viernes, 18 de noviembre de 2016

ASPIRACIÓN DE UN ETERNO APRENDIZ.

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ASPIRACIÓN DE UN ETERNO APRENDIZ.

Introducción Se me ocurre en estas pocas palabras, así se exige, y antes de expresar y compartir una pequeña reflexión con ustedes mis QQ:.HH:. ofrecer un Obolo por Francisco de Paula Santander; óbolo por Antonio Nariño; óbolo por Tomás Cipriano de Mosquera; óbolo por José Hilario López; óbolo por José María Obando; óbolo por José María Melo; óbolo por Manuel Murillo Toro; óbolo por Eduardo Santos; por Darío Echandía, por Alberto Lleras Camargo, por Germán Zea Hernández, por Benjamín Herrera.

Algunos de nuestros hermanos que valerosamente hicieron frente a todas las manifestaciones del abuso del hombre para con el hombre y además de arriesgar sus vidas, aportaron también con su intelecto en procura de lograr el bien común. Hermanos que sin duda, al menos para mi, son fuente de inspiración y ejemplo en mi trasegar vital, para de alguna manera sentir, antes de partir al oriente eterno, que bien valió la pena, así sea fugazmente, haber tenido la fortuna de pasar de la tranquilidad de la nada a la intranquilidad del ser. Óbolo por todos aquellos HH:. esparcidos por el mundo, que con su energía vital transformadora intervinieron las artes, la medicina, la física, las letras, la astronomía, la música, en fin, todas aquellas manifestaciones de la inventiva humana y que gracias a su decidido rol se vieron nutridas. Indudable resulta sostener, que si bien, puede que se nazca con las capacidades físicas o intelectuales para una u otra actividad, fue la instrucción masónica, la concepción masónica del mundo, la que permitió y hoy en día permite, que las mismas se manifiesten en el mundo externo, a través de nuestros valiosos HH:., de manera tal, que lo moldee, lo manipule, lo intervenga, lo cambie!

Es precisamente, ese aspecto de la instrucción masónica la que, en mi concepto, justifica el hecho de que nos beneficiemos de ella, convirtiéndonos, o por lo menos debiéndonos convertir, en seres que, compartiendo un mismo factor común, estamos llamados a “actuar” para bien de la humanidad. Y es así, porque la instrucción masónica sin receptor diferente de quienes hemos tenido la fortuna de obtenerla y beneficiarnos de ella, se asemeja a un barco trasatlántico, potente y moderno pero carente de puerto seguro donde atracar y dónde llevar a feliz término a sus pasajeros; por ende no tiene razón de ser ni de existir! Los barcos no se construyen para la tripulación!

“… Y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así: Tu gran astro! Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!”. Claro! Hemos recibido esa hermosa luz que nos ofrece la enseñanza masónica y muy seguramente en cada actuación de nuestras vidas ella se evidencia y somos sin duda aquél a quien cuyos rayos ilumina y que justifican la existencia de la misma con el pasar de los años, redundando en nuestro propio beneficio y por qué no, de quienes nos rodean. No obstante, debemos hacer honor a ese compromiso masónico de luchar, entre otros, contra el egoísmo, que puede ser propio al considerarnos con ventaja sobre los demás, y ser conscientes que más allá de nuestros propios entornos, existen millones de personas que viven en la oscuridad de las tiranías espirituales, del despotismo, de la ignorancia, de la demagogia y de todas aquellas nefastas expresiones que los mantienen así sumidos. No olvidemos que la luz no se hizo exclusivamente para Zaratustra!

La luz es ilimitada y diseñada para esparcirse por toda la faz de la tierra, siendo inagotable, independientemente que sean múltiples los destinos en los que sus rayos se deben posar y siendo indiferente para ella que sean uno tan sólo o un millón, los entes objeto de su razón de ser! Así pues aun cuando ese único destino sea el consciente de ser el receptor de sus destellos, entiéndase nosotros mismos, no podemos dejar de lado per se, que aunque no podamos despejar el entendimiento de aquellos otros en donde se posa, si nos vemos compelidos a interferir con esa inmensa sombra de indignidad que se pasea oronda por los rincones de nuestra patria y actuar, para que, no obstante los destinatarios de nuestro accionar no nos conozcan, si nos palpen y nos sientan cuando decididamente nuestro esfuerzo se vea recreado en el bienestar de nuestro pueblo.

Ahí afuera QQ:.HH:., hay un pueblo ciego, urgido de ojos, hay un pueblo sordo, urgido de oídos, hay un pueblo perdido urgido de guías, hay un pueblo ignorante en buena medida, urgido de conocimiento, y lo peor!, hay un pueblo carente de un Estado que lo quiera y lo respete; hay un pueblo urgido de amor! Hay un pueblo que en nada se beneficia de nuestra existencia, de nuestro conocimiento, de nuestro coraje, mientras nosotros mismos así no lo entendamos y empecemos de una vez por todas, tal y como lo hicieron nuestros antecesores, a tener una participación activa en el rumbo y los destinos de nuestra patria.

No debemos permanecer como impávidos espectadores de la realidad nacional y por qué no, mundial, pues ello no hace gala de la contraprestación a la que estamos obligados Así como las espigas del trigo una vez dispuestas ocupan su lugar y se suman para hacer parte del sembradío, permitiéndose así observarlo y aprovecharlo, así también nosotros, una vez dispuestos en nuestras ocupaciones, debemos sumarnos para hacer parte de esa realidad nacional y permitirnos moldearla para bien de nuestros desamparados hermanos profanos. Y ello, creo humildemente, debemos hacerlo con toda la conciencia colectiva que así lo amerita, de manera organizada, hilvanada, y dirigida hacia ese objetivo común.

Es una pequeña consideración dirigida a ustedes mis QQ:.HH:. que si bien seguramente no alcanza la entidad intelectual requerida para tan magno escenario, se justifica en la medida en que sea al menos escuchada. De mis QQ:.HH:.

Ponencia presentada en el VI Congreso Umsoi de Colombia

ANDRES ECHEVERRIA M.

M:.M:.

http://www.fenixnews.com/2016/11/15/aspiracion-de-un-eterno-aprendiz/