martes, 4 de junio de 2013

Discurso de Charles Chaplin en «El Gran Dictador»
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Por: Mario Morales Charris 33º
Past Ven.·. Maest.·. Resp.·. Log.·. Lealtad No. 7
Ex Gran Maestro de la Muy Resp.·. Gr.·. Log.·. del Norte de Colombia
Pres.·. Gran Tribunal Soberano «Lázaro Bravo Maury», Cám.·. 31°


Según información dada a conocer por el propio Q.·. H.·. Charles Spencer Chaplin, nació en East Street, en el barrio de Walworth (Londres) el 16 de abril de 1889, ya que no existe documentación oficial de su nacimiento; luego este es el primer misterio en la vida de Chaplin. Sus padres en un comienzo vivieron sumidos en una enorme pobreza. Ambos fueron artistas de music-hall. Su madre vio truncada la carrera de actriz debido a que padecía esquizofrenia, y su padre era un cantante alcohólico dedicado al jazz y el blues, falleció siendo él muy pequeño, por lo que pasó parte de su infancia y su adolescencia en la calle o acogido en distintos orfanatos.

Chaplin debutó en escena a los ocho años de edad y continuó actuando en distintas compañías ambulantes hasta que logró destacarse en una de las más célebres de Londres. Tiempo después llegó a ser director, actor y productor de cine. Creador del mítico personaje en torno al cual construyó gran parte de su carrera cinematográfica, y que le dio fama universal, fue el de vagabundo (The Tramp, en inglés; Charlot, en italiano, francés y en España; Carlitos en Argentina y Brasil): un hombre con las maneras refinadas y la dignidad de un caballero, vestido con una estrecha chaqueta, pantalones y zapatos más grandes de su talla, un sombrero bombín, un bastón y un característico bigote. Su inconfundible caminar oscilante, una acentuada emotividad sentimental, y un desencanto melancólico frente a la impiedad y a la injusticia de la sociedad moderna, le hicieron emblema de la demencia humana — en particular de las clases sociales emergentes.

La mordacidad con que Chaplin criticaba los problemas sociales y satirizaba muchos de los aspectos de la vida estadounidense, le creó mucha polémica.

Al desatarse la guerra y la invasión alemana sobre Europa, Chaplin filmó, en 1940, El gran dictador (The Great Dictator), una divertida y feroz parodia del nazi-fascismo, en la que el actor se desdoblaba en un Charlot transformado en peluquero judío y un Hitler mitómano y paranoico que anunciaba la disposición de Chaplin a encarnar nuevos roles, sin bombín ni zapatones. Lo acompañaba Paulette Goddard, su tercera mujer, cuyo personaje llevaba el nombre de la madre de Charles (Hannah), fallecida en 1928.

Como era de esperar, las críticas aumentaron cuando realizó esta película que es una crítica al nazismo alemán y, por extensión, contra todas las formas fascistas y dictaduras. Comenzó a rodarla la misma semana en que empezó la Segunda Guerra Mundial. Anteriormente, Chaplin había ya declarado sobre Hitler que éste «le había robado el bigote» y la verdad es que su parecido físico con el dictador hace que la película sea aún más divertida.

En ésta, Chaplin juega a representar dos personajes, el del dictador y el del barbero judío, a quien confunden con aquél. Adenoid Hynkel, como nombra a su personaje, en una clara imitación de Adolfo Hitler, y la magnífica interpretación de Jack Oakie como Benzino Napoloni, evidente parodia de Benito Mussoline, son sencillamente geniales.

Esta cinta fue el primer filme sonoro, con diálogos, de Chaplin. Fue estrenada en los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial y, en su última escena el personaje del barbero lanza un discurso, calificado por muchos como ingenuo, en el que Chaplin evidencia sus deseos de paz para Europa y de construir un mundo mejor:

“Lo siento…

…Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni ayudar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas…

…Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco…

…Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura…

…Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros…

…Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano…

…El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá…

Soldados…

…No os entreguéis a eso que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir…

…Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina…

…Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo lo que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos…

…Soldados…

…No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura…

…En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia…

…Luchemos por el mundo de la razón…

…Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad…

…Soldados…

…En nombre de la democracia, debemos unirnos todos…”

En stados Unidos, que durante los dos primeros años de guerra permaneció neutral, fue causa de muchos problemas para su autor y fue utilizada como excusa para perseguirlo por supuestas actividades “antiamericanas”.

La película fue censurada en España, y no llegó a los cines sino hasta 1976, 36 años después de su estreno, y después de la muerte del dictador Francisco Franco.

El filme no se estrenaría en Alemania sino hasta 1958, aunque esta era una de las películas predilectas que tenía Hitler en su cine particular, y jamás se conocieron sus comentarios sobre ésta aunque en una entrevista a Chaplin comento que hubiera dado todo por saber la opinión del mismo Hitler.

Como hechos curiosos señalamos los siguientes:

· Los carteles del gueto judío que aparecían en la película no estaban escritos en alemán, sino en esperanto.

· Al conocer años después el horror de los campos de exterminio, Chaplin afirmó si hubiese sabido cuál era la realidad, no habría rodado la película.

· Sideny Chaplin, hermano del director, grabó el rodaje con una cámara de color.

· El rodaje de la película fue completamente financiado por Chaplin.

· El presidente Roosvelt animó al director a seguir con el rodaje cuando muchos le animaban a no grabar la cinta.

· Chaplin tardó 559 días en terminar la película.

En el año 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas empezó a presionar a la fiscalía para que deportara a Chaplin, «cuya vida en Hollywood contribuye a destruir la fibra moral de América». Fue llamado a testificar en el Comité en varias ocasiones, pero no se presentó nunca. Al mismo tiempo, lo estaban acosando los Veteranos de Guerra Católicos, una asociación reaccionaria, que le acusaba de haber escrito una carta a Pablo Picasso, peligroso comunista para ellos, y un senador llegó a decir que «el comportamiento de Chaplin se aproximaba peligrosamente a la traición».

El 17 de septiembre de 1952, el fiscal general de Estados Unidos dio instrucciones a inmigración para retener a Chaplin, su esposa y varios de sus hijos, cuando viajaban en el Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa, hasta que las leyes norteamericanas decidiesen si debía ser expulsado. Lo acusaron formalmente de «pertenecer al Partido Comunista, así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido».

En 1972 regresó a Estados Unidos a recoger el Oscar que le había concedido la Academia de Hollywood por el conjunto de su obra. A lo largo de una trayectoria de 79 películas, combinó de manera prodigiosa lo humorístico, lo dramático y lo satírico. La genial creación del personaje de Charlot, cómico y patético al mismo tiempo, se ha convertido en un mito del siglo XX.
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