizontalmente de oriente a occidente según sus lados largos y de mediodía a Septentrión según sus lados anchos. Es a partir del centro de del rectángulo que la Logia se orienta verticalmente hacia lo más alto de los cielos (Cenit) y lo más profundo de la tierra (Nadir), adquiriendo así su verdadera dimensión universal. A esta altura y a esta profundidad se refiere la conocida expresión “en la Logia de San Juan se elevan templos a la virtud y se cavan mazmorras para el vicio”.

Esta estructura vertical también aparece proyectada por el plano base de la logia, que esta dividido en tres partes bien diferenciadas, a imagen del mismo Templo de Salomón, prototipo del templo masónico. El cielo esta representado por el hemiciclo situado al Oriente, y que recibe al igual que el Templo de Salomón, el nombre de Debir, a el se asciende por tres peldaños o gradas, que se refieren a la idea de elevación gradual y jerarquizada a otros planos o niveles superiores de realidad. La tierra está simbolizada por el Hikal, que es todo el espacio restante de la logia hasta las dos columnas J y B, las cuales soportan el “pórtico de la entrada”, asimilado a lo que en el templo de Salomón se denominaba el Ulam. Se dice que el pórtico de la entrada no esta ni dentro ni fuera de la logia. Es pues un lugar de tránsito o de pasaje, que el masón debe atravesar viniendo de las tinieblas del mundo profano, el cual es propiamente el mundo inferior.

Esa misma idea de elevación señalada por las tres gradas que conducen al Debir , las encontramos también en el altar o ara, proveniente del latín altare, cuya raíz altus, significa lugar alto o elevado. En muchas culturas tradicionales los altares (como los templos) se erigían en la sumidad de las montañas, o de las pirámides escalonadas, como el caso de las civilizaciones precolombinas. El Altar esta situado en el centro mismo de la Logia y en torno a el nos desplazamos y efectuamos nuestros ritos. Es por tanto el punto geométrico o el corazón de la Logia y por el pasa simbólicamente la plomada del Gran Arquitecto que une el cielo con la tierra. También se llama “Altar de los juramentos” porque sobre el realizamos los compromisos y alianzas que contraemos con la Orden y el Espíritu que la vivifica. Ese juramento se cumple en presencia de las “Tres Grandes Luces” de la Masonería, el Libro Volumen de la Ley Sagrada, la Escuadra y el Compás, las cuales se disponen precisamente sobre el altar.

En Casi todas las logias ese Libro no es otro que la Biblia, pero ésta puede ser sustituida por cualquiera de los libros sapienciales de la humanidad, lo cual es una muestra más del carácter universal de la Masonería; acerca de la Escuadra y el Compás ya hemos tratado, por lo que simplemente agregaremos que en este grado, La Escuadra se ofrece al HH:. sobre el ara en la posición más evidente, sostenida por el Compás que a su vez se apoya en el Libro Sagrado. Queda establecido de este modo, una jerarquía ternaria en la que el Libro, que corona la triada de luces en tanto que símbolo de la ley divina, ocupa el lugar más interior; al Compás, instrumento simbólico que permite ubicar el corazón del masón con respecto al centro del ser, le corresponde la posición intermedia; y a la Escuadra, que simboliza el ejercicio del trabajo masónico u obra de arte concebida en la contemplación inmóvil del arquetipo, el lugar más visible.

Volviendo de nuevo al Oriente, sobre la pared de al fondo encontramos el Delta Luminoso con el tetragrama o nombre infalible del Gran Arquitecto en el centro. Como ya dijimos este Delta es un triangulo con el vértice hacia arriba, figura que expresa la realidad de los principios universales, a la vez que es la primera estructura prototípica que se expresa en todos los planos de la manifestación como una fuerza que crea, otra que conserva y una tercera que destruye, o mejor transforma. Estas tres ideas-fuerza surge de un Principio único, que queda simbolizado en el Delta por un solo ojo, que a veces sustituye al Tetragrama, pero que viene a referirse al verdadero sentido de presencia inmutable de la deidad en el seno mismo de la manifestación.

Pero la Logia no es una estructura estática –como tampoco lo es el universo- sino dinámica también, pudiendo ser visualizada como una rueda, imagen de la “rueda del cosmos”. Esto está expresamente indicado por las doce columnas o pilares que enmarcan el recinto de la Logia y que equivalen a los doce signos zodiacales. Cinco de estas columnas están colocadas a Septentrión, cinco más a Mediodía y las dos restantes (las columnas J y B) a Occidente, justo en el pórtico de entrada. Las columnas J y B se vinculan especialmente con la simbólica de los dos solsticios y por tanto con la fase ascendente-descendente del ciclo anual. Ellas se asimilan pues, a los dos San Juan, el Bautista y el Evangelista, y a los dos rostros del dios romano Jano, y en consecuencia a “la puerta de los hombres” y a “la puerta de los dioses”, respectivamente. Estas son la puertas zodiacales de Cáncer y Capricornio, que corresponden a la entrada del Verano e Invierno, es decir al descenso y ascenso de la luz solar.

La Logia descansa sobre tres columnas, llamadas Sabiduría, Fuerza y Belleza, representadas en el taller por el Venerable Maestro, Primer y Segundo Vigilante, cada uno de ellos tiene además una pequeña columna a su lado, para recordar estas cualidades. La Sabiduría dirige nuestras acciones, la Fuerza nos da sustento en momentos de peligro y de dificultad y la belleza adorna nuestras vidas y nuestras almas, hay quienes identifican la belleza con la armonía, lo que permite ampliar el concepto para abarcar todas las relaciones del individuo con la sociedad. Las tres columnas están hechas en los tres estilos de la arquitectura griega clásica: Dórico, Jónico y Corintio. En términos más generales, las tres columnas simbolizan al principio ternario en todas sus expresiones. EL numero tres, como es sabido, tiene especial importancia para los Aprendices.

Estas columnas o pilares, son encendidos durante la apertura y apagados instantes antes de su clausura, lo cual lleva a pensar que, y al igual que ocurre con el cuadro de la logia, estos pilares desempeñan un papel de suma importancia en lo que se refiere al desarrollo del ritual masónico. Atendiendo a lo que se menciona a este respecto durante el ritual de apertura estas luces o estrellas, nombre con el que también se le conoce a estos tres pilares (aludiendo a su carácter celeste que se desprende de su simbólica) deben “hacerse visibles” a fin de que esos trabajos sean “iluminados” y se desarrollen en armonía con los planes del Gran Arquitecto. La penumbra pues, en la que esta sumida la Logia antes del alumbrado de los pilares, justifica “las tinieblas” primigenias que precedieron a la formación del orden cósmico, de lo que se deduce que la iluminación de la Logia vendría a representar un símbolo más de la acción del LUX o ¡Hágase la Luz!, cosmogónico, emanado de la palabra o verbo creador.

Desde el punto de vista microcósmico, estos tres principios también representan tres cualidades o estados del alma humana, los que vividos al interior de la conciencia hacen posible su transmutación y contribuyen, por tanto, a la edificación del templo espiritual, del cual el templo material es la figuración simbólica, estos pilares, como mencionamos anteriormente, están vinculados al V:.M:. primer y segundo VV:., los tres principales oficiales de la Logia –llamados las tres luces- y son ellos los que se encargan de encender o iluminar los pilares, y también los que los apaga durante la clausura.

El techo de la logia representa una bóveda celeste multicolor, tachonada de estrellas. Generalmente siete estrellas sirven de símbolo para todas las demás, recordando también los siete hermanos indispensables para que una logia pueda trabajar en forma regular (siete hacen la logia perfecta). Además, la logia cuenta con la iluminación del Sol y la Luna, las grandes luminarias del día y la noche (esa también es la explicación para las horas de trabajo de las logias simbólicas).

Al cielo tachonado de estrellas se sube por una escala con muchos peldaños, apoyada sobre el V:. de la L:. S:., que llamamos escala de Jacob. Los peldaños simbolizan las distintas virtudes, y tres de ellas son especialmente importantes: las llamadas virtudes teologales, y que están representadas por los tres primeros peldaños: Fe, Esperanza y Caridad. Una explicación es que la fe en el G:.A:.D:.U:. nos da la esperanza de alcanzar la redención y la salvación mediante la práctica de la caridad.

La escala descansa sobre el V:. de la L:.S:. que a su ves reposa en el altar. Esto nos recuerda la narración bíblica del sueño de Jacob, Jacob se duerme usando una piedra como almohada, y suela que ve una escala que se eleva de la tierra hasta el cielo, donde hay ángeles subiendo y bajando. Cuando se despierta, Jacob es presa del temor y decide que se encuentra en un lugar santo que es la puerta del cielo. Usa la misma piedra que le sirviera de almohada, y la erige en altar. El altar, por tanto, es esa misma piedra de donde partía la escala que soñó Jacob en su cabeza, y así lo representa nuestra plancha.

Las virtudes son tradicionalmente representadas por figuras femeninas: La Fe es una mujer sosteniendo una cruz, o una copa (el santo grial), o un corazón. La esperanza sujeta un ancla, y la caridad esta rodeada de pequeños. Este simbolismo de la escala de Jacob, s bastante posterior a los demás símbolos masónicos que aparecen en la plancha, y su uso data de fines del siglo XVIII o comienzos del XIX.

Por su parte la escala, como símbolo, es de gran antigüedad, y ha indicado siempre el nexo entre la tierra y el cielo, así como una representación del ascenso espiritual del hombre en búsqueda de la perfección. Estando íntimamente ligada a la idea de redención o perfeccionamiento del ser, la escala también esta ligada a la idea de la iniciación, y esto explica su empleo en el primer grado.

La cúspide de la escala llega al empíreo, velado a los ojos profanos por la nube de la ignorancia.

Además de las tres grandes luces de la Francmasonería y de las tres pequeñas luces que también hemos visto, se encuentran las tres joyas móviles que son la Escuadra, el Nivel y la Plomada, se llaman así porque son emblemas distintivos del V:.M:. y los dos VV:., quienes las llevan consigo mientras cumplen sus funciones y las trasmiten a otros hermanos al terminar su periodo. Las tres joyas in móviles son la Plancha de Trazar, La Piedra Bruta y la Piedra Cúbica o Piedra Tallada, que reposan cada una en su lugar dentro del taller.

Las herramientas del Aprendiz, son instrumentos de construcción, y son los elementos simbólicos que se le otorga para la realización de su gran obra. Su propia regeneración. Estas son: el Mazo, el Cincel y la Vara de 24 pulgadas.

La Piedra Bruta, imagen de la materia prima indiferenciada, y del caos de los estadios inferiores, es el símbolo del grado del Aprendiz. Sobre esta piedra bruta, que bien podemos entender como el Aprendiz mismo, se emprenderá el camino de la gran obra.

EL Mazo representa la voluntad con la que el Aprendiz golpeará y expulsará todos los aspectos psicológicos que han formado su personalidad individual: sueños, emociones, cargas, apegos, ilusiones, deben ser transformados en Voluntad Universal. Es la fuerza y la energía del Mazo la que golpea todos estos aspectos individuales en un ejercicio de certeza y de rigor.

EL Cincel representa la inteligencia con la que el Aprendiz, una vez golpeada sus asperezas individuales, empieza a moldear la piedra bruta a través del discernimiento que separará lo sutil de lo denso y a dirigir con inteligencia la decisión de la voluntad.

EL Mazo y el Cincel operan entonces conjunta y simultáneamente en la piedra bruta.

El mazo expulsa con voluntad y fuerza de la piedra bruta las cuestiones individuales y el cincel reintegra con discernimiento y belleza las cuestiones universales.

La vara de 24 pulgadas es el símbolo de la rectitud en el cumplimiento de nuestros deberes morales, es alusiva a las horas del día y por asociación nos recuerda que constantemente debemos de medir nuestras obras, pensamientos y palabras, de modo que no se separen jamás de la línea del deber, la mesura y la corrección durante las 24 horas del día, mientras desarrollemos nuestra labor de trabajo personal que los hermanos mayores del taller nos han encomendado realizar, de nuestro descanso natural, de recreo y de socorro a nuestros hermanos, necesitados o los que de una u otra forma nos piden que los apoyemos y les demos nuestras luces cuando llega el momento, siempre que no sea en detrimento de nuestras personas o nuestras obligaciones personales y familiares, o de alguna obligación en general.

La Logia tiene además tres ornamentos: La Orla o Guardilla Dentada, La Estrella Flamígera y el Piso de Mosaico.

La Orla o Guardilla Dentada es una cuerda anudada alrededor de las cuatro paredes de la Logia o representada simbólicamente sobre el piso de ella, contigua al piso de mosaicos, simbolizando la gran cadena universal de La Fraternidad. Cuando las primeras reuniones masónicas se realizaron en locales no apropiados (hospederías),era necesario fijar el eje axial o piedra fundamental de todo Templo. Como no era posible y tampoco necesario, por cuanto ya no se era operativo, sino especulativo, se sustituyó esta piedra fundamental por el trazado simbólico de la logia (la plancha de trazar), la misma que era dibujada al centro del salón y era tenida por muy venerada.

Con el ex profeso propósito de darle mayor connotación y separarla de la superficie que la contenía, se le confeccionó un marco diferencial, que limitaba el contorno de la Logia Simbólica.

Cuando los conceptos metafísicos de Elías Ashmole fueron digeridos por los masones de las hospedería, el marco primero, surte una especie de metamorfosis, y siendo la logia del sánscrito LOKA, plano o nivel de manifestación, y este plano es de orden cósmico superior, el marco ya no divide sobre la superficie del suelo, sino, en la esfera celeste, y por ello deja de ser marco y se convierte en una Guarda Dentada, representando a los planetas como verdaderos linderos cósmicos.

Cuando se deja las hospederías y se trabaja en templos, como el Templo de York, con sede en Londres, esta Guardilla Dentada ya no es necesaria, porque el Ara, piedra fundamental y eje axial es el punto principal de la construcción.

La Estrella Flamígera o Estrella Rutilante tiene una fuerte influencia judía, tanto en lo externo o visible como en lo interno o no comunicado.

Toda ves que en el interior del Templo ya no era necesaria la Guardilla Dentada, su permanencia responde al concepto de promesa de Adonai a Salomón al asegurarle que morará (al medio) de los hijos de Israel. Luego los planetas son los hijos de Israel y la Estrella Rutilante la Gloria de Adonai. Es el pacto sellado con el SELLO de Salomón (la estrella de seis puntas) y doce ángulos (las tribus de Israel).

EL Pavimento o piso de mosaicos es, sin duda, un símbolo de la manifestación que, efectivamente esta determinada por la lucha y delicado equilibrio que entre si sostienen las energías positivas, masculinas y centrífugas (yang, luminosas) y las energías negativas, femeninas, centrípetas (yin, oscuras), expresadas también en la alternancia de los ritmos y ciclos de la naturaleza y el cosmos. Recordemos que el color blanco simboliza las energías celestes, y el color negro las terrestres. Las primeras se oponen a las segundas y viceversa, y al mismo tiempo que se complementan y conjugan (atraídas como los polos positivos y negativos de un imán) determinando en su perpetua interacción el desarrollo y la propia estructura de la vida cósmica y humana. Esa estructura se genera igualmente por la confluencia de un eje vertical –celeste- y otro horizontal –terrestre-(ejemplificados en el pavimento por la líneas transversales y longitudinales), conformando un tejido o trama cruciforme, un cuadriculado, que refleja las tensiones y equilibrios a que esta sometido el orden de la creación. Asimismo también pueden compararse la vertical al tiempo y la horizontal al espacio, es decir a las dos coordenadas que establecen el “encuadre” que permite la existencia de nuestro mundo y de todas las cosas en él incluídas.

El Piso de Mosaicos, hecho de cuadro negros y blancos alternados, nos recuerda todas la oposiciones y dualidades de la vida: luz y sombra, bien y mal, pasado y futuro, a las que hay que sobreponerse para subir mas alto. La Estrella Flamígera se halla en el centro geométrico de la Logia, y desde allá irradia su acción. Estos tres símbolos irradian también a las tres dimensiones y a los tres infinitos de las matemáticas superiores: la línea (la Orla Dentada), la superficie (el piso de mosaico) y el espacio (la estrella flamígera en el centro del espacio de la logia).

Los utensilios del templo, son elementos simbólicos que apoyan a fijar la orientación dentro del templo y consolida así mismo el mensaje moral y trascendente, son ellos:

El Sol y la Luna, Astros que alumbran el día y la noche. Ello está simbolizando que el masón no debe descansar en su obra magna, que en todo momento debe procurar tener conciencia de su ser y procurar que siempre sus pasos se orienten para la Gloria del G:.A:.. En La logia siempre hay tres luces: el Sol, La luna y el V.M:., el sol alumbra el día, la luna la noche y el V:.M:. la logia.

La Cadena de Unión, representada por una soga con siete o doce nudos que bordea el templo sobre la base de la bóveda celeste, representa al igual que las columnas circundantes al universo. Cuando se eslabona la unión con cadena, esta tiene un origen diferente y evoca a la cadena física que servía en las construcciones de catedrales para sujetar las paredes en la base de la cúpula y amenguar así la fuerza de la resistencia. Esta cadena de unión simboliza, así mismo la marcha de la humanidad a través de los tiempos con sus avances y retrocesos.

Sobre las Borlas que penden de cada esquina del Templo, su explicación es reiterada con la Escala de Jacob, son representantes de las cuatro virtudes cardinales: La Fortaleza, Templanza, Prudencia y Justicia. La Justicia es el resultado de la Fortaleza, templada o temperada por la Prudencia.


QQ:.HH:.AA:.


Pongo a vuestra disposición este trazado, con la finalidad de que puedan darle una adecuada lectura y a partir de ella buscar sus propias verdades y lecciones.

Cada uno es libre de encontrarla, y no me ha motivado otra intención que la de lograr despertar en vosotros la inquietud para su posterior investigación, no hay verdades absolutas, y por ende, lo aquí descrito puede y debe ser confrontado por cada uno de vosotros; si esto es logrado, habré cumplido con mi principal objetivo.


V:.M:.

Gracias por vuestra tolerancia y la de mis RR:. y QQ:.HH:.

Es mi palabra.


Honor y Progreso Nro. 5