miércoles, 24 de abril de 2013

VOLTAIRE, una vida de masón y dos meses de luz



Publicado por Salva Díaz

El escritor y filósofo Voltaire (François Marie Arouet) nació en París el 21 de noviembre de 1694 y murió en París el 30 de mayo de 1778. Fue uno de los principales representantes de la Ilustración francesa, periodo en el cual, la razón y la ciencia se rebelaron ante los poderes opresores de la humanidad.

Estudió latín y griego en el colegio jesuita Louis Le Grand durante los últimos años del reinado de Louis XIV. Ahí conoció a René Louis y a Marc Pierre, ambos serían ministros del monarca Louis XV.

A los doce años de edad, escribió su primera obra, la tragedia Amulius y Numitor. Después, en el periodo de 1711 y 1713, estudió Derecho. Al finalizar estos estudios fue nombrado secretario de la embajada de Francia en al Haya, cargo del que fue expulsado tras mantener un idilio con una refugiada. Mientras tanto comenzó a escribir su famosa obra Edipo que se publicó en 1712.

Su espíritu crítico e inconformista, a la vez que irreverente, solía meterlo en bastantes líos que a menudo terminaban con sus huesos en la Bastilla. En 1726 fue desterrado a Gran Bretaña, donde recibió influencia del pensamiento científico de Isaac Newton y del pensamiento filosófico liberal de John Locke. Defendía la tolerancia religiosa y la libertad ideológica, y lo plasmó en su obra Cartas filosóficas en 1734. Más tarde en 1746 fue nombrado miembro de la Academia Francesa.

Fue una persona inmensamente rica debido, sobretodo, a que era un autor muy prolífico que escribió más de cincuenta obras entre tragedias, poemas, ensayos y cartas filosóficas, además de colaborar en la primera Enciclopedia dirigida por Denis Diderot y Jean d’Alambert (L’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciencies, des arts et des métiers. 1751)

Voltaire tenía ciertas discrepancias con Jean-Jacques Rousseau y con Montestquieu (Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu). No era ateo sino Deísta, y por lo tanto no creía en la intervención de Dios en los asuntos humanos ni en las religiones reveladas. Además, este personaje peculiar estaba obsesionado con el progreso de la humanidad y estaba convencido de que hubo cuatro épocas de luz: el siglo de Pericles, el siglo de César y Augusto, el Renacimiento de Europa y el siglo de Louis XIV.



Mandil masónico perteneciente a Voltaire

Tras haber luchado contra la Masonería oponiéndose ciegamente a ella, se dio cuenta de que ésta defendía los mismos ideales por los que él luchaba y le sorprendió que un grupo de hombres con los que intercambió correspondencia eran masones. Así que a sus ochenta y cuatro años de edad, decidió aceptar la invitación de estos para iniciarse en la Francmasonería. El 7 de abril de 1778 fue presentado por el abate Cordier de Saint-Firmin en la Logia Les Neuf Soeurs (las nueve hermanas) que curiosamente tenía su sede en un antiguo noviciado jesuita. Voltaire se sentía como en casa cada vez que entraba en el templo, respirando los principios masónicos que luego darían lugar al lema de la Revolución Francesa, Liberté, Égalité et Fraternité (libertad, igualdad y fraternidad) Su pertenencia a la Orden duraría apenas dos meses ya que moriría el 30 de mayo, sin ser honrado mediante una ceremonia fúnebre masónica hasta el 28 de noviembre que curiosamente se llevó a cabo en la misma logia donde se inició y no donde tenían costumbre realizarlo para aquellos que eran miembros de la Academia Francesa.