lunes, 19 de agosto de 2013


Los incas y los discos solares
Caballeros de la Orden del Sol 



La historia de objetos mágicos o sobrenaturales que estuvieron en manos de antiguas civilizaciones es un tema atractivo, pero peligroso. Tal como ocurrió con la búsqueda del Arca de la Alianza o el Grial, el afán por hallar el Disco Solar o la piedra verde de los Andes es una trampa que muchos exploradores no han sabido sortear. El espíritu y mensaje que rodea a esas sagradas reliquias es, desde luego, otro. No se trata de buscar el oro de los Incas o el poder que encierran esos objetos, sino de entender su importancia dentro de un contexto místico en el cual se movían los primeros incas.

Un objeto de poder
El Disco Solar resumía un culto ancestral que es anterior a todo cálculo que involucre al Tawantinsuyo. Por ello se le veneraba en el Templo de Oro del Qoricancha. Más allá de haber sido centro de algún tipo de culto religioso, aquella herramienta encerraba un poder enorme que los españoles no llegaron a conocer. Sólo les interesaba el oro. Y de hecho saquearon todo cuanto hallaron en el Qoricancha, llegando a fundir las hermosas piezas de oro para ser llevadas a Europa como parte de su botín. Se piensa que ese fue el destino final del disco.
Los cronistas relatan que el Disco Solar, como representación del Sol que amaban los incas, se hallaba en el testero del Qoricancha hasta que Francisco Pizarro y sus conquistadores entraron en el templo. Como parte del reparto del abundante botín, se cuenta que le tocó a Mancio Sierra de Leguízamo el inmenso disco de oro. Aquel soldado jugador habría perdido esa misma noche el disco en una apuesta, en medio de una borrachera… Luego, no se sabe qué sucedió con la pieza. Algunas versiones dicen que fue fundida. Otras aseguran que fue llevada tal y como se halló en el Qoricancha en un galeón rumbo a Europa, naufragando después. Y una tercera versión, que está viva en los Andes, asegura que el disco que hallaron los españoles era tan solo una réplica de oro, y que el disco original habría sido llevado a un lugar seguro por Choque Auqui, el príncipe dorado.

Arriba: un Intihuatana o "reloj solar" aún permanece vivo al interior del Qoricancha, Cusco, Perú.
Choque Auqui, hermano del Inca Atahualpa, era un guerrero e  iniciado, que supo leer lo que significaba el arribo de los españoles. Rápidamente organizó una expedición al Antisuyo ―la selva sur oriental del Perú, donde nace el Sol― para poner a salvo el disco dorado y otras reliquias del Imperio. Se cuenta además que fue acompañado de Maestros (Amautas), archiveros (Quipucamayocs), sacerdotes (Willajs), vírgenes del sol (Ajillas), nobles (Orejones) y algunos guerreros. Supuestamente, Choque Auqui habría fundado en la selva la ciudad de Paititi, irguiéndose como nuevo Inca en la clandestinidad. Esto ocurría en 1533. Pero hay otras versiones, más coherentes como las veo, que sugieren que esa expedición a la selva no iba a construir un refugio donde guardar los tesoros del Imperio, sino que procuraba ponerse a salvo en el Santuario de sus maestros invisibles: los Paco Pacuris. Ello ya lo veremos.
El Disco Solar era una herramienta de poder de los intraterrestres que estuvo un tiempo en manos de los incas. Actualmente, se halla con sus legítimos custodios. Mas debo mencionar que en ese aspecto las leyendas parecen contradecirse: mientras, por un lado, hallamos suficientes indicios del gran Disco Solar en el Qoricancha, hay otras informaciones que insisten en que la herramienta permanece oculta en un templo bajo el lago Titicaca. ¿Cómo se explica esto?
De acuerdo a lo que he podido investigar, el Disco Solar, tal y como sugería páginas atrás, se encontraba originalmente en el altiplano. Para ser más preciso, en Tiahuanaco. Cuando la ciudad de piedra se vio asediada, el disco fue encerrado en una galería subterránea, y los descendientes de Huyustus viajaron a Cusco a través de un gran túnel que partía desde la Isla del Sol para fundar un nuevo Imperio. Luego, algunos relatos andinos sostienen que Manco Cápac ―el primer Inca― en agonía de muerte le confió la historia del Disco Solar a su sucesor, su hijo Sinchi Roca.
Sinchi Roca significa en quechua “guerrero magnífico”. Su misión era extender el Imperio del Sol, tarea que según la historia oficial, no logró con éxito. Sin embargo, la leyenda cuenta que luego de velar a su padre y momificarlo en el Qoricancha, partió con una expedición al lago Titicaca para traer consigo el Disco Solar al Cusco y ponerlo en el Templo al lado de la momia de su padre. Aquella momia, durante el reinado del Inca Pachacutec, habría sido trasladada al Templo de la Isla del Sol, a mediados del Siglo XV, pero el Disco Solar permanecería en el Qoricancha hasta el arribo de Pizarro.
El relato que hemos obtenido en nuestras experiencias de contacto con la Hermandad Blanca corrobora esta ruta del Disco Solar.
En la actualidad, en el Cusco se tiene como emblema la imagen del Sol dorado en representación del objeto de poder que se hallaba en el Qoricancha, aunque no todos son concientes del significado real de ese símbolo. Lo poco que se conoce es que el diseño actual del “Escudo del Cusco” responde a una descripción del Disco Solar que se hallaba en una lámina de oro del Poqen Kancha, la pinacoteca cusqueña donde se registraba la historia de los incas.  Al menos, es una pista. Y se afirma, además, que esa lámina terminó a parar en la caja fuerte del “Museo de las Culturas Indias” de Nueva York. Como sea, el famoso diseño del Sol, copiado de una fotografía de esa placa, llamada equivocadamente “de Echenique” ―ya que fue obsequiada al presidente Rufino Echenique, en 1863― ha sido empleada como emblema por la Municipalidad del Cusco. Fue por decisión del burgomaestre Daniel Estrada. Más tarde, una hermosa reproducción fue mandada colocar en el vestíbulo principal del Museo de la Nación de Lima por Fernando Cabieses, su primer director. La figura del disco ha tomado importancia en Perú. Sin embargo aún no se comprende qué significa.


Algunos autores suponen que el emblema representa a la figura del Sol “en conexión con las fases de la Luna”. ¿Los símbolos del Disco Solar representan alguna coordenada astronómica? De hecho, en el Qoricancha había tres figuras representando al Sol del amanecer, del mediodía y del atardecer. Es posible que el escudo del Cusco sea una copia del tercero por su relación con la Luna. Pero no se trata de la figura espectacular que estuvo en el “testero” o altar central del Qoricancha con rayos, donde se colocaban los wayqes o “imágenes” en oro de los incas. Yendo al grano: algunos piensan que el escudo del Cusco no es la imagen del verdadero Disco Solar, sino de otro objeto religioso vinculado a él. En verdad, nadie lo sabe. Pero no hay duda de que algunos de los ideogramas o figuras que se ven en la representación actual del disco son sospechosamente similares a determinados símbolos que nos conectan con la Hermandad Blanca.

Pero el Gran Disco Solar ya no está más en el Cusco. Sólo se puede sentir su energía en todos los lugares donde físicamente se halló, como cuando una persona pierde un brazo y en una fotografía Kirlian el miembro sigue apareciendo “espiritualmente”. Es en el Antisuyo incaico, la selva del Manú, donde reposa en la actualidad. Pero no es el único disco...

La Red del Tiempo
Advierto que la historia que compartiré a continuación parece ridícula y febril. Sin embargo, es lo que nos ha tocado recibir en nuestra experiencia de contacto. La información resulta alucinante. Pero de ser cierto lo que nos transmitieron, estaríamos ante una revelación extraordinaria y poderosa: en una época antigua el hombre de la Tierra desarrolló capacidades extraordinarias. Un ser humano que vivía en conexión consigo mismo y el planeta.
El escenario de esta historia se desarrolla en un lugar llamado Lemuria, antigua cuna de la raza humana, un mundo perdido que se hallaba entre las costas sur orientales de África y Madagascar, en el actual océano Índico. Allí, en un tiempo lejano, se habría construido un disco gigante de oro en aleación con otros metales y vibraciones para conectar a la Tierra con la matrix del Universo.
Veamos de qué se trata. En la experiencia de contacto del 24 de febrero del 2001, que viví en el desierto peruano de Chilca,  se nos había dicho:

Paititi es el Retiro Interior más importante de Sudamérica, pues está activo, y custodiando una de las herramientas más trascendentales de ascenso interdimensional para el planeta: El Disco Solar. Es el Disco Cósmico que fuese elaborado premeditadamente para este tiempo, cuando la Confederación de Mundos de la Galaxia decidió establecer la Hermandad de la Estrella en la Tierra. Por ello irán en su momento al desierto de Gobi, para hallar el último eslabón que los une con el Plan Cósmico y las Fuerzas de la Luz.
No obstante, el Disco que protege la Hermandad Blanca del Paititi no es el único. Existen otros 12 discos repartidos en el planeta, custodiados por los guardianes en sus Retiros Interiores. Todos ellos están interconectados. Cuando el Disco Solar del Paititi sea activado, logrará una reacción en cadena con los otros discos, formando una red de energía que permitirá al planeta Tierra dar un verdadero salto cósmico, y reconectarse con el Real Tiempo del Universo
”.

Extraído del “Informe Celea”, publicado posteriormente en “El Legado Cósmico” (edición 2002, Lima, Perú)

En aquella experiencia consulté cuándo ocurriría la activación de esta red. La respuesta fue: “Cuando estén listos. Y aquel momento deberá coincidir con un evento cósmico: la sincronía entre el Sol de este Sistema y el Sol Central de la Galaxia”. El mensaje, sin duda, se refería al año 2012, momento clave para el “giro del tiempo” o salto cuántico de la Tierra hacia una dimensión superior que, como he dicho en otras ocasiones, será gradual. ¿De qué se trata exactamente? Al parecer, nos hallamos ante un evento cósmico que presuntamente nos advierte las profecías mayas.
En líneas generales, la profecía maya nos habla de que pasaremos de vivir de un mundo “ilusorio” a un mundo “real”, en armonía con el Universo. Ellos calcularon estos tránsitos cósmicos y planetarios a través de avanzadas matemáticas, creando diversos calendarios para comprender el tiempo. Su famosa “cuenta larga”, de 5.125 años (que se inició en el año 3.113 A.C.) culmina el 21 de diciembre de 2012. Desde luego, ello no quiere decir que el mundo se va a acabar o destruir, sino que se transformaría, y que llegará el momento del “gran test” o evaluación de la humanidad. Como parte de este cambio, de acuerdo a ciertas interpretaciones de las profecías mayas, la Tierra recibirá una gran cantidad de energía procedente de Hunab Ku, el núcleo galáctico. Este acontecimiento ha podido ser constatado por la NASA a través del telescopio Chandra, y que no pocos científicos asocian a la mutación de nuestro Sol y los recientes cambios climáticos. En otras palabras, hay una poderosa radiación que proviene del centro de nuestra galaxia ―en donde reside un agujero negro súper masivo― que sería la causante de las “anomalías” que muestra el Sol y su incidencia en el campo magnético de la Tierra. Todo ello lo he tratado detalladamente en libro “Después del 2012”.

¿Qué tiene que ver esto con los discos solares?

Según los intraterrestres, el Disco Solar de Paititi, con los otros 12 que se encontrarían en una ubicación estratégica, formarían una red o “columna vertebral planetaria” que sostendría energéticamente al planeta en su conexión gradual con un plano superior del Universo. De acuerdo a los seres que nos contactan, nuestro planeta se halla desfasado de ese “Tiempo Real”, como si estuviéremos viviendo en una suerte de dimensión paralela. Por esa razón percibimos sólo un fragmento de “realidad” del Universo, que es multidimensional. El cierre de ciclo de la profecía maya que señala el 21 de diciembre de 2012 sería el más probable punto de partida para volver a esa matriz de la Creación o Real Tiempo del Universo.
Ahora bien, hay muchas interpretaciones místicas y esotéricas sobre ese camino a la “cuarta dimensión” o Tiempo Real. Algunas de ellas aseguran que el 21 de diciembre de 2012 ya nos encontraremos unidos a esa esfera superior de consciencia. Y otras versiones ―me incluyo en esta línea de interpretación― considera que a partir del cierre del misterioso calendario de los mayas empieza un proceso de cambio a toda escala en el planeta que tomará un tiempo. No será un proceso súbito.
Desde que recibimos estas extraordinarias informaciones en el 2001 ―y que completamos, finalmente, a fines del año 2004― diversos grupos a escala internacional fueron investigando y constatando la existencia de los discos, repartidos todos ellos a lo largo de toda América y la península antártica. Por alguna razón, la red de discos estaba concentrada en esta región del mundo.
He aquí la lista de los discos y sus “nombres” (que no necesariamente sigue un orden geográfico, sino "energético"), tal y como fue dado originalmente:

1. Monte Shasta, Estados Unidos: Emanashi
2. Valle Siete Luminarias, México: Sipenbó
3. Ciudad Blanca, Honduras: Aromane
4. Guatavita, Colombia: Xemancó
5. Roraima, Venezuela: Urinam
6. Cueva de los Tayos, Ecuador: Jasintah
7. Paititi, Perú: Ilumana
8. Lago Titicaca, Bolivia: Demayón
9. Licancabur, Chile: Ramayah
10. Talampaya, Argentina: Mitakunah
11. Sierra del Roncador, Brasil: Omsarah
12. Aurora, Uruguay: Ulimen
13. Antártica, Chile/Argentina: Ion

Como se puede ver, la ubicación de los discos coincide con centros de poder que están relacionados a los intraterrestres. De hecho, son Retiros Interiores. Los “nombres” de los discos serían los mantras de conexión. Se pueden cantar individualmente, pero el propósito real es pronunciar los 13 nombres como si se tratase de un solo mantra. La energía que se genera con ello es extraordinaria y permite un sólido enlace con la denominada Red del Tiempo.
Muchas veces me han preguntado por qué no hay más discos en otras partes del mundo, o por qué esta “red” está concentrada en las Américas principalmente. Desde luego, supimos de la existencia de otros discos en todo el globo, aunque con propósitos diferentes y orígenes distintos.
El 9 de enero de 2005, durante un encuentro internacional de grupos de contacto en Capilla del Monte (Córdoba, Argentina) se nos dijo al respecto en una recepción telepática simultánea:
“…La Red del Tiempo, hermanos, está constituida como se les reveló por aquellos 12 discos y la herramienta de poder de Paititi que los armoniza. Los otros discos que han percibido fueron en su momento instrumentos de poder de antiguas civilizaciones desaparecidas, ajenos a la Red del Tiempo pero a cargo actualmente de la Hermandad Blanca.
La Red del Tiempo se halla en la franja americana, como constataron, desde Mount Shasta hasta la Antártida, siguiendo una estrategia energética que procura apoyar al planeta en su ascenso desde los lugares donde las energías y los Retiros de la Hermandad Blanca se hallan activos. El origen de aquellos discos está en Lemuria, y el destino de su aporte en las estrellas que brillan en el Real Tiempo del Universo...” (Oxalc).

Más tarde, el 12 de noviembre de ese mismo año, un nuevo mensaje recibido en Ecuador añadió:

En las próximas expediciones que realicen, comprenderán con mayor claridad el rol que desempeñan los discos solares de poder. Como ya les hemos transmitido en anteriores mensajes, además de los 13 discos que se hallan ubicados en las Américas y Antártida, conformando así la “Red del Tiempo”, existen otros discos en diferentes áreas del mundo que funcionan como “espejos” de esta columna vertebral. También les hemos dicho que la Red del Tiempo fue ubicada de esta forma por cuanto en su disposición se hallan los Retiros Interiores más activos de la Tierra, además que la energía de activación planetaria está siendo encendida en este sector, como otrora ocurrió en oriente. Los discos que se encuentran ubicados fuera de esta disposición también son importantes, pues reflejarán la energía de la Red del Tiempo a todo el globo y al Cosmos cuando se produzca la sincronicidad de 2012. Sólo en ese momento los discos serán totalmente alineados.
A partir del 20 de mayo de 2012, los latidos energéticos del Sol Central se harán más perceptibles en vuestro mundo. Por ello se les ha pedido ir a Paititi en agosto de aquel año para sellar esa importante labor.

No olviden que cada viaje que lleven a cabo a estos lugares activa y anima a los discos. Este fenómeno puede ocurrir en más de una ocasión, pues más que herramientas de poder los discos solares son como seres vivientes que tienen que permanecer despiertos hasta que llegue el día del Tiempo del no Tiempo. Entenderán”. (Antarel y Sampiac).

Finalmente, en el contacto físico del 26 de agosto de 2012 en Mount Shasta, los Guías ratificaron, una vez más, que la ubicación de los discos de la Red del Tiempo es correcta.
Pero, ¿por qué la mayoría de esos discos se concentra en las Américas?
Los iniciados de Asia saben muy bien que la energía de las Américas se halla activa como en ninguna parte del mundo. Es lo que algunos místicos denominan el traslado de la “kundalini de la Tierra”, que otrora tenía como base los Himalayas, y hoy en día como estructura principal a los Andes. Pero no solo por ello los discos que son parte de la “Red del Tiempo” se encuentran ubicados en esta región del mundo, especialmente América del Sur. Como dicen los mensajes, todo esto sigue una “estrategia energética” que procura apoyar el tránsito del planeta en su transformación. Ello está conectado con los cambios de la magnetosfera terrestre ―debido al comportamiento actual del Sol por las radiaciones del centro galáctico― que incluye los desequilibrios climáticos que hoy por hoy estamos enfrentando. No es una cosa para tomarla a la ligera. Si la Tierra sigue perdiendo su campo magnético podríamos vivir una “inversión magnética” con todas las consecuencias que esto involucra. La NASA lo empezó a tomar en cuenta cuando sus naves espaciales experimentaron un sinnúmero de anomalías sobre los cielos de América del Sur por la debilidad local de la magnetosfera. Y actualmente se habla de una “grieta” gigante en esa zona. La misma zona donde se encuentra la mayoría de los discos solares… ¿Acaso, por esa razón se hallan allí? ¿Los intraterrestres habían previsto todo esto?


Arriba: la mayoría de los discos solares de encuentra en América del Sur. En la imagen de la derecha, el informe de la NASA con las anomalías magnéticas sobre el continente. La concentración de puntos amarillos grafica la intensidad del problema que enfrentaron sus vehículos espaciales.

De lo que no hay duda es que la comunidad científica ha alertado sobre un hoyo gigante en esta región del mundo, que llaman “la Anomalía del Atlántico Sur”. He aquí un resumen de lo que significa:
La Anomalía del Atlántico Sur es una región en donde los cinturones de radiación de Van Allen se encuentran a unos cientos de kilómetros de la superficie terrestre. Como resultado en esa región la intensidad de radiación es más alta que en otras regiones. La AAS (Anomalía del Atlántico Sur) SAA (acrónimo en inglés) es producida por una "depresión" en el campo magnético de la tierra en esa zona, ocasionada por el hecho de que el centro del campo magnético de la tierra esta desviado de su centro geográfico en 450 km. Algunos piensan que dicha anomalía es un efecto secundario de una reversión Geomagnética.
La "anomalía del Atlántico Sur" es de gran importancia para los satélites y otras naves espaciales que orbitan a cientos de kilómetros de altitud con inclinaciones orbitales de 35° y 60°, ya que estas órbitas llevan a estos satélites a través de la anomalía de manera periódica, exponiéndolos durante varios minutos a una fuerte radiación.


Lo que no se difunde en sitios de información en la red, es que no se trata solo de una “depresión” magnética.  Es un hoyo que está creciendo de forma alarmante. Y este fenómeno no sólo afecta el equilibrio climático, sino también la vida biológica y el comportamiento de los seres humanos.
Es posible que los discos solares encarnen una ayuda “sobrenatural” para enfrentar esa anomalía de la mejor manera, quizá como parte de la transformación del mundo que empezará a luego del 2012…

La historia de los Discos Solares
Pero esta historia no es reciente. Todo habría empezado hace miles de años atrás. Un tiempo perdido que ni imaginamos, anterior a las más grandes civilizaciones que el hombre recuerde.
A continuación, trascribo una síntesis de la información que hemos reunido en nuestras expediciones y experiencias de contacto con los intraterrestres y que publicamos por primera vez en mayo de 2005:

Hace decenas de miles de años, en una época perdida, en que el hombre originario del planeta caminaba erguido sobre tierras hoy sumergidas, frente a las costas sur orientales de África —en el actual océano Índico— se produjo la aparición del “primer disco”.
Los antiguos hombres de Lemuria habían comprendido que la Tierra se hallaba viviendo en una “realidad paralela”, desfasada del Real Tiempo del Universo. Sabían que en algún momento se produciría la reconexión, así que decidieron colaborar en tal tarea, lo cual les llevó a diseñar una herramienta de poder, construida con elementos del planeta, para orientar la ruta cósmica al Tiempo Real, representada físicamente en un gran portal que se hallaría entre las órbitas de Júpiter y Saturno.
Los humanos de aquel entonces, contaron con la ayuda de unas pequeñas y bondadosas criaturas del intramundo, conocidas por nosotros con el nombre de “Sunkies”. Estos seres, que descubrimos físicamente en la expedición a la Cueva de los Tayos del año 2002, en aquellos tiempos proveyeron al hombre de Lemuria de los elementos necesarios para construir un gigantesco disco. Una herramienta poderosa capaz de “leer” al Universo.
Sin embargo, cuando los observadores extraterrestres (seres espaciales muy evolucionados; su misión era seguir el proceso de crecimiento de la humanidad como parte de un Plan Cósmico) volvieron a la Tierra, y constataron que se había construido esta herramienta, decidieron poner fin al proyecto lemuriano por considerarlo peligroso y excesivamente temprano para el proceso terrestre. Además, los científicos extraterrestres no registraron cómo el hombre de Lemuria pudo hacer cosa semejante —puesto que los visitantes eventualmente se ausentaban al salir y entrar en nuestro tiempo—, conocimiento que podría ser muy importante para el aprendizaje extraterrestre.
Entonces, los observadores extraterrestres decidieron dividir en 12 partes aquel disco, escondiéndolas en lugares secretos del mundo. No obstante a ello, con el tiempo, los visitantes estelares llegaron a comprender la visión de los lemurianos. Ello les empujó a reactivar el portento que se construyó originalmente y que ahora se hallaba separado en 12 piezas, transformadas en pequeños discos de poder que serán entregadas más tarde a los Maestros intraterrestres.
Luego a todo ello, la denominada Confederación de Mundos de la Galaxia encargó a la Hermandad Blanca del desierto de Gobi la construcción de un disco matriz que pudiera ensamblar los discos, “unirlos a todos.”
De esta forma, se elaboró una poderosa herramienta cósmica, una verdadera llave que conocemos como “El Gran Disco Solar”, elemento que en la actualidad se encuentra custodiado y protegido en el Retiro Interior del Paititi. Los otros doce discos, también vigilados por los Maestros, fueron ubicados en lugares estratégicos.
Luego de la destrucción de la Atlántida, vinieron a nuestro planeta 32 Mentores de la Luz para fundar en el actual desierto de Gobi la Hermandad Blanca terrestre. Shambhala es un recuerdo del arribo y misión de tan elevadas consciencias. Allí se construyó el nuevo disco —el número 13— que tendría la misión de “unir” a los otros energéticamente, para cuando llegue el momento más importante del tránsito planetario.
Según investigamos, hay cualidades muy especiales en esos discos, como el hecho de que parecen ser inteligentes o tener “vida propia”, al punto de poder interactuar y comunicarse. Además, se pueden proyectar a diferentes lugares ajenos a su emplazamiento principal, como si se estuvieran “bislocando”.

Arriba: el lago Titicaca también posee un disco de poder. La historia andina del traslado del Disco Solar desde el altiplano al Qoricancha en Cusco, y de allí al Paititi luego de la conquista española, produjo gran confusión en diversos investigadores. Aunque esa historia que narra la peregrinación del Disco Solar es auténtica, lo cierto es que en el Titicaca también existe uno de los discos de poder, que protege y custodia la misteriosa Hermandad Blanca.

Debo decir que la existencia de estos discos ha disparado tal interés en el mundo esotérico y del contactismo, que diversos grupos han decidido hacer viajes a los centros donde se encuentran, viviendo grandes experiencias y, en otros casos, recibiendo nuevos datos que no siempre coinciden. Hoy se habla de distintas “redes” de discos, se ha cambiado su ubicación original por otras y, por si ello fuera poco, se emplean también diferentes mantras. En un principio me sentí culpable por haber publicado abiertamente esta información en mi sitio web. Lo menos que hubiese deseado es generar una locura en pos de los discos. Más que todo porque el verdadero objetivo de nuestro trabajo no son esas herramientas de poder, sino el despertar de consciencia y el contacto interior. Si uno se concentra solo en lo exterior, terminará confundiéndose y confundiendo a los demás por priorizar objetivos externos a su avance personal. La existencia de estos objetos tiene su sentido, pero no debe alejarnos de lo más importante.
Grupos místicos de varios países (entre ellos, los vinculados al escritor esotérico brasilero Trigueirinho), se han hecho eco de estas informaciones que recibí originalmente de los Guías en Perú; como ya dije, en el contacto físico del 24 de febrero de 2001. Creo que debemos comprender la esencia de lo que nuestros hermanos mayores nos transmitieron, sin hacer de esto "religión", "ritos" o "formas" que no tienen nada que ver con el mensaje simple y poderoso que recibimos.
Lo importante es que hoy los discos están activos. Ya no es necesario ir físicamente a sus emplazamientos para conectarlos. Pero podemos estar en contacto con ellos y los centros intraterrenos que los resguardan a través del mantra antiguo.