viernes, 9 de diciembre de 2016

¿PODEMOS COEXISTIR?



¿PODEMOS COEXISTIR?


Hermano Edgar Serrano :.
R:.L:. Luz De Igualdad #9
GRAN LOGIA MIXTA DE PUERTO RICO

Me deja perplejo, el ver como hermanos de diferentes orientes o Grandes Logias se dedican a señalarse con el dedo y usar el nombre de “irregulares” o “espurias” sin medir las consecuencias de sus palabras, solo para así justificar su falta de razón y falta de amor fraternal. Pierden su tiempo buscando faltas entre ambas organizaciones y no buscan un bien común para que ambas puedan coexistir…
La fraternidad no es una cualidad relativa a las cosas, sean estas materiales o conceptuales. Dicha virtud o característica es relativa a los seres conscientes y con posibilidad de interactuar entre sí. Por tal razón, dichas ordenes no “coexisten”, sino que solo “están ahí”, mezcladas o separadas, alejadas o juntas. Los que pueden o no coexistir, los que pueden o no consumar una relación fraternal o antagónica, son los Hermanos.
En mi caso personal, tengo cientos de Hermanos Masones que no podemos compartir ni visitarnos, porque a ellos, siendo de otro Gran Oriente, se les tiene prohibido, por la sencilla razón de que ellos y yo no pertenecemos a la misma gran logia, algo totalmente contrario a lo que se nos enseña desde el grado de aprendiz, donde aprendemos a valorar y atesorar a nuestros Hermanos. Será que estas grandes logias están cegadas por su orgullo propio y no comprenden que la masonería universal está por encima de ese concepto erróneo y separatista. Por desgracia, la mayoría de los llamados “Masones Regulares” no lo entienden y uno de los primeros parámetros que utilizan al tratar de mensurar a otro, de valorarlo, es considerar a que Oriente pertenece, si al mismo de ellos o al de “los otros”.
Esto no tan sólo ocurre por nuestra naturaleza tribal como especie sino por los dogmas de las respectivas “Grandes Logias” que plantean la enseñanza de tu igual es tu amigo y el que es diferente es tu enemigo, no es fiable, no es digno de nuestra amistad o no vale la pena como individuo.
Ese tipo de discriminación apriorística, no relativa a las cualidades reales en sí, es la que la persona posee, guiada por los rótulos o estereotipos dogmáticos inculcados por estas Grandes Logias y basados en un sistema de creencias no fundamentadas correctamente, que al igual que muchas Religiones creyéndose superiores, envenenaron el alma de sus seguidores por siglos e hicieron que muchos seres humanos nos matáramos los unos a los otros por “diferencias de fe”.
Si bien es cierto que “lo divino” (en cualquier concepción posible) es el centro de cualquier religión, el ser arquitecto de nuestra propia existencia y tallar la piedra bruta en busca de la perfección, es el centro de la Masonería por lo que tenemos que entender que en el mundo profano donde estamos y vivimos nuestras vidas, quien pone primero a su Gran Logia, o a sus dogmas, antes que a sus Hermanos y a los seres humanos que lo rodean, no es una persona de Buenas Costumbres, es un fanático y quien ignora el llamado de sus Hermanos para tratar de escuchar “la voz o el llamado” de alguna gran logia o constitución masónica prejuiciada, no es un Mason, sino es un demente, un profano con mandil.
Por eso es tan difícil convivir entre Hermanos de diferentes Orientes o Ritos, porque la mayoría hace eso mismo, creyendo que están bien sus acciones y no reconocen la gravedad de sus errores.
No obstante la manera de cambiar esto, no es un misterio, pero es difícil pues el Mason para lograrlo primero tiene que desnudar su alma de prejuicios y despojarse de su orgullo pues no venimos a la masonería a lucir bellos mandiles o joyas, sino venimos a servir, a dar, a sacrificarnos por nuestros semejantes y así lograr ser mejores hombres y mujeres, y podríamos hacerlo si simplemente nos enfocamos en el punto que todos tenemos en común… y nos olvidáramos de nuestras diferencias, pues muchos ritos y orientes son diferentes, tanto así que no podríamos compararlos, pero enfocándonos en nuestro denominador común, si podríamos coexistir, cooperar y hasta reconocer nuestros contrarios como verdaderos Hermanos.
Todos los masones creemos en un dios, ser omnipotente o ser supremo al cual le llamamos el Gran Arquitecto Del Universo, piedra fundamental de nuestra orden por lo que no deberíamos tener tanta diferencia entre nosotros. Por lo que nuestra muerte simbólica y renacer al momento de iniciarnos es la manera de vislumbrar la trascendencia que experimentamos luego de la muerte como profano, un momento culminante en el renacer de un aprendiz masón, es ahí cuando comprendemos que la muerte es solo el principio..
Siendo así, nos preguntamos ¿Qué es lo que todos los miembros de cualquier Gran Oriente tenemos en común? Es algo tan obvio que se nos escapa: No es el rito ni lo esotérico, la creencia en lo metafísico o divino, sino nuestra condición de hermanos de la orden (somos masones). Todos somos iguales en eso, somos de la misma especie, por lo tanto, todas las demás diferencias pierden importancia.
Los grandes orientes tienen la necesidad de coexistir y pueden hacerlo si ponen al Mason (a la Masonería), primero, en el centro de su dinámica y fuera de controversias sin fundamento, Porque en realidad no son las Grandes Logias las que pueden coexistir “fraternalmente” ya que, la “fraternidad” es una virtud de los seres conscientes, Masones, unidos como hermanos, con respeto, dignidad y sobretodo amor fraternal sin importar de que Gran Oriente proviene. Pues somos los hermanos Masones los que tenemos que coexistir con otros, las que podemos diferir sin faltarnos el respeto, sin menospreciar a los demás, porque en el fondo todos los Hermanos estamos hechos de lo mismo aunque pensemos de manera diferente, siendo eso así, lo único que nos queda es aprender a Tolerar con Paciencia Y Fe

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.




Hermano Edgar Serrano :.
R:.L:. Luz De Igualdad #9
GRAN LOGIA MIXTA DE PUERTO RICO