martes, 8 de octubre de 2013

“EVOLUCIÓN Y MISTICISMO”

La orden Rosacruz AMORC, como la Masonería Escocesa entre otras, Saben de la existencia y la inmortalidad del alma humana, como sabemos también que una vida no es suficiente para alcanzar el propósito evolutivo de nuestra existencia, de ahí la aceptación de la muy probable reencarnación, y que encierra el sentido de nuestra búsqueda a las respuestas de la preguntas filosófica: ¿Quién o Que soy?, ¿De dónde vengo? Y ¿Hacia dónde voy?
Estas dos órdenes iniciáticas y filosóficas, sugiere ejercicios de concentración y meditación como medios para alcanzar a ser consciente de las dualidad de nuestra naturaleza y la trinidad como manifestación del hombre, de ahí el inicio de nuestro conocimiento de la existencia del alma y su inmortalidad, dado que no es un conocimiento puramente intelectual, sino una experiencia vivencial y personal, esto encierra en parte la intención de la exaltación al tercer grado como Maestro Masón, éste es el verdadero conocimiento de la “Acacia” y el encuentro de la tumba perdida de Hiram Abif, el Maestro constructor que alegóricamente es muerto por “Jubelo, Jubela, Jubelum” que todos juntos se denominan “Juwes” y que fácilmente podría deducirse que todas estas palabras descienden de “Jubel” que en árabe significa montaña, alturas terrestres como la cabeza o mente del hombre, lugares aparentemente preferidas por Jehová para hablar con Abraham, Moisés, Jesús, y otros más; Esta hermosa alegoría de Hiram Abif, es un psicodrama que encierra la encarnación del alma, su muerte filosófica y sepultura en el cuerpo físico humano, el despertar de la consciencia del hombre encarnado, y por último el despertar de la consciencia del alma representada por Hiram Abif al ser levantando del sepulcro por el Respetable Maestro a través de la Garra del león de Judá.

El hombre actual y común, se identifica y valora su existencia en proporción a los valores materiales y éxitos sociales alcanzados, que en realidad no los posee pues pertenecen al mundo exterior a él mismo; Las propiedades reales del hombre son aquellas que forman parte de su ser interior, y que muy posiblemente sobrevive a su muerte biológica.

El hombre ha confundido su evolución, con avances y logros tecnológicos, económicos y sociales, títulos universitarios, jerarquías de poder, que pudiesen ser “medios” para alcanzar la evolución del ser, pero comúnmente se queda cautivo por el ego en el “medio” sin alcanzar el objetivo real de la vida.
Las fuerzas sociales y básicas del hombre, no son malas en sí mismas, sino son un medio para su desarrollo y sobrevivencia.

Los sentidos le presentan las bellezas del mundo circundante y las fuerzas básicas del hombre le empujan a acciones que cree que fueron tomas por su propia mente y voluntad cuando en realidad no es así; Friedrich Wilhelm Nietzsche dijo en alguna ocasión y en palabras más o menos: “Eso que el hombre llama voluntad, es el eco de luchas que ya se sucedieron en el pasado e interior del hombre”, Nietzsche quiso decir que muchos de los deseos, sentimientos, decisiones y actos en general del hombre, no son tomados por su libre albedrio, mente y voluntad conscientes, sino que emergen del inconsciente; La evolución, realización y trascendencia del hombre, solo es posible a través de la libertad y poder sobre sí mismo.

El hombre encarnado, observa el universo y cree que es como lo percibe, sin darse cuenta que él mismo le agrega atributos objetivos y subjetivos que están lejos de existir sin la participación humana; Esto último no solo lo aplica al universo material y fenoménico, sino también en sus relaciones con el género humano; En realidad para la humanidad, solo es posible la existencia del “todo”, en su relación con el hombre, él es el cristal a través del cual observa, y su pureza y pulido determinan la claridad de imagen que percibe.

La realidad ultima del hombre mora en su ser interior, Y éste cobra realidad consciente en la misma proporción que el hombre encarnado se acerca a él; La práctica de la concentración mental, capacita al hombre a permanecer en su mundo interior sin ser reabsorbido por el mundo fenomenal objetivo que le rodea, entrando por medio de la meditación en contacto con su propio ser.
Dios esta tan cerca del hombre, como el hombre está cerca de Dios; El hombre solo puede llegar a conocer lo que Dios y el universo es, a través de sí mismo en su realidad última.

El universo tiene una realidad fuera de toda concepción humana, sin embargo la experimentación de tal universo no se ubica fuera del hombre, sino en su interior; Una flor, el mar, o un ave al volar, solo pueden ser experimentadas cuando el hombre se “convierte” en una de ellas, esto no quiere decir que el hombre se convierte físicamente en flor, sino que le da realización en su mundo mental y la experimenta en sí mismo.

El universo incluyendo al resto de la humanidad, es un gran espejo para que el hombre se conozca a sí mismo a través de sus propias creaciones mentales y a través de este proceso evolucione en su propia comprensión; El conocimiento del objeto es importante, pero más importante es el hombre como sujeto de observación, o sea que el sujeto se convierte en observador y objeto de su propio interés, y es así que gradualmente se descubre a sí mismo, llegando a construir con fragmentos diarios, y poco a poco la respuesta a: ¿Qué o Quién soy?

Jehová le dice a Moisés: “Harás dos Querubines de oro macizo en los dos extremos del propiciatorio, Es ahí donde me reuniré contigo entre los dos Querubines” (Ex. 25:18-22).
La meditación viene de de la palabra “Medio” o “En medio”, y es la técnica de alejarse del mundo material y del yo objetivo, manteniéndose receptivo en el “subconsciente”, la parte media donde Moisés se reunía con Jehová en medio de los dos Querubines, el “consciente” e “inconsciente”, donde el ego, y las fuerzas básicas y sociales aflojan sus ataduras y el hombre le es posible percibir una realidad más nítida, diferenciando la fantasía de su propia realidad y potencialidad cierta.

Dios es el lugar del mundo, pero el mundo no es el lugar de Dios; El hombre vive y evoluciona en el mundo, pero no debe permitir ser absorbido por él.
La evolución del hombre no descansa en los avances de la ciencia y la tecnología, sino en el descubrimiento y dominio de sí mismo, del conocimiento de lo que el hombre es y potencialmente puede llegar a ser; La lucha por lograr triunfos materiales, sociales, y jerárquicos no son un fin en sí mismos, sino un medio para evolucionar hacia el verdadero “Yo Soy Yo”, y no “Yo soy licenciado Juan Pérez”, “Doctor Pedro Paramo”, “El dueño de tal empresa”, o “Diputado o Senador” entre otras cosas más.

La evolución y realización del hombre, es personal e interior, esto no es posible por esfuerzo o mano ajena a uno mismo; Inclusive, si llegar a ser posible conocer a Dios, solo podría ser a través del esfuerzo del hombre que lo busca, no es posible hacerlo de otro modo, Dios como el universo que nos rodea, solo puede cobrar realidad para el ser humano, a través de él mismo… Si existiese la salvación del alma del hombre, tan pregonada por las religiones, seria por el esfuerzo individual y personal del ser humano, no por mano o voluntad de hombre ajeno.
La evolución radica en el conocimiento y realización de lo que en esencia soy, y lo que potencialmente puedo llegar a ser… y en este esfuerzo, el hombre descubre su propia inmortalidad, su propia alma, quienes sepultaron a Hiram Abif son los mismos que deberán reencontrar su tumba y volverlo a la vida por medio del conocimiento de la “Palabra Sagrada”, el alma del hombre, levantándolo por medio de la garra del águila o león de Judá.

Dios, El Universo, La humanidad y el Hombre, sostienen una relación simbiótica en el plano de la realidad existencial, la cual evoluciona junto con el hombre presentándole a cada paso una nueva realidad o potencialidad a alcanzar.

Conclusión:
Las tradiciones místicas religiosas más importantes, contemplan en sus mitos, alegorías y simbolismos, lugares sagrados, como templos, montañas, ríos y otros lugares más, que el hombre ha de recorrer desde su lugar de origen o residencia hasta ellos, buscando estados de unión con sus divinidades; Estas peregrinaciones o senderos son procesos que se suceden en el interior del hombre en busca de estados que los unan por diferentes momentos y grados de intensidad con sus dioses.
La teoría o intelectualidad ayudara al hombre a atravesar el atrio (Atrium) que separa la calle del templo, pero solo le llevara hasta la puerta; La unión con su propia divinidad o esencia divina no es un dogma que se satisface con llegar hasta el frente al templo o lugar “sagrado”, sino que es una experiencia personal que tiene como inicio el conocimiento intelectual propio; El templo o lugar sagrado es el interior del hombre, como un estado de consciencia pura, donde el hombre es en esencia y alma.

La naturaleza del hombre es dual, alma y cuerpo físico, y trino en su manifestación como un estado resultante; La evolución inicia con el autoconocimiento y continúa con el control real de lo que somos, la divinidad es la meta de toda evolución, y ésta no puede residir en lo perecedero, sino en el alma que es inmortal; La evolución implica santidad, perfección, libertad y capacidad de actuar por nuestra propia voluntad y libre albedrio, de modo que podríamos deducir que es gradual, llevándonos de grado en grado hacia un estado de “despierto” como decía Gautama El Buda, “realizado” o “iniciado” como dicen algunas órdenes o tradiciones místicas… o como decía San Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí” (Gál 2, 20).

Algunas esclerosas religiones han hecho sentir al hombre pecador desde el primer instante de su vida haciéndole sentir indigno de santidad y alejado de Dios; Igualmente existen algunas órdenes y fraternidades que cargados de teorías intelectuales llenas de retoricas alegorías, que se quedan besando las puertas del templo sin atreverse a entrar y obstruyendo el acceso a quienes desean hacerlo.
La divinidad es derecho legítimo que es posible realizar por todo ser humano, sin importar cualquier tipo de género, credo, religión, creencia, raza o nacionalidad, y que confirma la divinidad del Padre o Dios, fuente, u origen de la cual han emergido como alma o espíritu.
La divinidad, santidad, perfección o corrección, nada tiene que ver con mansedumbre ni sometimiento a voluntad ajena, es una experiencia personal o individual que se da como un estado místico, que bien puede ser por un segundo o muchos más.

La respuesta a la pregunta: ¿Qué o Quién Soy? incluye las dos restantes: ¿De Dónde Vengo? Y ¿Hacia Dónde Voy?
El hombre en su “caída” hacia la materia, se “alejo” de Dios al olvidar su propia divinidad, la evolución, santidad o perfección es el ascenso o retorno al “Padre” recuperando la propia identidad divina que había perdido… Su verdadero “Yo Soy Yo”.

“¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses”
(templo de Delphos en la Grecia Antigua)
Pax Vobiscum.

Lázaharo Hael.
Nota:
Lo aquí expuesto, es simbolismo y alegoría y sería un grave error confundirlo como una verdad literal, concreta, y absoluta por sí misma…Sin embargo y paradójicamente, todo símbolo y alegoría contiene en forma velada una verdad.
El presente, son, reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.
No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.
Culiacán, Sinaloa. México. A 19 de marzo del 2013.