martes, 24 de junio de 2014

P:.V:.M:. Victor Salazar 33°

El P:.V:.M:. de la R:.L:.S:. St. John N2 del Valle de new York
R:.H:. Victor Salazar agradecio a todos los HH:. por trabajar con el en bien de la institucion y que debemos seguir desarrollando la Orden en New York - asi mismo remitio sus saludos al nuevo G:.M:. David Muñoz
Gran Logia Hispana de Norteamerica
Masones de la Lengua Española New York

Gran Logia del Centro del Centro de Peru

Felicitaciones al nuevo cuadro de la Gran Logia del Centro de Perú y su nuevo Gran Maestro!

Foto
Realmente ¿NOS PREOCUPA LA REGULARIDAD?


Por Gustavo Pardo
Cortesia masonería libertaria

LOGO GR LOG REG INGLTERRASegún el sistema masónico anglosajón dependiente de la Gran Logia Unida de Inglaterra, la Regularidad se encuentra íntimamente asociada a las reglas establecidas para el reconocimiento de nuevas Grandes Logias o logias regulares. En pocas palabras, si no hay reconocimiento, no hay regularidad.

Ya sabemos que la definición jurídica de regularidad trae implícito el concepto de legitimidad. Considerando que los cubanos procedemos de un país en el cual el castrismo ha tergiversado el concepto real de lo que implica legitimidad; antes de seguir adelante es sumamente importante abordar este último aspecto.

Anteriormente he dejado en claro que no soy propenso a perderme en definiciones teórico-abstractas que por lo general no conducen más allá del derroche de de palabras y expresiones técnicas, muchas de las cuales resultan incompresibles para la mayoría. Por ello voy a abordar este aspecto desde la óptica más práctica posible.

¿Qué es legitimidad? Aunque existen variadas definiciones del término, en nuestro caso, me inclino por aceptar “derecho para ejercer una labor o una función”. En nuestro caso, este derecho se encuentra fundamentado en la “regularidad de origen”. Aquí se complica la cuestión. ¿Qué se entiende por regularidad de origen? Existen dos versiones al respecto; una, lo proporciona la masonería regular dependiente de la Gran Logia Unidad de Inglaterra; la otra no lo ofrece la masonería regular llamada adogmática o liberal. Como vemos, existen dos definiciones de regularidad. ¿Cuál de ellas es la verdadera? Veamos.

Según el sitio web Definiciónabc[i] “Cuando se habla de legalidad se hace referencia a la presencia de un sistema de leyes que debe ser cumplido y que otorga la aprobación a determinadas acciones, actos o circunstancias (…)”. Precisamente, este es nuestro caso. Tanto la masonería regular dependiente de la Gran Logia Unida de Inglaterra, como la masonería regular liberal; poseen “un sistema de leyes que debe ser cumplido (…)”. Es decir, ambas vertientes de la masonería universal, cumplen con el requisito de sustentarse en un sistema de leyes aprobadas según los procedimientos jurídicos establecidos en cada una de ellas. De hecho, ambos se adaptan el concepto de regular. La elección de sumarse a uno o a otro tipo de regularidad, se encuentra determinado en el libre albedrio inherente a cada “hombre libre y de buenas costumbres”.

FUNDACIONLos masones cubanos estamos adaptados a ver el concepto de regularidad, desde la óptica establecida por la Gran Logia Unida de Inglaterra, y seguida por la Gran Logia de Cuba. Dicha práctica ha sido traída al exilio por los primeros masones cubanos que por razones políticas se vieron obligados a abandonar la Isla. Las distintas asociaciones masónicas establecidas en el Exilio, han mantenido esta tradición por más de cincuenta años, manteniendo el sueño de un eventual reconocimiento de su condición de masones cubanos regulares. Por cuanto en artículos anteriores, he tratado mi punto de vista al respecto, y considerando que los sueños únicamente se hacen realidad actuado bien despiertos; únicamente me voy a referir a la solución adoptada por la Gran Logia Latinoamericana para que su regularidad sea reconocida por una de las grandes corrientes de la masonería universal.

Esta Obediencia Masónica ha confrontado las mismas dificultades que el resto de los masones cubanos exiliados en los Estados Unidos de América; es decir, ser considerados irregulares, independiente de su origen masónico regular. El ejecutivo de la Gran Logia Latinoamericana, presididos por su Gran Maestro Noel Valdés Rodríguez; adoptaron una decisión, que por lo trascendental de la misma, constituye un hecho que marcara la historia de la masonería exiliada cubana en los Estados Unidos de América: obtener su reconocimiento masónico universal.

¿Cómo lo lograron? Simplemente, siguiendo las enseñanzas doctrinales masónicas que establece el dar pasos “firmes y bien calculados”. En otras palabras, decidieron que si la montaña no venía a ellos, ellos iban a la montaña. ¿Resultado? Obtuvieron el reconocimiento de su regularidad masónica, con lo cual, han logrado el acceso a miles de cuerpos masónicos ubicados alrededor del mundo.

Para viabilizar su inserción en el concierto de las logias regulares adogmática, la Gran Logia Latinoamericana ha decidido cambiar su patronímico al de Gran Logia Regular de la Florida.

[i] http://www.definicionabc.com/derecho/legalidad.php
El manuscrito Downland

Publicado por Mannaz

El manuscrito Downland data del siglo XVI y cuenta una historia que debe ser leida a todos los masones cuando son ordenados, cito casi textualmente del final del texto.

El texto comienza antes del Diluvio de Noe por lo que parece querer, en cierto modo, remontar a esa época los principios de nuestra orden. No queda claro este último punto, pero si es significativo el comenzar el relato en dicha época.

Lo que, según muchos historiadores y masonólogos, si podemos afirmar es que la masonería inicial, la de 1717 y antes, era claramente de origen creyente y, más matizado incluso, católica; lo cual quedaría demostrado por la cantidad de referencias a la Biblia.

No entraré a opinar sobre ello, simplemente les dejo el texto de este manuscrito y serán ustedes los que deban tomar posiciones.

Espero sea de vuestro interés.

El manuscrito Downland ( traducción libre del original inglés)

La Biblia relata, en el cuarto capítulo del Génesis, que antes del Diluvio de Noé había un hombre llamado Lamec y que este hombre tuvo dos esposas, una llamada Adá y otra llamada Silá. Adá engendró dos hijos varones, Yabal y Yubal, y su segunda esposa Silá un varón y una mujer. Estos cuatro hijos fundaron todas las ciencias del mundo. Tal como se relata en el antedicho capítulo, el hijo mayor Yabal fundó la ciencia de la Geometría, llenó los campos con rebaños de ovejas y corderos y fue el primero en construir una casa de piedra y madera. Su hermano Yubal fundó la ciencia de la Música, el canto, el arpa y el órgano. El tercero de los hermanos, Tubal-Caín fundó el oficio de la herrería con oro, plata, cobre, hierro y acero; y la hija fundó el oficio de Tejer. Y como sabían que Dios se tomaría su venganza por el pecado, ya fuese por fuego o por agua, escribieron su conocimiento en dos pilares de piedra para que pudiera ser encontrado después del Diluvio de Noé. Uno era de mármol, para que no pudiese ser destruido por el fuego y el otro de latastro (clepped lanters) para que no pudiese ser disuelto por las aguas.

Nuestra intención es dar verdadera cuenta acerca de cómo y en qué manera fueron encontradas estas piedras y acerca del conocimiento que llevaban escrito. El gran Hermarines, hijo de Cubys, el cual era hijo de Sem, a su vez hijo de Noé, posteriormente llamado Hermes el padre de los hombres sabios, fue quien encontró uno de los dos pilares de piedra, descubrió el conocimiento que allí estaba escrito y lo enseñó a otros hombres. Hay mucho trabajo de Masonería en la construcción de la Torre de Babilonia. El Rey de Babilonia, cuyo nombre era Nemrod, bajo la petición de su primo el Rey de Nínive, mandó allí sesenta Masones y les dio, entre otras, estas órdenes: que fuesen fieles los unos con los otros y se amasen verdaderamente, y que sirvieran noblemente a su señor para el justo merecimiento de su paga, y para que su maestro pudiera ser venerado por ello y recibir sus honores. Así fue como la Masonería recibió su primer encargo.

Por otra parte, Abraham se fue con su esposa Sara a Egipto, y enseñó las Siete Ciencias a los Egipcios. Tuvo un insigne discípulo de nombre Euclides. Éste aprendió muy bien y fue maestro de las siete Ciencias Liberales. Y ocurrió en aquellos tiempos que los señores del reino tuvieron gran cantidad de descendencia con sus mujeres y con otras mujeres del reino, pues aquel era un pueblo fecundo y fértil. Y el no tener medios de vida dignos para sus hijos era un grave problema. Entonces, el Rey creó un gran Consejo y celebró un parlamento con el propósito de buscar alguna forma para que sus hijos pudieran vivir honestamente cual caballeros. Y no pudiendo encontrar ninguna, fueron pidiendo ayuda por todo el reino, por si había alguien que pudiese y quisiera ir a instruirles, afirmando que sería tan bien recompensado por su trabajo que a buen seguro lo haría de muy buen grado.

Después de haber lanzado esta petición, llegó el ilustre Euclides y les dijo al rey y a sus grandes señores: "Si queréis, entregadme a vuestros hijos para que los eduque y los instruya sobre una de las Siete Ciencias, con lo que podrán vivir tan honestamente como los caballeros, con la condición de que me otorguéis el poder de gobernarlos respecto a la forma en que esta Ciencia debe ser ejecutada". Y el Rey y todo su Consejo le otorgaron sin más demora todo lo que pedía y sellaron el acuerdo. Y este ilustre Doctor tomó a los hijos de aquellos señores y les enseñó la práctica de la ciencia de la Geometría, les enseñó todas las formas de trabajar la piedra necesarias para construir iglesias, templos, castillos, torres, feudos y cualquier otra clase de construcción, y les dio estas órdenes:

Ante todo debían ser leales al Rey y a su señor. Debían ser leales entre ellos y amarse los unos a los otros. Debían llamarse entre ellos compañero o hermano, nunca criado ni bellaco o cualquier otro nombre grosero. Debían ser merecedores de la paga de su señor o de su maestro. Debían ordenar maestro al mejor de todos ellos y no hacerlo por favoritismo o por su noble linaje; ni para obtener riquezas o favores dejar que fuese ordenado maestro alguien que no estuviese capacitado para ello de forma que su señor quedase mal servido para vergüenza de todos. Además, debían llamar a su capataz Maestro, mientras estuviesen trabajando con él. Y aún otros muchos deberes que tomaría mucho tiempo enumerar. Y les hacía tomar compromiso del cumplimiento de estos deberes con un importante juramento tal como era usual en aquellos tiempos, y les ordenó que vivieran honestamente de acuerdo al salario que ganaban. Asimismo, debían reunirse todos una vez al año, para discutir sobre cómo servir mejor a su señor y al culto mismo, y para castigar a aquél que de entre ellos hubiese transgredido los deberes en perjuicio de la ciencia. Y así fue como se estableció esta ciencia a la cual el ilustre Señor Euclides dio el nombre de Geometría y que ahora se llama por todo el reino, Masonería.

Mucho tiempo después, cuando los Hijos de Israel fueron a la Tierra Prometida, lo que ahora llamamos País de Jhrim, el Rey David comenzó la construcción del Templo que allí se llama Templo de E-Dnin-Ih y que nosotros conocemos como Templo de Jerusalén. El Rey David tenía a los Masones en gran estima y les pagaba muy bien. Y les dio los deberes que había aprendido de Euclides en Egipto, junto con otras órdenes que oiréis más adelante. Después de la muerte del Rey David, Salomón, su hijo, terminó el Templo que su padre había comenzado, y mandó a buscar masones a diversas tierras y países. Reunió a cuatrocientos trabajadores de la piedra, todos ellos Masones. Y de entre ellos escogió a trescientos, a los que ordenó maestros y directores de su obra. Además, en otra región había un Rey llamado Jirán que apreciaba mucho al Rey Salomón y le dio madera para su obra. Éste tenía un hijo llamado Aynon que era Maestro de la Geometría y fue el Gran Maestro de todos los Masones, y fue Maestro de todos los grabados y relieves y de todos los trabajos que la Masonería obró en el Templo. El tercer capítulo del libro de Reyes de la Biblia da testimonio de ello. Salomón confirmó tanto los deberes como las maneras que su padre había dado a los Masones. Y así fue como se estableció la honorable ciencia de la Masonería en la tierra de Jerusalén, y en muchos otros reinos.

Muchos hombres de este oficio viajaron curiosos y aventureros a otras tierras, algunos buscando más conocimientos y otros para enseñar el oficio a los ignorantes. Uno de ellos, llamado Maymus Grecus, que había estado en la construcción del templo de Salomón fue a Francia y se encontró con Carlomagno. A éste le gustaba la ciencia y quiso aprender de él. Posteriormente asumió asimismo los deberes y las maneras. Después, por la gracia de Dios, fue elegido Rey de Francia. Durante su reinado tomó Masones y otros hombres sin oficio y los hizo Masones. Les dio trabajo, los deberes y las maneras, y una buena paga, tal como había aprendido de otros Masones. Y les proporcionaba todos los años una carta magna para que pudiesen reunirse donde quisieran, y les tenía en gran estima. Así fue como esta ciencia se estableció en Francia.

En Inglaterra no hubo Masonería en todo este tiempo hasta la época de San Albones. En sus días, el Rey de Inglaterra que era Pagano, construyó una muralla alrededor del pueblo llamado San Albones. San Albones era un honorable Caballero administrador de la Casa Real y tenía poder sobre el reino, y por lo tanto también sobre la construcción de la muralla. Tenía a los Masones en muy buena estima. Les pagaba muy bien, como la categoría de su reino se merecía, puesto que les daba dos chelines y seis peniques a la semana, y tres a los peones. Hasta que San Albones lo enmendó, en aquellos días y por aquellas tierras, un Masón no ganaba más que un penique al día y su comida. También les proporcionó una carta magna del Rey y su Consejo para celebrar un consejo general, al que llamó Asamblea y a la que él mismo asistía, ayudaba a ordenar Masones y les daba los deberes, como oiréis más adelante.

Justo después de la muerte de San Albones, el reino de Inglaterra mantuvo varias guerras con otras naciones que destruyeron el buen trabajo de la Masonería; y esto duró hasta la época del Rey Athelstone que fue un Rey muy importante para Inglaterra a la que devolvió la paz y el sosiego. Apreciaba a los Masones y construyó grandes obras: Abadías, Torres y otras diversas construcciones. Tenía un hijo llamado Edwin que apreciaba a los Masones aun más que su padre y era un excelente practicante de la Geometría. Le gustaba mucho hablar y convivir con los Masones y aprender su ciencia, por lo que posteriormente fue hecho Masón y obtuvo del Rey, su padre, una carta magna y el Encargo de celebrar una Asamblea cada año en el lugar que quisieran dentro del reino de Inglaterra para castigar las faltas y transgresiones contra la ciencia de los que de entre ellos las hubiesen cometido. Él mismo celebró una Asamblea en York y ordenó Masones en ella, dándoles los deberes y enseñándoles las maneras; y les ordenó que todo ello fuera preservado para siempre, estableciendo la ordenanza de que se transmitiera de Reinado en Reinado.

Y estando reunida la asamblea preguntó a todos los antiguos y nuevos Masones su tenían algún escrito o noción de los deberes y maneras que hubiese podido haber en el pasado en su reino o en algún otro, y que si así fuere, era su deber mostrarlas a todos. Y se vio que unos se habían encontrado en Francés, otros en Griego, en Inglés o en otras lenguas, y que todos eran uno. Entonces lo escribió en un libro junto con la historia del inicio de la ciencia.

Y él mismo ordenó que todo ello debería leerse o recitarse cuando se ordenase algún Masón, para darle sus Deberes. Y desde entonces hasta nuestros días, las maneras de los Masones se han preservado de esta forma, así como los hombres que los gobiernan. Además, diversas Asambleas han añadido ciertos deberes siguiendo el buen consejo de Maestros y compañeros.

sábado, 21 de junio de 2014

EL EVANGELIO DE SANTO TOMÁS

(Redacción griega)

Preámbulo

I 1.Yo, Tomás Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozcáis, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Señor Jesucristo, cumplidos por él después de su nacimiento en nuestro país.
2.Y he aquí cuál fue su comienzo.

Gorriones hechos con barro

II 1.El niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba.
2. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él.
3. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido, a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado.
4. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.
5.Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús.

Muerte del hijo de Anás

III 1.Y el hijo de Anás el escriba se encontraba allí, y, con una rama de sauce, dispersaba las aguas que Jesús había reunido.
2. Y Jesús, viendo lo que ocurría, se encolerizó, y le dijo: Insensato, injusto e impío, ¿qué mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aquí que ahora te secarás como un árbol, y no tendrás ni raíz, ni hojas, ni fruto.
3. E inmediatamente aquel niño se secó por entero. Y Jesús se fue de allí, y volvió a la casa de José. Pero los padres del muchacho muerto lo tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a José, a quien reprocharon tener un hijo que hacía tales cosas.

Castigo infligido por Jesús a un niño

IV 1.Otra vez, Jesús atravesaba la aldea, y un niño que corría, chocó en su espalda. Y Jesús, irritado, exclamó: No continuarás tu camino. Y, acto seguido, el niño cayó muerto. Y algunas personas, que habían visto lo ocurrido, se preguntaron: ¿De dónde procede este niño, que cada una de sus palabras se realiza tan pronto?
2. Y los padres del niño muerto fueron a encontrar a José, y se le quejaron, diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde debes enseñarle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos.

José reprende a Jesús

V 1.Y José tomó a su hijo aparte, y lo reprendió, diciendo: ¿Por qué obras así? Estas gentes sufren, y nos odian, y nos persiguen. Y Jesús respondió: Sé que las palabras que pronuncias no son tuyas. Sin embargo, me callaré a causa de ti. Pero ellos sufrirán su castigo. Y, sin demora, los que lo acusaban, quedaron ciegos.
2. Y los que vieron esto, vacilantes y atónitos, decían de Jesús que toda palabra que pronunciaba, buena o mala, se cumplía, y producía un milagro. Y, cuando hubieron visto que Jesús hacía cosas semejantes, José se levantó, lo agarró por la oreja, y se la estiró con fuerza.
3. Pero el niño se enfadó, y le dijo: Bien fácil te es buscar sin encontrar, y acabas de obrar como un insensato. ¿Ignoras que te pertenezco? No me hagas daño.

Exposición del alfabeto

VI 1. Y un maestro de escuela, llamado Zaqueo, que se encontraba allí, oyó a Jesús hablar así a su padre, y lo sorprendió mucho que un niño se expresase de aquella manera.
2. Y, algunos días después, se acercó a José, y le dijo: Tienes un hijo dotado de buen sentido e inteligencia. Confíalo a mi cuidado, para que aprenda las letras, y, con las letras, le enseñaré toda ciencia. Y también le enseñaré a saludar a los mayores, a honrarlos como antepasados, a respetarlos como padres, y a amar a los de su edad.
3. Y le escribió todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta Omega muy puntualmente y con toda claridad. Mas Jesús, mirando a Zaqueo, le dijo: Tú, que no conoces la naturaleza del Alpha, ¿cómo quieres enseñar a los demás la Beta? Hipócrita, enseña primero el Alpha, si sabes, y después te creeremos respecto a la Beta. Luego se puso a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo no pudo contestarle.
4. Y, en presencia de muchas personas, el niño dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la disposición de la primera letra, y nota cómo hay líneas y un rasgo mediano que atraviesa las líneas que tú ves comunes y reunidas, y cómo la parte superior avanza y las reúne de nuevo, triples y homogéneas, principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las líneas del Alpha.

Perplejidad de Zaqueo

VII 1. Y, cuando Zaqueo, el maestro de escuela, oyó al niño exponer las alegorías tan numerosas y tan grandes de la primera letra, quedó perplejo ante tal respuesta y ante tal enseñanza, y dijo a los asistentes: ¡Desventurado de mí, a qué extremo me veo reducido! Me he cubierto de vergüenza, al traer a mi escuela a este muchacho.
2. Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra en modo alguno. Este niño no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el fuego mismo, y quizá ha sido engendrado antes de la creación del mundo. ¿Qué vientre lo ha llevado? ¿Qué pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. ¡Ay, amigo mío, tu hijo me pone fuera de mí, y no puedo seguir su pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quería tener en él un discípulo, y me he encontrado con que tengo en él un maestro.
3. Me doy cuenta de mi oprobio, amigos míos, porque yo, que soy un viejo, he sido vencido por un niño. Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la muerte, a causa de este niño, ya que no puedo, en este momento, mirarlo cara a cara. ¿Qué responderé, cuando digan todos que he sido derrotado por un pequeñuelo? ¿Y qué podré explicar acerca de lo que él me ha dicho de las líneas de la primera raya? No lo sé, amigos míos, por cuanto no conozco, ni el comienzo, ni el fin, de este niño.
4. Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda: un dios, un ángel o algo parecido.

Conclusión de la historia de Zaqueo

VIII 1. Y, mientras los judíos daban consejos a Zaqueo, el niño rompió a reír, y dijo: Ahora que tu aventura produce sus frutos, y que los ciegos de corazón ven, he aquí que yo vengo de lo alto para maldecirlos, y para llamarlos a lo alto, como me lo ordenó el que me ha enviado a causa de vosotros.
2. Y, cuando el niño hubo acabado de hablar, pronto todos los que habían caído antes bajo su maldición, quedaron curados. Y nadie, desde entonces, se atrevió a provocar nunca su cólera, por miedo a que los maldijese, y los hiriese de enfermedad.

Niño caído de una terraza

IX 1. Algunos días después, Jesús jugaba en una terraza, sobre lo alto de una casa, y uno de los niños que jugaba con él, cayó de la terraza, y murió. Y, Viendo esto, los demás niños huyeron, y Jesús quedó solo.
2. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, acusaron a Jesús de haberlo hecho caer. (Jesús les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas contra él.
3. Mas Jesús se tiró de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del niño caído, y gritó a gran voz, diciendo: Zenón (porque tal era su nombre), levántate, y dime: ¿Soy yo quien te hizo caer? Y, habiéndose levantado inmediatamente, el niño repuso: No, Señor, tú no me has hecho caer, sino que me has resucitado. Y los espectadores del lance quedaron conmovidos de asombro. Y los padres del niño glorificaron a Dios por el milagro cumplido, y adoraron a Jesús.

Resurrección de un joven

X 1.Pasados otros cuantos días, un joven cortaba leña en las proximidades del pueblo. Y he aquí que su hacha le hendió la planta del pie, y murió, por haber perdido toda su sangre.
2. Y, como ello produjera una aglomeración y un tumulto de gentes, el niño Jesús corrió también allí, y, haciéndose sitio, atravesó la multitud, y tomó el pie herido del joven, que en seguida quedó curado. Y dijo al joven: Levántate, sigue cortando leña, y acuérdate de mí. Y la multitud, al ver lo que había pasado, adoró al niño, diciendo: Verdaderamente, el espíritu de Dios reside en ti.

Jesús en la fuente

XI 1.Y, cuando tenía seis años, su madre le dio un cántaro, y lo envió a tomar agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el niño con la multitud, el cántaro se rompió.
2. Entonces Jesús, extendiendo la túnica que lo cubría, la llenó de agua, y la llevó a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo abrazó, y guardó en su corazón los misterios que veía cumplidos.

Milagro del grano de trigo

XII 1.Otra vez, en la época de la siembra, el niño salió con su padre para sembrar trigo en su campo, y, mientras su padre sembraba, el niño Jesús sembró también un grano de trigo.
2. Y, una vez lo hubo recolectado y molido, obtuvo cien medidas y, llamando a la granja a todos los pobres de la aldea, les distribuyó el trigo, y José se quedó con lo que aún restaba. Y Jesús tenía ocho años cuando hizo este milagro.

Milagro de las dos piezas de un lecho

XIII 1. Y su padre era carpintero, y hacía en aquel tiempo carretas y yugos. Y un hombre rico le encargó que le hiciese un lecho. Mas, habiendo cortado una de las piezas más pequeña que la otra, no sabía qué partido tomar. Entonces el niño Jesús dijo a su padre José: Pon las dos piezas en el suelo, e iguálalas por tu lado.
2. Y José procedió como el niño le había indicado. Y Jesús se puso al otro lado, tiró de la pieza más corta, y la tomó igual a la otra. Y su padre José, viendo tal, quedó admirado, y abrazó a Jesús, diciendo: Felicitarme puedo de que Dios me haya dado este niño.

Relaciones con un segundo maestro

XIV 1.Viendo José que el niño crecía en edad y en inteligencia, y no queriendo que permaneciese iletrado, lo llevó a un segundo maestro. Y este maestro dijo a José: Le enseñaré primero las letras griegas, y luego las hebraicas. Porque el maestro conocía la inteligencia del niño. Sin embargo, después de haber escrito el alfabeto, se ocupó largamente de él, y Jesús no le respondió, hasta que le advirtió:
2. Si eres verdaderamente un maestro, y conoces bien el alfabeto, dime primero el valor de Alpha y yo te diré luego el de Beta. Pero el maestro, irritado, le pegó en la cabeza. Y el niño, en su dolor, lo maldijo, y aquél cayó exánime, con la faz contra tierra.
3. Y el niño volvió a casa de José, que quedó muy afligido, y recomendó a su madre: No le dejes pasar la puerta, porque cuantos lo encolerizan, quedan heridos de muerte.

Jesús confunde a un tercer maestro

XV 1.Y, algún tiempo después, otro maestro que era pariente y amigo de José, le dijo: Tráeme al niño a la escuela, que quizá podré por la dulzura enseñarle las letras. Y José le contestó: Si tienes valor, hermano, llévalo contigo. Y lo llevó con temor y repugnancia, y el niño iba con placer.
2. Y, entrando decididamente en la escuela, encontró un libro sobre un pupitre, y, tomándolo, no leía los caracteres que en él se encontraban, sino que, abriendo la boca, hablaba conforme a la inspiración del Espíritu Santo. Y enseñó la Ley a los presentes. Y, juntándose una gran multitud, lo rodeaba, lo escuchaba, y se admiraba de la belleza de sus descripciones, de lo justo de sus discursos, y de que un niño como él se expresase de tal manera.
3. Al oír esto, José, espantado, fue a la escuela, temiendo por la salud del profesor. Y el maestro dijo a José: Sabe, hermano, que yo he tomado al niño por discípulo, pero está lleno de sabiduría y de gracia. Condúcelo, yo te lo ruego, a tu domicilio.
4. Y, cuando el niño hubo oído estas palabras, sonrió. y le dijo: Puesto que has hablado bien, y has dado un buen testimonio, sea por tu causa curado quien fue herido. Y en seguida el otro maestro fue curado. Y José volvió con el niño a su casa.

Jacobo, curado de una mordedura de víbora

XVI 1.Y José envió a su hijo Jacobo a cortar madera, el niño Jesús lo seguía. Y, mientras Jacobo trabajaba, una víbora le mordió en la mano.
2. Y, como sufría y parecía herido de muerte, Jesús se aproximó, y le sopló en la mordedura, y en seguida cesó el dolor, y murió el reptil, y, al instante, Jacobo quedó sano y salvo.

Resurrección de un niño

XVII 1.Más tarde, murió un niño en la vecindad, y su madre lloraba mucho. Y Jesús oyó el clamor de su gran pena y se apresuró a acudir. Y, hallando al niño muerto, le tocó el pecho, y dijo: Yo te mando, niño, que no mueras, sino que vivas, y que te quedes con tu madre. Y en seguida el niño abrió los ojos, y sonrió. Y Jesús dijo a la mujer: Tómalo, y dale leche, y acuérdate de mí.
2. Y, viendo esto, la gente se llenó de admiración, y decía: En verdad, este niño es un Dios o un ángel de Dios, porque toda palabra suya se convierte en un hecho. Y Jesús se fue a jugar con los demás niños.

Resurrección de un hombre

XVIII 1. Algún tiempo más tarde, habiéndose producido en una casa que se construía un gran tumulto, Jesús se levantó, y acudió al lugar. Y, viendo a un hombre que yacía sin vida, le tomó la mano y dijo: Levántate, hombre, y continúa laborando en tu obra, pues yo te lo ordeno. Y el hombre se levantó, y lo adoró.
2. Viendo lo cual, quedó la gente admirada, y decía: Este niño viene del cielo, porque ha salvado almas de la muerte, y las salvará durante toda su vida.

Jesús en medio de los doctores

XIX 1.Cuando tuvo la edad de doce años, sus padres, siguiendo la costumbre, fueron a Jerusalén por las fiestas de Pascua con otros compañeros de viaje, y, después de las fiestas, regresaron a su morada. Y, mientras ellos volvían, el niño Jesús quedó en Jerusalén, y sus padres pensaron que estaba entre sus compañeros de viaje.
2. Mas, tras una jornada de camino, buscaron entre sus deudos, y, no hallándolo, se afligieron, y tomaron a la ciudad para buscarlo. Y, tres días después, lo hallaron en el templo, sentado entre los doctores, escuchándolos e interrogándolos. Y todos estaban atentos y sorprendidos de que un niño redujese al silencio a los ancianos del templo y a los doctores del pueblo, explicando los puntos principales de la Ley y las parábolas de los profetas.
3. Y su madre María, aproximándose, le dijo: ¿Por qué nos has hecho esto, hijo mío? He aquí que estábamos afligidos, y que te buscábamos. Pero Jesús les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que es preciso que yo atienda a las cosas que afectan a mi Padre?
4. Y los escribas y los fariseos dijeron a María: ¿Tú eres madre de este niño? Ella respondió: Lo soy. Y ellos dijeron: Feliz eres entre las mujeres, porque Dios ha bendecido el fruto de tus entrañas. Nunca hemos visto ni oído tanta gloria, tanta virtud, tanta sabiduría.
5. Y Jesús, levantándose, siguió a su madre, y estaba sometido a su familia. Y su madre guardaba estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia. Gloria a él por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco

HISTORIA DE LA INFANCIA DE JESUS SEGÚN SANTO TOMÁS

(Redacción latina)

De cómo Maria y José huyeron con Jesús a Egipto

I 1.Cuando Herodes hizo buscar a Jesús, para matarlo, el ángel dijo a José:
2. Toma a María y a su hijo, y huye a Egipto, lejos de los que quieren matar al niño.
3. Y Jesús tenía dos años cuando entró en Egipto.
4. Y ocurrió que, como cruzasen un sembrado, recogió espigas, y las puso al fuego, y las asó, y las comió.
5. Y, llegados a Egipto, fueron admitidos en la casa de una viuda.
6. Y pasaron un año allí.
7. Y Jesús cumplió los tres años. Y, viendo jugar a los niños, comenzó a tomar parte en sus diversiones.
8. Y, encontrando un pez seco, lo puso en un plato, y le ordenó que palpitase.
9. Y el pez comenzó a palpitar.
10. Y Jesús le dijo: Quítate la sal que has tomado, y ve al agua.
11. Y fue así. Mas los vecinos, viendo lo que había hecho, llevaron la noticia a la casa de la viuda en que vivía María, la madre de Jesús.
12. Y aquella mujer, al saber lo ocurrido, los arrojó de su casa.

Jesús y los doce pajarillos

II 1.Y Jesús, paseando con su madre María por la plaza de la población, vio a un maestro que enseñaba a sus discípulos.
2.Y he aquí que doce pajarillos descendieron sobre donde estaban los discípulos con el maestro.
3. Y Jesús, al observar esto, se paró, y se puso a reír.
4. Y, viéndolo reír, el maestro se encolerizó.
5. Y dijo a sus discípulos: Id y traédmelo.
6. Y cuando se lo llevaron, el maestro lo agarró de una oreja.
7. Y le preguntó: ¿Qué has visto que te haya hecho reír?
8. Y Jesús le contestó: Maestro, he aquí mi mano llena de trigo.
9. Yo lo he mostrado a esos pájaros, y he esparcido este grano, y ellos se han apresurado a venir por él.
10. Y Jesús estuvo allí hasta que los pájaros se repartieron el trigo.
11. Mas el maestro lo echó de la ciudad, con su madre.

Jesús vuelve de Egipto a Judea

III 1.Y he aquí que el ángel del Señor se apareció a María.
2. Y le dijo: Toma el niño, y vuelve a la tierra de los judíos.
3. Porque los que querían su vida, han muerto.
4. Y María se levantó y se llevó a Jesús.
5. Y fueron a la ciudad de Nazareth, donde estaba la hacienda de su padre.
6. Y cuando José salió de Egipto, después de la muerte de Herodes, condujo a Jesús al desierto, hasta que los que querían la vida del niño no turbasen a Jerusalén.
7. Y dio gracias al Altísimo, porque le había dado la inteligencia.
8. Y porque había hallado gracia ante el Señor Dios. Amén.

Cosas que hizo Jesús en la villa de Nazareth

IV 1.Glorioso es para Tomás Israelita, apóstol del Señor, contar las obras de Jesús, cuando estaba en Nazareth, de regreso de Egipto.
2. Oíd atentamente, hermanos queridos, lo que hizo el Señor Jesús en la ciudad de Nazareth.
3. Jesús tenía cinco años, cuando una gran lluvia cayó sobre la tierra.
4. Y el Señor Jesús andaba bajo la lluvia.
5. Y era espantosa, mas él la reunió en una cisterna y le ordenó ser clara. Y ella lo fue.
6. Y, tomando el barro de aquel pozo, lo modeló, y le dio forma de doce pajaritos.
7. Y Jesús hacía estas cosas un día de sábado, en medio de los hijos de los judíos.
8. Y los hijos de los judíos fueron a José, padre de Jesús, y le dijeron:
9. He aquí que tu hijo jugaba con nosotros.
10. Y ha tomado barro, y ha modelado doce pájaros, y ha violado el sábado.
11.Y José vino al niño Jesús, y le dijo: ¿Por qué has hecho lo que no está permitido hacer en día de sábado?
12. Mas Jesús, abriendo las manos, dijo a los pájaros: Levantaos y volad.
13. Porque nadie ha de daros muerte.
14. Y poniéndose a volar, alababan con sus gritos a Dios Todopoderoso.
15. Y, al ver esto, los judíos, maravilláronse, y empezaron a divulgar los milagros de Jesús.
16. Y un fariseo, que estaba con el niño, tomó un ramo de oliva, y destruyó la fuente que había hecho Jesús.
17. Y, cuando Jesús lo vio, se enojó, y dijo: Sodomita impío e ignorante, ¿qué te habían hecho estas fuentes, que son obra mía?
18. Quedarás como un árbol seco, sin raíces, sin hojas ni frutos.
19. Y el fariseo se secó, y cayó a tierra, y murió.
20. Y sus padres llevaron su cuerpo, y se enojaron con José.
21. Y le decían: He aquí la obra de tu hijo. Enséñale a orar, y no a maldecir.

Los nazarenos se irritan contra José por las cosas que obra Jesús

V 1.Y, unos días después, yendo Jesús con José por la ciudad, un niño corrió ante ellos, y, tropezando intencionadamente con Jesús, lo lastimó mucho en un costado.
2. Mas Jesús le dijo: No acabarás el camino que has comenzado a recorrer.
3. Y el niño cayó a tierra, y murió.
4. Y los que vieron tal milagro, exclamaron: ¿De dónde es este niño?
5. Y dijeron a José: No conviene que semejante niño esté entre nosotros. Aléjalo de aquí.
6. Mas si es preciso que tú estés entre nosotros, enséñale a orar, y no a maldecir, porque nuestros hijos han perdido la razón.
7. Y José llamó a Jesús y le dijo: ¿Por qué maldices?
8. He aquí que los habitantes de esta ciudad nos odian.
9. Mas Jesús dijo: Yo sé que a ti, y no a mí, afectan esos discursos.
10. Y me callaré por ti, mas que ellos vean lo que hacen, según su discreción.
11. Y todos los que hablaban contra Jesús, quedaron ciegos.
12. Y se fueron diciendo: Todas las palabras que salen de su boca tienen una potencia fatal.
13. Y viendo José lo que había hecho Jesús, se enfureció, y le agarró de una oreja.
14. Y Jesús se enojó, y dijo a José: Bástete mirarme, mas no me toques.
15. Tú no sabes quién soy. Y si lo supieras, no me contrariarías. Porque, aunque estoy aquí contigo, he sido creado antes que tú.

De cómo fue tratado Jesús por un maestro de escuela

VI 1. Y un hombre llamado Zaqueo escuchaba lo que Jesús decía a José.
2. Y lleno de admiración por Jesús, dijo: Nunca he visto un niño que hablase así.
3. Y se acercó a José y le dijo: Tienes un hijo muy inteligente. Envíamelo, para que le enseñe las letras.
4. Y luego que las sepa, yo lo instruiré con esmero, para que no permanezca en la ignorancia.
5. Y José contestó: Nadie puede enseñarle, sino Dios. ¿Crees que este niño es como los demás?
6. Y oyendo Jesús lo que Zaqueo hablaba a José, le dijo: Maestro, todas las palabras que salen de mi boca son verdaderas.
7. Y yo he sido el Señor antes que todos los hombres, y la gloria de los siglos me ha sido dada. Mas nada se os ha dado a vosotros.
8. Porque yo soy antes que los siglos, y sé cuál será el número de los años de tu vida, y que serás desterrado.
9. Y tú debes comprender lo que ha dicho mi padre, porque cuantas palabras salen de mi boca son verdaderas.
10. Y oyendo los judíos lo que decía Jesús, se maravillaban.
11. Y decían: Estamos escuchando de este niño discursos que no hemos oído nunca, y que no oiremos jamás de nadie.
12. Ni aun de los príncipes de los sacerdotes, ni de los doctores de la Ley, ni de los fariseos.
13. Y Jesús les contestó: ¿De qué os maravilláis?
14. Miráis como increíble lo que os he dicho, y he aquí que os he dicho la verdad.
15. Porque yo sé cuándo habéis nacido vosotros y vuestros padres, y os puedo decir cómo fue hecho el mundo, y conozco a quien me ha enviado a vosotros.
16. Y los judíos estaban tan asombrados que no acertaban a responder.
17. Y el niño, recogiéndose en sí mismo, se gozó, y dijo: Os he hablado en parábola, porque sé que sois débiles e ignorantes.
18. Y el maestro dijo a José: Tráemelo, para que le enseñe las letras.
19. Y José llevó a Jesús a la casa del maestro, donde había otros niños instruyéndose.
20. Y el maestro, hablándole con dulzura, se puso a enseñarle las letras.
21. Mas él escribió el primer versículo, que va desde A a T, y se puso a instruirlo.
22. Y el maestro pegó al niño en la cabeza, y el niño le dijo: Conviene que yo te instruya a ti, y no tú a mi.
23. Porque yo conozco las letras que quieres enseñarme, y sé que nada puede salir de ti, más que palabras, y no sabiduría.
24. Y comenzando el versículo, recitó desde A hasta F muy rápidamente. Y mirando al maestro dijo: Tú no sabes explicar lo que es A ni lo que es B. ¿Cómo quieres enseñar las otras letras?
25. Hipócrita, dime qué es A, y te diré que es B. Y queriendo aquel doctor explicar la A, no pudo dar ninguna respuesta.
26. Y Jesús dijo a Zaqueo. Escucha, doctor, y comprende la primera letra.
27. Nota que tiene dos trazos que se unen, se separan y engruesan, y que son el símbolo de la permanencia, de la dispersión y de la variedad.
28. Y viendo Zaqueo explicar así la primera letra, se asombró de que un niño tuviera ciencia tan profunda, y exclamó: ¡Malhaya yo!
29. Porque he traído sobre mí una gran vergüenza por causa de este niño, y estoy lleno de estupefacción.
30. Y dijo a José: Yo te ruego, hermano, que te lo lleves, pues no puedo mirarlo a la cara, ni escuchar sus discursos asombrosos.
31. Porque este niño puede dominar el fuego y encadenar la mar, por haber nacido antes que los siglos.
32. Y yo no sé qué vientre lo ha engendrado niqué pecho lo ha nutrido.
33. He aquí que quedo abatido en espíritu, porque seré objeto de irrisión. Yo lo creía discípulo, y resulta ser maestro.
34. Y no puedo sobrellevar mi oprobio porque soy viejo, y, sin embargo, nada hallo que responderle.
35. Y quiero caer enfermo, y dejar este mundo, o, a lo menos, abandonar esta ciudad, donde todos han visto mi afrenta de ser confundido por un niño.
36. ¿Qué podré ya decir a los otros? ¿Qué discursos haré, si él me ha vencido ya en la primera letra?
37. Estoy estupefacto, ¡oh amigos!, y no hallo ni el principio ni el fin de la contestación que habría de darle.
38. Y ahora, hermano José, llévate al niño a casa, porque es un maestro, y un Señor, o un ángel.
39. Y volviéndose Jesús a los judíos que estaban con Zaqueo, les dijo: Que los que no creían, crean, y que los que no comprendían, comprendan, y que los sordos oigan y que los muertos resuciten.
40. Y cuando hubo callado el niño Jesús, todos los que habían sido heridos por su palabra, curaron.

Jesús resucita a un niño

VII 1.Subiendo un día Jesús con unos niños a la azotea de una casa, se puso a jugar con ellos.
2. Y uno cayó al patio y murió. Y todos los niños huyeron, mas Jesús se quedó.
3. Y, habiendo llegado los padres del niño muerto, decían a Jesús: Tú eres quien lo has tirado. Y lo amenazaban.
4. Y Jesús, saliendo de la casa. se puso en pie ante el niño muerto, y le dijo en voz alta: Simón, Simón, levántate y di si yo te he hecho caer.
5. Y el niño se levantó, y dijo: No, Señor. Y viendo sus padres el gran milagro que había hecho Jesús, lo adoraron y glorificaron a Dios.

Jesús cura el pie de un niño

VIII 1.Y un niño partía madera, y se hirió un pie.
2. Y, sobreviniendo allí mucha gente, Jesús se acercó también al niño, y le tocó el pie, y curó.
3. Y díjole Jesús: Levántate, y parte tu leña, y acuérdate de mi.
4. Y la gente, al ver este milagro, adoró a Jesús, diciendo: Verdaderamente, creemos que es Dios.

Jesús lleva el agua en su ropa

IX 1. Y tenía Jesús seis años. Y su madre lo envió a buscar agua.
2. Y como llegase Jesús a la fuente, había mucha multitud, y se rompió su cántaro.
3. Y en la ropa que vestía, recogió agua y la llevó a María, su madre.
4. Y viendo ella el milagro que había hecho Jesús, lo abrazó, y dijo: Señor, óyeme, y salva a mi hijo.

Jesús siembra trigo

X 1. Y, al advenir la sementera, José fue a sembrar, y Jesús iba con él.
2. Y cuando empezó a sembrar José, Jesús tomó un puñado de trigo, y lo esparció por el suelo.
3. Y llegado el tiempo de la siega, José fue a recolectar.
4. Y Jesús recogió las espigas del trigo que había sembrado, e hizo cien haces de buen grano, y lo repartió a los pobres, a las viudas y a los huérfanos.

Jesús iguala dos maderos desiguales

XI 1.Y Jesús cumplió la edad de ocho años.
2. Y José era carpintero, y hacía carretas y yugos para los bueyes.
3. Y un rico dijo a José: Maestro, hazme un lecho grande y hermoso.
4. Y José estaba afligido, porque uno de los maderos que iba a emplear era más corto que el otro.
5. Mas le dijo Jesús: No te aflijas. Toma el madero de un lado, yo lo tomaré del otro, y tiremos.
6. Y, haciéndolo así, el madero adquirió la longitud precisa. Y Jesús dijo a José: Trabaja. He ahí el madero que necesitabas.
7. Y, al ver José lo que había hecho Jesús, lo abrazó, diciendo: Bendito sea Dios, que me ha dado tal hijo.

Jesús es llevado a otro maestro para aprender las letras

XII 1.Y viendo José el poder de Jesús, y que crecía, pensó enviarlo a un maestro que le enseñase las letras, y lo llevó a un doctor.
2. Y este doctor dijo a José: ¿Qué letras quieres que aprenda tu hijo?
3. Y José le contestó: Enséñale primero las letras extranjeras y luego las hebreas. Porque estaba informado de que aquel doctor era muy sabio.
4. Y cuando el doctor escribió el primer versículo, que es A y B, se lo explicó a Jesús varias horas.
5. Mas Jesús callaba y nada respondía.
6. Y dijo luego al doctor: Si eres verdaderamente un maestro, y sabes las letras, dime la potencia de la letra A, y yo te diré la potencia de la letra B.
7. Mas el maestro, colérico, le pegó en la cabeza. Y Jesús, irritado, lo maldijo, y el maestro cayó al suelo, y murió.
8. Y Jesús volvió a su casa, mas José prohibió a María que lo dejase pasar el umbral.

Jesús es llevado por tercera vez a un maestro

XIII 1.Mas, transcurridos pocos días, vino un doctor, amigo de José.
2. Y dijo: Llévame el niño, y yo le enseñaré las letra tratándolo con mucha dulzura.
3. Y José contestó: Si puedes conseguirlo, instrúyelo.
4. Y recibiendo el doctor a Jesús, lo llevó con alegría.
5. Y llegado Jesús a la morada del doctor, encontró un libro en un rincón, y tomándolo, lo abrió.
6. Mas no leía lo que estaba escrito en él, sino que abría la boca y hablaba por inspiración del Espíritu Santo, y enseñaba la Ley.
7. Y todos los asistentes lo escuchaban atentos, y el maestro lo oía con placer, y le pidió que enseñase con más extensión.
8. Y mucha gente se reunió para escuchar los discursos que salían de su boca.
9.Mas José, sabiendo esto, se espantó. Y el maestro le dijo: Hermano, yo he recibido a tu hijo para instruiro.
10. Empero, he aquí que él está lleno de sabiduría. Llévalo a tu casa con gozo, porque la sabiduría que tiene es un don del Señor.
11. Y oyendo Jesús hablar así al maestro, se regocijó y dijo: Tú ahora, maestro, has dicho la verdad.
12. Y por ti, el que es muerto, debe resucitar. Y José lo llevó a casa.

Jesús cura a Jacobo de la mordedura de una vibora

XIV 1. José envió a Jacobo a recoger paja, y Jesús iba con él.
2. Y mientras Jacobo recogía la paja, una víbora lo mordió, y cayó al suelo como muerto.
3. Y viendo esto Jesús, sopló sobre la herida, y Jacoboquedó curado, y la víbora murió.

Jesús resucita a otro niño

XV 1.Y habiendo muerto el hijo de un vecino, su madre se entregó a un gran dolor
2. Y sabiéndolo Jesús, llegóse al cadáver del niño, y se inclinó sobre él, y sopló sobre su pecho.
3. Y le dijo: Niño, yo te ordeno no morir, sino vivir.
4. Y el niño resucitó. Y Jesús dijo a la madre: Toma a tu hijo, y dale de mamar, y acuérdate de mí.
5. Y viendo este milagro, decía la gente: En verdad, este niño es del cielo.
6. Porque ha librado varias vidas de la muerte, y cura a todos los que esperan en él.
7. Y los escribas y los fariseos se llegaron a María, y le preguntaron: ¿Eres tú la madre de este niño? Y ella dijo: En verdad que lo soy.
8. Y ellos le dijeron: Dichosa eres tú entre todas las mujeres.
9. Porque Dios ha bendecido el fruto de tu vientre, pues que te ha dado un hijo tan glorioso y dotado de una sabiduría como nunca hemos visto ni oído.
10. Y Jesús se levantó, y seguía a su madre. Y María conservaba en su corazón todos los milagros que había hecho entre el pueblo, curando a muchos que habían enfermado.
11. Y Jesús crecía en talla y en sapiencia, y todos los que lo veían, glorificaban a Dios, el Padre Todopoderoso, que bendito sea por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Edmundo González Blanco

viernes, 20 de junio de 2014


SIMBOLOGÍA MASÓNICA DEL SOL INCAICO


La primera bandera argentina constaba de un cuadro celeste cosido a un cuadro blanco de igual tamaño (las medidas son imprecisas, pues estas banderas eran elaboradas por militares en servicio en circunstancias a veces adversas que no permitían tomar tanto tiempo en la elaboración de un distintivo). Se cambió paulatinamente al diseño de fajas horizontales debido a que en ocasiones las banderas eran de tamaños desproporcionados y debían izarse de formas distintas. La bandera menor citada está dividida en tres franjas horizontales de igual tamaño, de color celeste la superior e inferior, color blanco la central y un sol en la mitad de la franja blanca.
Posteriormente, en 1818 se define a la bandera mayor durante el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón, incluyéndole el sol incaico. Este sol aparece en el centro de la bandera. Es un sol figurado con rostro humano, de color oro amarillo con treinta y dos rayos: 16 flamígeros apuntando o "girando" en sentido horario, y 16 rectos colocados alternativamente, según diseño de la Juan de Dios Rivera (apodado "El Inca", ya que era descendiente de una ñusta ), quien adoptó el símbolo del Inti o Sol inca como emblemático de la nación argentina. Manuel Belgrano aceptó este añadido, llamado también Sol de Mayo, ya que en la nubosa y lluviosa jornada (en la ciudad de Buenos Aires) del 25 de mayo de 1810, asomó el sol en el cenit. Esta bandera tenía el color basado en un azul más oscuro.

Fuente foto y texto http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_argentina
Publicado por Sandro Elegiptano
LOS HIJOS DE LA VIUDA
Blog de contenido Mas.•. A L.•. G.•. D.•. G.•. A.•. D.•. U.•.
La humildad del Maestro Masón
Masones Lengua Española


El Maestro Masón se caracteriza por su humildad, rara virtud que incluye tanto el acendrado realismo de quien tiene los pies en la tierra (humus) y es capaz de discernir sus potencialidades y carencias, como la modestia que únicamente brilla en quienes poseen gran fortaleza moral y cierta escondida sabiduría. Realismo, capacidad de discernimiento y modestia son, en la coloratura del verdadero Maestro, lo más opuesto a la cacofónica soberbia de los incapaces, a la fatuidad de los acomplejados, a la prepotencia de los ignorantes.
No tienen cabida, en el espíritu del Maestro Masón, enfermedades morales como la hipocresía, el fanatismo o esa ambición desmedida que lleva a algunos y algunas a azacanearse por descollar y brillar artificialmente –aprovechándose de la Orden y usándola como trampolín meramente profano-, cuando por dentro se percibe de ellos tanta opacidad, casquivanería y peligrosidad social.
Cuenta Ambelain que, encontrándose en Tenida, llamaron a las puertas del Templo. Preguntado el Hermano Cubridor, respondió que quien pretendía entrar debía ser el Gran Arquitecto del Universo, según venía de cargado con brillos, metales y decoraciones… El chiste es facilón, pero lacerantemente certero.
¿Por qué hay Maestros y Maestras que, cargados de más autosuficiencia que Maestría masónica, miran por encima del hombro, sintiéndose absurdamente superiores a sus Hermanos y Hermanas, sobre todo a los Aprendices y Compañeros? Porque no tienen vida, porque personalmente son un fracaso. Entonces usan los brillos y decoraciones para intentar compensar –inútil empresa- y elevarse por encima del resto, cuando saben que ese resto seguramente tiene más vida que ellos.
Qué difícil –si acaso fuera posible- instruir a un Maestro tocado por esta enfermedad.
El único antídoto se llama Aprendizaje: volver a aprovechar la oportunidad que desperdició siendo Aprendiz, y resituarse nuevamente en la dinámica del discipulado iniciático que se le brinda en Francmasonería.