lunes, 3 de diciembre de 2012

Ultimo discurso de Ricardo E. Polo
Por Máximo E. Calderón

Pocos días antes de pasar a ocupar su lugar en la Columna del Oriente Eterno, nuestro Querido Hermano Ricardo Edgardo Polo, disertó en la Conferencia Internacional Sobre Masonería y Sociedad, que la Gran Logia Simbólica Argentina organizó en el Hotel Interplaza de la ciudad de Córdoba, en la tarde del viernes 26 de octubre de 2012.

Basado en su libro llamado "El Protector", el prolífico autor e investigador masónico, hizo un desarrollo de la evolución del espíritu de la Masonería a través de la Historia. Pocos días luego de esta conferencia, y a pocas horas de finalizar el II° Encuentro Internacional de Grandes Logias Mixtas, Ricardo E. Polo sufrió una indisposición de salud, que terminaría llevándolo a la tumba el día 15 de noviembre.
Estas fueron las últimas palabras en público de nuestro Querido Hermano, siempre luchando por difundir los mas profundos valores de la Francmasonería, y entregando toda su sabiduría para quienes lo quisieran escuchar.

El Protector y sus alcances francmasónicos

Antes que ninguna otra apreciación, debo expresar mi profundo agradecimiento al M:.R:.H:. Máximo Calderón, quien me ha distinguido no solo con su amistad sino con un significativo reconocimiento a mi membresía y trabajo en el orden masónico, y a través de los medios de difusión, mediante los que he llevado a cabo mi perseverante tarea de esclarecimiento sobre la diversidad de temas que conforman el universo masónico.
Llevo 56 años de haber sido iniciado y he “navegado” toda suerte de mares internos y capeado numerosos temporales, de esos que emergen de la intolerancia y las naturales fallas de la naturaleza humana, que se inspiran en el egoísmo y la insuficiente formación masónica de un vasto espectro de nuestra hermandad… Sería un pusilánime si admitiese la zoncera de que los masones somos impolutos y cuasi angelicales.

Los masones somos seres humanos, predispuestos, precisamente, a superar ese estado de inmadurez espiritual e incertidumbre existencial, en un mundo que agudiza sus contradicciones, a mediada que crece geométricamente el número de congéneres y la civilización ahonda sus contradicciones y re-acomoda sus medios de supervivencia.
La convivencia entre los Hombres ha sufrido vastas epopeyas tratando de re-.acomodar sus tendencias y metodologías para convivir pacíficamente… Desde los albores dela Historiaque ”se nos ofrece oficialmente”, el Hombre ha desarrollado toda una epopeya humana en que la lucha entre los más fuertes y los más débiles, se ha manifestado feroz y perseverante.

No obstante esa realidad incontrastable, desde los albores de las civilizaciones que se han desarrollado sobre nuestro planeta, aparece una supuesta continuidad que presume un origen unívoco, en general relacionado con los principios de las religiones y sus supuestos creacionismos teológicos. Esa posición es admitida por la Ciencia Académica y desde tal supuesto se conforman las especialidades antropológicas, antropomórficas, astronómicas, arqueológicas, historiográficas y todas aquellas especialidades que tienen relación con la Historia del Hombre en nuestro planeta.

Nosotros tenemos serias dudas de tal continuidad y pensamos que teniendo el planeta unos 12 mil millones de años de existencia, según los estudios geológicos, establecer el origen de la Vidaen él en unos 30 millones de años y en unos miles de años el de la aparición del hombre y origen de las civilizaciones conocidas, no constituye una verdad científicamente demostrada.

De allí que nos ocupásemos de redactar nuestras hipótesis en el libro “El Protector, una aproximación diferente al origen de la masonería”, siendo la base de nuestro trabajo, lo que mencionara Jacques Bergier en su libro “Visa por otra Tierra” de Plaza y Janes 1979, en uno de cuyos capítulos destaca aspectos de La leyenda del “Caballero Blanco” y que por extensión lo hemos adoptado en la figura de “El Protector”.


Según lo consigna, los datos referentes al Caballero Blanco fueron recogidos del semanario “Demain”. A mi ver, más allá de tal circunstancia –la Leyenda-este trabajo pretende analizar el misterio sobre la existencia de un “Protector”,que desde remotos tiempos de la presencia del Hombre en la Tierra, estaría interviniendo de alguna manera en el decurso de su historia. Ignorábamos si se trataba de un individuo, entidad o denominación genérica, de algo que“interviene” o “participa”, si es material, inmaterial o proveniente de “otros mundos” u “otras dimensiones”. Pero, atengámonos a los hechos.

Quienes nos ocupamos de indagar en las fuentes de información, todos los día vamos conociendo descubrimientos, teorías y planteos relativos a la existencia de antiquísimas civilizaciones de las cuales prácticamente se conoce nada… No obstante se van hallando rastros de su existencia y en libros como el Mahabarata, de la India, pueden hallarse referencias de extraordinarios testimonios.

Mis investigaciones relativas a este tema comenzaron en la década de los años 60 del siglo XX, incursionando en la vastísima literatura comparada que llegaba a la Argentina y que, al igual que la famosa publicación llamada PLANETA, fue exterminada por la dictadura del nefasto Onganía y sus palafreneros medievales.

La mala memoria o memoria selectiva de los argentinos, hace que Instancias de nuestro devenir, queden sepultas a causa de las antinomias que nos dividen. No obstante, he acumulado en mi biblioteca 4.800 obras que complementan mis conocimientos e intuiciones, cosa que me llevó a ocuparme de El Protector a través de 5 largos años de investigación y búsqueda intensiva…

Mis 20 minutos otorgados generosamente, tal vez no me permitan volcar todos los aspectos de las asociaciones de ideas que motivaron el sustrato, pero queda claro que vale el intento, ya que incorpora una visión un tanto más humanista y coherente de lo que pudo originar y ser la francmasonería.

La relación entre la geometría, la arquitectura y los trabajos líticos (me refiero a los de los períodos que abarcan desde el paleolítico al mesolítico) tiempo en que los científicos ubican a los primeros seres humanos antecesores al homo sapiens-sapiens-, sugiere un aprendizaje en función del cual fuimos aprendiendo esas llamadas artes que culminan hoy en esta civilización asombrosamente tecnológica.

Y en ese decurso de lo que podríamos denomina “La Historia”, nos hallamos convencidos de la existencia de una evolución lineal cuyos orígenes se pierden en las tinieblas del tiempo y muchísimo más allá –según mi humilde opinión- de las dataciones arqueológicas y antropológicas que nos son dadas.

Quienes nos ocupamos de estos temas, ciertamente un tanto oscuros y problemáticos, tenemos la certeza de que no existe una continuidad evolutiva en lo relativo a la especie humana, sino estadios que se remontan a tiempos inmemoriales… Existen infinidad de pruebas de que han existido “tecnologías” incomprensibles para nosotros y en tiempos remotos. Dejo constancia de que lo que estoy expresando no se inserta en el tema de presuntos extraterrestres en la antigüedad, sino en que las civilizaciones que han existido en el planeta se remontan a millones de años y que hubo cataclismos que fueron interrumpiendo su decurso.
Uno de ellos, el más reciente, ha sido el conocido como “Diluvio Universal” cuya existencia y efectos han sido testimoniados en numerosísimos documentos hallados en diversas partes del mundo.

Hoy sabemos que ciertos fenómenos astronómicos se desarrollan cíclicamente y uno de ellos es el cambio del eje de la Tierra, circunstancia geológica que se produciría más o menos cada unos 54.500 años. Si nos detenemos a calcular cuántas veces transcurren 54.500 años en 12.000 millones que sabemos tiene el planeta Tierra y asimismo tenemos conciencia del lapso en que una civilización desarrolla una tecnología científica… nos resulta asombroso y al mismo tiempo sugestivo, como para poder investigar en profundidad tal hipótesis de trabajo.
¿Qué tiene que ver todo esto con El Protector y por ende con la francmasonería?

Veamos: ¿Ustedes pueden creer que luego del diluvio (que para muchísimos pensadores no es el efecto de una lluvia desatada sobre la Tierra, sino el efecto del cambio del eje geográfico), que produce un efecto hidráulico mediante el que los mares, lagos y ríos cubren abruptamente los asentamientos humanos en todo el planeta… Preguntémonos: ¿A dónde se asientan los grandes conglomerados humanos una vez civilizados, sedentarios, tecnológicamente en desarrollo?
Precisamente a orilla de mares, ríos o lagos… Seguramente ustedes tienen en mente el cuadro del denominado “hombre primitivo”, que luego del homínido surge el Neardenthal, Cromagnon, sapiens… y las diversas dataciones que nos ofrece la antropología. ¿Cómo, entonces, los arqueólogos encuentran construcciones incomprensibles, que deben datar de tiempos en que la ciencia supone que la humanidad se hallaba en condición de homínidos…?
¿Cómo podían entonces llevar a cabo construcciones megalíticas, por ejemplo, como las de las “varias”civilizaciones en Sudamérica (Perú, Bolivia, Nicaragua) que hoy están siendo redescubiertas y asombran a los científicos.? Y ni hablar de la de mesoamérica plagada de Pirámides Mayas y Aztecas, incluso mayores que las egipcias…incluyendo las que son descubiertas en territorio norteamericano, y hasta las que se han descubierto en Bosnia y asombrosamente, en Argentina…

Todos ustedes deben haber observado las milenarias construcciones de la India, cuya datación verdadera se ha ocultado, curiosamente por los investigadores de la Sociedad Científica británica… De la misma manera que poco se habla tanto de Machu Picchu como de Caral, para darnos una explicación fundada de su datación y de sus características historiográficas...
Todas estas cosas parecieran hallarse desvinculadas de lo que nosotros conocemos como Masonería y un poco más tarde como francmasonería, que deriva de la definiciones francesas en el sentido de la "libertad" con la que los masones constructores del Gremio, debían realizar sus trabajos arquitectónicos.

Trataré de sintetizar nuestra idea... Es evidente que tras cada uno de los cataclismos ocurridos en el planeta, hubo sobrevivientes... No podemos menos que imaginarlo… Nosotros, esta civilización tecnológica que en menos de 107 años de desarrollo hemos logrado levantar vuelo con un artefacto más pesado que el aire; ya hemos desembarcado en la Luna; lanzado al espacio sideral un ingenio que ya salió del sistema solar, el Voyager 1; enviado cuatro robots a Marte; planificamos el arribo del hombre a ese planeta… y científicamente advertido que nos hallamos a la mitad de camino del mentado cataclismo… si hacemos un cálculo somero de que habrá de producirse en 12.500 años más… entendemos que la Humanidad, tarde o temprano, comenzará a prepararse para ello… Y pensamos que eso mismo ocurrió en alguna de las antiquísimas civilizaciones que nos preceden…

Tampoco cabe la menor duda deque en el pasado remotísimo hubo seres humanos con inteligencia, desarrollo intelectual y principios éticos y morales que tendieron a la solidaridad y la cooperación…Esos fueron los avatares, los sacerdotes, los antiguos héroes que se mantuvieron en permanente lucha por las reivindicaciones humanas contra el más fuerte, el opresor, el violento; seguramente luchando por la libertad y todos los principios que se derivan de ella… Lo que hoy conocemos como “masonería o francmasonería” , es lo “institucional”, lo que se “ordenó” a través del tiempo, lo que fue históricamente reglamentado para “organizarse” como fuerza de progreso y reivindicación… Un ejemplo de ello son las Constituciones de Anderson que hoy dominan la masonería simbólica del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y todas las reglamentaciones precedentes que se remontan al primer milenio.

Pero el espíritu progresista, reivindicatorio del que hablamos, no cabe duda alguna que proviene de lo más remoto y ancestral del Hombre. Se encuentra inscrito en las mitologías, en la sagas, en los antiguos cánticos, en esos antiquísimos relatos de un remoto pasado que se ha perdido en la noción que nosotros tenemos del tiempo.
La mención a tradiciones primordiales o lo que se denominan “los antiguos misterios” inscritos en rituales, esoterismos, remedos de prácticas milenarias, constituyen los grandes misterios de ese remotísimo pasado de civilizaciones extinguidas que a través de la búsqueda de una ciencia sin dogmas, van hallando como vestigios inexplicables que no es posible datar y hasta a veces“comprender”.

Respecto de todo ello y en especial de la mítica figura del “Caballero Blanco”, que me he permitido denominar “El Protector”, Bergier dice que el hecho “no tiene nada de asombroso” y propone un misterio, cuando sostiene que “Está dentro de la vida cotidiana de ciudadaes incluso más misteriosas que el Tíbet”.Agregando, para el desconcierto, que del mito se desprende “...una noción muy antigua y reconfortante: que la Humani­dad no está sola y que tiene un Protector”.Esta figura se remonta a nociones más antiguas, en los mitos más remotos. No hay que confundirla con la noción de la venida del Mesías, que debe significar el fin de los tiem­pos y que los cristianos llaman la parusía.
El Protector, por el contrario, está en el tiempo, en la Historia e “...intervendrá para im­pedir las catástrofes y para defender a la Hu­manidad”.Este es el mito –sostiene- que está en la base de la caballería y que Cervantes magistralmente parodió en el Quijote.

Los Símbolos Antiguos del “Protector”

“El escudo de David y el Sello de Salomón, se so­lían ver en forma de estrellas amarillas llevadas por los judíos durante la ocupación. Los aviones y las banderas del Estado de Israel las ostentan en color azul”. Así lo menciona Bergier, atribuyéndoles atributos protectores. Según su visión, éste constituiría uno de los se­cretos de los Templarios, “los que se consi­deraban representantes directos del Pro­tector”.
Tales escudos, parte de la iconografía (mágica de los hebreos, han trascendido en la simbología mágica cabalista y en el esoterismo de numerosas ordenes y sectas. Sin embargo y pese a lo remoto de su antigüedad y origen, los iconoclastas no han logrado destruir.

Tales escudos, parte de la iconografía mágica de los hebreos, han trascendido en la simbología mágica cabalista y en el esoterismo de numerosas ordenes y sectas. Sin embargo y pese a lo remoto de su antigüedad y origen, los iconoclastas no han logrado destruir.
El mito ha tenido muchas vertientes. Un ejemplo, son las descripciones de los celtas, ejemplificados en el libro La ciudad del abismo, de Sir Arthur Conan Doyle, y la trilogía de C. Sinclair Lewis cuyo contenido posee importantes referencias muy esclarecedoras...

La figura del“Protector” surge como mito ya en el Sumer y llega hasta el Caballero Blancomencionado. Y si pensamos que no se circunscribe tan solo a las tradiciones herederas de las razas semíticas de la India, podemos discurrir que el “Protector” aparece también: “En América del Sur, donde es blanco, peli­rrojo y tiene una nariz corva semítica.,A menu­do es descrito como procedente de las estre­llas. En la tradición judía, se proclama Maestro del Nombre, y su última encamación histórica es Sabbatai Zvi, en el siglo XIX”. [Se trata de una referencia al movimiento mesiánico judío, uno de los mejores estudiados, que es el de Sabbatai Tsevi, que lo refiere la magistral obra de Gershom Sholem“Sabbatai Tsevi, Le Messie Mystique 1626-1676” -Verdier- 1883 y sus artículos en la Enciclopedia Judaica.]

Aunque parezca sorprendente, “El primer nombre que se da al Protector es el de Gilgamesh”. Leyenda sumeria que seguramente se remonta aún más lejos. En la Biblioteca de Arzubanipal arqueólogos han descubierto una versión completa “…que data del tercer milenio antes de Jesús”, aunque son conocidas otras más antiguas pero incompletas. Según Bergier, “no seria exagerado asignar a la leyenda de Gilgamesh una antigüedad de ocho mil años”.
Tal como sucede con la vertiginosa imaginación, —puedo decir que “referencial”—, Jacques Bergier, este dice que “Gilgamesh es presentado de una manera cu­riosamente aritmética. Es dios en dos terce­ras partes y hombre en una tercera. ¿Nos hallamos aquí ante un código genético y una as­cendencia extraterrestre?”. Mencionemos que una considerable cantidad de pensadores de la década de los años 60´, expone las teorías panespérmicas y laposibilidad de visitas extraterrestres a la Tierra, iniciando el comienzo de La Luzdel entendimiento a través de aquellos “Dioses” de los que hablan las leyendas de la Antigüedad.
Gilgamesh tiene atributos de “eterno”. “Atraviesa los océanos y trae, de otro mundo que, geográficamente, es uno de los dos con­tinentes americanos (Norte o Sur, es imposible determinarlo) la historia de un Diluvio Univer­sal”.Sobreviviente del Diluvio, un anciano llamado Utnapishtim se relaciona con Gilgamesh, revelándole el secreto de la inmortalidad. Este secreto está relacionado plenamente con el agua “y más exactamente con el Océano”. Bergier menciona así, que “No hay nada eterno en la Tierra, pero en las profundidades del mar existe un árbol que se parece al espino blanco, y si un hombre llega a aproximarse a él y gustar sus frutos re­cuperará su juventud”.

Apartándose de los esquemas consuetudinarios en los intentos por elucidar los orígenes de la Masonería, en mi libro r incursiono en los enigmas que plantea la historia de la humanidad. Introduciéndome en esos aspectos que muchas veces superan la ficción e incluso se acercan a ella. La propuesta establece parámetros que merecen ser meditados y al mismo tiempo, factibles de repensar incluso el pensamiento. No cabe duda que por sobre las afirmaciones que la ciencia cartesiana determina, es la Razón la que permite al Hombre indagar más allá de lo aceptado y descubrir que las posibilidades de otras respuestas, se tornan probables a medida que la imaginación establece nuevas opciones a lo que creemos, pensamos o a lo que sabemos.
Creo que la Masonería es muchísimo más antigua que todo aquello que la literatura propia indaga, estableciendoel devenir como "una realidad de "proceso de cambio.. y que a veces se opone a ser..." y que resulta posible imaginar que la idea de "libertad" para pensar, expresar y obrar, no se ha circunscripto al decurso histórico de la humanidad, sino a su conciencia de poder "pensar libremente" sobre todo aquello que la ha condicionado, condiciona y condicionará.
Considero que la duda de que circunscribir los orígenes de la masonería al arbitrio de manuscritos cuyos originales se han perdido y que se muestran como copias de copias o a la presunción de ser heredera de antiquísimas tradiciones ocultistas, constituye al menos una posición factible de ser cuestionada. Recordando que Leibnitz llamó entelequia a sus mónadas, por cuanto se bastaban a sí mismas conteniendo en sí la fuente de sus acciones internas, o que resulta una entelequia una situación imaginaria e ideal y perfecta, que no puede existir en la realidad, podemos pensar que lo intrínseco de lo masónico no es lo "institucionalizado", sino lo que deviene de las motivaciones de sus orígenes, una vez que el masón profundiza en todos los aspectos de la Historia de la Humanidad...
Si bien constituye una aventura del pensamiento apartarse de algunos encajonamientos que el statu quo y la costumbre establecen, no cabe duda alguna que han sido precisamente los aventureros del pensamiento los que han logrado arribar a las más positivas alturas de lo ideal... Y en mi obra “El Protector”, lo intento a través de sus interrogantes.

Ricardo E. Polo 33° 9


Miembro Honorario de la Academia de Investigaciones Históricas sobre la Francmasonería y Representante en Argentina del «Supremo Consejo de la Francmasonería PrimitivaUniversal para la Jurisdicción de la región Maya» con sede en Mérida, Yucatán, México y Miembro Honorario

del Centro Venezolano de Investigación de Estudios Masónicos del Colegio Nacional de Ritos del Alto Consejo Masónico de la República Bolivarianade Venezuela. Director de la revista internacional de Masonería «Hiram Abif».