miércoles, 7 de noviembre de 2012

EL HERMANO QUE BUSCABA LA LOGIA PERFECTA

Gentileza del R.·.H.·. JULIÓ CÉSAR LOAYZA

Valle de Santa Cruz, Gran Oriente de Bolivia



Hermano Pedrillo Lajas, tanto tiempo sin verte mi Q:.H:. ¿qué ha pasado contigo?
Responde Pedrillo Lajas, he andado de aquí para allá, de una ciudad en otra, por ello no me has visto por aquí.
– Bueno –¿qué dices de tu carrera masónica?
– A esto Pedrillo Lajas contesta: recuerdas la Logia donde me inicie hace años, Si claro, bueno los hermanos de esa Logia me parecieron muy superficiales y poco espirituales, y , resolví buscar a la Logia perfecta con los Hermanos más adecuados que esos. Pedí mi carta de quite, y me regularice en otra Logia, y ahí conocí unos Hermanos muy espirituales; pero nada sabían de cómo resolver cosas de este mundo ( la verdad me parecían tontos).


- Y fue cuando decidí viajar a otro Oriente y probar suerte, e iniciar suerte en otra Logia; y fue allí donde encontré unos Hermanos que conocían del mundo y como resolver cosas materiales, pero del espíritu masónico no sabían nada, se la pasaban de eventos en eventos sociales, sin nunca reparar en la filosofía que nos caracteriza, pasaba así el tiempo y no encontraba la Logia perfecta ni a los Hermanos adecuados.
- Entonces ya cansado de tanto tiempo perdido de Logia en Logia, de conocer Hermanos y más Hermanos que no me parecían los más dignos, Y fue que por obra del destino un día conocí a un hombre que resulto ser Hermano Masón, me invitó primero a su casa y cené en la casa del Hermano, el era distinto a todos los que antes conocí, luego me invitó a su Logia y con gusto asistí a la Tenida, todos los Hermanos de esa Logia eran cultos, conocedores de la masonería, me impresiono mucho la sapiencia de todos ellos- en fin esa era la Logia Perfecta y los Hermanos adecuados, que tanto andaba buscando.



Ø El hermano le pregunta a Pedrillo Lajas : ¿Y por qué no te afiliaste a esa Logia hermano? Si era lo que por años andabas buscando- la Logia perfecta y los hermanos adecuados.
-- A esto contesta Pedrillo Lajas - ¡Ah, Hermano Mío! Lamentablemente me di cuenta que a esa Logia Perfecta solamente podían pertenecer Hermanos Perfectos y adecuados.


Moraleja - Para encajar perfectamente en lo perfecto, PRIMERO HAY QUE SER PERFECTO.
EL GÉNESIS EN LAS TRADICIONES BABILÓNICAS…..




Es de aceptación general entre los eruditos Bíblicos el hecho de que el Pentateuco no fue escrito por una sola persona como lo sugiere la tradición. Más bien, los análisis lingüísticos y la evidencia arqueológica (incluidos los famosos rollos del Mar Muerto) indican que las leyendas de la Biblia existían solamente como una tradición oral de cientos de años, antes de que fueran escritas, y que existen al menos cuatro fuentes separadas del texto del antiguo Testamento, conocidas como la fuente Yavítica, la Elohista, la sacerdotal, y la Deuteronómica, con cada sección re-escrita varias veces. Todas estas fuentes diferentes fueron editadas juntas en su forma final por una o varias personas desconocidas y comúnmente llamadas “el Redactor”, quien probablemente realizó esta labor alrededor del año 400 A.C.La fuente Yavítica se cree que fue la primera, y que vivió probablemente, durante el reinado de Salomón, rey de Israel (960-920 A.C.). Se cree que el Yavítico escribió vastas porciones del Génesis y del Éxodo. Es de esta fuente (denominada “Yavítica” por el hábito de referirse a Dios con el nombre de Yahvé [Jehová]) que tenemos la segunda de las dos narrativas de la creación en el Génesis. Si bien el capítulo segundo aparece más tardíamente en la Biblia, fue aparentemente escrito antes que el capítulo primero. La versión Yavítica de los Diez mandamientos, por ejemplo, (Éxodo 34) no menciona a Yahvé descansando y bendiciendo el séptimo Día (aparentemente el Sabath), porque la cronología del séptimo día dada en el capítulo primero de Génesis no había sido escrita todavía.La fuente Elohista (llamada así por el hábito de referirse a Dios como “Eloha”, o “El Señor”, en concordancia con la ley Judía, la cual prohibía pronunciar el nombre de Dios), vivió al rededor de 100 años después que “el Yavítico”. Algunos eruditos creen que el Elohista fue un sacerdote antimonárquico. La fuente Elohista escribió parte del Génesis y del Éxodo, pero aparentemente no escribió su versión de la historia de la creación. Si lo hizo, no fue incluida en la compilación definitiva llamada “La Biblia”.La fuente Deuteronómica, como su nombre implica, escribió gran parte del libro Bíblico Deuteronomio. Estos materiales aparecen por vez primera en el año 621 A.C., en una copia que se descubre oculta durante los trabajos de reparación del templo del rey Salomón. Si bien la tradición atribuye la autoría a Moisés, los hechos indican que el mismo fue preparado por un miembro o miembros del grupo sacerdotal que por entonces agitaban por reformas religiosas en el reino, reformas que coincidentemente brindarían a los sacerdotes de un mayor poder y control político sobre Israel. Luego de que fuera encontrado, el libro fue llevado al rey Josías, que implemento inmediatamente todas las reformas que el libro indicaba. Los nuevos escritos fueron añadidos a los de la fuente Yavítica y Elohista para formar el grueso de los libros Bíblicos del Deuteronomio, Josué, Primero & Segundo de Samuel, y Primero & Segundo de los Reyes.La fuente sacerdotal data de la caída de Jerusalén por Nabucodonosor en el 596 A.C. y del período de la cautividad de los hebreos en Babilonia (587-538 A.C.). En el exilio de Babilonia, los sacerdotes hebreos realizaron un colosal esfuerzo por mantener su cultura y religión viva, a través de la revisión de las tradiciones sacras. La fuente sacerdotal (no sabemos si de uno solo ó de varios hombres) agregó vastas secciones a la Biblia que entre otras cosas delinea rituales detallados y leyes religiosas, todas diseñadas para mantener las prácticas religiosas de los hebreos intactas, y prevenir que el pueblo se asimile al entorno babilónico. Es de esta fuente que los complicados rituales del Levítico fueron compilados, así como lo grueso de los libros de los profetas. Los textos Bíblicos existentes fueron también editados enfatizando la importancia del ritual religioso. La historia de Noé, por ejemplo, fue alterada. El Yavítico había escrito: “Y de cada ser viviente, de cada carne, dos de cada clase tomarás y pondrás en el arca, para mantenerlos con vida contigo, macho y hembra serán. De las aves según su clase, y del ganado según su clase, dos de cada clase vendrán para ser mantenidos vivos” (Génesis 6:19-20). Para la fuente sacerdotal, sin embargo, era importante que Noé sostenga todos los sacrificios y ofrendas rituales demandadas por la religión, así que se le agregó la narrativa: “De cada bestia limpia tomarás de a siete (nótese el número y su significado ritual-simbólico), el macho con su hembra, y de las bestias impuras de a dos, el macho y su hembra” (Génesis 7:2).Es de la fuente sacerdotal que tenemos el primer capítulo del Génesis, el cual, si bien es el primero de la Biblia, en realidad es lo último que se escribió del Antiguo Testamento. La versión sacerdotal de la leyenda de la creación, que va desde génesis 1:1 a Génesis 2:3, presenta un énfasis totalmente diferente a la versión Yavítica, encontrada en Génesis 2:4 a 2:25. El Yavítico se salta los detalles, así que sin mayor cronología ni explicaciones dice simplemente que Dios creó los cielos y la tierra, que Dios colocó a Adán allí hecho a su imagen y semejanza. La fuente sacerdotal por su parte es muy detallada.Los escritores de la Biblia se vieron fuertemente influenciados por las leyendas y tradiciones de otros pueblos. Algunas partes del texto sacerdotal, de hecho, mantiene afinidades inequívocas con ciertos mitos y leyendas Babilónicas.La versión sacerdotal de la leyenda de la creación en el Génesis, capitulo uno, posee una serie de afinidades con la leyenda Babilónica del Enuma Elish, un poema de unas mil líneas que fuera encontrado en las ruinas de la ciudad de Nínive, al norte de Irak. Este poema data del 2000 a 2600 A.C., mucho antes de cualquiera de las versiones de la leyenda de la creación del Génesis.El Enuma Elish nos cuenta de como el Dios Marduk creó el Universo en varias etapas. Primero, emanó luz de los Dioses Babilónicos para iluminar su trabajo. Luego, Marduk creó el firmamento, un duro y claro “techo” que se sostiene por encima del cielo. Luego, Marduk creó la tierra seca, por debajo del firmamento, y luego creó las luces de los cielos. Finalmente, Marduk creó a los humanos, y en el día final los Dioses descansaron y celebraron. El orden de la narrativa en el Génesis sustenta signos inequívocos de la influencia del Enuma Elish.Paralelismos se encuentran también entre el Génesis y la leyenda épica Babilónica de Gilgamesh, escrita alrededor del 2000 A.C. En Gilgamech, encontramos la historia de Utnapishtim, un hombre al que la Diosa Ea le informa que la tierra será destruida por el Dios Enlil en un rapto de cólera, ahogándolo todo en un gran diluvio. En respuesta, Utnapishtim fabrica un gran barco de madera, y lo carga con si mismo, su familia, y toda clase de animales vivos. Grandes lluvias azotan la tierra por seis días, todo es inundado y ahogado excepto Utnapishtim y su bote. Luego que las aguas “bajan”, Utnapishtim envía a una paloma, luego una golondrina, y por último a un cuervo a encontrar tierra seca. Luego del diluvio, Utnapishtim y su esposa son recompensados por los Dioses y hechos dioses a si mismos, y son llevados al cielo. (A Noé no le fue tan bien). Demás está decir que las similitudes entre este poema y la leyenda de Noé son inconfundibles, y es muy probable que buena parte del Génesis fuera redactado bajo el influjo de la tradición Babilónica.

¿Quién creó el universo? Stephen Hawking Video.


¿Quién creó el universo? Stephen Hawking
Documental totalmente en español; "El Big Bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la Física y se creó de la nada". Así de tajante se muestra el científico británico Stephen Hawking en este excelente y sencillo documental, en el que nos adentramos en la fascinante historia sobre el origen del universo, donde nos cuestionaremos acerca de la necesidad de la intervención divina en el surgimiento del cosmos.

martes, 6 de noviembre de 2012

AUNQUE NO CREAS EN DIOS, NADA CAMBIA

por Francisco-Manuel Nácher

El hecho de que no creas en Dios
no cambia nada. Él está ahí y tú
sigues formando parte de Él.
El único perjudicado eres tú porque,
al vibrar de modo negativo hacia Él

y Sus huestes, te ves privado
de su ayuda y asistencia.
El hecho de que no creas
en el contenido de este escrito,
tampoco cambia nada.
Lo creas o no, es así y seguirá siendo así.
Y tú no puedes hacer nada
por impedirlo. Por tanto, lo inteligente,
lo racional, lo lógico y hasta lo práctico,
es comprenderlo así
y actuar en consecuencia.

lunes, 5 de noviembre de 2012


Vida después de la vida ¿Una realidad científica?

Aunque el tema de la supervivencia tras la muerte nunca ha dejado de generar interés, es evidente que ocasionalmente se producen repuntes en la atención mediática del mismo, desempolvándose al efecto viejos debates y preguntas aún por resolver sobre las sugerentes experiencias descritas por personas que han estado en el umbral de la muerte y por sus acompañantes. Desde hace unos meses uno de estos picos en el interés por este tema se registra en Estados Unidos, y los efectos de esa ola de curiosidad que ha barrido más de una veintena de países comienzan a dejarse sentirtambién en España. La culpa de este revival recae en el éxito editorial del libro Heaven is for Real -El Cielo es Real-, publicada en castellano este año por Zenith, una conmovedora obra que hasta la fecha ha vendido la friolera de seis millones de ejemplares.
En ella y de forma bastante emotiva se describe la experiencia de Collón Burpo, un niño de 4 años que experimentó durante una operación de apendicitis una singular experiencia cercana a la muerte. Pasados unos meses de aquella intervención de urgencias, el pequeño comenzó a narrar a sus padres lo que había vivido durante aquel trance, asegurando no solo que unos ángeles le habían visitado en el quirófano, sino cómo, tras verse flotando sobre su propio cuerpo, les había visto a ellos mismos rezando en una habitación cercana mientras le operaban. Fue el comienzo del desconcertante y colorido relato de Collón sobre una visita al cielo que, según sus propias palabras, duró apenas tres minutos, una experiencia que ha logrado despertar en un tiempo récord el interés de millones de personas por este tipo de casuísticas.
Lo que sabemos de las ECM
Más allá del efectismo actual de libros como El Cielo es Real, y del revulsivo fenómeno social y académico que supuso el éxito en 1975 de Vida después de la Vida de Raymond Moody, con toda probabilidad la obra más ambiciosa y precisa que se ha ocupado de esta fenomenología sea El retomo del silencio, del riguroso investigador de lo psíquico Scott Rogo. Publicada en 1989 y apoyada en las encuestas y estudios realizados por decenas de investigadores, este metódico trabajo se convierte en una suerte de metaanálisis de las principales investigaciones efectuadas hasta aquel momento, con conclusiones que estudios posteriores no han hecho más que ratificar.
Rogo cruzó los datos de escépticos y partidarios de la realidad de estos fenómenos, ofreciendo comparativas entre los clásicos episodios de experiencias próximas a la muerte, los reportes dejados por moribundos en el lecho de muerte, las visiones escatológicas del misticismo, y la imaginería descrita en estados alterados de conciencia inducidos por drogas como la ketamina. Además del componente transcultural de las experiencias, su riguroso conocimiento de la fenomenología PSÍ le permitió evaluar los casos también desde ese ángulo, pres-
tando atención a los episodios protagonizados por niños y a aquellos casos en los que la ECM fueron vividas como algo desagradable.
Una de las primeras consideraciones de este autor es la de delimitar las fronteras de lo que debe ser etiquetado correctamente como una ECM y lo que, aun con rasgos en común, ha sido clasificada como tal pero responde a otro tipo de fenómenos. En la ECM genuina deben concurrir indefectiblemente, según Rogo, estas dos circunstancias: “El testigo debe estar o bien cerca de la muerte física, amenazado por la muerte, o percibirse en un peligro semejante.
La persona debe tener o bien una experiencia extra-corpórea durante algún momento del episodio, o sus observaciones dar a entender que está funcionando en semejante estado”.
A ello se añade además una clasificación muy simple de las ECM en simples, consistente en la experiencias extracorpórea, y escatológica, en la que además de describe algún tipo de viaje a otro mundo. La cuestión no es en absoluto baladí en la medida en la que contribuye a poner orden delimitando el objeto de estudio, y consecuentemente, definiendo lo que realmente resulta interesante y extraño. No hay que olvidar que la experiencia prototípica deducida por Moody entre 1975 y 1977 incluye hasta una quincena de fases -ver recuadro-, aunque no exista el caso perfecto que las aglutine todas. Esa mezcla de experiencias dispares bajo el paraguas de la ECM explicaría estadísticas tan abrumadoras como las del psiquiatra Bruce Greyson, quien en un artículo publicado en 1998 en la revista Med Psychiatry, estimaba que entre un 9 y un 18% de quienes han estado en situaciones de muerte inminente, experimentan una ECM.
Por su parte, en una célebre macroecuesta de Gallup sobre este tema publicada en 1982, se concluía que el 15% de los estadounidenses habían vivido una ECM. El problema ante porcentajes tan elevados está, precisamente, en delimitar la citada experiencia.
En un ejercicio de síntesis, las investigaciones de autores como el psicólogo social y doctor en Filosofía Kenneth Ring, el cardiólogo Michael Sabom o la investigadora británica Margot Grey, redujeron las fases de la ECM a cinco rasgos nucleares: sensación de serenidad, abandono del cuerpo, entrada en un túnel u oscuridad, percepción de una luz brillante y entrada en la luz. Pero incluso en estas fases secuenciales se incluyen fenómenos que aunque concomitantes, a juicio de Rogo pueden no tener nada que ver con la ECM, como sería el caso de la placidez frente al trance de la muerte o la vivencia espiritual del encuentro con la luz.
Del trabajo inicial de Ring en la Universidad de Connecticut(EEUU), que le permitió reunir 102 informes procedentes de diferentes hospitales del Estado, se sacaron en claro varias cuestiones sobre las ECM que estudios posteriores han ido corroborando. Según Ring, “casi todas las experiencias próximas a la muerte parecen desplegarse de acuerdo con un modelo único, casi como si la perspectiva de la muerte sirviera para liberar un “programa” común almacenado de sentimientos, percepciones y experiencias”. Con ello, además de hablar de la experiencia nuclear de las cinco fases, hace hincapié en su estructuración, tras comprobar que cuanto más profunda es la ECM, más fases se experimentan, de manera que en experiencias cercanas cortas es muy infrecuente que los protagonistas vivan la percepción de la luz o la fusión con la misma. De igual manera, las experiencias eran más profundas cuando se generaban en un entorno de enfermedad grave y prolongada, frente a las experiencias más superficiales recogidas en casos de accidentes y de supervivientes de suicidios. Estos últimos, los suicidas, pocas veces comunicaron los aspectos profundos y teóricamente más espirituales de las experiencias, mientras que en los accidentados era mucho más frecuente que en cualquier otro supuesto que el sujeto experimentara una revisión panorámica de su vida.Tal vez esta última diferencia tenga que ver con el hecho de que en situaciones de patología crónicas o intentos de suicidio, esa revisión panorámica ya ha sido realizada de forma escalonada y consciente por el sujeto.
Por primera vez, también se atrevió a realizar una estimación estadística acerca de la probabilidad que tiene un sujeto que sufre una muerte clínica de vivir una ECM, cifrándola entre el 22 y el 40%, demostrando que las creencias religiosas no parecían determinantes y, más importante aún, que el conocimiento previo que los pacientes podían tener sobre las ECM a través de la prensa o libros, ejerce un efecto inhibidor. Es decir, que las ECM fueron menos frecuentes en quienes sabían de su existencia.
Años más tarde, el neurofisiólogo Peter Fenwick, analizando retrospectivamente todas las investigaciones realizadas, llegaría a una conclusión semejante al escribir: “No parece haber muchas dudas acerca de que las ECM se producen en todas las culturas y hay constancia de ello en todas las épocas de la historia escrita. Ocurren a jóvenes y viejos, a personas en
todas las etapas de su vida, a aquellos que creen que la vida tiene una dimensión espiritual y a aquellos que no profesan ninguna fe. Hay numerosos ejemplos de personas que tuvieron una ECM en épocas en que ni siquiera sabían que tales fenómenos existían”
Finalmente, otro descubrimiento de Ring sobre el que luego volveremos fue el de comprobar que la ECM había generando un cambio, una profunda transformación espiritual en un elevado número de sujetos. Este dato también fue observado por Greyson en sus estudios, quien detectó un giro hacia el cultivo de valores y una pérdida de interés por lo material en los sujetos que habían vivido estas experiencias -ver recuadro-.
Más cosas que sabemos: pesadillas, niños, y escatología
Con el paso de los años las investigaciones en este terreno han revelado otros detalles interesantes. Por ejemplo, las ECM vividas por niños como el pequeño Collón han permitido a estudiosos como el pediatra Melvin Morse, del Children’s Orthopedic Hospital de Seatle (EEUU), poner de relieve que los menores casi nunca comunican en sus ECM fases como la de la visión retrospectiva de su vida o los “encuentros” con seres fallecidos. Además, partiendo de que tienen un desconocimiento de la literatura sobre estas experiencias y una conceptualización de la muerte muy diferente a los adultos, sus relatos anulan la hipótesis de la contaminación social, cultural y religiosa, reforzando el componente objetivo que parece subyacer en el conjunto de las ECM. Otro interesante enfoque fue abordado en 1987 por la doctora Carol Zaleski, por entonces profesora de religión de la Universidad de Harvard. En su libro OthemoridJouneys, Zaleski realiza un pormenorizado estudio comparativo entre las experiencias visionarias y la narrativa es-catológica medieval, de los siglos IV al XIV, y las ECM, poniendo al descubierto similitudes muy interesantes y diferencias igual de reveladoras.
Esencialmente, los relatos medievales de quienes aseguraron haber vislumbrado el más allá, presentan como gran diferencia un rico componente dogmático, con elementos muy coloristas que refuerzan la teología cristiana vigente. No se narran por ejemplo revisiones panorámicas de la vida, mientras que los relatos son muy elaboradosy ricos en alegorías que requieren de una interpretación, frente a la estructura diáfana y breve de las ECM. Además, los mensajes recibidos no son personales sino colectivos. Entre las similitudes está la salida del vos. Entre las similitudes está la salida del cuerpo, la contemplación de un límite “físico” entre los dos mundos, la transformación espiritual que experimentan de visionarios y “resucitados” y el sentimiento de nostalgia al regresar a la realidad cotidiana. Mientras que para Zaleski todo ello se explicaría si se considera a las ECM como una evolución hasta nuestros días de la experiencia escatológica grabada en nuestra psique, para Rogo la respuesta es algo más prosaica. Las piezas encajan a la perfección si se consideran los relatos escatológicos conservados y publicitados por el clero como una manipulación de las ECM reales que comunicaban eses. A partir del sustrato base, sacerdotes, monjes y teólogos incorporaban adornos literarios y teológicos.
Finalmente, otro rasgo destacable detectado en la casuística y menos estudia-tectado en la casuística y menos estudiado es el de las visiones infernales, las ECM negativas. Al igual que en las positivas, el sujeto está ante un peligro de muerte real y se ve fuera de su cuerpo, pero las sensaciones no son agradables. Ansledad, temor, inquietud, colores oscuros y en las fases más profundas, encuentros con presencias inquietantes y angustiosas escenas de infierno Iconográfico judeocristiano. Moody cita varios casos en Reflexiones sobre Vida después de la Vida, centrando este tipo de casuística una discutida monografía de 1978 del especialista en medicina interna Maurice Rawlings, de la Universidad deTennessee. Este experto en cardioreanimación relacionó las ECM negativas con este tipo de procedimiento médico, asegurando que la incidencia estadística podía ser mucho mayor.
La razón de la ausencia de datos la encontraba Rawlings en dos factores: el silencio por vergüenza de los protagonistas y el bloqueo del recuerdo por el trauma y el bloqueo del recuerdo por el trauma de la experiencia. Según este autor, las ECM Infernales eran muy frecuentes en suicidas, lo que en primera instancia nos habla de los sentimientos de culpa y de la carga que el suicidio lleva implícita en la cultura occidental cristiana. En la encuesta Gallup antes citada estas vivencias alcanzaban el 1%, mientras que en los estudios de Margot Grey de 1985 subían al 12%. Otros autores como Bruce Greyson junto a Nancy Evans Bush, o la doctora R M. H.Atwater, publicaron sus propias monografías al respecto. Para esta última e influyente Investigadora, que ha vivido en sus propias carnes nada menos que tres ECM y recogido varios miles de testimonios, la frecuencia de las experiencias cercanas a la muerte negativas alcanza el 15% en adultos y el 3% en niños, frente al 47% y el 19% respectivamente de las visiones celestiales.

Cirujanos extracorpóreos y la evidencia física
Sabemos muchas cosas de las ECM. Mientras algunas apuntan a la desnuda objetividad de una parte de la experiencia, otras parecen corresponderse con un rico fondo de armario con el que se viste de forma muy subjetiva la vivencia base. Partiendo desde la obviedad de que nunca sabremos realmente si estos casos nos hablan realmente de un tránsito frustrado a otra vida, o de experiencias que nos muestran un modelo de conciencia diferente, lo más prometedor desde el paradigma científico actual sería indagaren la verificación de la información suministrada.
En este sentido, varios han sido los in-En este sentido, varios han sido los intentos. Una treintena de casos protagonizados por Invidentes, investigados por Ring y Sharon Cooper, experta en religiones y espiritualidad oriental de la Universidad de Nueva York, apuntarían en esa dirección. Catorce sujetos eran ciegos de nacimiento y el 80% de los entrevistados hablaron de experiencias visuales, no encontrándose semejanzas significativas entre sus vivencias y las comunicadas por personas sin discapacidad visual. ¿Se explican estás escenas visuales a partir de recreaciones elaboradas con los datos conocidos?, o por el contrario, ¿hay una percepción consciente ajena al cuerpo?
Un centenar de casos fue la primera remesa que lograron reunir el cardiólogo Michael Sabom, y la asistente social especializada en psiquiatra Sarch Kreutziger. Los informes procedían de Florida y Georgia, confirmando de forma independiente muchos de los hallazgos ya mencionados, como la nula influencia de la cultura y las creencias, la pérdida del miedo a la muerte en quienes las habían experimentado, la probabilidad media de vivir una ECM en episodios de muerte clínica, o el hecho de que quienes sabían del tema las experimentaron en menor grado. Uno de los datos más significativos aportados por sus pacientes fue el relativo a la correlación entre las ECM y la mayor o menor gravedad de los fallos cardiacos. A mayor gravedad, con pérdidas de la conciencia que podían superar el minuto de duración, mayor frecuencia en las ECM, y cuanto más largos fuesen esos procesos, mayor profundidad en las fases de la ECM. A todo lo anterior Sabom ofreció un enfoque muy valioso de cara a reforzar la objetividad de estas experiencias, especialmente de las observaciones comunicadas en estados extracorpóreos. Algunos de sus pacientes aportaban descripciones aparentemente muy precisas de las intervenciones quirúrgicas a las que habían sido sometidos cuando experimentaron la ECM, por lo que decidió centrar sus esfuerzos en estos casos.
Su detallado análisis le llevó a plantear que, efectivamente, sus pacientes comunicaban con desconcertante precisión los procedimientos médicos a los que habían sido sometidos. Sabom descartó en algunos casos la posibilidad de que los sujetos reconstruyeran las intervenciones a partir de lo que podían haber escuchado, incluso bajo anestesia, en la sala de operaciones.Ypara eliminarla posibilidad de una alucinación realista elaborada por los pacientes, a partir de un conocimiento hipotéticamente preciso de su enfermedad y de los protocolos terapéuticos, pidió a un considerable número de enfermos con cardiopatías que, tras observar una operación, reconstruyeran lo observado. El resultado fue revelador, el 80% de los sujetos presentó numerosos errores que contrastaban con la precisión demostrada por los que habían visto su operación durante la ECM. Indiscutiblemente el rasgo extracorpóreo continúa siendo, hoy por hoy, el más susceptible de ser explorado científicamente para una verificación objetiva de la experiencia cercana a la muerte. Que los pacientes sean capaces de reconstruir escenas y conversaciones con detalles precisos que pueden es-tarsucediendo en otros lugares distantes, es sin duda sobrecogedor, y se entiende que sea la fase más impresionante en la medida en la que también hace participar a los demás de la situación.
La cuestión por tanto es, ¿cómo eliminar la posibilidad de que lo que teóricamente ha observado extracorpóreamente un paciente no sea realmente una vivida reconstrucción realizada a partir de lo que pudo oír o percibir inconscientemente? El protocolo de Sabom fue cuestionado ya que no acotaba de forma fehaciente todas las probabilidades. Es posible que el cardiólogo Sam Parnia pensara en ello cuando diseñó el Proyecto Aviare.
El Efecto Lázaro
Cuando Parnia puso en marcha el Proyecto Conciencia Humana y su estudio Aviare en 2008, ya acumulaba una destacada experiencia en la investigación del fenómeno. Junto a un vehemente y combativo Peter Fenwick, neuropsiquiatra y neurofisiólogo del Roya/ College of Psychiatrists, había analizado en 2002 sesenta casos de paradas cardiacas con ECM incluida. Ambos se percataron de que los protagonistas revelaban “detalles específicos relacionados con las técnicas de resurrección, verificados por el personal del hospital, que no pueden, sencillamente, explicarse de esta forma”. La gran pregunta sobre la objetividad de la experiencia seguía en el aire y Parnia no parecía dispuesto a dejarla sin respuesta. Por eso puso en marcha a través de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, un experimento que entre otras cuestiones permitirá verificar si más allá de toda duda razonable, hay una percepción extracorpórea objetable en estas experiencias.
En 25 hospitales colaboradores de Reino Unido, Estados Unidos y varios países europeos, se han instalado en zonas elevadas e inaccesibles de las habitaciones dispositivos generadores de imágenes aleatorias. De esta forma, es imposible predecir las imágenes que se generan en las pantallas, que tampoco están al alcance de pacientes, familiares y personal médico. De esta manera, si se da una ECM genuina, es decir, con salida de la conciencia, el sujeto podría contemplar lo observado, lo que estaría muy cerca de la máxima deseable del “más allá de toda duda razonable”. La comunidad científica internacional espera con interés los resultados de su estudio, anunciado para antes de 2012 bajo la forma de un libro que ya tiene título, El Efecto Lázaro. Tal vez, para cuando usted tenga este artículo entre sus manos, Parnia sea noticia de portada.
Un problema de conjunto en torno a las ECM
Aunque se hace necesario delimitar con precisión la ECM y distinguirla de otros estados, no deja de ser cierto que estas experiencias están íntimamente relacionadas con otros episodios de corte paranormal o inexplicable que se dan al borde de la muerte. Episodios que sugieren trascendencia y, por qué no, supervivencia. De esta opinión ya era Rogo, quien admitiendo las diferencias se muestra proclive a buscar una suerte de “teoría del todo” en Retorno del Silencio. “No podemos separar el estudio de la Experiencia Próxima a la Muerte de los fenómenos de muerte con ella relacionados. La cuestión primordial que plantea la ECM es si esas experiencias demuestran la existencia de otra vida. No podemos enfrentarnos a esta cuestión sin estudiar otras formas relacionadas de experiencias psíquicas que tienen relación con ella o se le asemejan. Cualquier modelo conceptual que formulemos para explicar la ECM debe ser capaz también de explicar las visiones en el lecho de muerte”, expone.
El periodista Michael Tymn, comparte de forma algo más ambiciosa ese punto de vista: “Creo que ni un solo caso o fenómeno es convincente en sí mismo. Lo realmente convincente es la acumulación de evidencias, lo mejor de la investigación sobre me-diumnidad, lo mejor de las visiones en el lecho de muerte, los mejores casos de reencarnación y los mejores estudios sobre viajes astrales y ECM. Cuando se contemplan globalmente, vamos un paso más allá de la ase-
veración legal de ‘más allá de toda duda razonable”.
En esa dirección ha transitado con pie firme y sin timidez Raymond Moody en las últimas décadas, dando como resultado libros tan reveladores como Destellos de Eternidad, donde habla de las experiencias de muerte compartida en las que moribundos y acompañantes experimentan este tipo de vivencias. De forma valiente también lo había hecho bastante antes el
pediatra Mervin Morse, quien se interesó por las ECM vividas por niños allá por 1983. Diez años más tarde publicaría Últimas Visiones, una obra en la que pone en relación las ECM con las vivencias de moribundos en el lecho de muerte y las visiones de familiares y personal médico que con frecuencia le eran comunicadas. Parece inevitable que todos los expertos que se aproximan al fenómeno terminen tomando contacto cercano con esas otras vivencias. Aunque la temática y el contexto inducen fácilmente a relacionarlas, también la estadística fría acude en auxilio de ese vínculo.
Cuando el para psicólogo Karlis Osis publicó en 1961 sus detalladas investigaciones sobre medio millar de visiones de moribundos en el lecho de muerte, los expertos en ECM se percataron de la existencia de algunos elementos en común con estas, como es el caso de la visión de amigos, personas fallecidas o guías espirituales durante el desarrollo de ambas experiencias, y el atisbo de reconfortantes escenas del “más allá”.
Entre las diferencias Rogo destacó dos: que el moribundo está conciente y lúcido mientras que el protagonista de ECM está en muerte clínica; y que la conciencia está situada para el moribundo en su cuerpo mientras que se percibe como fuera en las ECM.
Experiencias que cambian la vida
Víctor J. Zammit fue durante décadas uno de los nombres propios de la justicia en Australia. Su interés por las ECM le llevó a sumergirse en su investigación tras jubilarse, convirtiéndose en una de las voces más autorizadas sobre la materia, con un enfoque jurídico del problema muy peculiar. En 2001, emulando al pseudoes-céptico James Randy, creó un premio de un millón de dólares a quien demostrase, más allá de toda duda razonable, que el “otro lado” no existe. Ese argumento lo combate alegando que se trata de “una objeción inadmisible porque el objetor está haciendo una suposición, que no hay otra vida sin producir ninguna evidencia objetiva de que no hay otra vida. Nadie en la tierra ha producido prueba que demuestre que no hay otra vida, por lo tanto, la objeción no puede ser aceptada y técnicamente la objeción es
inadmisible sobre todo cuando hay universal mente una enorme cantidad de pruebas expresamente -en gran parte objetiva y repetible- para la existencia de la otra vida”.
En su web www.victarzam-mft.com, entre otros muchos contenidos, recoge la investigación de la experta australiana Cherie Sutherland, socióloga y también ella protagonista de una ECM, quien entrevistó a medio centenar de supervivientes
con su misma experiencia, ratificando el cambio vital que supuso su encuentro con la muerte.
Los efectos descritos, que coinciden con otros estudios, los esquematiza así:
• Creencia universal en la vida postuma.
• Una proporción elevada (80%) creen en la reencarnación.
• Ausencia total de temor a la muerte.
• Cambio dramático de la religión organizada a la práctica espiritual.
• Aumento estadísticamente significativo de la sensibilidad psíquica.
• Visión más positiva de sí mismo y de los demás.
• Aumento del deseo de soledad.
• Aumento del sentido de propósito.
• Falta de interés en el éxito material aunado o marcado aumento en el interés del desarrollo espiritual.
• El cincuenta por ciento experimentaron mayores dificultades en sus relaciones íntimas como resultado del cambio de prioridades.
• Aumento en el sentido de la salud.
• La mayor parte pasó a tomar menos alcohol.
• Casi todos dejaron de fumar.
• La mayor parte dejó de usar las medicinas de la industria farmacéutica.
• La mayor parte pasó a ver menos programas de televisión que con anterioridad.
• La mayor parte leyó menos diarios.
• Aumento del interés por las curas alternativas y otras terapias.
• Aumento del interés de aprender y del autodesarrollo.
• El 75% experimentaron un gran cambio en sus carreras hacia áreas en las que se ayuda a los demás.
LA CARERERA MASÓNICA
RITOS Y GRADOS

Por M.·. R.·. H.·. TOUVIA (TEDDY) GOLDSTEIN
V.·. M.·. P.·. de la R.·. L.·. S.·. "La Fraternidad #62"

Tel Aviv-Israel



Tres son los grados que existieron en la Masonería Operativa:

Ø 1.Aprendiz,

Ø 2.Compañero y

Ø 3. Maestro.

La base fundamental de ellos era profesional. Se referían y tenían directa relación con el conocimiento y status del individuo en la profesión masónica, en la profesión de la construcción. Hubo épocas y lugares en las que sólo se conocían dos grados profesionales:

Ø Aprendiz y

Ø Compañero, Miembro o Maestro.

Con el nacimiento de la Masonería Especulativa a principios del siglo XVIII, son tres los grados simbólicos fundamentales ya mencionados:

Ø Aprendiz,

Ø Compañero y

Ø Maestro

La Masonería es una institución iniciática. Lo fue en su época operativa y lo sigue siendo en su época especulativa. La Iniciación representa el cambio del estado del individuo, del iniciado; su paso de un estado a otro, de una sociedad a otra. La culminación simbólica natural en el proceso educativo del Masón, se produce al alcanzar el grado de Maestro Masón. Este es el grado que le permite, en su Logia, elegir y ser electo para la dirección administrativa de ella con las solas limitaciones reglamentarias. Podemos afirmar, en principio, que al alcanzar el masón su tercer grado, su grado de Maestro y, si a eso le agregamos el haber cumplido, por lo menos, un período de Venerable Maestro, habría completado su Carrera Masónica. Así era en los albores de la Masonería Simbólica y muchísimos hermanos aun siguen pensando y actuando así. La realidad histórica y práctica es diferente. La Masonería Simbólica creó una gran cantidad de Ritos y Rituales y, dentro de ellos, un gran número de Grados. De estos, muchos desaparecieron con el tiempo y muchos se consolidaron en los diferentes Ritos. Sobre estos Ritos y estos Grados nos referiremos a continuación.

La Humildad es una de las Virtudes exigidas al Masón y el Secreto Masónico, uno de sus Landmarks. Antes de entrar a revisar los diferentes ritos y grados, trataremos de dar respuesta a las naturales interrogantes: Cómo son compatibles en la Carrera Masónica, la adquisición de diferentes grados, la participación en diferentes ritos que en su conjunto aparentan una colección de diplomas y medallas, con la Humildad exigida al Masón? ¿Cómo son compatibles con el Secreto Masónico? Para poder dar respuesta convincente a estas interrogantes tendremos que analizar, primero, cual es la concepción masónica frente a la Vanidad Humana y cuál es la concepción del Secreto Masónico.

No hay dudas que la Masonería levanta Templos a la Virtud de la Humildad pero, ¿es la Vanidad un Vicio al cual se le debe cavar fosas? Es la publicación del hecho que pertenecemos a la Masonería, en sus ritos y grados, una violación al Secreto Masónico que juramos o prometimos guardar? Filosóficamente, la Masonería considera que cada uno de nosotros es un ser imperfecto. El hombre en su imperfección y, utilizando las herramientas del Libre Albedrío, tiene la alternativa de elegir entre el bien y el mal, entre virtudes y vicios. Nosotros, los Masones, pulimos nuestra Piedra Bruta, nuestra piedra natural, nuestra personalidad, con el estudio de la Simbología Masónica en una disciplina hermética y ritualista con la finalidad de

acercarnos a la Verdad, con la finalidad de tender al perfeccionamiento humano dentro de nosotros mismos e irradiándolo y aplicándolo al mundo externo, al mundo cuotidiano.

Esta concepción no pretende en nadie la Perfección. Ella está sólo en el Oriente de donde viene la Luz y hacia donde nos dirigimos y sólo la posee el G.A.D.U .Cada uno de nosotros siempre estará en un estado relativo frente a la Virtud en su concepto verdadero y absoluto. En este estado de la Virtud de Humildad Relativa, la contrapartida es la Vanidad Relativa. La Masonería no la niega, la acepta como una situación de imperfección, como una realidad que, en la medida que el Masón pule su piedra bruta, su personalidad, ella, la Vanidad, disminuye en favor de la Humildad. Pero, la Humildad, también ella es imperfecta. En este dilema entre Humildad y Vanidad, que esta última, en ningún caso será un Vicio a menos que se manifieste en sus grados extremos, al igual que la Humildad dejará de ser una Virtud, si es exagerada. La Masonería resuelve este problema con el reconocimiento al hermano estudioso, al hermano preocupado e interesado en seguir perfeccionando su personalidad con el estudio y el conocimiento de la Simbología Masónica, teórica y prácticamente, con un sistema de Ritos y Grados jerárquicos que le permiten, al hermano masón, al ser humano imperfecto, encontrar una solución inocente e inofensiva a su estado natural de Vanidad Relativa inevitable, con una dosis de ella mensurada, controlada y compatible con la Virtud de la Humildad que, fundamentalmente, debe manifestarse en su máxima expresión tanto en el mundo profano, como en nuestro mundo masónico en su exacta ubicación jerárquica como premio a nuestro esfuerzo.

En síntesis, para la Masonería, tanto la Humildad como la Vanidad serán Vicios a los cuales les debemos cavar fosas si se manifiestan en sus extremos en forma exagerada. La Humildad es una Virtud que debemos fomentar, tender a ella, lograrla pero, no dejaremos de reconocer que la Vanidad es una realidad humana que tenderemos a aminorar, a disminuir mas, considerando que, siempre seremos imperfectos, siempre tendremos ante nosotros el dilema entre la Humildad y la Vanidad, esa lucha interna que trataremos, tenderemos y lograremos resolver en favor de la Humildad. Con el fin de ayudarnos a resolver este dilema, nos permite la Masonería satisfacer nuestros instintos de Vanidad, en un sistema jerárquico rígido y hermético permitiéndonos lucir las Regalías de nuestros logros, las Medallas de nuestros Grados, en forma controlada e inofensiva. El Landmark del Secreto Masónico no siempre es comprendido correctamente por HH. de la Orden y menos por profanos. Ya sea por falta de estudio o profundización o mala interpretación aún en HH. Maestros con un gran pasado masónico. Se ha confundido el Secreto Masónico con la obligación que tenemos de no revelar la calidad de Masón de otro hermano o con el cuidado protector que debemos tener frente al peligro que significan regímenes que están en contra de nuestra Orden El Landmark del Secreto Masónico tiene directa relación con aquellos asuntos que simbolizan hoy las formas de reconocimiento en la Masonería Operativa. En ese entonces eran medidas de protección y control para impedir la introducción de profanos, de impostores de la profesión, en las Logias. Recordemos que los masones tenían sus Logias cerca del lugar de trabajo, de los Castillos, las Abadías, las Catedrales, y no en los propios centros urbanos como los tenían otras guildas; tenían una gran movilidad de lugar en lugar de trabajo. Eran indispensables estas medidas protectoras y de reconocimiento. Estos son los Secretos Masónicos que juramos nunca revelar. Hoy en día estos secretos no sólo se refieren al reconocimiento de un miembro de la Orden y de su estado profesional o simbólico de los tres primeros grados sino, se amplía a cada uno de los grados en cada Rito y pasan a ser parte del Secreto Masónico. Mas, nuestra calidad de Masones y los principios de la Orden como las buenas obras que hacemos, son convenientes de divulgar con Humildad.

El Conjunto de Ritos y Grados, la Carrera Masónica (Ways and by-ways en inglés) los clasificaremos en cuatro grupos con el fin de facilitarnos su análisis y comprensión y sin con ello pretender exactitud en este difícil y complejo problema histórico. En esta clasificación general tampoco pretendemos enumerar todos los que han existido y tampoco tomaremos en consideración el tiempo que han existido o existen:

1.- AJENOS: son aquellos que han pretendido o se les ha considerado una conexión masónica sin que se haya reconocido ella en algún momento:

- a.- Iluminati de Bavaria.

- b.- Iluminati d'Avignon.

- c.- Amicistas (Amigos).

- d.- Círculo Brillante.

- e.- Rosacruces.

- f.- Alquimistas.



2.- MASÓNICOS: son aquellos que en algún momento y de alguna manera han sido reconocidos o actuaron largo tiempo como tales:

- a.- York 13 grados.

- b.- Escocés 33 "

- c.- Francés 7 "

- d.- Estricta Observancia 7 "

- e.- Schroeder 7 "

- f.- Fessler 9 "

- g.- Zingdorf 7 "

- h.- Helvetius 7 "

- i.- Primitivo Narbona 10 "

- j.- Swedenborg 6 "

- k.- Egipcio (Misraim) 99 "

- l.- Memphis 92 "

- m.- Hermanos de Asís 12 "

- n.- Arquitectos Africanos 2 "

- ñ.- Hermanos de Enoch 4 "

- o.- Filáltico

- p.- Hermético

- q.- Magnético o Mesmérico.



3.- CO-MASÓNICOS: son aquellos que existieron o existen junto a la Masonería con o sin reconocimiento o reconocidos como Grados Adjuntos o Agregados:

- a.- Shreiners.

- b.- Grotto.

- c.- Eastern Star (U.S.A Damas).

- d.- Gran Oriente de Francia.

- e.- Adoptiva o Andrógena (Francia damas).

- f.- De Molay (jóvenes).

- g.- Martimista.

- h.- Jean d'Arc (damas jóvenes).

- i.- Masonería Negra.

- j.- La Real Orden de Escocia.



4.- SIMILARES: son aquellos que se asemejan a la Masonería por sus declaraciones de principios de Fraternidad Universal:

- a.- Odd Fellows.

- b.- Alex.

- c.- Caballeros de Columbus.

- d.- Lions.

- e.- Rotary.

- f.- Bnei Brith.

- g.- Cámara Juniors.
Estudian el uso de incienso como medicina antiinflamatoria



Las sustancias que aporta la resina de los árboles Boswellia, usada en el incienso, contiene antiinflamatorios que pueden ser beneficiosos para enfermedades como el asma, artritis reumatoide o dermatitis atópica, informó el profesor y Doctor Oliver Werz de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, Alemania.

El Dr. Werz comunicó este año que “la cátedra de Química Farmacéutica y de Medicina están convencidas” del beneficio del incienso.

En un comunicado, el profesor destacó que el incienso es parte importante en la historia. Señala que fue uno de los tres regalos de los Reyes Magos al recién nacido niño Jesús, y desde la antigüedad se quema en las ceremonias religiosas y festivas y es usado por miles de años en la medicina ayurvédica. Ahora él revela que el secreto está en su resina, una sustancia que tiene fuertes efectos curativos.


El Dr. Werz lamentó que los árboles Boswellia son una parte de especies en peligro y en muchos lugares solo se los utiliza como combustible de calefacción

El equipo de Werz y la Universidad de Saarbrucken se unieron para examinar estos efectos medicinales y determinaron que “corresponden exactamente a los ácidos boswéllicos”, informa el Doctor.

“Los ácidos boswélicos interactúan con varias proteínasque forman parte de las reacciones inflamatorias, pero sobre todo con una enzima que es responsable de la síntesis deprostaglandina E2", señala Oliver Werz.

“La prostaglandina E2 es uno de los mediadores de la respuesta inmune y juega un papel decisivo en el proceso de la inflamación, en el desarrollo de la fiebre y del dolor", agrega el doctor, explicando además que los ácidos boswéllicos del incienso son capaces de bloquear esta prostaglandina E2, reduciendo la reacción inflamatoria.

Los investigadores analizaron los tipos de resina de los inciensos que se venden en el mundo y destacaron que “hemos sido capaces de demostrar que la resina de Boswellia papyrifera es diez veces más potente” que las demás. Es una especie que se produce principalmente en el noreste de África, en países como Etiopía, Somalia, y en la Península Arábiga, en Yemen y Omán.

En tanto que el incienso más difundido en el mercado viene de la Boswellia serrata del centro y norte de India.

El Dr. Werz lamentó que los árboles Boswellia son una parte de especies en peligro y en muchos lugares solo se los utiliza como combustible de calefacción.

“De ese modo sin una protección sostenida no sólo las especies de plantas están en peligro, sino que al mismo tiempo la medicina pierde sus prometedores ingredientes activos”, declara Werz.

Para el farmacólogo ahora es perfectamente concebible realizar una terapia específica en las enfermedades inflamatorias con estos ingredientes.

Los médicos creen que los ácidos boswéllicos tienen además mucho menos efectos secundarios que los tratamientos antiinflamatorios como diclofenaco o indometacina, que aportan un gran riesgo de úlceras de estómago y pueden afectar negativamente a la función renal.

Uno de los intereses de la Universidad es llevar esta sustancia a un uso farmacológico, sin embargo aún deben hacer los estudios probatorios.

“A pesar de que la resina de Boswellia se ha utilizado durante miles de años en la medicina ayurvédica, por ejemplo, los estudios clínicos que tenemos hasta ahora no son suficientes aún, para obtener una licencia en Alemania y Europa”, comenta el Dr. Oliver Werz, anunciando que continuarán con sus estudios.