jueves, 2 de mayo de 2013


DIA DEL TRABAJADOR – 1 de mayo 2013
Mensaje del Gran Maestre
Foto: DIA DEL TRABAJADOR – 1 de mayo 2013
Mensaje del Gran Maestre

En un mundo cada vez mas convulsionado por la zozobra de la economía internacional, la cultura del trabajo ha sufrido ataques feroces, y la República Argentina no ha podido quedar ajena a este nuevo cambio cultural que afecta a los trabajadores, a sus familias, y lamentablemente también a las generaciones por venir.

El primero de los ataques es la pérdida de fuentes laborales, lo que ha generado que en algunos países europeos, los sueldos se hayan reducido a la mitad, y los trabajadores deban aceptar esa explotación en aras de conservar sus puestos, y a sabiendas que si las empresas no toman tales medidas, irían irremediablemente a la quiebra.

El segundo ataque es la desvalorización de la cultura del trabajo, que generada en un comienzo por los Gobiernos centrales a través de los planes de ayuda social, hoy ha degenerado en herramientas de manipulación de voluntades y votantes, y en muchos sectores relegados de la Sociedad, se instaló la cultura de la dádiva a cambio de votar al caudillo de turno, quitando valor al significado del trabajo como algo honorable.
Valorar el trabajo, va mucho más allá de la retribución salarial, del poder crecer económicamente, del poder comprar cosas útiles y mantener a la familia.

El trabajo es algo que despierta nuestra más profunda espiritualidad, convirtiéndonos en pequeños dioses de entrecasa, al transformar una madera en un mueble, un poco de barro en un ladrillo, un burdo pedazo de metal en una pieza exacta y precisa, o una piedra bruta en un bloque útil para levantar mi edificio.

Si bien en cada país los ataques que sufre la cultura del trabajo, van variando constantemente y no ocurre lo mismo en todo lugar, nuestro país se encuentra en este momento celebrando el Día del Trabajo, convulsionado por las variables que afectan a toda la Sociedad global, y con cientos de trabajadores que cruzan los dedos esperando poder seguir llevando el pan a sus hogares.

Quizá deban cambiar los paradigmas y este sea el momento en que el cambio está produciéndose, pero los trabajadores no debemos olvidar el profundo significado de transformación que significa el trabajo, donde no solo transformamos objetos y cosas, sino que transformamos también nuestro propio espíritu.

Del ejemplo bíblico de Abel y Caín, uno de ellos pastor y el otro agricultor, los masones tomamos lo mejor de cada uno, pero elegimos finalmente el ejemplo del segundo, no conformándonos con pastorear ovejas, sino que haciendo crecer diez espigas donde antes había una, exaltamos las potencias divinas que llevamos en nuestro interior, que lamentablemente para muchos seres humanos pasan y transcurren olvidadas, durante todo el decurso de su  vida terrenal.

Si alguna vez alguien escribió: “Trabajadores del mundo, uníos”, la consigna hoy es unirse pero no como hombre masa, no como corderos manejados por el cayado, sino como hombres pensantes, dispuestos a crecer en la Sociedad y a elevarnos inclusive sobre nuestras propias circunstancias, para conseguir un fin honorable que nos acerque a la felicidad.

Feliz día a todos los trabajadores de la piedra, de todas las Obediencias y corrientes.
Feliz día a todos los trabajadores del mundo, que luchan por superarse.
Feliz día a los trabajadores argentinos, que son los artífices de convertir todo lo que tocan, en el oro del esfuerzo, y el valor que más perdura.

Feliz día Queridos Hermanos.


Máximo E. Calderón
Gran Maestre
Gran Logia Simbólica Argentina
Máximo E. Calderón
Gran Maestre
Gran Logia Simbólica Argentina

En un mundo cada vez mas convulsionado por la zozobra de la economía internacional, la cultura del trabajo ha sufrido ataques feroces, y la República Argentina no ha podido queda...Ver más
DIA DEL TRABAJADOR – 1 de mayo 2013
Mensaje del Gran Maestre

En un mundo cada vez mas convulsionado por la zozobra de la economía internacional, la cultura del trabajo ha sufrido ataques feroces, y la República Argentina no ha podido quedar ajena a este nuevo cambio cultural que afecta a los trabajadores, a sus familias, y lamentablemente también a las generaciones por venir.

El primero de los ataques es la pérdida de fuentes laborales, lo que ha generado que en algunos países europeos, los sueldos se hayan reducido a la mitad, y los trabajadores deban aceptar esa explotación en aras de conservar sus puestos, y a sabiendas que si las empresas no toman tales medidas, irían irremediablemente a la quiebra.

El segundo ataque es la desvalorización de la cultura del trabajo, que generada en un comienzo por los Gobiernos centrales a través de los planes de ayuda social, hoy ha degenerado en herramientas de manipulación de voluntades y votantes, y en muchos sectores relegados de la Sociedad, se instaló la cultura de la dádiva a cambio de votar al caudillo de turno, quitando valor al significado del trabajo como algo honorable.
Valorar el trabajo, va mucho más allá de la retribución salarial, del poder crecer económicamente, del poder comprar cosas útiles y mantener a la familia.

El trabajo es algo que despierta nuestra más profunda espiritualidad, convirtiéndonos en pequeños dioses de entrecasa, al transformar una madera en un mueble, un poco de barro en un ladrillo, un burdo pedazo de metal en una pieza exacta y precisa, o una piedra bruta en un bloque útil para levantar mi edificio.

Si bien en cada país los ataques que sufre la cultura del trabajo, van variando constantemente y no ocurre lo mismo en todo lugar, nuestro país se encuentra en este momento celebrando el Día del Trabajo, convulsionado por las variables que afectan a toda la Sociedad global, y con cientos de trabajadores que cruzan los dedos esperando poder seguir llevando el pan a sus hogares.

Quizá deban cambiar los paradigmas y este sea el momento en que el cambio está produciéndose, pero los trabajadores no debemos olvidar el profundo significado de transformación que significa el trabajo, donde no solo transformamos objetos y cosas, sino que transformamos también nuestro propio espíritu.

Del ejemplo bíblico de Abel y Caín, uno de ellos pastor y el otro agricultor, los masones tomamos lo mejor de cada uno, pero elegimos finalmente el ejemplo del segundo, no conformándonos con pastorear ovejas, sino que haciendo crecer diez espigas donde antes había una, exaltamos las potencias divinas que llevamos en nuestro interior, que lamentablemente para muchos seres humanos pasan y transcurren olvidadas, durante todo el decurso de su vida terrenal.

Si alguna vez alguien escribió: “Trabajadores del mundo, uníos”, la consigna hoy es unirse pero no como hombre masa, no como corderos manejados por el cayado, sino como hombres pensantes, dispuestos a crecer en la Sociedad y a elevarnos inclusive sobre nuestras propias circunstancias, para conseguir un fin honorable que nos acerque a la felicidad.

Feliz día a todos los trabajadores de la piedra, de todas las Obediencias y corrientes.
Feliz día a todos los trabajadores del mundo, que luchan por superarse.
Feliz día a los trabajadores argentinos, que son los artífices de convertir todo lo que tocan, en el oro del esfuerzo, y el valor que más perdura.

Feliz día Queridos Hermanos.


Máximo E. Calderón
Gran Maestre
Gran Logia Simbólica Argentina