viernes, 10 de julio de 2015

¿PARA QUÉ PUEDE SERVIR UNA LOGIA MASÓNICA?

Foto de R.·. L.·. Francesc Ferrer i Guardia nº 1821.
¿PARA QUÉ PUEDE SERVIR UNA LOGIA MASÓNICA?

Para entender mejor para qué sirve una logia masónica, debemos recordar qué es un Templo y una asamblea de masones.

Un Templo masónico es una representación del universo. El sol, la luna, las estrellas en el firmamento, la alusión a la tierra por el ángulo de la plomada, de la piedra bruta y de los metales, las referencias a los cuatro puntos cardinales, etc., están allí para nosotros y nos hacen pensar constantemente. Es un universo cerrado, alejado de todos los demás. No hay ventanas, o bien, si hay una como en la alfombra de la logia, está cerrada. Para los Francmasones, el universo es un universo delimitado y cerrado.

Un Templo masónico es, al mismo tiempo, una representación de la sociedad humana. En efecto, el Templo no es solamente el espacio acondicionado que nos rodea, sino también el conjunto de los Hermanos que lo habitan. En cada tenida, los rituales nos recuerdan que el movimiento masónico ha sido creado para reunir a todos los hombres de valor, sin discriminación de raza, condición o convicción y presagiar así una nueva y armoniosa humanidad, reunida en la fraternidad. La estructura de la logia, con sus jefes, vigilantes y obreros, se inspira en la forma de organización de todas las sociedades humanas.

Los talleres masónicos tienen una jerarquía, tal como las sociedades profanas y, al mismo tiempo, transmiten ideales de libertad para todos, de igualdad y de fraternidad. Esto puede parecer contradictorio. Los dignatarios de la logia tienen ciertas facultades y todos sus Hermanos deben guardarles respeto: no es por casualidad que el Venerable Maestro trata de usted a sus oficiales. No obstante, podemos hablar con absoluta libertad a cada Hermano, independientemente de su cargo o de cualquier otro criterio. El derecho a llevar una espada simboliza esta igualdad, que no tiene en cuenta en absoluto la diversidad de nuestras posiciones sociales o masónicas. (Cabe recordar que, en la época en que en el mundo profano solamente los aristócratas tenían derecho a llevar estas armas, en la logia compartían con gusto este derecho con todos sus Hermanos).

Por último, el Templo es una representación de cada uno de nosotros, ya que en tanto que hombres somos no solamente una parcela del universo y una parte de la humanidad, sino también un universo entero que nos pertenece. Al afirmar que el hombre es un universo, pienso en el hecho de que cada uno de nosotros está compuesto de millones de genes (huellas de nuestros antepasados), células, neuronas, que cada uno de nosotros aloja innumerables seres vivientes y que toda esta diversidad, comparable a la diversidad de la humanidad o de la tierra, con todo lo que ella lleva y nutre, y que todo esto está perfectamente organizado.

En consecuencia, el Templo es a la vez representación del universo, de la humanidad y del hombre. Nos recuerda con fuerza nuestro apego a los demás y los vínculos que nos unen a la tierra y a los mundos más allá de nuestro planeta.