viernes, 2 de agosto de 2013


El Masón, obrero de sí mismo

Q.·. H.·. Braulio A. Vargas, C.·. M.·.
R.·. L.·. Lautaro 197. Or.·. de Caracas, Venezuela.



Mientras el hombre ordinario trabaja para vivir, esclavo de sus necesidades o deseos, el Masón debe vivir para trabajar, es decir, para hacer una obra o labor, expresando el ideal que hace de él un artista diferenciándole del artífice.

Magister. Manual del Compañero.

La Masonería que practicamos ha surgido y evolucionado a partir de la herencia simbólica y filosófica de los masones constructores de catedrales y castillos. Si bien nunca hemos usado herramientas y materiales para producir majestuosas obras arquitectónicas como las muchas aún en pie en todos los rincones del viejo continente, hemos estado empeñados en llevar a cabo una obra bastante acorde al contexto histórico que marcó el inicio de la llamada Masonería Especulativa y que se ha mantenido a lo largo de los últimos siglos dándole permanente vigencia a la institución. Me refiero a la búsqueda de la verdad y la construcción de una mejor sociedad acorde a esta verdad.

Así es como decimos que usamos herramientas. Y son estas herramientas las mismas que las utilizadas para hacer de la piedra bruta edificios majestuosos, pero trasladadas a la dimensión del simbolismo, de la capacidad que tienen para inducir la reflexión y consecuente producción intelectual. La verdad es el producto perfecto que permite la construcción de realidades dignas de aquellos hombres y mujeres que también buscamos ser producto perfecto y a través del trabajo en el Taller nos entrenamos en el Arte Real con tal ambición. Revisar la historia de los gremios de constructores nos facilita la comprensión del simbolismo de nuestras herramientas y nuestra forma particular de hacer las cosas.

Este trazado está dedicado a mirar al Masón en su faceta fundamental, que es la de obrero, trabajador o constructor. Una Logia puede ser simbólicamente considerada como una edificación lograda a partir de piedra pulida que cada Q.·. H.·. busca ser y a su vez cada Q.·. H.·. es constructor de sí mismo como obra de arte.

Siendo el Trabajo la actividad fundamental que mueve a la Masonería, mucho es lo que se ha escrito sobre este tema particular. He revisado planchas, capítulos de libros, y otros documentos masónicos que me han llevado a rehacer desde el principio un manuscrito ya comenzado (no muchas páginas por suerte). Mi intención es tratar de citar pocas cosas de forma textual y ofrecerles en las siguientes breves líneas las reflexiones dictadas por mi voz interior al revisar los trazados de mis Maestros.

Veamos entonces en dos precisos capítulos ciertos aspectos del trabajo en el mundo profano, recordando la obra de los Masones operativos, con el fin de comprender el plan de trabajo interno de cada Masón durante su vida, proponiéndose un modelo esquemático de aspectos a desarrollar sobre si mismo.