jueves, 10 de septiembre de 2015

¿Qué es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado?


¿Qué es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado?

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado, es un rito masónico derivado del sistema escocés que se practicaba en Francia, fundamentalmente en logias de París y Burdeos, a mediados del Siglo XVIII

Más allá de los orígenes mitológicos (1) que rodean a la masonería toda, que tienen que ver más con lo simbólico que con lo histórico, una gran controversia existe entre los masones del mundo, acerca del título y del verdadero origen de este Rito.

El Rito escocés no nació en Escocia, sino que recién en 1846 ingresó a ese país, y su antigüedad data de 1786, o en caso de aceptarse como auténticas las llamadas Constituciones deFederico II, su origen se habría dado en 1762.

La versión que el Rito enseña



Grabado del Siglo XVIII – Representa una Tenida Masónica

Emulando la escisión que se produjo en 1739 en la Gran Logia de Londres,2 en 1786 el Gran Oriente de Francia procedió a una severa revisión de los altos grados, reduciéndolos al número de cuatro.
En ese preciso momento los partidarios del Rito Escocés deseaban elevar su escala jerárquica a 33° grados, y acusaron al Gran Oriente de querer desnaturalizar y sustituir los antiguos misterios y ceremonias, erigiéndose entonces como detractores del nuevo cambio y defensores de los sistemas anteriores.

Al igual que había ocurrido en Inglaterra se autodenominaron “los antiguos”, tildando de “modernos” a los partidarios de la renovación.

Los documentos admitidos y autorizados por los masones que siguen este rito, establecen que el origen del mismo tuvo lugar luego de la primera Cruzada, simultáneamente en Escocia, Francia y Prusia, pero por razones desconocidas cayó en desuso desde aproximadamente 1648.

Semejante aserción no ha podido nunca ser demostrada por algún documento fehaciente. Algunos documentos susceptibles de ser fidedignos, aseguran que la Masonería Templaria entró en Francia en 1727, y en 1744 su recopilador, el Barón de Ramsay, instituyó enBurdeos la primera logia de Perfección.

Según versiones no reconocidas por historiadores masónicos como Ragón, Joaust, Clavel, Laurens, Findel, Folger Kloss y Marconay, el sistema completo con sus 33° grados, descansa sobre los estatutos y reglamentos redactados en Burdeos en 1762, derivados de un documento emanado por los “Príncipes del Real secreto” en 1759, y que se atribuye a Federico II.

Veinte años después, el 25 de mayo de 1782, habrían sido confirmadas las Constituciones de Burdeos, en una época en que el Rito Escocés no constaba más que de 25 grados y se veía amenazado por las recientes discordias nacidas en Alemania.

Viendo que el rito se encaminaba al ocaso, en 1786 se decidió investir de todos los poderes y prerrogativas a un Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales, sujeto a Constitución y Reglamentos, para que dirigiera los destinos de la Orden de allí en adelante.

En ese mismo momento se amplió la escala jerárquica de los grados elevando su número hasta 33°, y se formó con todos los hermanos de ese grado, un soberano capítulo denominadoSupremo Consejo del Grado 33°.

Las versiones más aceptadas

Según afirma Emile Rebold, en su Historia de la Francmasonería: “El rey Federico de Prusia fue iniciado en la masonería el 15 de agosto de 1738 en Brunswich, siendo en aquel entonces Príncipe Real. En 1744 la Logia de los Tres Globos de Berlín, fundada por artistas franceses, que habían sido llamados a Prusia, fue elevada por él a la categoría de Gran Logia, siendo aclamado Gran Maestre de la misma, cuya dignidad ejerció solo hasta 1747, aunque la Gran Logia continuó inscribiéndole como tal en el cuadro de sus grandes dignatarios, hasta el año 1755. Desde aquella época, ya no se volvió a ocupar activamente de la masonería nunca mas.”

Según Marconay, en su afán de ilustrarse acerca del origen prusiano del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de 33° grados, escribió una carta a la Gran Logia de los Tres Globos de Berlín, pidiendo las aclaraciones del caso, por lo cual el 17 de agosto de 1733 recibió la siguiente respuesta: “En cuanto a las opiniones que existen entre nosotros, debemos participaros que Federico el Grande es en parte el creador del sistema que nuestra Logia adoptó, pero nunca se inmiscuyó en sus asuntos, ni se ocupó en dictar leyes a los masones, a los que siempre concedió la mayor protección en sus estados. La Gran logia no reconoce ni práctica más que los grados azules de San Juan. Un comité particular compuesto de miembros elegidos por los hermanos, llamado Supremo Oriente Interior, dirige los trabajos de los grados superiores que no pasan en número de siete.”

Según Findel, luego de calificar de absurdos los documentos de Burdeos, afirmó lo siguiente: “ No nos detendremos en refutar una invención de tal género, con tanto mayor motivo cuanto hace ya mucho tiempo ha sido debidamente juzgada, haciéndole la merecida justicia: esto no puede ser reproducido sino por aquellos a quienes pueda convenir para sus miras o el logro de sus proyectos, sin que les detenga el salir al encuentro de la verdad”

En la opinión y el análisis de estos autores y de otros investigadores que opinan de forma semejante, se le niega al Rito su origen prusiano, templario o anterior aún, y se deduce que la base del mismo está inspirada en el Rito de Perfección de 25° grados creado en París en 1756.



El origen americano


Alejandro Francisco Augusto – Conde de Grasse Tilly.

Un aventurero francés de origen judío, llamado Esteban Morín,3 fue el encargado de llevar el Rito a América, en donde solo se conocían los tres primeros grados de la Masonería de San Juan o Masonería Simbólica, a saber, Aprendiz, Compañero y Maestro.
Fue tan rápida la expansión del sistema, y tan grande el afán de los americanos en obtener los altos grados, que Morín decidió elevar la escala de los primitivos grados, hasta el grado 33°.

El 31 de mayo de 1801 se fundó en Charleston (Carolina del Sur) el primer Consejo de la nueva masonería, cuya existencia se dio a conocer el 4 de diciembre de 1802, no mencionándose en ningún momento el origen de la Organización y declarando haber sido creados por Federico II de Prusia en 1786.4

En 1803 es creado en Santo Domingo un Supremo Consejo bajo los auspicios del Conde de Grasse Tilly. Grasse Tilly debió abandonar la isla al año siguiente debido a que Francia acababa de perder esa colonia.

Inmediatamente luego de regresar Grasse Tilly a París se ocupó en forma activa de dar a conocer los 33° grados del nuevo Rito creando su centro de operaciones en la Logia Escocesa de San Alejandro.



El libro de oro

Como única justificación de sus derechos, Grasse presentó un titulado Libro de Oro, que solo contenía:

Una copia de la patente de los poderes otorgados a Morín en 1761, por el Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente.

Una patente a su nombre emitida en 1802 por el Supremo Consejo de Charleston.

Una copia de la Constitución redactada en Burdeos por los Príncipes del Real secreto.

Una copia emitida en América fechada en 1786, que es la que se atribuyó a Federico el Grande.

Entre importantes autores como Ragón,5 Orfdox y Vasal, contemporáneos a la introducción del Rito en Francia, sostienen inclusive que sería el mismo Grasse Tilly el creador de la nueva corriente, ayudado por un literato y hermano masón llamado Bialhache.

Según se afirma en el Diccionario Enciclopédico de la Masonería, redactado por Frau Abrines y Arus Arderiu: “A pesar de estas y otras muchas anomalías que no se escaparon a la observación de la generalidad de los masones, en breve tiempo el Conde elevó al grado 33° a gran número de hermanos, formando seguidamente con ellos un Supremo Consejo provisional. Convocados los grandes oficiales del Rito el 12 de octubre de 1804, se constituyeron en Gran Consistorio y convocaron para el 22 la Asamblea General de todos los miembros, con objeto de proceder a la formación de una Gran Logia. Esto tuvo lugar efectivamente el día fijado, constituyéndose aquella bajo la denominación de Gran Logia General Escocesa de Francia del Rito Antiguo y Aceptado, decidiéndose en ella, que su principal asiento residiera en París. Eligiéronse 49 dignatarios, proclamándose como gran Maestro al príncipe Luis Napoleón y al Conde de Grasse Tilly como representante del mismo”

El rito en la actualidad

Si bien los orígenes de este movimiento no quedan claros para los historiadores, habiendo posiciones contrapuestas entre éstos y el rito mismo, este Rito Escocés es quizás el que más difusión ha tenido en el mundo, y el que mayor compromiso político y social ha demostrado a través de la historia. Le sigue muy de cerca el Rito de York, con gran compromiso en la Independencia de Estados Unidos de América.

En la actualidad el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, continúa trabajando en el mundo con 33° grados masónicos, con algunas variaciones en los nombres de los mismos, de acuerdo a las jurisdicciones. Se trabaja en forma ritual a través de dramatizaciones de muy antigua simbología, en donde se representan las grandes leyes que rigen el Universo.

Además del estricto trabajo ritual, también se pone énfasis en los trabajos de tipo intelectual, presentándose los mismos en planchas o trazados, los cuales una vez leídos en las ceremonias llamadas “Tenidas”, son tratados y discutidos en forma oral por los hermanos presentes.

Primeros grados. Conferidos en una Logia Simbólica o de Masonería Azul.

1- Aprendiz

2- Compañero

3- Maestro

Serie de grados conferidos en una Logia de Perfección, también llamados grados “inefables”

4- Maestro Secreto

5- Maestro Perfecto

6- Secretario Intimo

7- Preboste y Juez

8- Intendente de los edificios

9- Maestro Elegido de los Nueve

10- Maestro Elegido de los Quince

11- Sublime Caballero Elegido

12- Gran Maestro Arquitecto

13- Caballero del Real Arco

14- Gran Elegido Perfecto y Sublime

Los grados que siguen se otorgan en el Consejo de Príncipes de Jerusalén

15- Caballero de Oriente o de la Espada

16- Príncipe de Jerusalén

Los siguientes dos se confieren en el capítulo rosacruz

17- Caballero de Oriente y Occidente

18- Soberano Príncipe Rosacruz

Los catorce grados siguientes se confieren en un Consistorio de Príncipes del Real secreto

19- Gran Pontífice

20- Gran maestro ad vitam o de todas las logias

21- Patriarca Noaquita o Caballero Prusiano

22- Príncipe del Líbano o Caballero de la Real Hacha

23- Jefe del Tabernáculo

24- Príncipe del Tabernáculo

25- Caballero de la Serpiente de Bronce

26- Príncipe de Merced o Escocés trinitario

27- Soberano Comendador del Templo

28- Caballero del Sol o Príncipe Adepto

29- Gran Escocés de San Andrés

30- Gran elegido Caballero Kadosh o del Águila blanca y negra

31- Gran Inspector Inquisidor Comendador

32- Sublime y valiente Príncipe del Real secreto

El último Grado lo confiere el Supremo Consejo del Grado 33°

33- Soberano Gran Inspector general de la Orden

Referencias

«Jacq Christian – La Masonería Historia E Iniciación».

«Las Logias».

«Heredom: Historia Del Rito».

«La Masonería Explicada » Rito Escocés Antiguo y Aceptado – Los inspectores generales itinerantes».

«Biografía de J.M. Ragon». Archivado desde el original el 2006-11-13.

Bibliografía

Frau Abrines / Arus Arderiu: Diccionario Enciclopédico de la Masonería – Edit. Kier (1962)

Enlaces externos

Los 33° grados del Rito

Las raíces del Rito

Supreme Council of the Ancient and Accepted Scottish Rite for Russia

El Venerable Maestro


El Venerable Maestro
El concepto venerable en uno de sus significados, expresa: “Lo que es digno de veneración, título que se da a personas de sólida reputación y reconocida autoridad, adquirida por la madurez de su juicio y por su haber y grandes virtudes. Es renombre o tratamiento de mucha significación entre los Francmasones, y con el que se distingue o designa en algunos países al maestro que ejerce el cargo de Presidente de las logias simbólicas”(1).

Esta bella y honrosa recompensa digna del mayor encomio cuando recae en hermanos beneméritos y acreedores de ésta y aun de mayores distinciones, debe otorgarse siempre a los V V.·. H H.·. con la mayor circunspección y no puede prodigarse, porque el V.·. H.·. investido con esta dignidad goza de ella durante todo un ejercicio, y vive la sensación durante toda su vida.
El Venerable Maestro jamás perderá de vista que se debe por entero al servicio de la logia que le ha honrado con sus sufragios otorgándole su confianza y representación, jamás verá amigos o enemigos en su logia, sino hermanos a quienes distinguir por igual. Parco en la censura y prudente en las alabanzas, procurando que su imparcialidad nunca pueda ser puesta ni por un solo instante en tela de juicio, estudiando y reflexionando el carácter y las disposiciones de los QQ.·. HH.·. del taller, siempre vigilante y dueño de sí, previsor y prudente.

“El Venerable Maestro siempre será querido y respetado cuando se encuentre en el amor de sus hermanos y en la tranquilidad de su conciencia, es la única recompensa digna de sus desvelos y merecimientos”(2).
La escuadra como sabéis constituye “la joya del V.·. M.·., es símbolo de su rectitud, porque debe ser el masón más recto, justo y virtuoso de la logia”(3).
Considero contradictorio hablar de un buen masón o de un mal masón y el mismo principio debe aplicarse para un V.·. M.·., sencillamente podemos expresar que se trata de un buen masón o de un mejor masón.

El mejor masón debe ser virtuoso por excelencia, no solamente dentro de los trabajos de logia, sino también en el mundo profano, el maestro debe seguir siempre el camino de la verdad.

Como lo indica nuestra Liturgia del Primer Grado, en el ritual de instalación: “el V.·. M.·. es el jefe del taller. Con el alto sentido de responsabilidad que este cargo implica en el desempeño de sus funciones, siempre conexas a su dignidad, debiendo ser hombre bueno, recto y justo, que obedezca las leyes morales y fomente la práctica de las virtudes; como ciudadano debe ser pacífico y también respetuoso de las leyes del país en que vive y de su gobierno cuando éste es legítimo, trabajar con inteligencia y vivir con honradez cultivando siempre los principios sociales que distinguen y enaltece

“Entre otras muchas obligaciones se encuentran las de estimular el conocimiento de las artes y de las ciencias, debe cumplir y hacer cumplir a todos los QQ.·. HH.·. de su taller con oportunidad y decisión en todos los deberes masónicos, velando siempre por el progreso de la logia” (4).

“El Venerable Maestro debe haber estudiado la ciencia masónica y haber desempeñado los puestos y dignidades inferiores. Así mismo es menester que posea un conocimiento profundo del hombre y de la sociedad y un carácter firme, pero razonable. Las atribuciones y deberes de los Venerables Maestros son muchos y de diversa índole”(5).

El Venerable Maestro se coloca en Oriente “uno de los cuatro puntos cardinales representado en las logias por el costado que se haya enfrente de la entrada, se coloca bajo dosel para dirigir los trabajos de los obreros; designa al primero de los cuatro puntos cardinales, opuesto a occidente y se denomina además Este o Levante.

“El Oriente es la parte del mundo que ha servido de cuna a todas las generaciones humanas, en las que han aparecido los legisladores sagrados cuya autoridad reconoce la Europa entera (escribía Napoleón: El Oriente es, de donde como el Sol, salen todos los hombres eminentes y todas las cosas grandes).

“Además del V.·. M.·. tienen su asiento en Oriente, los V V.·. H H.·. Orador y Secretario, el Primer Diácono, grandes dignatarios y oficiales de la Orden y visitadores revestidos de alguna dignidad o de altos grados”(6).
El Venerable Maestro simboliza astronómicamente al planeta Sol, por ser el astro que alumbra la tierra durante el día, debe dar luz con la práctica de sus virtudes y con el ejemplo, el Sol, astro luminoso que gira sobre sí mismo de Occidente a Oriente y proyecta incesantemente luz y calor sobre cuantos cuerpos celestes forman parte del sistema planetario, da a la tierra el calor y la luz que la fecundan y vivifican; inmenso, indivisible, imperecedero y omnipresente, foco perenne de luz; los brillantes Devas, así conocidos los dioses por los Ario-indos allá en los albores de la Historia, llamaban al Sol como el pusán que significaba el beneficio, y lo definían como el dispensador de bienes, el nutridor que con su arado de oro marca el surco al labrador, el que conoce todos los caminos y celoso los vigila recorriéndolos eternamente”(7).

“El V.·. M.·. en L.·., como ya se dijo, representa al sol, astronómicamente, sin embargo tiene el valor esotérico que puede analizarse desde varios puntos de vista, uno de éstos es el que se refiere al sol como generador de vida en la mayoría de los sistemas religiosos creados a través de la historia.

“Desde el origen de la humanidad las principales concepciones religiosas tuvieron sus raíces en la reverencia al sol como padre y a la luna como madre. El solsticio de invierno que generó los mitos solares, es la fecha en que se festeja al Sol Naciente.

“El sol Hombre es parido por la madre noche, representada por la luna o por la estrella de la mañana que se manifiesta con figura de mujer, Venus, la Magna Mater como vía de acceso del espíritu a la materia.

“En las civilizaciones antiguas puede notarse la presencia de los dioses asociados al sol, como Marduk de los Babilonios, interpretado como hijo o ternero del sol y que llegó al mundo para hacerse mortal, ser sacrificado y finalmente resucitar, convirtiéndose en la constante de los cultos al sol el llevar la muerte a los altares.

“Entre los Druídas, la espada flamígera se llamaba de Belino, dios del sol y veneraban el muérdago nacido bajo la luna y milagroso bajo el sol, debiendo ser hombre quien lo cortara con una hoz de oro, para simbolizar la forma lunar en fusión con el metal solar, porque siempre la naturaleza solar, masculina, era la esencial para no desvirtuar la naturaleza trascendente del vegetal.

“Los ingleses llaman al muérdago holy, o sea, santo, refiriéndose a su propiedad esencial para unir al hombre con la divinidad.

“Los Fenicios consideraban imperativa la condición de que los primeros rayos del sol de cada día alcanzasen el Santuario, para que al ‘estallar’ ahí, su luz impregnase el Templo, en su calidad de cueva y de útero virginal, pero esto debía ser propiciado por el sacerdote, cuya masculinidad es imprescindible para actuar en afinidad con la naturaleza insemínadora del rayo lumínico.

“¡Imposible que el femenino pueda fecundar a lo femenino!.

“Esta es la secreta condición que impide a las mujeres oficiar como sacerdotisas y proviene de las más remota antigüedad, mucho antes del Cristianismo”.(8)
Recordad mis QQ.·. HH.·. que el Sol declina hacia el ocaso para indicar en lenguaje figurado que es vencido por las tinieblas, que simbolizan el genio del mal y recordad también que reaparece de nuevo sobre nuestro hemisferio y en esta alegoría se nos presenta como vencedor y resucitado, la muerte y resurrección son imagen de las vicisitudes de la vida y de la vida que nace de la muerte.

El V.·. M.·. no puede juzgarse a sí mismo como el más puro de todos los QQ.·.HH.·. del taller ni como el más puro de todos los hombres, debe ser siempre movido en lo profundo de su conciencia hacia la superación dentro de una crítica reflexiva, constante, sincera, rigorista y serena, que le permita elevar su propio espíritu contribuyendo a la elevación del de todos aquéllos que lo rodean, permitiéndole cubrir con un velo que se convierta en su pensamiento de reflexión filosófica, tan potente que llene al taller y a cada uno de sus miembros con la luz de la concordia y dando el calor que sólo puede dar el Sol al sistema planetario, llenando de fertilidad a nuestro planeta en todos sus aspectos cósmicos, circundándolo hasta el más microscópico de ellos, lo cual nos permite simbólicamente que sigamos nutriéndonos, perfeccionándonos y evolucionar mejorando el mundo que nos rodea.

E.·. C.·.



BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
1.- Diccionario de Masonería. Editorial Grijalbo, S. A. de C. V., México, D.F., 1990. Tomo III.
2.- Enciclopedia de la Masonería. Publicaciones Mundial, México, D.F., Tomo II.
3.- Frau Abrines, Lorenzo. Diccionario Enciclopédico de la Masonería. Publicaciones Mundial. Barcelona, España, II Tomo.
4.- Liturgia del Primer Grado. Ediciones y Publicaciones Valle de México, 1998.
5.- Revista: Más Allá de la Ciencia. Año VI, No. 3-0101-04. J.C. Ediciones, S.A., Madrid, España.

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(1) Enciclopedia de la Masonería. Publicaciones mundial. México, D.F., Tomo II, p. 1478 y s.
(2) Frau Abrines, Lorenzo. Diccionario Enciclopédico de la Masonería. Publicaciones Mundial. Barcelona, España, II Tomo, p. 1437.
(3) Diccionario de la Masonería. Editorial Grijalbo. México, D.F. 1990, Tomo I, p. 169
(4) Liturgia del Primer Grado R.·. E.·. A.·. y A.·. Ediciones y Publicaciones Valle de México, p.79.
(5) Diccionario de Masonería.Editorial Grijalbo, Op. Cit., Tomo III, p. 200.
(6) Frau Abrines, Lorenzo. Op. Cit., p. 1437.
(7) Frau Abrines, Lorenzo. Op. Cip., p. 1481.
(8) Revista: Más Allá de la Ciencia. Año VI, No. 3-0101-04. J.C. Ediciones, S.A., Madrid, España.
Cortesía del R:.H:. José Luis Irizzont Melgoza. de Cozumel, Q, Roo, México

Discurso de 1780 a un Recién Iniciado


Discurso de 1780 a un Recién Iniciado

Manuscrito MS 5921-10 depositado en la Biblioteca Municipal de Ley Sabio e iluminado discurso para la recepción de un aprendiz francmasón, recibido de Italia y originario de Alemania, 1780. Nota escrita a mano por J. B. Willermoz, puesta al dorso del discurso.

La Masonería es un secreto que subsiste desde que el mundo fue creado. Este secreto ha ido pasando de generación en generación hasta nuestros días, y así lo continuará haciendo hasta el fin de los siglos. Este secreto, resulta impenetrable no tan solo a los profanos, si no también para los masones tibios, perezosos y superficiales. Ser masón, es pues buscar sinceramente el merecer ser iniciado en nuestros misterios.

Para tener idea de esta búsqueda, es preciso ser guiado; la naturaleza se encarga de inspirarnos este sentimiento. Todo hombre nace con el deseo de ser feliz, todo hombre nace con el deseo de la virtud. Pero la naturaleza por sí sola no es suficiente para perfeccionar al hombre, ella lo sabe bien, y ella misma lo motiva a consultar la razón. Ésta lo recibe y le proporciona todos sus cuidados; la razón no rechaza jamás a aquellos que a ella se abandonan.

Del concurso de cuidados e impresiones de la naturaleza y la razón se forma la educación. La educación de dos tan excelentes guías solo puede producir la perfección. La perfección en el hombre, es el amor por la justicia; nuestra tercera guía será pues la sabiduría.

La naturaleza, la razón y la justicia quieren la felicidad del hombre, no ya solamente en la otra vida, sino también en ésta. Todo lo que existe ha sido creado para el hombre, es preciso pues que goce de todo ello, pero sólo lo puede hacer a título de gracia: su poder no es más que un depósito, tiene el usufructo, pero no puede creerse el propietario. Debe pues hacer valer esta repartición gozando de sus ventajas, pero no puede apropiarse del depósito, debe estar siempre dispuesto a renunciar a ello y no contemplarlo como su única posesión.

Con la vida, el hombre ha recibido el libre albedrío, es decir que, situado entre el bien y el mal es libre para elegir. Se le hace ver toda la felicidad que debe sacar siguiendo el bien que ya conoce y se le amenaza con los más crueles tormentos, si se libra a un enemigo peligroso que también se le muestra. Aquí, el impío clama la injusticia, porque quiere seguir esta última decisión, mientras que el justo, al contrario, bendice a su Creador que, por ello, otorga al hombre rango por encima de los ángeles. El justo y el impío tienen su libre albedrío, ¿por qué entonces este contraste.

Por que la presunción se desliza en el hombre en ayuda de los conocimientos que él adquiere, si no tiene el sumo cuidado de relacionarlos con el solo objetivo para el que le han sido dados. Toma un camino equivocado y marcha por él con seguridad. Seducido por la apariencia, se abandona por entero al lenguaje adulador de su enemigo que solo busca su ruina, celoso de la superioridad y de ser suplantado.

Una vez que el hombre ha perdido de vista la verdadera luz, o que impelido por una criminal curiosidad, quiere servirse de aquella que le ha sido dada, para sobrepasar los límites que le son prescritos, no hace más que caer de error en error, recorriendo espacios inmensos, mientras su presunción le hace contemplarlo todo como simples medios para alcanzar el término que se ha propuesto. Éste término esta claro que no es otro que la verdad o la felicidad, pero privado por su culpa de la antorcha que ha dejado atrás, no hace más que murmurar, por que las tinieblas le impiden ver que no está en la buena vía. En lugar de la paz y la verdad que busca, no encuentra nada parecido, antes al contrario, toda suerte de penas. El remordimiento y la confusión se amparan de él, habrá viajado mucho, habrá trabajado mucho, pero en tanto siga en este camino, no encontrará nada.

Solo después, asqueados y fatigados de tanta búsqueda inútil, después de tanto esfuerzo mal empleado, después de haber enjuagado todas las fatigas del cuerpo, del alma y del espíritu, es cuando finalmente, volviendo a esa primera inclinación por lo verdadero, lo bueno y lo bello, abjuramos de nuestros errores, nos sacudimos los prejuicios y volvemos sobre nuestros pasos en ayuda de nuestra conciencia trastornada. Es cuando el grito de nuestros guías bienhechores se hace oír imperiosamente; nuestros guías que buscan sin descanso recuperar sus derechos sobre el hombre.

Pero para volver a encontrar la verdadera felicidad, es preciso que se someta, que se resigne, que haga el sacrificio de lo que tiene como más querido, que renuncie a sus derechos, que sufra la muerte y la privación de todo lo que había poseído. Y si se somete a este castigo del todo merecido por su rebelión, el hombre ingrato y perverso obtendrá su gracia, cuando sólo aguarda su destrucción.

¿Cuál es este amigo generoso que intercede por él? es su Creador, es la sabiduría misma.
¿Qué se exige todavía del hombre? Nada más que las consecuencias necesarias de su pecado: la vergüenza, el remordimiento, el trabajo, la pena y los males.
En cuanto el hombre vuelve seriamente sobre sí mismo y encuentra este rayo de luz que todos hemos recibido, si hace éste examen con el deseo sincero de conocerse, de conocer a su autor y la perpendicular que los une, si el deseo lo conduce a la práctica más escrupulosa de sus deberes que ya conoce. Si por el contrario el desaliento y el asombro estéril no hacen mella en él, si es constante con la sinceridad, la constancia y el fervor, el hombre se servirá provechosamente de este fulgor para alcanzar la gran Luz. Pero no olvidemos que esta recompensa debe ser el fruto de un largo y penoso viaje, que aún y habiéndonos hecho indignos en el pasado de ella nos es dada bajo un nuevo signo de confianza y bajo las pruebas más auténticas de nuestra fidelidad, nuestra prudencia y nuestra sumisión.

Hasta aquí el hombre que estamos considerando no está ni desnudo ni vestido, no sabe todavía desenmarañarse muy bien por sí mismo, no puede conciliar sus inclinaciones y sus facultades, se sorprende de su libertad, se compara; la fidelidad, el amor y la confianza le son ordenadas, se somete a ellas, y su arrepentimiento, su penitencia y su confesión le hacen merecer la gracia. Es llevado hacia ella en tanto que el recuerdo de las circunstancias de su creación le hacen concebir toda la nobleza de su origen.

Pero el hombre solo adquiere lo que desea consultando la naturaleza, la razón y la justicia; la primera es la puerta en la que debe llamar, la segunda es el camino que debe seguir y la tercera el objetivo al que debe aspirar. Entrad pues en vos mismo, estudiaros y llamar para ser oídos; buscad en la sabiduría y fuera de lo material lo que solo ella puede haceros encontrar, y pedir al autor de toda justicia la inteligencia de lo que habréis buscado y encontrado.

El hombre librado a sus pasiones y en las tinieblas esta ofuscado; su origen y su fin no los tiene presentes. Olvida la parte espiritual que entra en su existencia, para solo librarse a su parte animal y material. Se degrada ocupándose solamente de lo temporal, y en tanto que está en este estado de adormecimiento, no puede elevarse más allá, incluso no percibe nada, porque es él mismo quien pone un espeso velo entre él y la luz.

Pero cuando el velo cae, percibe con los votos del deseo y la confianza, lo que su espíritu ofuscado por las pasiones no le permitía ver. Tres grandes estrellas se presentan ante él, son los tres mandamientos que encuentra grabados en su corazón…

El hombre había recibido el uso de los metales, como un depósito y no como una propiedad, pero equivocado por la concupiscencia, abusa de ello por el uso desmesurado que hace del mismo. Había que despojarlo de ello. Todas las pasiones pueden ser inocentes, si éstas no se hacen criminales por el abuso que el hombre haga de ellas. Entregarnos estos dones, de los que habíamos sido despojados con merecimiento, es entregarnos la gracia de hacer un buen uso de los beneficios de la naturaleza; pero sólo podemos volver a nuestros derechos que con un corazón puro, fruto del arrepentimiento y de una buena resolución.

La excelencia del hombre esta efectivamente apoyada sobre tres columnas o tres impresiones que encuentra grabadas en su corazón, si acaso quiere examinarlo; éstas no son otras que las tres virtudes teologales. Sin su práctica, todo edificio moral se viene abajo, estando el hombre así mismo apoyado sobre la fuerza, la sabiduría y la belleza que nos representan la divinidad; el hombre mismo y los elementos; la naturaleza, la razón y la justicia; lo espiritual, lo animal y lo material; la inteligencia, la concepción y la voluntad, etc.

Los aprendices en el norte del Templo para dedicarse a la obra, a la espera que hayan adquirido la fuerza y los conocimientos de los trabajos masónicos, es decir, que al hombre al que se hace vislumbrar conocimientos que cree más allá del alcance de su espíritu, tiene necesidad de un poco de espacio y reflexión para acostumbrarse a las ideas que deben nacer en él, estas nuevas nociones, a las que cree que la razón repugna; y a menudo toma por su razón al cuerpo de consecuencias que sus prejuicios hacen sacar ciertas falsas nociones que ha recibido o que se ha dado. No resulta tarea fácil vencer estos prejuicios y vencer su voluntad, pero es sin embargo un sacrificio necesario y es condición previa para adquirir nuevos conocimientos.

Pero estos nuevos conocimientos le parecen al candidato como una piedra bruta en manos de un tallador inexperto. Esta piedra es informe, sus conocimientos lo son también. Los primeros golpes de cincel dados sobre esta piedra, aunque la van cortando, no parecen darle todavía forma alguna; de igual modo nuestras primeras búsquedas hechas sobre una verdad encubierta no nos aportan tampoco nada de positivo. Pero infaliblemente, si actúa con deseo, amor, y confianza, el verdadero masón se abrirá un camino a la perfección de la misma manera, que con la práctica, el tallador inexperto logrará escuadrar su piedra en sus justas y requeridas proporciones. La ignorancia o el error le harán contemplar aquello que busca como un caos que aún no sabe como ordenar, como una luz envuelta todavía en las más espesas tinieblas que es preciso disipar. Son necesarios tiempo y reflexión para ordenar las nuevas ideas, vencer los prejuicios y adoptar nuevas nociones sobre asuntos que, el espíritu enemigo de la materia, no ha podido ni dejar suponer a aquellos que lo han despreciado.

Siendo la recompensa proporcional al mérito de cada uno, el hombre que no se halle todavía en el estado a que nos referimos, no puede pretender una satisfacción que razonablemente vaya más allá de su mérito actual. Hay diversos lugares en el templo; la columna J. esta destinada a la paga de los verdaderos aprendices. El significado de esta columna quiere decir: “confianza en Dios”.

¡Ah!, ¿no es acaso una gran recompensa el haber obtenido el convencimiento de que debemos poner toda nuestra confianza en aquél del que todo lo hemos recibido?. ¿Quién sino puede darnos nuestra recompensa?. Sabemos ya que otro que no él nos ha hecho equivocar, y que vanamente hemos buscado fuera de él, lo que sólo podemos encontrar en él. Es pues en este estado de sincero retorno a él cuando el hombre recibe su paga, ya que, cuando este retorno es realmente sincero, es infaliblemente seguido de una dulce emoción, la cual es más fácil sentir que expresar. Uno entiende claramente que no se encuentra al final del camino, pero al menos, goza de la satisfacción de verse en la buena ruta que conduce al objetivo deseado, y por alejada que se encuentre la luz, ésta es tan grande que ilumina el camino a aquel que la busca sinceramente.

Relegados a la parte septentrional del porche del templo, es decir, aún absorbidos por el recuerdo de nuestros errores y nuestras faltas, rodeados aún de las consecuencias de nuestra prevaricación, no podemos recibir nuestra paga si no bajo las tres condiciones siguientes: el arrepentimiento, la penitencia y la confesión de nuestra culpa, representadas por el signo de la cuádruple escuadra, por un sincero ejercicio del culto que nos es prescrito, y un santo uso de la plegaria que nos es enseñado.

Para terminar este discurso, convengamos, Hermanos míos, que el hombre no puede recibir esta gracia, esta favor insigne deseado por todos, aunque poco conocido, que cuando el hombre, queriendo salir absolutamente de las tinieblas y el error, busca de buena fe la sólida luz, que indignado de su propia presunción, solo quiere seguir la virtud, y que convencido de la existencia de un ser perfecto, deposita toda su confianza solo en él, en quien reside la verdadera Logia, justa y perfecta, la fuerza, la sabiduría y la belleza.

El aprendiz que apenas sabe deletrear y en absoluto escribir, nos es una buena representación del hombre, tímido observador de la ley que quiere seguir, pero incapaz de hacerse un plan exacto de sus deberes, ni una aplicación justa de sus conocimientos. Salido de las tinieblas de la ignorancia y el error, solo puede acostumbrarse poco a poco a las nuevas nociones que a duras penas puede entrever, y de las que solo mediante los distintos grados, hacerse una idea justa y proporcionada.

Este número tres, ¿no tendrá acaso relación con los tres mandamientos, las tres virtudes teologales, las tres personas de la trinidad, con alguna época determinada y con alguna alianza?.

La luz preside el trabajo, las tinieblas el reposo. Todo lo que el hombre hace debe ser digno de la luz, y si por error busca las tinieblas, parecidamente al primer hombre, mostrará la confusión de su conciencia. Siempre es tiempo de hacer el bien, puesto que para los masones, la hora siempre es antes del mediodía y tiempo para ponernos a trabajar. Si buscamos la luz con decisión la encontraremos; el desánimo es una verdadera renuncia a la luz.

Portal masónico de Guajiro

martes, 8 de septiembre de 2015

TALLER MASONICO DEL RITO DE YORK y ESCOCES para el Grado de Aprendiz Mason - En New Jersey y New York


 Las Logias  R:.L:. S:. Caballeros Racionales . del Valle  de New Jersey   y La   R:.L:.S:. Genesis de America N. 144 del Valle  de  New York  en comun  acuerdo   informado que la reunión que tuvimos como Venerable Maestro de la Logia Yorkima en Español de New Jersey y el Venerable Maestro de la Logia Escocista de New York donde acordó firmar un tratado vinculante en las logias hispanas para el desarrollo de la masoneria hispana en la costa Este de Estados Unidos en todos ritos masonico

Asimismo fortalecer la formación de una Logia capitular con carta patente de un antiguo gran oriente

Que la segunda quincena del mes de noviembre se desarrollará el 1er. TALLER MASONICO DEL RITO DE YORK  y ESCOCES para el Grado de Aprendiz Mason

Que de las planchas recibidas en dicho Taller se escogera el mejor trazado que definirá al aprendiz del año masonico del 2015 ev.

Que será premiado con diploma en la Cena de Gala de Diciembre para celebrar la fiesta de San Juan Evangelista
 Informe : Mail : victorsalazarr144@yahoo.com

R:.L:.S:. Caballeros Racionales del Valle de New Jersey
Rito :York

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R:.L:.S:. Genesis de America N. 144   Valle de New York.
 Rito  Escoces


domingo, 6 de septiembre de 2015