viernes, 5 de julio de 2013

RITO – RITUAL – RITUALISMO (Primera Parte)



Ex-Ven .•. Mae .•. Rolando F. A. PINCHETTI, M .•.M .•.



Esta Pl .•. Grab .•. que hoy presento a vuestra consideración está dividida en tres partes y tiene como objetivo que podamos ilustrarnos en relación con el uso y significado –a veces equívoco- de cierta terminología común en el vocabulario masónico y que en ocasiones induce a errores conceptuales que, por fuerza de su transmisión a través del tiempo, terminan convirtiéndose en medias verdades de aplicación mecánica y carentes de su significación simbólica y de sus originales acepciones.

Los Masones somos y hacemos una escuela iniciática de la búsqueda de la Verdad y de la aplicación de la Razón. Asimismo consideramos al símbolo y al lenguaje simbólico como los vehículos más aptos y efectivos para el proceso de enseñanza-aprendizaje de nuestras tradiciones, conocimientos y conductas. Por ello, y desde sus más tempranos inicios –aún en aquellas escuelas que adhieren a las explicaciones míticas respecto de la historia masónica- el simbolismo y su forma de transmisión han tenido una superlativa importancia, no tanto para resguardar los tan mentados y mal publicitados “secretos” de la Orden como para mantener una línea conceptual de transmisión oral y figurativa que pudiera ser comprendida y asimilada adecuadamente por el iniciado y que este simbolismo fuera capaz de impregnar su espíritu o inconsciente –como se prefiera- y le permita reflejar conscientemente los valores transmitidos por el símbolo en su vida cotidiana.

En razón de este aserto, la Masonería ha organizado –repito, desde sus orígenes- su vida interior bajo la forma de ritos, rituales y ceremonias que cargados los mismos de simbolismos conforman la manifestación física visible del pensamiento simbólico y que son parte integral y esencial del ser masón.

Pero, y tal como ha ocurrido en muchas otras asociaciones humanas, el mensaje simbólico a veces ha perdido su fuerza e integridad a manos de la rutina o –peor aún- del ritualismo. No es el objeto de este Trab.•. incursionar en la búsqueda de las razones que motivan la aparición de estas desviaciones. Bastará con reconocer que ellas existen y que en ocasiones adquieren la magnitud suficiente como para llegar a disociar al símbolo del mensaje original que debía transmitir, vaciándolo parcial o totalmente de significación.

Pensemos por un instante en cuántas de las conductas, movimientos de piso, saludos y posturas en el transcurso de una Tenida, en cuántos de los elementos que decoran nuestros Templos, nos resultan completamente conocidos y de los cuales somos capaces de dar al menos una explicación de la razón por la cual se realizan o de su presencia material. Ahora agreguemos cuál es el significado operativo, psicológico, moral o filosófico que pretenden transmitir. Cada quién mis HH.•. guarde la respuesta para sí mismo. Esa respuesta será un eficaz indicador de la magnitud que tiene la rutina y el ritualismo para cada uno de nosotros.

La palabra española rito, se deriva del latín ritus y tiene dos acepciones acorde al diccionario de la Real Academia: costumbre o ceremonia por un parte y el conjunto de reglas establecidas para el culto y las ceremonias por otra. Por derivación, el rito es “el conjunto de prácticas establecidas que regulan un culto y las ceremonias relacionadas con el mismo.” Es también definido como una “costumbre o acto que se repite siempre de forma invariable.” Otra definición expresa que el “rito es el orden establecido para la celebración del culto”. Puede apreciarse claramente que la palabra rito contiene en sí misma tanto la definición del acto como la práctica del mismo, el hecho y la acción, el ser y el hacer, la idea y la praxis englobada en el mismo término.

El Diccionario Enciclopédico de la Masonería define al rito como “el conjunto de reglas o preceptos de conformidad con los cuales se practican las ceremonias y se confieren o comunican los signos, toques, palabras y todas las demás instrucciones de los grados. ”

En su aplicación masónica podemos decir entonces que un rito es por un lado el conjunto de reglas y de prácticas establecidas que regulan una reunión de masones así como las ceremonias y demás prácticas y costumbres relacionadas con la realización de la misma por otro. Es decir, el rito es un orden regulado, establecido y aceptado por los masones, que se compone de actos y ceremonias que se repiten de forma invariable.

A esta definición debemos agregar un origen etimológico aún más antiguo de la palabra rito que deviene del sánscrito rita que significa orden. Un rito es, en esencia, una idea del orden de las cosas y una forma de desarrollo de los acontecimientos, una cosmogonía ideal dramatizada que pretende mostrar en su desarrollo la forma en que –quienes lo crearon tanto como quienes lo practican- el universo se originó y debiera transcurrir. El rito es esencialmente entonces también un símbolo en sí mismo o más bien una alegoría por su complejidad que –en el caso masónico- regula no solo un orden y forma de desarrollo de los actos y ceremonias, entre ellos las Tenidas, sino –y aún más importante- pretende transmitir una forma de concepción del mundo y de las relaciones entre sus componentes, entre ellos el género humano.

Según Frau Abrines han llegado a contabilizarse hasta 150 ritos masónicos, de los cuales perviven efectivamente no más del 10% en la actualidad. La gran mayoría de aquellos que se extinguieron lo fueron en razón de no haber podido mostrar o mantener un contenido simbólico que pudiera transmitir o representar un verdadero orden universal de las ideas, pensamientos, orígenes, conductas o actitudes de sus adherentes a lo largo del tiempo y otros –peor aún- solo surgieron a consecuencia de lamentables divisiones ideológicas entre HH.•. o con el mero fin de practicar un boato en el ceremonial que placiera a sus cultores a manera de masónico remedo de algún culto religioso, de la realeza profana o de la caballería medieval.

En Argentina se practican efectivamente al menos unos seis Ritos distintos en la actualidad e incluso ha llegado a existir uno irregular con el nombre de Rito Argentino en la época de la existencia del GOFA.

Volviendo a la definición y aplicación de la palabra rito, me gustaría que recordemos en este momento, en forma textual, lo que preceptúan los Reglamentos Generales de nuestra Jurisdicción al respecto:

“Art. 2º RR .•. GG .•. - Se llama rito al conjunto de ceremonias, actos y procedimientos mediante los cuales se confiere el carácter de masón y se expone su doctrina. Las logias que forman la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones trabajan corrientemente de acuerdo al Rito Escocés, Antiguo y Aceptado, pero se admite el funcionamiento de logias de otros ritos regularmente reconocidos.”.

A manera de conclusión podemos decir entonces que un rito, independientemente de sus orígenes y aspectos distintivos, es la herramienta masónica por excelencia encargada de transmitir en forma orgánica y ordenada la doctrina y los símbolos que confieren el carácter de masón a quienes lo practican por una parte, y la manera regulada para la práctica del ceremonial y de las costumbres de la actividad masónica por otra.

Cabe preguntarse entonces el porqué de las diferencias entre los distintos ritos, si partimos de la suposición que la simbología masónica así como el carácter de masón son virtudes o cualidades universalmente aceptadas y reconocidas en todas las Logias del mundo.

Creo, en forma personal, que si bien todos los HH .•. esparcidos sobre la faz de la Tierra compartimos un acervo común de pensamiento simbólico y valores que nos unifican y universalizan, la manera particular en que ese simbolismo y esos valores se ven representados, vividos y transmitidos es sumamente variable dependiendo de nuestros diversos orígenes, culturas, y hasta de las peculiares tradiciones y costumbres que hacen de cada grupo humano y de cada persona un organismo individual y especial. Y vuelvo a una de las definiciones del rito en el español que dice “costumbre o ceremonia”. Obviamente que las costumbres condicionan fuertemente la manera en que somos, creemos, pensamos y creamos. Los diferentes ritos constituyen la materialización de nuestras particularidades personales y colectivas, donde el mismo mensaje simbólico adquiere formas de expresión material diferente según múltiples y diversas causales, entre ellos las costumbres, y en los que el mismo mensaje necesita adquirir vehículos simbólicos distintos según el impacto que causan en los diferentes grupos de personas. Los ritos se transforman entonces en los vehículos simbólicos para lograr la unidad en la diversidad.

Sería muy difícil sino imposible hoy para cualquier investigador, masónico o profano, poder decir ni describir con cierta certeza cuál era el rito –si pudiéramos darle ese nombre- utilizado por las primitivas Logias operativas o aquél utilizado por nuestros ancestros especulativos. Pero sin lugar a dudas el concepto de la existencia de las Tenidas, de un orden existente en las mismas y de una manera de transmitir el conocimiento simbólico –operativo, moral o filosófico- son denominadores comunes que se nos han legado desde nuestros más pretéritos orígenes y son el denominador común para todos los ritos que existen hasta la actualidad.

Habrán podido apreciar a lo largo de esta Plancha que he mencionado en forma repetida las palabras tradición, costumbre y ceremonia. Resultan fundamentales a la hora del análisis del rito, al igual que los términos ritual y liturgia, pero los mismos serán motivo de las próximas partes de este trabajo.

Me interesaría ahondar, para finalizar, en otro aspecto del rito que adquiere notoria importancia para una cabal comprensión del término. Hemos afirmado al principio de esta exposición que un rito es un conjunto de reglas o preceptos que –entre otras cuestiones- regula la forma en que se deben desarrollar los actos y ceremonias masónicas, la forma y decoración del Templo, la vestimenta de los HH, el nombre y funciones de sus Dignatarios y Oficiales. La definición de ese conjunto de reglas así como de su cumplimiento invariable en la praxis, requiere necesariamente de la existencia de una estructura administrativa encargada de tales menesteres. En el caso del R .•.E .•.A .•.A .•. ese organismo natural sería el Supremo Consejo Grado XXXIII de cada país o de los Conventos Generales del Rito.

Sin embargo –y tal como ocurre en otras Potencias- esa prerrogativa del control del Rito y su aplicación, exclusivamente para los Grados del 1º al 3º, ha sido delegada en los organismos de gobierno de la Gran Logia, específicamente en la Comisión de Rituales dependiente del Consejo de la Orden y en la Asamblea de la Gran Logia, únicos organismos con potestad para efectuar cambios en los Rituales actualmente en uso, exclusivamente en aquellos casos de las Logias que trabajan en el R .•.E .•.A .•.A .•. Esta estructura administrativa es la responsable de definir las partes y formas en que se desarrollan las Tenidas masónicas en los diferentes grados simbólicos así como otras ceremonias masónicas, cuestiones que por otra parte están determinadas también claramente en los Estatutos y Reglamentos Generales de la Gran Logia.

Vale la pena aquí recordar a todos los HH .•. algunas de las regulaciones y recomendaciones que figuran en la legislación masónica vigente.

“Art. 3º RR .•.GG .•. - Para que las logias puedan trabajar en otro rito, que no sea el Escocés, Antiguo y Aceptado, ….El rito deberá ser practicado y desarrollado en forma pura y sin variaciones ni modificaciones que lo diferencien de los rituales clásicos respectivos. Las logias no podrán cambiar el rito sino por resolución de las tres cuartas partes de sus miembros reunidos en una sesión expresamente convocada para tratar el tema...

Art. 4º RR .•.GG .•. - Las disposiciones de los presentes Reglamentos Generales son de observancia obligatoria para todas las logias en todo cuanto hagan referencia a sus relaciones con la Gran Logia, con las demás logias y potencias extranjeras, y sólo se considerarán modificados de conformidad al respectivo rito en las partes referentes a la vida interna de la logia y con respecto al número y denominación de sus dignidades y responsabilidades de las mismas.”. “Se recomienda muy especialmente a los Venerables Maestros y Luces de las Logias de nuestra jurisdicción el uso estricto de este Manual, sin agregados ni supresiones de ninguna clase.”(Libro del Aprendiz Masón). “Se recomienda muy especialmente a los Venerables Maestros y a las Luces de todas las Logias de nuestra jurisdicción el uso de este Ritual, sin agregados ni supresiones de ninguna clase que modifique el Rito.” (Ritual del Aprendiz Masón)

Cabe entonces concluir que el R .•.E .•.A .•.A .•. en sus grados simbólicos se halla plenamente unificado en Argentina, tanto en los rituales que emplea como en la instrucción masónica que transmite.

Sin embargo, y esta afirmación parte de la experiencia podríamos decir que cotidiana en la práctica masónica, existen un sinnúmero de sutiles y otras veces no tanto diferencias entre una Tenida de nuestro Taller y el de muchas –por no decir todas- Logias del R .•.E .•.A .•.A .•. que cualquier H.•. puede visitar en Orientes distintos. De la profunda lectura de los Rituales y de los diferentes Libros de instrucción aprobados y en uso, rápidamente puede uno percatarse que hay un importante número de comportamientos rituales y ceremoniales que no se hallan contemplados ni específicamente determinados. Allí aparecen nuevamente la figura de las costumbres y tradiciones, a veces enriquecedoras, otras inadecuadas o de significado incierto, y de cuyo análisis nos ocuparemos en otra parte de este trabajo. Únicamente me parece necesario adelantar ahora que toda costumbre o tradición cuyo agregado al Rito implique enriquecerlo o mejorar el caudal simbólico que el mismo puede transmitir debe necesariamente estudiarse y, en cualquier caso, ello no implica de ningún modo incumplir con los Rituales aprobados ni modificar su validez o contenido simbólico, sea que existan o no estas diferencias, y todos los HH.•. en cualquier caso deben ser plenamente capaces de comprender el mensaje masónico que tanto el Rito como las tradiciones y costumbres peculiares de cada Taller pretenden transmitirnos. Sin ese requisito, todo acto, ceremonia o Rito no constituyen más que una “pantomima hueca y sin sentido.” (Ritual del Aprendiz Masón).