sábado, 30 de septiembre de 2017

“ HUZZÁ, HUZZÁ, HUZZÁ”


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“ HUZZÁ, HUZZÁ, HUZZÁ”

La aclamación Masónica del R.·.E.·.A.·. y A.·.

Cuando empecé a visitar logias masónicas practicantes del R.·.E.·.A.·.A.·., me llamo principalmente la atención, una aclamación que realizaban aquellos HH.·. tanto a la apertura como al cierre de sus trabajos de primer grado, cuando decían todos al unísono ¡HUZZÁ! ¡HUZZÁ! ¡HUZZA!, algo tan diferente para mi, ya que había aprendido solamente el Rito masónico de York, del cual era iniciado.

En un principio, descubrí que HUZZÁ, tal como se escribe, es el nombre que le otorgaban antiguamente los árabes a la acacia, aquel árbol misterioso para ellos, que consagraron al Sol como símbolo de inmortalidad, y que bajo la concepción de diferentes nombres ha figurado siempre en las antiguas iniciaciones con el mismo significado emblemático.

El género de árboles y arbustos de la acacia pertenece a la familia de las Leguminosas (Leguminosae). La mayoría de las 1,200 especies existentes provienen de África tropical o Australia. El tipo de hoja es la bipinnada, pero a menudo aparece modificada, sobre todo entre las especies que han tenido que adaptarse al intenso calor y a la sequía de Australia. Las especies australianas tienen filodios que son hojas modificadas. La acacia, es un género de gran importancia económica, ya que produce semillas comestibles, así como madera y resina de gran valor.

En Europa, varias especies de acacias son cultivadas como ornamentales por la fragancia y la vistosidad de sus flores. Algunas de sus especies ornamentales más conocidas son la Acacia farnesiana, la Acacia longifolia y la Acacia dealbata.

Su madera de este árbol es muy apreciada, porque es incorruptible y no esta expuesta a ningún tipo de insectos ni de otros animales, simbolizando por ello “la naturaleza incorruptible del alma”.

Desde tiempos bíblicos, la acacia ha crecido abundantemente en las cercanías de Jerusalén, Israel, en donde era muy conocida, al menos por su utilización moderna para obtenerla goma arábiga.

La acacia en las Sagradas Escrituras, es siempre llamada “SHITTAH” yen plural “SHITTUIN”, y era tenida por madera sagrada entre los primeros hebreos. De ella ordenó Moisés que construyeran el Tabernáculo (Éxodo XXVI, 15), el Arca de la Alianza (Éxodo XXV, 10), la Mesa de los Panes de la Proposición (Éxodo XXV, 23), y el resto de los adornos sagrados. Con tales excelentes antecedentes, no es de asombrarse ni extrañar que los primigenios francmasones, al tomar nota exhaustiva de la historia de Israel, adoptaran la planta sagrada, de la acacia, como símbolo de una importante verdad moral y religiosa.

Otros de los orígenes de la palabra HUZZA, lo podemos visualizar en la Biblia, en el segundo libro de Samuel, versículo 6, cuando el rey David, decide trasladar el Arca de la Alianza a Jerusalén al Monte Sión…

Se comenta que de la madera de acacia era la cruz en que murió Jesús, y que el cáliz sagrado que usó Jesucristo en la última cena y que más tarde fue buscado piadosamente por los cruzados y los caballeros de la mesa redonda del legendario rey Arturo, denominado el “santo grial”, también fue elaborado de un tronco de acacia.

La acacia en el sistema esotérico y místico de la Francmasonería, simboliza “la inmortalidad del alma”, en segundo lugar “la inocencia”, y por último es “símbolo de iniciación”.

Otros de los orígenes de la palabra HUZZÁ, lo podemos visualizar en la Biblia, en el segundo libro de Samuel, versículo 6, cuando el rey David, decide trasladar el Arca de la Alianza a Jerusalén al Monte Sión.

“… Pusieron el Arca de Dios en una carreta nueva, jalada por bueyes, sacándola de la casa de Abinadab, situada en una colina. Uzzá (Ozza) y Ajyó (Ahio), hijos de Abinadab, iban delante de la carreta conduciéndola con el Arca. Uzzá caminaba al lado del Arca, y Ajyó iba delante de ella. David y todo el pueblo de Israel, bailaban delante de Yavé, con todas sus fuerzas, cantando y tocando citaras, arpas, panderos, tambores, sistros, sistolos y címbalos. AI llegar a la tierra de Nacón (Chidon), no muy lejos de Jerusalén, Uzzá extendió las manos hacia el Arca de Dios y la sujetó, porque los bueyes la hacían tambalear y amenazaban con volcarla.

Encendióse el señor Yavé de ira contra Uzzá y lo hirió allí mismo, por lo que cayó muerto junto al Arca de Dios. Uzzá fue castigado por haberse atrevido a tocar el Arca. Entristecióse David de que Dios hubiese herido a Uzzá, y aquel lugar se llamo Peres-Uzzá, hasta el día de hoy, y significa Golpe de Uzzá”.

Se atemorizo entonces David del Señor y dijo: ¿Cómo voy a llevara mi casa el Arca de Yavé?

Y no quiso por eso ya llevarse a la ciudad de David, el Arca de Dios, sino que la hizo conducir a la casa del levita Obededom de Gat.

En Israel, sólo los hombres de la tribu de Levi, por estar especialmente consagrados a Yavé, tenían derecho a servirlo y a acercarse a las cosas sagradas.

Obededom y sus hijos acogieron por tres meses, el Arca en su propiedad, y Dios hizo prosperar a él y a toda su casa. Pero no pueden tocar el arca sin ser alcanzados por la radiación tremenda que sale del Dios Santo. Se dice que Uzzá u Ozza fue “castigado”. Esta palabra corresponde a las ideas de aquellos hombres que confundían el pecado y el error involuntario.

La muerte de Uzzá u Ozza, fue un signo adaptado a la mentalidad de ese tiempo, para dar a entender que Dios es grande, por encima de todo, y a la vez esta realmente presente en su pueblo, en forma particular.

La aclamación de la palabra o frase iHUZZA! ¡HUZZA! ¡HUZZA!, que los miembros de una logia masónica practicante del R.·. E.·. A.·. y A.·. pronuncian en voz alta, con el brazo derecho extendido en dirección del Ara, significa que dicho Altar de los Juramentos es la Mesa Consagrada para recibirlos y depositar en ella el libro de la Ley Sagrada, que nos servirá de guía y consejo en toda nuestra vida y acciones que deriven de ella.

Finalmente, existe un grupo de HH.·. quienes dicen que el Altar de nuestros Templos, es simbólicamente, el Arca Sagrada de la Alianza, por eso son las reverencias.

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