jueves, 28 de abril de 2011

SU INTERPRETACIÓN SIMBOLICA EL NÚMERO CINCO

Por el Q:. H:. JUAN CARLOS POVEDA VELASCO



CINCO, se representa por medio de un Signo árabe, cuya palabra viene del Latín "quinque" que significa Quinto y es un número que se compone del binario y el ternario o sean dos y tres, cinco. Los números, entre los Antiguos, constituyeron siempre un tema de estudios Kabalístícos propios de aquella época. El Kabala o Cábala, es la tradición que existe entre los Rabinos y los Doctores Judíos, o sea el Arte Quimérico que desde épocas remotas vienen profesando para adivinar por medio de la combinación de letras, palabras y números, el texto de las Sagradas Escrituras.

La palabra Kabala, viene del Hebreo " kibbel", y significa Lección, Tradición o Enseñanza, que consiste en la combinación de los números, llamada actualmente "enseñanza numérica o de los números místicos", cuya aplicación en la Masonería, es una serie de principios y reglas cuya base son los Signos 1, 3, 5, 7 y 9, o sean los números impares, considerados como tradicionales debido a sus múltiples combinaciones, y por dar la idea de ser los más perfectos, para llamarles "números positivos". Dentro del sistema Numérico impar, el Compañero encontrará un sin número de problemas Kabalístícos, pero por ahora, sólo cabe ocuparnos del número cinco, cuyas enseñanzas son competencia de este Grado.

Los Pitagóricos consagraron gran parte de sus estudios a la aplicación de los problemas y combinaciones numéricas, y descubrieron muchas propiedades dentro de su aplicación, que hasta la fecha nos son conocidas.

Según la Kabala, el cinco, para su mejor descripción, está formado por cinco Signos que son: el 1, 2, 3, 4, y el 5.

El UNO, o la unidad, es el símbolo de la igualdad, la identidad, la existencia, la conservación, la armonía, etc. La cifra, o número uno, tiene sus combinaciones, y representa al hombre dotado de vida y si le agregamos en la parte superior, un pequeño semicírculo hacia la derecha, resulta la Letra "P", que representa al Símbolo de la paternidad o del poder creador; y si a la "P", le agregamos un rasgo hacia abajo, se forma la Letra "R", que es el emblema del movimiento, la evolución y la vida. Por último, el número uno, representa al origen, al principio, al medio y al fin de todo lo creado por la naturaleza.

El DOS, duad, es por el contrarío emblema de la diversidad, desigualdad, la división, la separación, la oposición, etc. El Número dos, es el símbolo del estado de imperfección del hombre, y de los Elementos Naturales, cuya acción, se manifiesta por medio de fenómenos dudosos.

El TRES, o triad, es el símbolo de la amistad, la concordia y la templanza; el presente, el pasado y el futuro; el nacimiento, la vida y la muerte, etc. El triad Geométrico, se manifiesta, primeramente, por una línea, la que en sí, no representa ninguna figura perfecta, dos líneas ya forman un ángulo y por lo mismo se acerca más a la perfección, y tres líneas unidas por sus vértices o extremos, forman el triángulo, que constituye la primera de las figuras Geométricas, y base de la trigonometría y las matemáticas, por lo tanto, su aplicación es infinita, y por eso se le considera al tres como el primer número impar y un signo perfecto.

El CUATRO o cuatribium, está considerado como un número sagrado porque contiene las cuatro Letras del Nombre del Creador y así los egipcios le llaman: Anum, los persas Sura, los griegos Zets, los Escandinavos Odin, los Sirios Toth, los Fenicios As-Ur, los Esclavos Nebo, los Latinos Deus y los Hispanos Dios, por lo tanto, esta circunstancia fue la que originó la creación del Tetragrámaton de los hebreos y el tetractys de los Pitagóricos, símbolos ante los que antiguamente se prestaban los solemnes juramentos de subordinación, lealtad y fidelidad a los principios fines y costumbres que se practicaban. El número cuatro, Geométricamente, representa a la Segunda de las figuras o sea al cuadrado, formado con el concurso de dos Triángulos, y desde luego manifiesta el primer principio de aplicación de la Trigonometría, como base de la perfección, y punto de partida para el conocimiento científico de dicha ciencia.


El número CINCO o quinario, designa a la quinta esencia Universal, a la esencia vital, al espíritu vivificado, al eterno movimiento genealógico y la fuerza intelectual humana. El cinco representa también a los elementos Naturales del Mundo; la tierra, el agua, el aire, el fuego y el germen y por eso, los griegos formaron su pente, Cinco y Pan, Todo; que constituye, a su vez, el jeroglífico de Juno como diosa del Matrimonio.

Las combinaciones que ofrece el Cinco en la Ciencia Cabalística son menores que las del Número siete, y mayores que las de tres, a las que sirve de intermedio, para todas las operaciones. Si el Número cinco se compone del primer par, el dos, Símbolo de la hembra, y del primer impar el tres, emblema del macho, no cabe duda que los antiguos justificaron su aplicación como el signo del Matrimonio.

En la Geometría, el número cinco forma la figura del pentagrama cuya estructura es el concurso de Cinco Triángulos agrupados, es decir, que la figura de tres lados, continúa siendo la base de todas las medidas y por lo mismo, demuestra la justa aplicación de la trigonometría, cuya primera operación en este caso es la superficie del triángulo, base por la mitad de la Altura y que da origen a la fórmula de "B" por "A" sobre dos.

El lustro, medida del tiempo se compone de Cinco Años, los Judíos reconocían en Moisés, como el autor de los Cinco Libros del Antiguo Testamento. El cinco ocupa un lugar preponderante dentro de la tradición judía, La Torá, está compuesta por cinco libros (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), para los cristianos, toma el nombre de Pentateuco, pero su composición es la misma, cinco fueron los estigmas que recibió Jesús en la cruz. Para la fe musulmana, son cinco sus obligaciones principales (profesión de fe, oración, limosna, ayuno y peregrinación a la Meca) y cinco son las veces que hay que rezar dentro del día. En el Pancha Mahabhuta, o "los Cinco Grandes Elementos", del Hinduismo son Prithvi o Bhumi (Tierra), Ap o Jala (Agua), Agni o Tejas (Fuego), Vayu o Pavan (Aire o Viento), y Akasha (Éter). Y en la comunidades monásticas de los caballeros medievales cinco eran las virtudes generosidad, cortesía, castidad, piedad y caballerosidad.

Los cuatros elementos junto con la quinta esencia forman los cinco tatvas o bhutas, los cinco elementos principales: Akasha - Éter, el espacio, principio que da forma y sentido a la vida. / Vayu - Aire, viento, el principio de la vibración, movimiento y locomoción. Todo está en continuo movimiento. / Tejas, o Agni, el Fuego, principio de expansión, vehículo de la luz y el calor. / Apas – las Aguas, principio de solución, el gusto y la reproducción. / y Phritivi – Tierra – el principio de cohesión de solidez.

En las artes esotéricas como el tarot, la quinta carta es la de Hierofante, Gran Sacerdote o Gran Maestro. Usualmente, esta carta esta representada por un maestro con un cuerno de la diosa Isis, y atrás dos columnas del templo de Salomón, llamados J:. y B:.. La carta representa la unión del binario y el trinario, la unión sagrada de la materia y el espíritu.

La representación romana del cinco está dada por la letra uve (V) la cual resulta ser la letra número veintitrés (23) del alfabeto, el cual descompuesto según la técnica de la numerología, es decir 2 + 3 nos da como resultado cinco, nuestro número cuyo significado en esa ciencia es la unión de lo femenino (2) con lo masculino (3), esta a la mitad del camino (1 2 3 4 5 6 7 8 9) y es la mitad del número perfecto, el diez (10). Dispuestos sobre la plancha de trazar, el número 5 aparece en el centro del todo delimitado por el cuadrado que lo obliga a ser soporte del universo y de la masonería.

A la felicidad se le consideran Cinco Ramas, el Adorno, el Amor, el Socorro, el Trabajo y la Satisfacción. El mundo se divide en cinco grandes partes; Europa, Asia, África, América y Oceanía, el hombre tiene cinco Sentidos: la Vista, el Oído, el Olfato, el Gusto y el Tacto. El Pantalfa tiene Cinco letras en cada uno de sus triángulos la S, la A, la L, la U, y la S. Cinco extremidades tiene el hombre: la Cabeza, los dos Brazos y las dos Piernas. Dentro de la escuela Pitagórica, el número cinco representaba la cosecha, lo potencial haciéndose realidad. Representa el siguiente número después del cuatro, el tetrakys, que representa los cuatro elementos de agua, fuego, aire y tierra. El cinco se denomina entonces el Éter, la quintaesencia, la vida misma y específicamente la fuerza de la voluntad, la fuerza activa y generadora de la cual hace uso el masón, es por lo anterior que se entiende que los HH:. deben dominar los elementos y concentrarse en el espíritu. El Hombre-Microcosmos inscrito en el Pentagrama místico pitagórico representa el imperio del Espíritu (número 3) sobre la Materia (número 2) (3+2=5) de acuerdo con la Aritmología pitagórica.

La estrella de cinco puntos, según los Pitagóricos esta figura geométrica es considerada como el "emblema de la perfección y el supremo saber". En tal virtud, como Símbolo en las actuales Logias, representa a la unidad humana, "El Hombre", a la fraternidad masónica, a la paz mundial, al amor universal, y a la naturaleza. En la actualidad como símbolo Masónico, desempeña también el papel de estrella quinaria, que es la representación típica de la paz y el amor fraternal, tomando precisamente como base, la forma como se encuentra entrelazada.

Cinco son los instrumentos de trabajo del CFM el Martillo, el Cincel, la Escuadra, la Regla y el Mandil. Cinco son los puntos propios entre masones y que los permite distinguirse entre los profanos: pie contra pie, rodilla contra rodilla, mano contra mano, corazón contra corazón y oreja contra oreja. La edad masónica del Compañero Masón ya no es más tres años, como la del Aprendiz, sino que habiendo crecido en conocimientos y experiencia, ahora su edad masónica es de cinco años.

Para el compañero masón, el cinco es el número del grado y este aparece repetitivamente en la liturgia del grado. Son cinco las luces que lo alumbran. Cinco son los pasos de su marcha y cinco las baterías del grado. Regularmente son Cinco las preguntas obligatorias que se hacen en el aumento de salario del compañero, cinco las escalinatas simbólicas que debe subir el compañero (inteligencia, rectitud, valor, prudencia y amor) para acercarse a la al trono de Salomón y la estrella flamígera, y esta estrella tiene cinco puntas las cuales recuerdan los cinco puntos de perfección sobre los cuales debe trabajar el masón (fuerza, belleza, sabiduría, virtud y caridad).

Finalmente, debo hacer mención breve al principio hermético del Quinario o Cinco, el quinario representa la aspiración, el aliento que mantiene la vida en lo creado; de ahí la idea de que todo lo animado se mantiene por efecto del hálito. El propio ser se manifiesta por el aliento que da acción a la vida. De modo que el aliento o respiración es el medio que une al Espíritu Divino al cuerpo material, así como el hombre une Dios con la Naturaleza.

El aliento - respiración - representa la penetración del poder Creador a través del mundo divino, del mundo intelectual y del mundo material. El aliento de la Vida, llamado Prana, se manifiesta en cinco elementos tatvas cada uno de los cuales actúa en una parte del cuerpo humano y son:

1° Prithivi - la tierra, que influye desde los pies a las rodillas.
2° Apas - el agua, que influye desde las rodillas hasta el ano.
3° Tejas - el fuego, que influye desde el ano hasta el corazón.
4° Vayu - el aire, que influye desde el corazón hasta el entrecejo.
5° Akash - el éter, que influye desde el entrecejo hasta lo alto de la cabeza.

Esos cinco elementos se relacionan con los cinco sentidos:

1° El olfato se relaciona con lo sólido (Tierra).
2° El gusto se relaciona con lo líquido (Agua).
3° La vista se relaciona con lo gaseoso (Fuego).
4° El tacto se relaciona con lo aéreo (Aire).
5° El oído se relaciona con lo etéreo (Éter).

Durante cada ciclo de vida, nuestras correspondencias orgánicas y mentales vibran según el impulso de la clase de energía que prevalece en ese tiempo y determina un estado de ánimo correspondiente:

1° El éter nos hace emotivos (inspirados).
2° El fuego nos hace ardientes y fogosos (apasionados).
3° El aire nos torna inquietos (impetuosos).
4° El agua nos hace dóciles (tiernos).
5° La tierra nos hace egoístas (ambiciosos).

El Masón no es un ser desocupado y perezoso, y no puede dedicar todo su día estudiar las tablas de los signos y horas siderales para practicar ejercicios. El masón es un ser que domina las estrellas por medio de sus pensamientos positivos y absorbe, a voluntad, la energía atómica que necesita cada instante y en cualquier lugar. Formó, pues, el Señor Dios el hombre del barro de la tierra y le sopló en las fosas nasales el soplo de la vida y fue hecho el hombre de alma viviente. El soplo de vida que animó a Adán le fue dado por las fosas nasales, esto es, en el acto de respirar. El hombre aspira el soplo de Dios.

El aire que respiramos está lleno de átomos negativos y positivos creados por nuestros pensamientos, por la naturaleza de nuestros pensamientos, una clase de ellos llega a nuestros pulmones. Según el éter sea negativo o positivo, conforme será el pensamiento, y según sea el pensamiento se alterará el Todo. “Vigilad y orad para que no entréis en tentación” dijo Jesús. En todos los casos, el flujo simultáneo intensifica la emoción predominante e induce a la persona a perder el dominio de las facultades. Cuando el hombre vela y ora, mantiene sus pensamientos siempre puros, regula la distribución del Prana o aliento de vida.

El aliento, origen de la vida, se manifiesta en cinco principios elementales, los Tatvas, Esos Tatvas son fuerzas naturales, sutiles, que podemos considerar como modificaciones en la vibración del éter. Cada una de esas modificaciones actúa en uno de los cinco sentidos del hombre. Esos Tatvas son como principios cósmicos energéticos y vitales; en cuanto producen materia, la animan con su energía. Reflejan, en los sentidos, con las diferentes funciones orgánicas y regulan las manifestaciones en todos los aspectos.

Los cinco sentidos son expresiones del quinario con las cinco funciones vegetativas (respiración, digestión, circulación, excreción y reproducción). El quinario es el número que preside todas las manifestaciones de la vida animal del hombre sobre el dominio del Yo Soy.

Los cinco sentidos son los cinco talentos de los que habló Jesús en el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo y en el capítulo 19 del de San Lucas. Todo hombre que posee los cinco sentidos está obligado a trabajarlos y multiplicarlos. Los sentidos son las ventanas del Templo-Cuerpo; llevan la luz del mundo externo al interno; pero, también, el hombre recibe la luz interna y, por medio de la multiplicación de los sentidos, puede actuar sobre el mundo externo.

Principio Hermético el TODO es Mente, la interpretación, conocimiento y dominio del quinario es uno de los principios del poder del Masón…….

Muy QQ HH sin duda el estudio del quinario es y será objeto de discusión de muchos estudios y por eso ello es un símbolo de mucha importancia que en Logia se manifiesta por todas partes y es el inicio de la Maestría.