lunes, 7 de octubre de 2013


LA INICIACION MASÓNICA .•.
La iniciación no es un fenómeno puntual y momentáneo sino que es un proceso, aunque pueda representarse en una ceremonia. La iniciación no se da, se provoca. La iniciación no es una experiencia sacramental o mágica sino un proceso de aprendizaje psicológico.

La iniciación masónica no es un camino de salvación de carácter religioso o esotérico sino un proceso de auto esclarecimiento y es compatible con cualquier fe religiosa o esotérica que no anule la libertad del individuo, así como también es compatible – en el caso de la masonería liberal – con el agnosticismo y el ateísmo.

No seria compatible con una postura de nihilismo radical que negara cualquier sentido trascendente o inmanente al mundo, que interpreta el Universo como un puro caos sin orden posible, que negara que a pesar del desorden aparente hay un COSMOS.

La iniciación masónica no es el único método de esclarecimiento, sino que es uno mas. Existen otros, incluso existen experiencias vitales espontáneas que tienen virtualidad iniciática en cuanto que provocan un aumento de conciencia del individuo, una nueva y mas responsable actitud ante la vida: v.g.: la maternidad / paternidad, la compasión por el dolor ajeno, la emoción estética, la creación artística, la experiencia de la muerte, etc.

Son experiencias iniciáticas aunque no metódicas sino espontáneas.

El método de iniciación masónico esta conservado en sus Rituales, que han sido elaborados en un largo proceso de decantación histórica y que guardan, cada uno en su particular estilo, una especifica “ecología” emocional y simbólica, un sutil equilibrio de gestos y palabras que no puede ser alterado arbitrariamente.

El método masónico no impone una unidad ideológica a quienes lo practican…

Da un marco axiológico general que admite y exige el pluralismo en su interior.

El método masónico se basa en la funcionalidad de los símbolos constructivos que articulan un imaginario emancipador de la conciencia individual que haga a cada masón resistente a cualquier manipulación simbólica.

La Logia Masónica no es un grupo de presión.

La Logia no da consignas a sus miembros que condicionen sus vidas privadas, su actividad profesional o el desempeño de cualquier cargo publico: cada uno interpreta su compromiso masónico en conciencia. Las Logias masónicas no hacen proselitismo ni “marketing” para iniciar a nadie en masonería. Las Logias pueden dar a conocer su existencia.

Nadie esta obligado a guardar secreto de su condición de masón.

La masonería no es una organización clandestina.

Todo Masón se compromete por el mero hecho de serlo, a intentar vivir como un ciudadano ejemplar.

La masonería no es una secta, ya que no busca la sumisión de sus miembros a ningún gurú o líder, sino que prepara para cada uno de sus miembros un camino personalizado hacia la maestría de si mismo.

La masonería no admite a menores de edad en las Logias, y se dirige a personas libres dotadas de autonomía como individuos.

La Logia no somete a sus miembros a ningún tipo de dirección espiritual.

El simbolismo masónico es esencialmente polisémico y no admite una interpretación monista o clónica.

El método masónico nos implica racional pero también emocionalmente, apela a nuestra parte verbal -racional- consciente y también a nuestra parte no verbal -afectiva- inconsciente.

La Logia en la Masonería Liberal reúne la doble condición de grupo iniciático y sociedad de pensamiento.

La Masonería no es un sindicato de intereses ni una mutua aunque se compromete a ayudar a sus miembros en la medida que sus posibilidades y dentro de lo que es licito.

La Masonería no es un club social aunque a su alrededor puedan nacer vínculos de amistad personal y de relación social.

La Masonería no es una organización de caridad aunque puede apoyar la creación y mantenimiento de actividades humanistas y de bienestar social.

La Masonería no compite con ninguna confesión religiosa ni con ningún partido político, aunque se adhiera al valor político de la libertad y al respeto a los Derechos Humanos.

La Masonería no tiene una estructura dispuesta para la acción política organizada ni busca el poder político.

La Masonería no es tampoco una asociación cultural o recreativa aunque pueda dar lugar a iniciativas culturales o de ocio.

La Masonería no es una empresa mercantil, ni actúa movida por ningún animo de lucro aunque esta interesada en gozar de la suficiencia económica necesaria para el desempeño de sus funciones.

La Masonería combina en su organización y funcionamiento la verticalidad iniciática con la horizontabilidad democrática.

La Masonería no esta organizada como una estructura mundial o internacional sino que se organiza nacionalmente en Federaciones de Logias que reciben el nombre de Grandes Logias o Grandes Orientes.

El ideal de la Masonería es “Un masón libre en una Logia libre”.

La Logia o el grupo local es la base del trabajo masónico.

El fundamento básico de la Masonería es la experiencia de autoconstrucción personal que describieron las hermandades de constructores y que posteriormente fue elaborada como un verdadero método de construcción personal y social: “Lo que tú haces, te hace”.

La Masonería no propugna una ideología política determinada, concreta y detallada, pero si unos valores generales que se han de concretar históricamente: “Libertad, igualdad, fraternidad”.

En el seno de la Masonería liberal es esencial la aportación de la mujer como Maestra de su propia arquitectura interior con el mismo rango que el hombre.

La Masonería no es una institución didáctica ni doctrinaria.

La Logia no enseña sino que suscita, sugiere, provoca, despierta, impregna.

Las Declaraciones de los Derechos y Deberes del Hombre son referencias axiológicas esenciales de la Masonería.

La arquitectura simbólica con que trabaja la Masonería pretende que cada masón haga de su vida una verdadera Obra de Arte de Sabiduría, Fuerza y Belleza, y del Mundo un lugar donde sea posible la Paz, el Amor y la Alegría. A eso llamamos los masones al Arte Real.