miércoles, 5 de diciembre de 2012

MISTERIOS MENORES Y MISTERIOS MAYORES



En términos de los misterios Greco-Egipcios de Alejandría los misterios se dividían en dos tipos: Los Misterios Menores y los Misterios Mayores. Los primeros, que en el sistema Rosacruz se asocian a las esferas de la personalidad que van desde Malkuth hasta Netzach, ésto es, de la esfera 10ª a la 7ª, buscaban levantar el “velo de Isis” (develar la naturaleza del universo) uniendo al ser interior del hombre con las fuerzas invisibles, pero conscientes, de la naturaleza que tienen su existencia más allá del mundo material de los cinco sentidos. Esto proporcionaba al Iniciado una mejor comprensión de su universo. En términos modernos diríamos que el Iniciado había recibido sus “contactos”. Otra forma de ver los Misterios Menores es como las enseñanzas y técnicas necesarias para el desarrollo y perfeccionamiento de los vehículos del ser superior, especialmente la personalidad. La tarea de los Misterios Menores es activar y equilibrar estos diferentes aspectos a través de lo que se denomina los 4 elementos y sus correspondencias, Tierra, Aire, Agua y Fuego, de modo que los vehículos de la personalidad sean capaces de canalizar las fuerzas del estado del Adepto. No es tarea fácil guiar al candidato. Su tendencia natural le inclina a gravitar sobre el área de sus virtudes, donde se siente cómodo y capaz, y rechazar las áreas sin desarrollar, en las que se siente incómodo y donde comete errores que a veces resultan dolorosos. Cuanto más trabaja en sus puntos fuertes, más fuerte se hace, y más desequilibrado también. Por esa razón no se permite la especialización en el nivel de los Misterios Menores. “Los Misterios Menores pretenden proporcionar un amplio entrenamiento preliminar, primero purificando y disciplinando el carácter y luego desarrollando los poderes intelectuales, especialmente la concentración. Todos los candidatos han de pasar por esta asignatura, y muchos fracasos provienen de una especialización demasiado temprana.” Las Órdenes Esotéricas y Su Trabajo, Dion Fortune.

Por otra parte, los Misterios Mayores, que en el sistema Rosacruz van desde la esfera de Tiphareth hasta la de Chesed, esto es, de la esfera 6ª a la 4ª, buscan elevar la consciencia de la raza humana a través del entrenamiento individual del Iniciado en la ciencia de la regeneración (recrearnos a nosotros mismos de acuerdo al patrón divino), imprimiendo en el inconsciente colectivo o mente grupal las imágenes apropiadas, como si fueran semillas, para el desarrollo de las capacidades superiores de la consciencia de la Humanidad. De esta manera, los Misterios Mayores tienen como objetivo (una vez perfeccionada la personalidad) convertir al Iniciado en un canal más adecuado para la transmisión de la Voluntad Divina. El desarrollo de la Humanidad como un todo se asemeja al desarrollo de cada individuo. Las semillas de una nueva forma de consciencia y vida deben estar presentes en la mente grupal de la Humanidad antes de que la habilidad para expresar dicha consciencia surja en las vidas de las personas. Dichas semillas son plantadas por los Adeptos o Iniciados en los Misterios Mayores en el “Anima Mundi” o inconsciente colectivo. A estos Adeptos se les conoce como los “Hermanos Mayores de la Escuela Interna”.