sábado, 2 de marzo de 2013

LA LOGIA DEL APRENDIZ

La Logia de los masones de nuestro tiempo es también un "recinto sagrado" por ser en ella donde el iniciando (casi todos los masones perseguimos la Iniciación a lo largo de los diferentes grados, pero permanecemos como iniciandos) ha de ejercitarse especialmente en la disciplina que le permita acceder a un estado de conciencia superior. Por ello, la logia o "taller" se "consagra" mediante una ceremonia ritual.

Por encima del concepto material de "logia" situamos el espiritual. Allí donde tres o más masones se reúnen invocando la fuerza del Gran Arquitecto del Universo, surge la Logia. El templo interior, que en las enseñanzas iniciáticas se ubica en el centro del corazón, proyecta la voluntad armonizada de los Hermanos creando el espacio psíquico y atemporal en que consiste una verdadera Logia o Templo masónico.

Así pues, aunque existen en el mundo hermosos templos masónicos de los más diversos estilos arquitectónicos, en los que los rituales se desarrollan esplendorosamente, el auténtico fulgor de una logia es aquel que emana de los corazones unidos de los masones oficiantes en busca de la verdadera luz. Quisiera subrayar que en esta descripción utilizo términos que pudieran parecer, a algunos, meras figuras "poéticas". Lo cierto es que cada uno de ellos alude simbólicamente a conceptos muy concretos de la enseñanza iniciática que pueden ser desarrollados hoy día, en cierta medida, utilizando expresiones puestas "de moda" por la investigación científica profana, igualmente indescifrables para casi todo el mundo, pero que tienen la ventaja de ser benévolamente escuchadas o leídas.

La palabra "logia" es de origen sánscrito y, en diversas formas derivadas, común a casi todas las lenguas indoeuropeas.

El recinto de la logia masónica es rectangular y se ingresa en él por su lado Oeste, siguiendo el modelo de los tiempos clásicos y a diferencia del templo de Salomón, cuyo acceso se situaba al Este. La entrada "este", en recuerdo de la de aquel Templo, está representada en las logias por la abertura central de la balaustrada que decora el espacio llamado "Oriente", tras la que se encuentra el sitial del Venerable Maestro de Logia.

La orientación Este-Oeste de los templos, independientemente de dónde se emplace el acceso a los mismos, remonta su origen al culto solar. El Sol, nuestra fuente de vida, ha simbolizado siempre un aspecto de la inteligencia cósmica, acumulada en los fotones de su ingente masa. Su "divinización" por las civilizaciones clásicas de todo el planeta no tiene otra interpretación de fondo, por más que las teogonías religiosas, elaboradas sobre tan elocuente simbolismo, hayan podido sofisticar el tema.

La luz solar, entrando por el Este al amanecer, iluminaba el Santuario del templo salomónico, subrayando así el significado universal del mensaje contenido en el Arca de la Alianza, en intención de los inspiradores de aquella religión. El acceso por el Oeste simboliza, en los demás casos, la marcha "hacia la Luz" que penetraba por las aberturas o ventanales que solían practicarse en el muro Este de los Templos. Tal es el valor simbólico retenido por las Logias.

La Logia (lonja) es el "locus" latino que designaba un "lugar" del bosque, un espacio cubierto por ramajes, considerado sagrado y en el que igualmente se desarrollaban ceremonias rituales. Las logias masónicas dispuestas para el trabajo de los aprendices, compañeros y maestros masones solían tener sus muros pintados de color azul.. La Masonería Simbólica recibe por ello el nombre de "Masonería azul". Sin embargo, los rituales escocistas consideran el color rojo como el propio del simbolismo masónico.

Los aprendices ocupan sus puestos a lo largo del muro Norte de la logia, simbolizándose con ello su provisional distanciamiento del calor y luz solares, que concentran su mayor intensidad en el "Sur", donde se sitúan los compañeros y maestros (éstos opcionalmente). La "germinación" iniciática hará pasar al Aprendiz a los bancos del "Sur" tras su período preparatorio, ayudados por la energía que sobre ellos proyecten aquéllos.

Las logias "azules" son también llamadas "de San Juan" , en recuerdo de la solemnización ritual de la llegada de los solsticios de verano e invierno que acostumbraban a celebrar los masones operativos. Ambos solsticios coinciden, aproximadamente, con las festividades cristianas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista (junio y diciembre) que las cofradías masónicas festejaban, dentro del ambiente social en que se hallaban insertas. De ello deriva también la costumbre de colocar sobre el altar de la logia una Biblia abierta en cada Tenida.

Los diferentes símbolos que decoran la Logia merecen un detenido estudio, pues cada uno de ellos encierra una gran riqueza de analogías potenciales.

El conjunto de lo que podría considerarse decoración de una Logia de San Juan o logia Simbólica, que es el Templo o Taller en el que se reúnen los masones de los tres grados, reproduce los símbolos utilizados por éstos para el desarrollo de sus temas de meditación. La meditación masónica no es tan sólo filosófica, ya que, si nos atenemos al significado etimológico de la palabra "filosofía", observaremos que es el de "tendencia o amor a la sabiduría". Ese talante no es sino una condición previa del masón, sin la que sería imposible su iniciación. La especulación en torno al "saber" no siempre tiene como consecuencia el alcance del Conocimiento, que es la meta iniciática. Por otra parte, el Conocimiento del Iniciado no es erudito, aunque la abundancia de datos suministrados a la razón, que es su primera herramienta de trabajo en el plano físico, pueda ser muy conveniente. La Iniciación efectiva consiste en una toma de contacto estable con lo que llamamos Inteligencia cósmica, difícil de definir en términos "científicos" profanos, aunque los avances de la Física nos estén facilitando abundantes atributos de esa esencia última en la medida en que seamos capaces de vincularlos con la enseñanza transmitida por la Gran Tradición. Las escuelas iniciáticas no confían a la "fe" tal vinculación, a diferencia de las religiones positivas, sino que consideran al Hombre ideal, capaz de "realizar" en sí mismo su "participación" a través de un estado de conciencia alcanzable a partir de determinadas premisas.

Los símbolos, como queda dicho, son "sistemas", en cuya traducción a niveles íntimos ejercita el iniciando su mente buscando las "resonancias" intuitivas que, en un momento dado y en condiciones psíquicas concretas, posibilitan un nuevo tipo de percepción.

Publicado por Andy Darío Villar Peñalver