sábado, 5 de octubre de 2013

UN ANTIGUO APUNTE SOBRE LAS COMIDAS RITUALES


Para figurar la órbita de este planeta se forma la Cadena de Unión, o sea el círculo entero, de la que cada Hermano viene a ser un eslabón. Y así como en las fiestas saturnales imperaba la más perfecta igualdad entre todos los humanos, hasta el punto que los esclavos tomaban parte en los pla­ceres del festín junto con sus amos, sentándose a su lado y siendo servidos por éstos; entre los Ma­sones, los sirvientes, se confunden también con los convidados al formar la Cadena de Unión y toman parte en el último brindis.

Los banquetes se celebran en un local especial, llamado SALA DE BANQUETE, expresamente de­corado y arreglado para este objeto. Esta sala, de la misma forma y tapizada con los colores del tem­plo simbólico, adornada con profusión de emble­mas, alegorías, guirnaldas de flores y trofeos de banderas, se ilumina espléndidamente

Al Oriente debajo del dosel que cobija el sitial del Venerable, se destaca el Delta resplandeciente o la estrella flamígera, y a ambos lados, el estan­darte de la Logia y los de las demás logias que asisten en comisión o corporativamente.

La mesa del banquete, situada a lo largo, en for­ma de herradura, está orientada de manera que la curva corresponde a Oriente y las extremidades de los lados Norte y Sur al Occidente.

La curva representa el Oriente. El Venerable desde su sitial, viene a ocupar el centro; las extre­midades designan el Occidente y se hallan ocupa­das por los Vigilantes; el Orador y el Secretario, conservan al Oriente de la mesa, los mismos sitios que ocupan al Oriente de la Logia; los visitadores, revestidos de altos grados, los Presidentes de las Comisiones, Garantes de Amistad, etc., decoran tam­bién él Oriente a ambos lados, entre el Venerable y el Orador y Secretario.

Los demás oficiales y obre­ros, ocupan los puestos correspondientes a su car­go y los obreros, los que por su grado les pertene­cen en los lados correspondientes a las columnas Norte y del Sur, pero en caso necesario, pueden distribuírse en ambas columnas.

Los asientos se colocan en la parte exterior de la mesa; en el interior sólo pueden penetrar y to­mar asiento los Maestros de Ceremonias, que se sitúan al Oriente enfrente del Venerable.

Todos los objetos que cubren la mesa son sim­bólicos.

El ritual prescribe su colocación, a fin de que respondan a su simbolismo. Para esto la superficie de la mesa se divide en toda su longitud en cinco fajas paralelas, que se determinan por medio de cintas de color rojo y azul fijas en el mantel. So­bre la primera, inmediata al borde del interior, se sitúan los candelabros, los floreros y otros adornos; la segunda es para las fuentes; la tercera para los jarros y botellas; la cuarta para los vasos, y la quinta para los platos y cubiertos.

Todos los objetos tienen una nomenclatura es­pecial, que es necesario tener presente para no in­currir en faltas que el ritual prescribe que sean cas­tigadas simbólicamente de una manera particular.

Las faltas cometidas por la impropiedad en el empleo de los términos técnicos o por extralimitar­se, poniendo vino en la copa por ejemplo, o bebien­do, como sucede a veces, -sin haberse dado la voz o la venia oportuna, se castigan por el Venerable Maestro condenando al infractor a hacer una salva con pólvora floja. En este caso, colocando al delin­cuente entre ambas columnas, de pie y al orden, su­fre la amonestación que le dirige el Venerable y apura un vaso de agua que le presenta el Maes­tro de Ceremonias; después de lo cual vuelve a ocupar su asiento. Esta costumbre se remonta a la más alta antigüedad; es una reminiscencia del castigo que se imponía a los dioses que perjuraban después de jurar por la Esfigie, que eran condena­dos a beber una copa de aquella agua envenenada que les presentaba la diosa Isis.

La mesa, se denomina Plataforma y también Ta­ller, Obrador o Gran Plato.
El mantel, Velo o Gran Bandera.
Las servilletas, Banderas o paños.
Las bandejas y fuentes, Terraplenes.
Los platos, Tejas.
Las cucharas, Trullas, paletas o llanas..
Los tenedores, Azadones o tridentes.
Los cuchillos, Espadas.
Los jarrones y botellas, Barricas -o pipas.
Los vasos y copas, Cañones.
Los manjares, Materiales.
El pan, Piedra tosca o piedra bruta.
El agua, pólvora floja o blanca.
El vino, Pólvora fuerte o roja.
La sidra o cerveza, Pólvora amarilla.
El café, Pólvora negra.
Los licores, Pólvora fulminante.
El azúcar, Yeso.
La sal, Arena blanca.
La pimienta, Cemento o arena parda.
Las luces, Estrellas
Las despabiladeras, Pinzas, alicatas o tenazas.
Las sillas, Sillares o estalos.
Comer, Masticar.
Llenar las copas o vasos, Cargar los cañones.
Beber, Hacer una salva, disparar un cáñonazo, hacer fuego
Bebida en general, Pólvora. (96)
Trinchar, Desbastar.
Poner sobre sus líneas respectivas los vasos, bo­tellas, etc., Alinear.
Suspender los trabajos, Ponerlos en recreación.
Al llegar el momento oportuno, el Venerable anuncia que va a pasarse a la Sala de Banquetes y suspende los trabajos de un golpe de mallete.

Todos los asistentes se dirigen ordenadamente a dicho departamento precedidos de los Maestros de Ceremonias y se colocan alrededor de la mesa, fren­te a los asientos que les corresponde ocupar. El Ve\ da un golpe de mallete y dice:

"Al orden, Hermanos.

"Elevemos desde lo más recóndito de nuestros corazones un himno de reconocimiento al Gran Ar­quitecto del Universo y roguémosle que santifique esta reunión fraternal, dignándose bendecir estos materiales.

Hace la bendición, toma una copa llena de vino de la que bebe un pequeño sorbo, y continúa:

"Que esta copa, símbolo de la vida, nos anime a todos y nos haga partícipes por igual de los goces que la bondad divina nos dispensa; y no olvidemos que si en lugar del vino generoso .que contiene, que es emblema de dicha y bienestar, rebosara de amar­ga hiel, deberíamos aceptarlo asimismo y apurarla con resignación, porque seriamos indignos de com­partir los bienes con nuestros hermanos, si no está­bamos dispuestos en todas ocasiones a compartir igualmente y participar de los males. ¡Que el Gran Arquitecto del Universo permita que la copa de la amargura no llegue jamás a los labio, de sus criaturas!

Circula la copa y después de hacer el signo y la batería quedan abiertos los trabajos de banquete.

La comida tiene lugar en medio del mayor silen­cio, sin que sea permitido a nadie hacer uso de la palabra ni beber, hasta que así lo dispone el Vene­rable.

Por lo general, este silencio se mantiene duran­te el primer servicio, hasta el momento en que el Venerable ordena la celebración del primer brindis; llegado este momento, da un golpe de mallete, que repiten los Vigilantes, y dice:

"Hermanos primero y segundo Vigilantes, invi­tad a ¡os obreros de vuestras respectivas columnas, como yo lo hago a los de Oriente, que se dispon­gan a cargar y alinear los cañones, para verificar el primer brindis de obligación.

Los Vigilantes repiten el anuncio.

"Cargad y alinead.

Se llenan las copas, cuidando de volver a dejar las botellas en la misma línea que les corresponda, así cómo también las copas, a fin de que en la mesa se conserve el más perfecto orden.

"De pie y al orden. Empuñad las armas.

Todos los hermanos se levantan y se ponen al orden.

(Los Aprendices y Compañeros apoyan la ma­no izquierda de plano sobre la mesa, junto al bor­de; los dedos extendidos y unidos, excepto el pul­gar, separado y apoyado a lo largo de dicho borde, formando escuadra. Los Maestros empuñan el cu­chillo con la mano izquierda, colocándose la servilleta sobre el antebrazo: los hermanos de altos gra­dos empuñan de igual manera el cuchillo y se co­locan la servilleta sobre el hombro izquierdo. To­dos los hermanos se colocan con la mano derecha al orden de Aprendiz).

(Los Maestros de ceremonias y los hermanos, que por excepción, ocupen la parte interior de la mesa, permanecerán sentados, pero siguen el mis­mo orden que los demás en ejercicio).

"Hermano primero y segundo Vigilantes, anun­ciad que vamos a consagrar el primer brindis, a la salud de ... (aquí el nombre-del Jefe del Esta­do), agregando los votos más fervientes, para la prosperidad, la grandeza y la gloria de la patria"...

Hecho el anuncio, el Venerable manda el ejer­cicio.

"Empuñad los aceros; -arriba las armas; -sa­ludemos; -armas a la izquierda; -mano derecha al cañón; -arriba los cañones; -apunten; -fuego;

-buen fuego -el más vivo de los fuegos; -retiren;

-armas al frente; -saluden; -uno, dos, tres; -descansen, armas -uno, dos, t~s; -espada a la de­recha; -alcen; -saluden; -descansen armas; -A mí por el signo... por la batería..

(A cada una de estas voces, los hermanos empu­ñan el cuchillo con la mano derecha, lo levantan en alto llevándolo al hombro izquierdo, y salu­dan con el signo de aprendiz. Los Maestros y los altos grados pasan de nuevo el cuchillo a la mano izquierda; los Compañeros y Aprendices lo dejan sobre la mesa, poniendo la mano izquierda en la pos­tura de orden de mesa y todos cogen las copas con la mano derecha. Siguiendo las voces de mando, le­vantan en alto las copas, las acercan a los labios y beben en tres tiempos; se retiran las copas hacía el hombro derecho, se extiende el brazo horizontal­mente presentándolas al frente, se saluda en tres tiempos (repitiendo rápida y sucesivamente por tres veces el saludo), llevando la copa junto a la tetilla derecha, pasándola de allí a la izquierda y presen­tándola al frente, y, por último, se descansan en tres tiempos, bajándolas verticalmente del hombro dere­cho a la mesa, procurando que al tercer tiempo que­den todas en su línea respectiva, posándose a la una, en términos que produzcan un sólo golpe).

Después de estos brindis los Venerables suelen poner los trabajos en recreación, para que los hermanos puedan comer con más libertad y hablar en­tre sí, pero no les está permitido beber, ni dirigir la palabra al Taller.

Cuando el Venerable Maestro lo cree oportuno dispone los otros brindis; poniendo en vigor los tra­bajos-con un golpe de mallete
Entre el sexto y último brindis, se concede la pa­labra a los hermanos que deseen proclamar algún discurso o proponer algún brindis especial.

Antes de anunciar el último brindis de obliga­ción, circula la bolsa de beneficencia. Anunciado y verificado el último brindis, se forma la Cadena de Unión, circula la palabra y se cierran ritualmente los trabajos.