lunes, 31 de agosto de 2015

EL ORIGEN DE LA MASONERÍA


EL ORIGEN DE LA MASONERÍA

LOS HIJOS DE LA LUZ
DESTINADO A LOS OBREROS DE LA COLUMNA DEL NORTE
La historia del origen de la Masonería se caracteriza por dos principales corrientes de pensamiento basados en dos hipótesis que a menudo han radicalizado a sectores de la Francmasonería. La una, la rama bíblica, filosófica y simbólica que atribuye el origen de la Masonería a la construcción del templo de Salomón en Jerusalén.
No existe, sin embargo, prueba que demuestre que la historia de la Masonería se remonta a tiempos tan primitivos.
La otra, la rama caballeresca y mística, que concede ese privilegio a la Orden Templaría; esta última hipótesis adquirió tal preponderancia durante el siglo XVIII que todas las demás hipótesis se vieron postergadas y reducidas al silencio en los principales estados de Europa.
Este ensayo, testimonio de mi admiración hacia esta Muy :. Ven :.. Institución es una síntesis de mi interpretación de numerosas obras tanto francesas como españolas, norteamericanas y latinoamericanas; está dividido en tres partes:
– La corriente filosófica, bíblica y simbólica de la antigüedad.
– La corriente caballeresca y mística del siglo XII al siglo XVIII.
– La corriente democrática y libertaria del Siglo XVIII al siglo XX.
El esquema conductor de la obra es la tradición. Ella no es ni un sistema ni una doctrina; sólo el hilo de Ariana que permite a las verdades vehicularse hasta nosotros. La tradición nos transmite el mensaje de un pasado lejano, aquel de nuestro origen. Cierto, hemos olvidado ese tiempo primordial; pero sin duda, nuestra memoria inconsciente nos incita a buscar con nostalgia las Leyes del mundo que ella ha transmitido y que queremos interpretar según el lenguaje de nuestra época.
– La Deidad –
En nuestra sed de conocimiento, intentamos comprenderlo todo y explicarlo todo… hasta lo inexplicable. Intentamos en vano de comprender todo y comprender a Dios, percibir y comprender su omniconsciencia, ominipotencia, omnipresencia y omnisciencia a través de los actos de la vida. Intentamos, gracias a nuestros radiotelescopios, de entreverlo aunque sea un solo instante en el universo… vana búsqueda.
La total abstracción de Dios lo vuelve definitivamente invisible a nuestros ojos curiosos y a nuestra mente inquieta. Gracias a nuestros sentidos que, a pesar de que en nombre de la razón, han perdido sus instintos primordiales, intentamos comprender la abstracción divina.
Gracias a la teosofía y al deismo que hemos heredado de nuestros ancestros educados en las religiones primitivas, podemos definir su principio; pero queremos otra cosa, queremos más; no nos satisfacemos solo con los efectos; queremos la causa, queremos la realidad, queremos la revelación, la concreción de nuestra esperanza y de nuestra fe en lo desconocido, en lo irrevelable que queremos ver revelado.
La comprensión de lo que es Dios, es de la mejor imposibilidad; para la ciencia, Dios es una causa; para la filosofía, una idea; para la religión, una persona. Dios es para el científico una fuerza primordial; para el filósofo, una hipótesis de unid ad y para el religioso, una experiencia espiritual viviente . La creencia en un «Principio Creador» es uno de los fundamentos de la Masonería universal, ya que originado en numerosos años de operativismo de la construcción, los Masones saben que nada puede ser creado sin Creador; el Universo y la vida no escapan a ese principio; pero…
¿ Cuál es el origen de la fuerza que puede generar tanta potencia, tanta creación, tanta armonía ?¿ Es efecto o causa ? ¿Dónde está situada ? ¿ En Dios ?. Pues, si la fuerza está en el universo ¿ Dónde está Dios ? . Viviendo en una civilización educada en la religión judeocristiana explicando que Dios es nuestro Padre Creador, lo imaginamos beatamente como nuestro genitor, tal como nuestro padre carnal; es por eso que nuestra tradición popular lo representa como un patriarca bondadoso y barbudo.
Siendo el Creador, él reina tal como un Rey sobre su creación y tal como un Monarca, él está sentado sobre su trono. Estando en el «cielo», su trono no puede estar situado sino sobre las nubes; es bajo está forma que nuestros ancestros nos transmitieron, hace mil generaciones, la imagen del Creador.
Cualquier idea contraria o negación de esta imagen mental causa rechazo, molestia y enojo, cuando vamos dejando atrás la niñez, al niño dios, los tres reyes, santa Claus, el Ada o ratón de los dientes y empiezan las dudas, pero Dios sobrevive sobre las nube , la programación se impone.
– Las 7 ciencias libres –
El conocimiento del «Todo en Todo» es el más grande y más antiguo misterio de la Masonería; en él se resume el conocimiento de las 7 ciencias libres que eran el Trivium: la Gramática, la Dialéctica y la Retórica, y el Cuadrivium: la Aritmética, la Geometría, la Música y la Astronomía, todas se reúnen en una sola «Gran ciencia sagrada»: la Geometría, que encuentra su más alta expresión en Egipto, país que debe su filosofía a la India después de que ella se expresó en Persia y en Caldea y de haber fundado las bases de las civilizaciones del medio oriente .
Los secretos de las 7 ciencias libres fueron comunicados a Jabal, hijo mayor de Lamec, patriarca descendiente de Caìn y de su mujer Zilla. La alquimia y el arte de forjar los metales fueron transmitidos a su hermano TUBALCAIN. Los dos hermanos grabaron sus conocimientos sobre dos columnas; la una de piedra y la otra de ladrillo, con el fin de que ellos no se perdieran durante el diluvio ordenado por Dios que comenzó en el año del mundo 1.657 (2.378 antes de Jesucristo), llovió durante 40 días y 40 noches y el agua se mantuvo 160 días por encima de la tierra .
– Enoch –
En los textos antiguos, se encuentra frecuentemente referencia a Enoch (Henoch o Henock) primer hijo de Yered y padre de Matusalén; séptimo patriarca bíblico que, según la tradición, vivió en el año 3.740 antes de Jesucristo. Durante un sueño, conoció el verdadero nombre de Dios, que le fue prohibido pronunciar y que no podía revelar.
Durante otro sueño, tuvo la revelación del diluvio que había de sumergir la tierra y destruir la humanidad, porque Dios se arrepintió de haber creado al hombre, puesto que reinaba sobre la tierra un relajamiento y perversión tal que él resolvió hacer perecer a todos los seres vivos de la creación por medio de una inundación universal, a excepción de Noé, de su esposa, de sus 3 hijos y de sus esposas, y de una pareja de cada especie de animales que se refugiaron en una arca de madera.
Enoch decidió preservar de la catástrofe el verdadero nombre de Dios y grabó las letras que le representaban sobre un delta de oro, que ensartó en una piedra cubica de ágata. Edificó una profunda bóveda en el interior de una montaña que estaba destinada a guardar el precioso Delta de oro, en el que se había grabado el sagradísimo nombre.