jueves, 23 de abril de 2015

EL SIGNIFICADO DE LAS COLUMNAS DEL TEMPLO

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EL SIGNIFICADO DE LAS COLUMNAS DEL TEMPLO

De siempre se asocia a la custodia por dos pilares, la entrada de los lugares sagrados y misteriosos. Los pilares son símbolos arquetípicos que representan una importante puerta de entrada o paso hacia lo desconocido. En Masonería, representan uno de los símbolos más reconocibles de la Hermandad, con una presencia destacada en el arte masónico, documentos y edificios. Marcan el paso hacia lo desconocido, hacia otro mundo.

En la antigua Grecia, Los Pilares de Hércules, en el territorio del Estrecho de Gibraltar, eran a la vez frontera y los guardianes del tránsito hacia lo desconocido. Platón nos traslada en sus relatos, que el reino perdido de la Atlántida estaba situada más allá de los Pilares de Hércules, en un espacio entendido como reino de lo desconocido. El lema que se recoge el escudo de España, “Non Plus Ultra, (nada más allá), es una seria advertencia a marinos y viajeros de no ir más lejos… Simbólicamente, en el más allá de los Pilares de Hércules, se establece una alegoría que cabe interpretar como abandonar el vasto mundo material para alcanzar una espacio distinto, el mundo de La Luz.

La entrada del Templo masónico está delimitada por dos columnas. Una es la que se corresponde a los Aprendices, y la otra a los Compañeros. Los Maestros masones están situados simbólicamente en el centro del umbral, reinando sobre ambas expresiones de lo sagrado. Un referente histórico de las dos columnas se halla en el Templo de Salomón. A su vez estas se inspiraban en los dos obeliscos que preceden la entrada de los Templos egipcios. Tales agujas de piedra tenían la función de dispar cualquier perturbación cósmica. Semejantes antenas captaban lo que los herméticos denominan “la armonía de las esferas”, y se la ofrecían a los iniciados. La armonía de las esferas es una antigua teoría de origen pitagórico, basada en la idea de que el universo está gobernado según proporciones numéricas armoniosas y que el movimiento de los cuerpos celestes según la representación geocéntrica del universo — el Sol, la Luna y los planetas — se rige según proporciones musicales; las distancias entre planetas corresponderían, según esta teoría, a los intervalos musicales. Se corresponde a la expresión griega “harmonia tou kosmou” que se traduce como «armonía del cosmos» o «música universal.

En un texto gnóstico titulado “Apocalipsis de Pablo”, se nos habla del viaje celeste del apóstol guiado por un ángel que le muestra las moradas de los justos. “Sería el ángel” dice Pablo; “el que me llevó hasta el tercer cielo y me colocó ante la puerta. Miré y vi que la puerta era de oro. El ángel se volvió hacia mí y me dijo “serás bienaventurado si entras por esta puerta, pues eso se concede solo a los que tienen el cuerpo puro e inocente”.

Sobre la columna que dan entrada al Templo Masónico hay dos granadas. Este fruto consagrado a Deméter y Perséfone por los iniciados de Eleusis, que veían en él, un símbolo de las riquezas ocultas de la tierra divinizada. Pausanias escribía “De la granada nada diré, porque su historia afecta a los misterios sagrados”. Para los llamados Padres de la Iglesia, la granada representa la comunidad de fieles reunidos bajo una misma corteza que alberga muchos granos.

Los pueblos más diversos pueden estar unidos por las mismas convicciones, y los masones y las masonas, aun teniendo creencia o no creencias y opiniones divergentes confluyen en valores comunes. Cuando la granada está madura, se abre y proyecta a lo lejos sus granos. No es posible hallar mejor imagen de la transmisión espiritual de la Francmasonería. Tanto en el caso de las dos Columnas como de las granadas, la Francmasonería prolonga en acervo alegórico, los antiguos símbolos de las primeras sociedades iniciáticas.

Las columnas constituyen un portal que claramente separa el mundo profano de la cámara interior en la que los masones realizan sus trabajos