viernes, 2 de octubre de 2015

SIMBOLISMO DEL APRENDIZ MASÓN

picapedrero_mason
SIMBOLISMO DEL APRENDIZ MASÓN

Q:.H:. Alain Zegarra Sun.
Ap:.Mas:.

A:.E:.C:.F:.L:.B:.R:.L:.S:.“Kosmos” N° 7
Vall:. de Lima. Ort:. del Perú.

“Espero tener siempre fuerza y virtud para conservar lo que considero que es el más envidiable de todos los títulos: el carácter de hombre honrado”. (George Washington). Primer Presidente de los Estados Unidos y uno de los 16 gobernantes masones de dicho país.

Para una didáctica interpretación de la simbología de la francmasonería, he recurrido a la semiótica, entendida como el estudio científico de los signos y de los sistemas de significación cualquiera que sea su significante.

Dentro de la iniciación que tuve como Aprendiz Masón me llamó sumamente la atención la permanencia en el Cuarto de Reflexiones, pues fue una de las primeras pruebas que tuve que asumir como neófito, profano o adepto, según se denomine por las diferentes sociedades iniciáticas: francmasonería, rosacruces, illuminati, gnósticos o templarios.

El Cuarto de Reflexiones no sólo representa la preparación previa sino que coadyuva a la iniciación perfecta para la maduración del espíritu -como germina la semilla para convertirse en fruto o la crisálida para transformarse en una mariposa-. Por eso mismo, constituye una de las cuatro pruebas simbólicas de los elementos: aire, agua y fuego que se complementarán con los tres viajes, en búsqueda de la propia naturaleza humana, pues constituyen para Empédocles, partes de su concepción del arjé (según otros, arché, o también arkhé, del griego ????, “fuente”, “principio” u “origen”), concepto aplicable en la filosofía de la antigua Grecia, para explicar el comienzo del universo o el primer elemento de todas las cosas. Para el filósofo de Agrigento dichos elementos constituían el origen de la vida y se unían o distendían de acuerdo, con las fuerzas del amor (amistad) o del odio (enemistad).

A continuación pasaré a revisar parte de esa simbología, empezando por interpretar y describir algunas de sus joyas.

La Escuadra en los tres grados simbólicos y en mi grado, en particular, simboliza la rectitud del Masón. Como Aprendiz debo usarla como signo y en mi marcha denotarla en cada paso. Es una de las seis joyas de la Logia y la primera de las tres llamadas móviles.

Si la Escuadra representa a la Tierra, en la que se encadenan las pasiones, el Compás simboliza el Cielo, al cual como Iniciado dirigí la mirada, cuando vi la luz, por vez primera. Se dice por eso que el masón se ubica entre “la escuadra y el compás” para manifestar que como tal está liberado de las cosas materiales y de las ataduras terrenales, anhelando alcanzara la perfección cósmica.

El Compás cuantifica nuestras acciones y delimita nuestras ambiciones. Nos enseña que debemos mantenernos siempre en el justo medio, equidistando de todo extremo: filosófico, religioso o político. Fue Aristóteles, el gran pensador de Estagira, quien sostuvo que la virtud ética es un hábito de elección que conduce a optar por el equilibrio entre dos extremos viciosos, que en lo político denominaba politeia, (en griego ????????), para referirse a aquel gobierno situado entre la tiranía (gobierno de uno) y la demagogia (gobierno de muchos); entendidas como formas degradas de organización, dirección y organización del poder político.

La virtud para un masón es “el hábito que se adquiere para obrar bien, independientemente de los preceptos de la ley, por solo la bondad de la operación y conformidad de la razón natural”. Dicha cualidad se adquirirá alegóricamente con constancia, sacrificio y trabajo; portando simbólica e ineludiblemente: la escuadra, el compás y el mandil masónico.

Otra simbología que considero pertinente interpretar es aquella relacionada al análisis de las columnas, como soportes y fundamentos de toda grandeza interior. Es así que dichas estructuras constituyen la base virtuosa de la moral y condición sine qua non para alcanzar el conocimiento filosófico y científico.

Dichas columnas simbolizan lo indestructible de la ciencia y la virtud que se desagregan en la bondad, la fortaleza, la belleza y la sabiduría.

La inicial que resplandece sobre la columna sur, la “J”, y que soporta una Esfera Celeste, refleja la bondad y se sintetiza en lo espiritual y superior. La letra que brilla sobre la columna del norte, la “B”, y que cobija una Esfera Terrestre, se traduce en el hecho que las acciones humanas deben consolidarse sobre la base de la solidez, y representa lo inferior o lo material.

Dichas columnas se caracterizan por expresarse en medidas muy precisas, que se desglosan de la siguiente manera: 18 codos de longitud, 12 de circunferencia, 12 de base y 5 de capitel, cuya sumatoria es 47 y equivale, a su vez, a la adición de los 12 signos del zodiaco y de las 35 constelaciones existentes en el mundo antiguo, según lo planteado por el astrónomo, geógrafo y matemático greco-egipcio Claudio Ptolomeo, en su libro Almagesto y que constituyen el mundo celeste.

Los capiteles de dichas columnas están acicalados por guirnaldas de encajes que denotan la unión entre los masones, con flores de lirio, cuyo color representan la paz que debe existir en el Taller y con granadas caracterizadas por su profusión, que constituyen la abundancia. Símbolo equivalente al Haz de Esopo, un millar de granos en un mismo fruto, sintetizando la unidad de la familia masónica y metáfora, a su vez, de la perfecta armonía social.

Con respecto a los 3 pasos que constituyen la “Marcha del Aprendiz” estos simbolizan el recorrido que tuve que asumir desde “las tinieblas de occidente” a la “luz de oriente”, en búsqueda de la sabiduría, la verdad y el conocimiento. Mis pasos, en ese sentido, fueron firmes, uniformes y rectos, como si fuesen calculados con una escuadra. Firmes para que un traspiés en la senda del vicio, no me haga rodar al precipicio de la humillación humana; uniformes para no ir muy de prisa ni quedar rezagado en la consecución de mis metas y rectos para no apartarme del camino virtuoso hacia la razón y la justicia. En esa perspectiva mi primer paso significó la Infancia o el nacimiento, y fue corto y dubitativo; el segundo, simbolizó la Juventud o la vida, y fue más largo y seguro; y el tercero, que representó la Senectud o la muerte, fue más corto y lo realicé arrastrando el pie, formando en los tres casos: sendos ángulos en escuadra.

El mosaico, por otro lado, constituye una simbología de la “igualdad de las razas”. El pavimento de mosaicos blancos y negros es una alegoría de lo que representa nuestro país. El Perú es heterogéneo, pluricultural, multiétnico y multilingüe. De acuerdo con la propuesta del Mapa Etnolingüístico del Perú – 2009; elaborado por el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuano (INDEPA), en el país coexisten, no siempre de manera pacífica, setenta y seis (76) etnias, de las cuales quince (15) se ubican en el área andina: cañaris, cajamarcas, tarumas., xauxas, huancas, yaruvilcas, choccas, waris, chancas, vicos, yauyos, queros, jaqarus, aymaras y uros; sesenta (60) en el área amazónica y una (1) en la costa: los walingos, todas las cuales están agrupadas en quince familias etnolingüísticas diferentes: ARAWAK, ARU, CAHUAPANA, HARAKMBUT, HUITOTO, JIBARO, PANO, PEBA-YAGUA, QUECHUA, SIN CLASIFICACIÓN, TACANA, TUCANO, TUPI – GUARANI, URO – CHIPAYA Y ZAPARO.

Al respecto cabe señalar que la relación entre identidad y lengua no siempre ha sido unívoca, por cuanto las 76 etnias mencionadas están en relación con 67 lenguas. Así tenemos que en la Amazonia lo es, a excepción de los resígaros que si bien hablan huitoto todavía se identifican como parte de los Arawak, y, las etnias quichua, inga y alama que son parte de la lengua Napo-Pastaza-Tigre. Los walingos de la costa, por otro lado, hablan castellano, pero desean persistir conservando su propia identidad. En el área andina los uros peruanos a diferencia de sus homólogos bolivianos, que mantienen dicha lengua, hablan aymara, pero siguen identificándose como aquellos. Asimismo dentro de la Familia Lingüística Quechua no es unívoco a excepción de los vicus pertenecientes a la lengua Ancash-Yaru; así como dentro de la lengua Ayacucho-Cusco existen las etnias: chopcca, chanca, wari y quero, dentro de la lengua Cañaris-Cajamarca existen dos etnias: cañaris y cajamarca, y al interior de la lengua Jauja-Huanca las etnias: huanca, taruma y xauxa. Es decir no siempre existe una correspondencia entre etnia y lengua, y que para ser indígenas no siempre tienen que hablar su lengua ancestral, pues la pudieron perder por diversos motivos y tuvieron que adoptar otra para poder comunicarse, pero sin perder su identidad como hemos apreciado líneas arriba.

Aprendamos a respetar y honrar a nuestro país a través de la defensa de sus recursos naturales (Artículo 66°) y, sobre todo, de la identidad étnica y cultural de nuestras poblaciones originarias (Artículo 2°, inciso 19), como lo señala la Constitución Política del Perú.

Esta atingencia aplicable al caso peruano debe orientarse hacia la preocupante situación que sólo el hombre insensato e ignorante puede establecer diferencias entre sus semejantes, apoyado en el concepto “raza” ya desechado por los modernos conocimientos de la geografía humana. Como aprendiz masón soy consciente de que una Logia sólo admite a los más virtuosos, y a los hombres libres y de buenas costumbres; estimándolos según sus propios meritos, sin condición étnica alguna.

Considero también pertinente reflexionar sobre el Ara o Altar, debido a que constituye el eje fundamental en todo templo masónico y, en consecuencia, encarnó una simbología muy particular, en mi iniciación como Aprendiz Masón, pues es el nexo que relaciona y vincula a la tierra con el cielo, que metafóricamente está representado en la bóveda celeste de todo taller.

Sobre el ara se ubica el Volumen de la Ley Sagrada (Biblia), una Escuadra y el Compás, que constituyen las tres Luces de la Masonería.

La Biblia abierta en el Ara, en el Salmo CXXXIII, establece una descripción didáctica del Amor Fraternal, que se inculca a los Hermanos Masones desde el grado de Aprendiz, como fue en mi caso. Palabras inolvidables y trascendentes que marcaron mi Iniciación: “¡Vean qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!”

Por debajo de la Biblia se ubica una espada flamígera, cuya empuñadura se encuentra hacia el sur y la punta hacia el norte. Sus estertores sintetizan la ciencia y la virtud, y se proyectan en enseñanzas filosóficas, científicas y morales, que debe dosificarse en los iniciados para no cegar la capacidad de entendimiento. Asimismo, tres luces circunscriben el ara, colocadas sobre los capiteles de 3 columnas: 2 dirigidas hacia el occidente, la de la derecha de Orden Dórico y la de la izquierda de Orden Corintio. Mientras que al lado del vértice que señala el sur, se ubica la de Orden Jónico.

Otro aspecto por considerar es el de la numerología, pues la Masonería venera el número tres.

El triángulo, por ejemplo, es el símbolo de la Divinidad y del G:.A:.D:.U:.

Cuando me introduje a la Logia lo hice antecedido por tres grandes golpes que representan los tres medios para alcanzar la verdad: el valor, la sinceridad y la perseverancia.

Realicé, asimismo, tres viajes, hice tres pasos en escuadra, visualicé tres luces en la periferia del Ara, subí tres gradas y como Aprendiz tengo tres años.

Por otra parte, en los tres viajes recibí de mi V:.M:. tres lecciones de moral. La primera, para vencer óbices que encontraré en mi transitar por el sendero de la virtud; la segunda, para combatir los vicios que me acecharán por el mundo terrenal; y, la tercera, para encender la llama del amor por mis congéneres.

Dicho número representa, a su vez, a los tres reinos de la naturaleza, ubicados en nuestro escudo nacional, en la siguiente relación:

§ La vicuña representa lo opulento del reino animal en el Perú;

§ El árbol de la quina (Cinchona officinalis), las bondades del reino vegetal; y

§ La cornucopia, lo productivo de nuestro reino mineral.

El referido Escudo Nacional colocado entre colores simbólicos, personifica a su vez al Aprendiz en marcha: lo blanco “tengo fe en mis ideales” y lo rojo “amor a la humanidad”.

El Perú es la Primera Potencia Ecológica del Mundo, atribución que se sustenta en su megadiversidad en ecosistemas, especies y germoplasma. Por su bio y geodiversidad, presenta 84 de las 104 zonas de vida existentes en el planeta, y 28 de los 32 tipos climas (prácticamente todos los existentes según el sistema Thornwaite).Con sus variados climas; con el nacimiento y recorrido del río Amazonas, el más largo y caudaloso de la Tierra; con el hecho de poseer el 5% de la reserva de agua dulce del planeta; con ingentes reservas de gas, uranio y litio existentes en nuestro territorio; con la cordillera de los Andes y sus bosques tropicales secos; con sus desiertos, valles y selvas; y, finalmente, con el mar de Grau, el más rico del globo terráqueo y sus 863,000 km2, en el cual se ubican dos de los nueve grandes afloramientos minerales existentes en el mundo y que producen plancton, alimento de los peces, que conlleva a la existencia de más de 700 especies de ellos, 800 de moluscos, 300 de crustáceos y el 40% de las especies de mamíferos marinos el Perú se convierte en depositario de un emporio vital y que como masones debemos salvaguardar para el futuro de generaciones venideras.

Finalmente, como corolario al número divino que he citado: tres son mis deberes para con mi respetable corporación. El primero, es el silencio absoluto sobre lo visto, oído o entendido en el presente o en el futuro. Mi segundo deber, es aquel que asumí para con mi augusta orden, combatiendo las pasiones y practicando las virtudes; socorriendo y previniendo al hermano en sus infortunios. Y el tercer deber, es aquel que asumí, después que fui iniciado, cuando vi la luz el 9 de septiembre del año 2011 e:.v:. y es aquel por el cual decidí cumplir y obedecer la Constitución de la Orden, el Estatuto, los Decretos y Resoluciones de la Gran Maestría, y las leyes particulares de mi logia y las del Rito que practico.

Un momento de emoción y de relevante simbología, durante mi Ceremonia de Iniciación, fue cuando escuché pronunciar a mi V:.M:. las vibrantes palabras: “Recibid este mandil, distintivo del Masón y más honroso que todas las condecoraciones humanas, porque simboliza el trabajo, que es la única fuente de salud, virtud y riqueza” tuvo una particular relevancia, pues dicho símbolo sintetiza el deseo de quienes aspiran a alcanzar la luz del conocimiento, a través del esfuerzo y la constancia, desbastando la piedra bruta, es decir, las propias asperezas e imperfecciones.

La expresión “Mandil blanco de piel de cordero más antiguo que el Toisón de Oro o el Águila Romana” ha estado grabada en la mente y en los corazones de los queridos hermanos desde que se lo ciñeron por primera vez para proteger la región epigástrica, considerada cono el centro de los instintos animales, en los arduos trabajos para alcanzar el “pulimento espiritual”. El mandil blanco es muy antiguo y ha sido utilizado desde épocas milenarias. Es decir, hace más de tres mil años. Fue empleado en las iniciaciones Esenias y está representado en las estatuas de dioses griegos y egipcios. Se puede deducir que los Masones operativos estuvieron influidos por dichas culturas y que la Masonería especulativa ha mantenido, pues dejó de ser un instrumento imprescindible para desbastar la piedra bruta, para convertirse en un símbolo, cuya blancura simboliza la inocencia que debemos albergar en nuestros corazones y constituye una alegoría de la labor decente y viril.

En mi condición de Aprendiz portarlo con la punta hacia arriba, es decir, con la babeta levantada, expresa el deseo y la aspiración de elevarme hacia lo sublime, en la búsqueda del conocimiento, a través del estudio y la investigación.

Símbolos también trascendentes que conocí, cuando vi la luz como Aprendiz Masón, fue la Cadena que rodea el taller masónico y las Joyas que llevan los Dignatarios y Oficiales de la Logia, que posteriormente, me fueron reveladas e interpretadas por mis Hermanos Compañeros.

La Cadena representó para mí, como recipiendario en la Ceremonia de Iniciación, a “los masones esparcidos por la tierra”, pues cada eslabón simboliza a uno de ellos y la unión de un eslabón con otro, expresa que “la solidaridad masónica no debe romperse jamás”. Mientras que la parte abierta de la cadena y ubicada sobre la puerta de entrada advierte que “por allí pueden eslabonarse nuevos hermanos” que hagan más extensa y más fuerte la Cadena Universal.

La Escuadra, joya del V:.M:. representa su firme conducta y serenidad; el Nivel del 1er. Vig:. representa la igualdad entre Masones y el equilibrio que has de guardar en sus opiniones; la Plomada del 2do. Vig:., es símbolo de la probidad del Masón en su vida cotidiana, el Libro Abierto del Orador personifica la Ley, el Orden y la Justicia; dos Pumas de Ave cruzadas para el secretario, son la característica de su trabajo y la verdad con que debe realizarlo; dos Llaves Cruzadas, para el tesorero significan que “con una guarda los caudales del taller y con la otra su reputación”; el Cuerno de la Abundancia o el Saco del Hospitalario, son alegoría que invita a cooperar para las necesidades de los hermanos o profanos en desdicha; y, el Triángulo Equilátero para los expertos, muestra la sensatez, la gentileza y la prudencia con que se debe tratar a los profanos que se iniciarán, así como el conocimiento que tienen de los deberes de todo Q:.H:.

A través del presente trabajo he bosquejado una síntesis de la reveladora experiencia que he tenido y aún tengo como Aprendiz Mason, pues ha sido no sólo un descubrimiento que me ha cambiado la vida, sino todo un proceso de renacimiento interior, vocablo procedente del latín “renascere”, que significa “volver a nacer”. Es así, que he salido del mundo de las tinieblas, según la Alegoría de la Caverna, desarrollada filosóficamente por Platón, en el libro VII, de su obra La República.

Pedí ver la luz y ésta se me mostró. A través de ella, estoy en la búsqueda del conocimiento, la virtud y la verdad; diferenciando entre la mera opinión (doxa) y la ciencia (episteme); liberándome paulatinamente de las cadenas de la oscuridad, representadas por la ignorancia y los vicios del mundo terrenal.