miércoles, 13 de marzo de 2013


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LA ORDEN MARTINISTA
Gentileza del R.·.H.·. DAVID CAPARELLI
Gran Oriente de San Pablo - GOB
En estas líneas nos proponemos exponer algunas ideas sugeridas por el Pantáculo del Martinismo, debido a LOUS-CLAUDE DE SAINT MARTIN, tomando como base una explicación de Papus traducido de su "Traité Méthodique de Science Occulte" - Tomo II - pág. 9632.
Ø "Dios, el primer principio del universo, está representado por un círculo (símbolo de la eternidad)".
El círculo, símbolo de la eternidad, es la curva más sencilla que reúne las propiedades de igual curvatura en todos sus puntos, de simetría geométrica y en general, de simetría en todos los aspectos que la consideremos, símbolo de justicia y de equilibrio, sentimos que debe expresar la naturaleza de la Eternidad. De acuerdo con los nuevos conceptos de la ciencia física, es una figura finita e infinita al mismo tiempo. No tiene principio ni fin y sus extremos se confunden.
Ø Dice el Bhagavad Gita en la Estancia IV. Nº 6: "Aunque no tengo principio ni fin y soy Señor en todas las criaturas, entronizado en mi naturaleza material, nazco por virtud de mi mágico poder".
La simetría, expresión de Dios, la observamos en muchos hechos de la Naturaleza, y compenetrándonos de este concepto, seguramente veremos que en su forma más sutil es está en todos los hechos de la Natura. Si en las formas que impresionan nuestros sentidos encontramos una propiedad repetida, nada más natural que pensar en una Unidad subyacente. El proceso de encontrar la simetría en todas las cosas, sutilizando el concepto mismo, lleva implícito un hecho sencillo y grandioso; y es que en todas las cosas existen propiedades comunes. En otros términos, cuando encontramos una propiedad en un fenómeno o entidad cualquiera del Universo, seguramente la misma propiedad existirá en todos los fenómenos o entidades si es que espiritualizamos suficientemente el sentido de la propiedad. Respecto a la ley de simetría, agregaremos que ella no sólo implica un equilibrio, sino que es una expresión de belleza y, además, de utilidad.
LOUS-CLAUDE DE SAINT MARTIN.
Veamos un ejemplo. Decimos que un vaso debe ser simétrico para ser útil como tal; en efecto, un vaso común es simétrico, como sabemos en el sentido ordinario de la palabra.. Ahora bien, alguien dirá que la utilidad subsiste aunque el vaso pierda su simetría, agregando que hasta podría hacerse circular de un lado y cuadrado de otro. Aquí en 1 Al autorizar la publicación del presente estudio de un Martinista sobre el Pantáculo de la Orden, el Gran Consejo tiene el placer de hacer notar a los lectores en general, que el autor del artículo, nuestro Hermano Kabir, es un matemático que ha procurado APLICAR sus conocimientos profesionales a la MEDITACIÓN DE LA ENSEÑANZA OCULTA. El interés de su artículo, la profundidad de ciertos conceptos, que dan a su lenguaje realmente cabalístico un alcance filosófico real, debe ser para todos los lectores un estímulo para practicar ese Arte y esa Ciencia que consiste en meditar sobre los Símbolos y sobre las Enseñanzas.

EL GRAN CONSEJO DE LA ORDEN MARTINISTA.
La obra de Papus en realidad, se ha perdido la simetría porque la hemos considerado en el sentido restrictivo, puesto que , si decimos, "un vaso es simétrico cuando tiene materia de un lado y otro de cierto plano", hemos ampliado el concepto y mantenido, por tanto, el principio que sustentáramos. Aún cuando fuéramos cambiando las condiciones de nuestro objeto, podríamos, en último análisis, recurrir al concepto más general de simetría diciendo que la existencia de cualquier cosa, en cualquier plano, lleva implícita la ley de equivalencia o compensación, que dice que la suma de los valores en un sentido es igual a la suma de los valores en sentido opuesto. Así llegamos a una sencilla y, por lo tanto, bella conclusión: una cosa es útil si ella existe; pero su existencia depende de la ley de simetría. Es decir, que la simetría es una condición necesaria de la utilidad.

Otro ejemplo. Supongamos un hombre deforme. Carece de simetría en el sentido ordinario de la palabra; pero contemplando a este ser desde un punto de vista más profundo, podremos pensar, por ejemplo, que esa deformidad obedece a alguna "Causa". Y entonces se produce el milagro de este pensamiento de amor, mostrándonos un nuevo sentido de simetría; la existencia de una causa, por un lado; el efecto o deformidad del hombre, por otro; y el hombre mismo, producto o centro de simetría, como síntesis. "La acción de la eternidad, pasando de la potencia al acto, está simbolizada por la acción mística del centro a la circunferencia, por el radio proyectado seis veces alrededor del círculo. De allí el hexágono de los seis períodos de la creación. El punto central forma el séptimo período (descanso". La acción de la Eternidad, al pasar del estado de Potencia al de Actitud, podemos expresarla geométricamente como una expansión desde el centro del círculo a la circunferencia. Este acto de sacrificio de Dios lleva implícito, en su realización, uno de los números trascendentales de la ciencia matemática, el número llamado "pi", que es la relación de la longitud de la circunferencia al diámetro. A este número se le denomina, en matemáticas, irracional y trascendente. La irracionalidad consiste en que no es posible obtenerlo con el número finito de divisiones de la unidad; y la trascendencia en no poder retornar a la unidad, partiendo de dicho número, partiendo de las dos operaciones de suma y resta. Místicamente la irracionalidad sería el acercamiento a la Meta por el proceso evolutivo, y esto realizado, equivaldría a diluirse en el Todo, desde que dicho número nace en la Creación.
En cuanto a la trascendencia, siendo exclusivamente del plano mental las operaciones de suma y resta empleadas, no es posible obtener un resultado que corresponda al plano divino. Veremos, en otro artículo, la relación mística entre este número y otro llamado "e", que juega un papel de igual importancia en la Ciencia. Ahora bien; cada lado del hexágono de la Creación tiene la longitud del radio, lo que nos sugiere que la duración de un período de la Creación, es equivalente a la duración de la actitud del Creador; es decir, vemos en el sentido del tiempo, que la naturaleza de los Creadores es igual a la del Creador. Maravilloso Ternario del Creador, lo Creado y la Vida!¨

ORDEN MARTINISTA de América del Sur.

martinismo_santo.htm
314 x 342 - último Tsar ruso, Nicholaj Romanov - fue martinista ...

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314 x 342 - último Tsar ruso, Nicholaj Romanov - fue martinista ...

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314 x 342 - último Tsar ruso, Nicholaj Romanov - fue martinista ...

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Después de la involución desde el centro del círculo a la circunferencia, tenemos el proceso opuesto de evolución, desde ésta al centro. Aparece aquí la eterna ley de simetría 15 en una oscilación del centro hacia fuera y recíprocamente, cuya existencia podemos presentir por analogía.
"Es en estas emanaciones creatrices (eon es) donde va a evolucionar la naturaleza con sus dos corrientes de evolución e involución (triángulo ascendente y triángulo descendente). Observamos que la Naturaleza no llega a Dios. Ella no llega más que a las fuerzas creatrices emanadas de él". Dice el Bhagavad Gita, en la estancia VIII. Nos. 3 y 4: "Brahma es lo imperecedero y supremo; su naturaleza particular es denominada Espíritu Supremo; y la emanación que da origen a todos los seres, tiene por nombre Acción". "Supremo Ser es mi naturaleza perecedera; Suprema Divinidad es el Principio Creador masculino, y Yo mismo, encarnado en este cuerpo, soy el Supremo sacrificio, ¡oh tú, el mejor de los mortales!" Estos pasajes nos explican por qué la Naturaleza no llega a Dios, pero si a las fuerzas creatrices emanadas de Él; entre la Naturaleza manifestada y a causa originaria, se producen los días y las noches de Brahma.
Recordemos nuevamente el excelso poema citado, en su Estancia VIII. Nos. 17, 18, 1 9, 20 y 21, donde expresa algo con sencilla claridad: "Aquellos que saben que el Día de Brahma tiene una duración de mil edades y que la Noche perdura otras mil; esos son los que conocen el Día y la Noche". "Al advenimiento del Día, el universo manifestado surge de lo inmanifestados; y al llegar la Noche, todo se desvanece en aquello mismo que se llama inmanifestados". "Toda esa multitud de seres venida repentinamente a la existencia, desaparece al llegar la Noche, hijo de Pritha, y surge de nuevo, sin voluntad propia, cuando viene el Día". Empero, por encima de este inmanifestados, hay en verdad otro Ser Inmanifestados, que es eterno y no cae en la destrucción cuando es destruido todo lo existente". "Aquello que se designa en el nombre de Inmanifestados e Imperecedero, es denominado Meta Suprema; quienes llegan a alcanzarla no retornan jamás. Esta es mi mansión más excelsa".
El triángulo ascendente, de vértice hacia arriba, expresa la espiritualidad de los seres, así como también da una idea de que, al elevarnos, somos un estado vibratorio más sutil. Desde un punto de vista del conocimiento nos dirá que, a medida que ascendemos, comprendemos los hechos con un menor número de principios. Si consideramos que el triángulo descendente expresa los mismos valores, pero invertidos, resultarán las misma reflexiones, pero cambiadas de sentido.

El triángulo equilátero, la expresión poligonal regular más sencilla es al mismo tiempo, la única indeformable. ¡Qué perfecta analogía existe entre este hecho y el de que toda verdad, mientras más sencilla, más firme! Podríamos decir que una verdad expresada geométricamente como polígono regular, alcanza su máxima perfección y, por consiguiente, su máxima belleza, cuando se transforma en triángulo.
La blancura del triángulo ascendente simboliza la espiritualidad, la marcha hacia la luz; la obscuridad del descendente simboliza el materialismo, el camino de la sombra. El enlace de los dos triángulos, que determina un nuevo hexágono semejante al de la Creación, nos sugiere la idea de que los procesos involutivo y evolutivo son inseparables en todas las manifestaciones del Universo. Están en equilibrio dinámico y de modo tal, que cuando el proceso se inclina hacia el lado evolutivo hay progreso, y regreso cuando ocurre lo contrario; en el primer caso se va descubriendo lo Real, lo Universal; en el otro se produce el hundimiento en Maya, la aparente diversidad.
"Además, del centro del universo a Dios mismo, la potencia del hombre toma nacimiento, enlazando los efectos de la divinidad al fatalismo de la Naturaleza en su triple Naturaleza, sintetizada, por la unidad del Libre albedrío, en un cuaternario (la Cruz).Esta Cruz, imagen del hombre une el centro del universo (alma humana) a Dios mismo".
La Cruz es el símbolo de la oposición de las fuerzas buenas sobre las malas, del espíritu contra la materia, del activo sobre el pasivo. Sus dos brazos, infinitos porque alcanzan la circunferencia del Absoluto, expresan, el vertical, la espiritualidad, el horizontal, el materialismo. La disposición geométrica de estas dos rectas formando un ángulo recto, el máximo posible entre ellas, señala al mismo tiempo la máxima divergencia de sus significados, como era de esperar. Diremos ahora, considerando la Cruz en general, que si la suponemos como un sistema de referencia podemos tomar como imaginario el eje vertical, con unidad i símbolo matemático de la unidad espiritual; y al eje horizontal como real con unidad 1, símbolo matemático de la unidad real. En este sistema multiplicar por "i", es decir, espiritualizar, equivale a girar la unidad hacia la izquierda en correspondencia con el corazón; este movimiento engendra la Cruz Swástica sagrada, el Signo de Fohat.

Último zar ruso, NICHOLAJ ROMANOIV, fue Martinista.

En cambio, si atribuimos al eje vertical la unidad "j", como símbolo matemático opuesto a la "i", o sea, a la espiritualidad, multiplicar por "j" equivale producir un giro hacia la derecha, en correspondencia con la fuerza, engendrándose la cruz Swástica negra. Finalmente, para completar el ternario, cuando se atribuye a dicho eje vertical la tercera unidad "k", ya no obtendremos un giro, sino un descenso vertical, que nos determina el centro de simetría de los dos giros anteriores, o sea, la indecisión entre la fuerza blanca y la fuerza negra. La primera unidad corresponde a la ley circular de armonía; la segunda a la ley hiperbólica de repulsión, y la tercera a la ley parabólica en que falta la unión, porque no se cierra, y falta también la repulsión, puesto que corresponde al caso en que ha desaparecido o está por nacer la otra rama de la hipérbole.