lunes, 5 de octubre de 2015

LA CORRECCIÓN POLÍTICA DE LA MASONERÍA


LA CORRECCIÓN POLÍTICA DE LA MASONERÍA

por: M:.R:.H:. MÁXIMO CALDERON
Dejando de lado algunos detalles de forma, entendemos en general que la Masonería es una Organización más o menos discreta de librepensadores, para quienes toda influencia religiosa, política, dogmática, institucional, social, consuetudinaria, o activista, debería ser solo una anécdota que sirva para nutrir el pensamiento a formarse en su cabeza, pero que de ninguna manera podría configurar el absoluto de sus decisiones o su ideología.

La Masonería fue influida por el iluminismo, enriqueció la sociedad científica, y muchos de los personajes más importantes de la ciencia y la cultura pasaron por nuestra augusta Orden. Se supone además que la Masonería es la principal abanderada de aquellos valores que son su divisa, y que quizá no exista otra institución de semejante nivel ecuménico, capaz de defender con tanta hidalguía los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Es sabido por el mundo que los masones desde sus logias operativas, han sido importantes actores de la lucha independentista de América, y hasta han dejado su sangre combatiendo la opresión de regímenes totalitarios como el de Francisco Franco en España, u otros regímenes de características similares.

Todo ello nos hace pensar que la Masonería ha sido siempre una activa revolucionaria en contra del sistema. Que sus miembros se han caracterizado por tener concepciones propias, que no han temido levantar la voz contra la injusticia, inclusive allí donde nadie hubiera reparado que estaba oculta, y que no se han guiado nunca por el proceder del hombre masa, sino que como verdaderos librepensadores, han sido independientes, inteligentes, preparados, analíticos, y refractarios a los vaivenes que gobiernan a la mayoría de la Sociedad.

Es de suponer entonces que esta Orden fraterna llamada Masonería, no va a correr detrás de las banderas que todos corren, ni va a dejarse influir por los medios igual que la mayoría de la opinión pública, ni va a callar las injusticias solo porque de ese tema nadie habla y parece a nadie importarle, ni va a sintonizarse con las necesidades que quienes detentan el poder mundial, generan en el hombre común, ni va a apoyar maniobras efectistas de las grandes corporaciones, ni va a ser una oveja más del gran rebaño en que se retuercen los humanos, siguiendo su triste destino de nacer, crecer, reproducirse y morir.

Sin embargo parece que hoy la situación no es tan así.

Una revista. Muchos estudiantes

El 7 de enero de 2015, sacude las redacciones del mundo la noticia de que dos encapuchados musulmanes habrían entrado a las oficinas francesas del semanario satírico Charlie Hebdo, y habrían terminado asesinando a una docena de personas.
Entre los caricaturistas muertos había hermanos masones del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia Nacional de Francia.

Como era de esperarse, la Masonería expresó su solidaridad con Charlie Hebdo, con las familias de los Hermanos asesinados, y con las Obediencias a las que pertenecían, a la vez que mostró su indignación e hizo variados llamamientos de protesta contra el terrorismo islámico .

No todas las Obediencias se manejaron del mismo modo, y la corriente anglosajona adoptó una postura más moderada en sus expresiones.

No habían transcurrido aún tres meses del atentado de Charlie Hebdo, cuando el día 2 de abril de 2015, una decena de hombres armados entraron al campus de la Universidad de Garissa en Kenia, asesinando en el momento a 148 estudiantes y dejando un saldo final de más de 500 desaparecidos. El mundo guardó silencio respecto a este tema. La Masonería también.

Solo tres meses antes del evento del semanario satírico francés, 43 estudiantes de magisterio superior fueron secuestrados y asesinados en México, a manos de una fuerza combinada de policías y narcotraficantes.

Habiendo – según me informan – unos treinta mil masones activos en México en este momento, la Masonería del mundo miró hacia otro lado ante semejante masacre. No hubo marchas ni manifestaciones de solidaridad ni siquiera en México, y solo aparecieron algunas publicaciones aisladas que no tuvieron trascendencia.

La prensa del mundo solo llenó algunas líneas de los periódicos, para luego guardar silencio sobre el tema. La Masonería hizo lo mismo.

Conflictos en Oriente medio

Durante el último conflicto sobre la Franja de Gaza, la diputada y luego Ministra de Justicia de Israel, Ayelet Shaked, propuso matar a todas las mujeres palestinas porque “daban a luz terroristas”. Al mismo tiempo surgieron decenas de soldados judíos que se jactaban de todos los niños palestinos que habían asesinado, y muchas niñas de Tel Aviv escribían “From Israel with love”, en los misiles que luego serían arrojados sobre los palestinos.

Fueron atacados hospitales, escuelas, jardines de infantes, y se cometieron toda clase de abusos contra los civiles palestinos a los que se asesinaba a mansalva, sin considerar si podían ser milicianos, ancianos, mujeres o niños.

El documento “Romper el silencio” – elaborado entre otros por Yehuda Shaul – reúne decenas de testimonios de militares judíos, detallando abusos que van más allá de la imaginación y la cordura.

Nada expresó la Masonería en esa ocasión, y de hecho este servidor se enfrentó duramente a varios “Hermanos” de distintos puntos del Orbe, que aprobaban y hasta festejaban la forma en que las fuerzas armadas de Israel se estaban manejando contra el pueblo palestino.

Solo la Gran Logia Simbólica Argentina y una Potencia masónica europea se manifestaron en forma expresa y vehemente por el fin del conflicto.

Durante las decenas de asesinatos de niños perpetrados en Siria, por los mercenarios que entonces se hacían llamar “revolucionarios” contra el Gobierno de Bashar Al Assad, los supuestos rebeldes mataban y gaseaban a mansalva culpando de sus abusos a las tropas gubernamentales.

Era común que aparecieran crónicas y fotos de niños degollados por estos lamentables personajes, que los mismos asesinos hacían públicas culpando de esas muertes a las tropas regulares del Gobierno.

Cuando los supuestos revolucionarios mostraron su verdadero rostro y el mundo empezó a hablar de Estado Islámico e ISIS, recién ahí la opinión pública manifestó su preocupación.

Solo dos Potencias masónicas sudamericanas se manifestaron públicamente en contra de semejantes delitos de lesa humanidad. El resto guardó silencio.

Aylan Kurdi y el cambio de paradigma

Con la difusión pública de la foto del niño sirio de tres años encontrado ahogado en una playa de Turquía, luego de que su familia hubiera intentado huir del horror vivido en su tierra madre, el mundo recién pareció enterarse de lo terrible que se estaba viviendo en ese lugar.

Y es que no fue solo uno, sino cientos los niños que han aparecido muertos en esas playas en los últimos tiempos.

Al momento de la aparición del cuerpo de Aylan Kurdi, dos mil doscientas personas habían perecido ahogadas en el Mediterráneo bajo las mismas circunstancias.

Sin embargo el establishment mediático ocultó siempre la información, y recién ahora que la fotógrafa turca Nilüfer Demir, pudo difundir en las redes sociales su trabajo documental, el mundo pareció enterarse de esta violenta crisis humanitaria, que fomentada por el ultra capitalismo mundial, golpea donde le conviene, con esa impiedad que le resulta tan característica.

El mundo entero se manifestó entonces a favor de recibir a refugiados en tierras europeas y en varios puntos más del orbe, y allí también estuvo la Masonería apoyando y sugiriendo acciones para que sus miembros adhieran y promuevan el apoyo a los refugiados.

¿Una Masonería políticamente correcta?

Llama poderosamente la atención, que si bien allí donde la opinión pública protesta o reclama, allí está también la Masonería elevando su grito de protesta o apoyo, a la vez ocurre que en todas aquellas situaciones que no ganan la opinión pública ni movilizan las emociones de las grandes masas en el mundo, la Masonería guarde absoluto silencio.

Y no estamos hablando de cosas simples o banales. Estamos hablando de situaciones gravísimas que van desde matanzas sistematizadas, hasta violaciones a derechos constitucionales que ocurren muchas veces en varios países de occidente.

Parecería que en reglas generales, la Masonería de hoy apoya “lo que queda bien” apoyar, y en situaciones que no tienen peso político, la Masonería mira hacia otro lado. Lamentablemente, muchas veces “lo que queda bien” o lo que se convierte en moda en una Sociedad, no siempre es algo bueno.

Levantar banderas laicas contra la exhibición de crucifijos en las escuelas públicas, es algo que hasta puede verse pintoresco, por lo simple e inatacable de la propuesta. Pero que se haga especial hincapié en sacar crucifijos como si ello fuera (hoy) una gran problemática, y nada se diga o se haga para mejorar la educación en esas mismas escuelas, es algo que resulta cuando menos preocupante.

También el neo feminismo parece haber ingresado fuertes postulados en la Masonería occidental, aún entre las Potencias masónicas anglosajonas, que no consideran a la mujer como un igual a la hora de poder ingresar a la Orden y sentarse al lado de ellos.

Y esto no sería problemático, sino todo lo contrario, de no ocurrir que el “llamativo” neo feminismo del Siglo XXI, promueve propuestas inconstitucionales en muchos países, como por ejemplo invertir la carga de la prueba en las acusaciones por Violencia de Género, o la reaccionaria idea de considerar que un progreso legal, como es el derecho de los niños a la Custodia Compartida, sea considerado un atropello a la mujer.

Hace solo unos meses, varios grupos masónicos europeos manifestaron expresamente que el derecho de los menores a una Custodia Compartida entre sus dos progenitores divorciados, era un abuso en contra de la mujer, olvidando con semejante declaración, que aunque sea un objetivo loable proteger a todas las mujeres de la violencia y la opresión, siempre existe el interés superior del niño por sobre el de los adultos, y debe ser este el bien mayor a proteger.

Dijo Armando Tejada Gómez: “Es honra de los hombres proteger lo que crece”, y la Masonería no puede quedar afuera de semejante precepto, máxime cuando forma parte inclusive del Código Moral Masónico aprobado en Lausana en 1875.

Reflexión final

Si bien en un principio dijimos que la Masonería representa valores que van mucho más allá de sus propios integrantes, y que siempre se ha caracterizado por defender al oprimido, proclamar la igualdad entre los iguales, y promover la justicia y el bien común entre los seres humanos, hay algo que está ocurriendo en los últimos tiempos que debe ser motivo de reflexión entre los propios masones, ya sean de la corriente progresista o de la tradicional línea anglosajona.

No puede, o en todo caso no debe la Masonería como institución, dejarse llevar por el esnobismo de correr para el lado que todos corren, protestar cuando todos protestan, gritar cuando todos gritan, y callar cuando todos callan, porque esa no es la esencia de la Masonería, ni son esos los valores que promulgamos y proponemos para hacer un mundo mejor y más justo.

No está mal levantar las voces por el atentado contra la libre expresión de una revista francesa. Pero está mal guardar un celoso silencio de radio respecto a otras masacres que fueron peores, y de las que la Masonería no se hizo eco.

Y ni que decir tiene el hecho de que la Masonería apoye en forma expresa, propuestas que no deberían haber sido apoyadas jamás, porque atentan contra nuestros principios más básicos.
A nivel personal, cada Hermano puede pensar y expresarse como mejor le plazca, pero a nivel institucional, no podemos permitirnos estas omisiones o acciones reprobables.

Es común que nos hagamos eco de la vida de los grandes próceres y personajes que hicieron grande la historia de nuestra institución, mientras desde la comodidad de nuestros hogares observamos el mundo actual de soslayo. Sin embargo nuestro compromiso con la Orden debe ser un poco más activo que eso .

Nuestro compromiso, debe ser siempre con la verdad, y debe ser un compromiso sentido como un sacerdocio. Si decimos levantar “altares a la virtud” y “sepulturas a los vicios” en el Templo de la Verdad, debemos comprometernos a desenmascarar nuestra propia hipocresía, abatir nuestra propia ambición, y enseñar al que padezca ignorancia, aunque nosotros mismos seamos los alumnos más necesitados de aprender.

Con humildad y sabiduría, la contestataria y revolucionaria Masonería no puede permitirse ser una institución “políticamente correcta”, so pena de convertirse en otra cosa, que sin ser intrínsecamente buena o mala, desdibuje la Masonería que heredamos de nuestros ancestros y nuestros Maestros.

“Porque cuando tengo que cantar verdades,
las canto derecho nomás, a lo macho,
aunq’esas verdades amuestren bicheras,
ande naide creiba que hubiera gusanos”.

(El orejano – Serafín J. García