martes, 9 de julio de 2013

LA CAMARA DE REFLEXION SIGNIFICADO GRADO APRENDIZ


LA CAMARA DE REFLEXION

«Condúceme de la oscuridad a la luz», resume la enseñanza del Primer Grado.

INTRODUCCIÓN


Tanto en las escuelas esotéricas de la antigüedad como en las cofradías de los constructores medievales la recepción de un nuevo miembro se realizaba solemnemente, poniendo en práctica un ritual de ingreso que sometía al candidato a pruebas personales que permitían juzgar su capacidad. Pasados los desafíos, se le comunicaban palabras, gestos y toques de reconocimiento mutuo. Adicionalmente, se debía prestar juramento de silencio respecto de los secretos logiales.
El ritual de iniciación es el punto de partida de una iniciación al conocimiento y corresponde a un arquetipo universal. Se establece, mediante el rito, una correspondencia entre el nacimiento físico (dar a luz) con el nacimiento espiritual (iluminación). Recordemos que en la escuela francmasónica así como en aquéllas que se remontaban a la Grecia preclásica denominaban al recién iniciado como “neófito” (es decir, “nueva planta”, “recién nacido” o “hijuelo”). Además, todo ello se vincula a la palabra “conocimiento”, ligada a su vez a “conacimiento”, es decir, volver a nacer.
En otras palabras, quien se inicia en el conocimiento de este ideario nace a la comprensión de una nueva realidad (y, por tanto, amplía su visión y se hace más universal).

Símbolos.

El método iniciático se basa en diversos principios, de los cuales, Desde el primer momento del proceso iniciático el neófito es puesto en contacto con los símbolos y los ritos.(1)

Los símbolos son signos con una carga afectiva que pueden conectarse tanto con el consciente como con el inconsciente del sujeto que los contempla o los reproduce.
Los símbolos representan estructuras o acordes mentales que se encuentran almacenados en la psiquis del individuo y en el trasfondo inconsciente de su grupo cultural. Esta conceptualización bastará para prevenir que una cosa es el símbolo en sí y otra distinta la gráfica o materialización del mismo.
Los símbolos usados pueden ser números, palabras, figuras, mitos, objetos, gestos, colores y expresiones corporales.

Ahora bien, el proceso de sustitución analógica pretende vivificar o vivenciar el símbolo o el mito. El que se inicia podrá ir descubriendo gradualmente, mediante analogías, las resonancias internas y tomas de conciencia que en él produce el símbolo. Este proceso, despojado del ritual, es en esencia el usado por la psicoterapia moderna para despertar aspectos dormidos o traumados de la psiquis.

El rito.

El rito es un orden sistemático y pre establecido para llevar adelante una ceremonia oficial, sea religiosa o de una escuela filosófica.
El valor del rito no sólo reside en la reproducción de los paramentos externos y las formalidades, Es más que eso, Utilizando los símbolos, las acciones pre establecidas pretenden vivenciar o revivir la experiencia mítica. Es decir, el rito es un procedimiento unificador pues constituye la forma activa de usar los símbolos y el método analógico para despertar la conciencia del neófito y darle el impulso inicial hacia la conciencia de sí y de lo trascendente.

DESARROLLO
Para determinar los elementos axiológicos y de significatividad de la Cámara de Reflexiones, es necesario comprender, en primera instancia, el significado del concepto cámara, para poder comprenderlo posteriormente desde su articulación inseparable en la formación masónica del aprendiz.
Desde sus raíces latinas y griegas, la palabra cámara, significa bóveda, cámara, entendida como sala, pieza principal de una casa o como reunión de personas para tratar algún asunto. También hace referencia al sepulcro o bóveda sepulcral.
La cámara de Reflexiones, Cámara negra o de trasmutación espiritual es el primer contacto que el profano tiene con la Masonería y tiene una vital importancia ya que es allí donde el candidato previamente inducido por el Q\ H\ Exp\ deberá descender a sus estados más densos , a los que lo ligan con el mundo profano y Material, esta cámara tiene relación con el misterio de la caverna, o con la choza ritual, o con las cámaras bajo las pirámides del antiguo Egipto, en este lugar deberá llevarse a cabo la muerte iniciática, el regreso a la madre tierra, lo que en alquimia se le llama el nigredo o el negro mas negro que el negro, o como también afirmaba Paracelso Quien quiera entrar en el reino de los cielos debe primeramente entrar con su cuerpo en su madre y allí morir, El candidato en la completa obscuridad o concentración deberá llevar a cabo un cambio en su manera de pensar lo que en Masonería llamamos el pasaje de las tinieblas a la luz .

El Cuarto de Reflexiones, siendo el lugar en que el profano se prepara para la iniciación, equivale al athanor alquímico, donde el recipiendario experimentará la transmutación, mediante la conjugación y ordenamiento de las energías sutiles. El profano "desciende a los infiernos", debe morir primero, para luego "resucitar" y alcanzar la luz de la Iniciación. Allí se dejará el tráfago del mundo exterior, habrá un recogimiento interior, como la matriz original, para surgir desde el fondo de la tierra (la materia densa, caótica) hacia lo sutil del espíritu.
Este lugar es representación, además, del macrocosmos y del microcosmos, es decir, del universo y del hombre. En él se manifiestan cuatro niveles o planos superpuestos, donde se encuentran los elementos básicos en la Alquimia; agua, fuego, aire y tierra. El primer nivel es el del fuego primordial para la obra de transmutación; en los dos siguientes, las substancias transformadoras y, en el cuarto, la sutilidad de los gases, relacionados con la trascendencia.
El cuarto de reflexión no representa únicamente la preparación preliminar del candidato para su recepción, sino que es principalmente aquel punto crítico, aquella crisis interior, donde empieza la palingenesia que conduce a la verdadera iniciación, a la realización progresiva, al mismo tiempo especulativa y operativa, de nuestro ser y de la Realidad Espiritual que nos anima, simbolizada por los viajes.
El cuarto de reflexión, con su aislamiento y con sus negras paredes, representa un período de oscuridad y de maduración silenciosa del alma, por medio de la meditación y concentración en uno mismo, que prepara el verdadero progreso efectivo y consciente que después se hará manifiesto a la luz del día. Por esta razón se encuentran en él los emblemas de la muerte y una lámpara sepulcral, y se hallan sobre sus paredes inscripciones destinadas a poner a prueba su firmeza de propósito y la voluntad de progreso que tiene que ser sellada en un testamento.
Al ingresar en este cuarto (símbolo evidente de un estado de conciencia correspondiente), el candidato tiene que despojarse de los metales que lleva consigo y que el Experto recoge cuidadosamente. Tiene que volver a su estado de pureza originaria –la desnudez adámica despojándose voluntariamente de todas aquellas adquisiciones que le fueran útiles para llegar a su estado actual, pero que constituyen otros tantos obstáculos para su progreso ulterior.(3)

Los restos óseos humanos

De la Cámara de Reflexión podrán evocar diversos conceptos. Uno de ellos sería la transitoriedad de la existencia humana individual. Otro, la verdad desnuda, despojada de los ropajes con que los recubre la cultura o hipocresía humanas. Otro, la caída de las ilusiones y el enfrentamiento del sí mismo. Representa la transitoriedad, la verdad enfrentada hasta sus últimas consecuencias, el proyecto de cambio y de limpieza interior. El significado general es la transformación o cambio, dejando de ser lo que se es para nacer a ser otro distinto y mejor.

Elementos

La presencia del Azufre y la Sal, representativos de principios alquímicos. El Azufre corresponde a la energía que parte del centro del Ser y es expansiva (su energía interna). La Sal es el principio de cristalización, representa la estabilidad. El mensaje implícito es que para llegar al sí mismo o parte estable del Ser, el individuo debe aislarse de las fuerzas externas o de las influencias del entorno o de los apetitos biológicos básicos.(1)

La oscuridad es símbolo de limitación; y la luz significa para el eterno viajero la liberación de limitaciones. (Representada por la flama tenue que se nos proporciona)Aunque no la pueda ver por hallarse la luz muy lejos, intuye que la puerta iniciática de alguna manera o de otra lo conduce a ella. Presiente, en su búsqueda desesperada, que se halla en dirección al Oriente, y que se encuentra en el punto opuesto de donde él está (5)
La luz de la vela que ilumina débilmente el recinto es el germen que anuncia el nacimiento de un nuevo hombre
Los tropiezos que tenemos en la vida, los errores que cometemos, la manera en que equivocamos con frecuencia la dirección que deberíamos seguir, los temores y las aprensiones que nos embargan, son indicios de la oscuridad en que efectivamente vivimos. (4)
CONCLUSIÓN

El hombre comienza a tener conciencia de su ser en el mundo cuando omprende que él mismo es un símbolo, es decir que debe verse como en un espejo donde se refleja el Ser ­y la vida­ universal.(4)
La Vida no es de por sí una finalidad. No vivimos por el gusto de vivir, sino en vista de cumplir con un deber. Todo ser viviente tiene su razón de ser, su puesto designado en el armonioso concierto de la vida universal. Si existimos es en vista de la tarea que nos ha caído en suerte; correspondemos a una necesidad.
De no ser así no habría lógica ni orden en el Cosmos y en el mundo no sería más que un mecanismo ciego trabajando de balde, sin provecho alguno, sin producir trabajo efectivo.

Siendo así, ¿qué va a significar para nosotros la palabra vivir? ¿Deberemos acaso apetecer las satisfacciones individuales? Sí, pero dentro de ciertos límites de germen en vía de desarrollo debe al principio acaparar y atraer hacia él la sustancia circundante, dando muestra de fiera avidez. El instinto vital procede de un egoísmo inherente a la misma naturaleza de las cosas y que tiene un carácter sagrado mientras tiene por finalidad la construcción indispensable del individuo. La caridad bien ordenada empieza por nosotros mismos y es preciso adquirir, antes que poder dar. Pero los hábitos de adquisición tienden a perdurar más allá del término normal. Llegado a su pleno desarrollo el individuo queda expuesto a seguir ignorando su destino
superior, o no pensar más que en él mismo, dejando a sus solos apetitos la dirección de su vida.
Con tal que, obedeciendo a sus naturales impulsos, el individuo sepa acordarse de sus semejantes, portándose con ellos equitativamente, podrá conducirse en leal unidad del humano rebaño.

Será acreedor a la estima de los Iniciados si ha sabido llevar a cabo fielmente la tarea que le habrá correspondido; el inmenso organismo humanitario requiere múltiples funciones de infinita variedad: Loor a quien sabe responder lealmente a las lejanas llamadas de su vocación.
Todo lo dicho se refiere al mundo profano que los Iniciados tienen buen cuidado en no menospreciar. La honradez consiste en no perjudicar al prójimo ni hacer daño a nadie, conservando nuestra libertad para buscar satisfacciones ilícitas. Es poner en práctica el cada uno para sí mantenido en sus justos límites para que sea posible la vida en común entre individuos civilizados.

La Masonería es una Ciencia y un Arte que se revelan progresivamente a quien se esfuerza y persevera en el estudio y en la práctica, por medio de la comprensión y del uso de sus instrumentos Simbólicos. Así pues, la distinción entre masón y profano no puede ser determinada únicamente por la ceremonia con la cual un profano es admitido y reconocido como miembro de la Orden, sino que depende de la efectiva realización de esta cualidad.

El simbolismo de la Masonería es susceptible de las interpretaciones más diversas; sus signos, señales y palabras de reconocimiento, herramientas, pasos y mobiliario del templo, así como el significado de sus luces mayores y menores conservan para el iniciado aquellas verdades esotéricas que todo hombre necesita saber para encontrar su camino «de la oscuridad hacia la luz; de la muerte a la inmortalidad; de lo ilusorio a lo Real.
Publicado por el espiritu interior