sábado, 3 de septiembre de 2011

Los saludos, tocamientos y baterías del grado de aprendiz

Las formas de cortesía se pierden en los anales del tiempo, el hombre desde que es hombre aprendió a reconocer a sus semejantes y estableció normas de respeto y buenas costumbres, por medio de estos gestos y palabras demostró cariño y alegría por sus semejantes. Saludos de reconocimiento para los ancianos poseedores de sabiduría hacia sus superiores y hacia sus deidades.

Pronto estos gestos se fueron haciéndose más complejos según a quien se dirigieran; ya sea a un padre, a una madre o a una autoridad, el saludo se volvió una parte importante de participación en la comunidad, se convirtieron en rituales sociales conscientes e inconscientes; el hombre incluso adoptó posturas serviles (como las reverencias) por presiones sociales hacia otros hombres, no por respeto más que por ignorancia.

En nuestra augusta institución el reconocimiento por nuestros semejantes es motivo de alegría y de respeto mutuo, donde los hombres libres y de buenas costumbres adoptamos ciertas formas de afecto y fraternidad para reconocernos entre nosotros, estos saludos, toques y baterías en la más absoluta discreción, no sólo son saludos son también lenguaje figurado.

Por naturaleza, los saludos son realizados con la mano derecha guiada por el cerebro, así la fuerza está supeditada a la inteligencia, donde podremos hacer analogía a dos de las herramientas del aprendiz masón: el martillo y el cincel, por lo tanto, los saludos son actos en los que, por principio de cuentas, existe un razonamiento; el saludo fraternal, especialmente, tiene significados no solamente de buena educación universalmente reconocidos, es una forma de transmitir y recibir por medio del tacto el lenguaje simbólico.

Nosotros tenemos formas particulares de reconocernos entre nosotros, la principal conocida por todos nosotros tiene un significado: salud, fuerza y unión; con estos simples ademanes procuramos transmitir buenas intenciones y parabienes a nuestros hermanos, más allá de simple cortesía. En sus diferentes modalidades el saludo también tiene acepciones que nos indican el grado que poseen. Los toques dados al saludar son una de nuestras máximas: Libertad, Igualdad y Fraternidad, demostrando de esta forma los altos ideales que practicamos.

En logia, los toques a la puerta son parte del lenguaje simbólico: tocad y se os abrirá, nos da paso franco al conocimiento, buscad y encontraras donde significa el trabajo y el estudio para la constante superación del espíritu humano, pedid y se os dará quiere decir que la instrucción de nuestros maestros es parte fundamental del trabajo en logia. De esta forma, con tan solo unos toques de nuestros nudillos está a nuestro alcance la superación que obtenemos al trabajar y colaborar en la construcción del edificio del conocimiento, al entrar a logia, ponernos al orden y realizar la marcha con el signo acostumbrado, el saludo al venerable, tengo fe en mis ideales, al hermano primer vigilante, tengo fe en verlos realizados, y al hermano segundo vigilante, amor a la humanidad, son actos de humildad donde reconocemos que el camino hacia la perfección es largo y requiere de esfuerzo y tesón de nuestra parte, no olvidando nunca que el respeto al derecho ajeno es la paz y que debemos practicar estos principios no sólo en logia, sino poniéndonos como ejemplo en nuestra vida profana.

El hombre ha demostrado su júbilo de distintas maneras, las baterías, vítores y otras manifestaciones colectivas son también de especial estudio, expresan sentimientos variados, júbilo, regocijo o luto, tienen diferentes acepciones dentro del lenguaje figurado; es una demostración de fuerza, siempre guiada por la inteligencia, que dependiendo de su sonoridad y ritmo comunican en las diferentes cámaras significados tangibles sólo a quienes conocen su significado: salud, fuerza, unión, libertad, igualdad y fraternidad.


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Ricardo Hernández Soto



La Logia sus elementos y su simbolismo



El recinto de la logia masónica es rectangular y se ingresa en él por su lado Oeste, siguiendo el modelo de los tiempos clásicos y a diferencia del templo de Salomón, cuyo acceso se situaba al Este. La entrada «este», en recuerdo de la de aquel Templo, está representada en las logias por la abertura central de la balaustrada que decora el espacio llamado «Oriente», tras la que se encuentra el sitial del Venerable Maestro de Logia.

La orientación Este-Oeste de los templos, independientemente de dónde se emplace el acceso a los mismos, remonta su origen al culto solar.

La Logia (lonja) es el «locus» latino que designaba un «lugar» del bosque, un espacio cubierto por ramajes, considerado sagrado y en el que igualmente se desarrollaban ceremonias rituales. Las logias masónicas dispuestas para el trabajo de los aprendices, compañeros y maestros masones solían tener sus muros pintados de color azul.. La Masonería Simbólica recibe por ello el nombre de «Masonería azul». Sin embargo, los rituales escocistas consideran el color rojo como el propio del simbolismo masónico, es por esto que en el libro la liturgia del grado de aprendiz se ornamenta con cortinajes ya sean pintados o reales además de la pintura azul que va de azul obscuro a claro.

Los aprendices ocupan sus puestos a lo largo del muro Norte de la logia, simbolizándose con ello su provisional distanciamiento del calor y luz solares, que concentran su mayor intensidad en el «Sur», donde se sitúan los compañeros y maestros. La «germinación» iniciática hará pasar al Aprendiz a los bancos del «Sur» tras su período preparatorio, ayudados por la energía que sobre ellos proyecten aquéllos.

Las logias «azules» son también llamadas «de San Juan» , en recuerdo de la solemnización ritual de la llegada de los solsticios de verano e invierno que acostumbraban a celebrar los masones operativos. Ambos solsticios coinciden, aproximadamente, con las festividades cristianas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista (junio y diciembre) que las cofradías masónicas festejaban, dentro del ambiente social en que se hallaban insertas. De ello deriva también la costumbre de colocar sobre el altar de la logia una Biblia abierta en cada Tenida, en algunas logias se coloca la constitución como un símbolo también de ley.

Los diferentes símbolos que decoran la Logia merecen un detenido estudio, pues cada uno de ellos encierra una gran riqueza de analogías potenciales.

El conjunto de lo que podría considerarse decoración de una Logia Simbólica, reproduce los símbolos utilizados por éstos para el desarrollo de sus temas de meditación. Que es su primera herramienta de trabajo.

La Puerta de la Logia

La puerta del templo, que es, como se ha dicho, la puerta de Occidente, queda flanqueada por las columnas de Hiram. Sobre ella figura un frontispicio triangular, y sobre éste suele hallarse un compás con las puntas hacia arriba, evocando la aspiración masónica de reflexión en torno a cuanto penetra en el mundo de lo abstracto (lo que hay «arriba», simbólicamente).

El Oriente de la Logia

Todo, en Masonería, tiene un valor simbólico efectivo. La Logia se extiende de Occidente a Oriente, de Norte a Sur y de Cenit a Nadir, reproduciendo el Universo, del que es imagen.

El Oriente es el punto por donde se inicia el ascenso del sol. El significado místico de la luz solar ha sido recogido por todas las culturas de la Tierra y está en el origen del concepto «monoteísta», captando un aspecto fundamental de la realidad física puesto de relieve modernamente por la investigación científica: el fotón es la partícula elemental clave del universo.

Vamos hacia la luz desde Occidente, siguiendo el giro de nuestro planeta hacia el este. Por ello, al fondo de las logias, cuya bóveda representa el firmamento estrellado, se alza el trono del Venerable Maestro.

En el Oriente, se sitúa el gran triángulo o «Delta» que simboliza la estructuración del pensamiento humano como resultado último del proceso vitalizador de la luz. Jenócrates y otros clásicos comparaban la «divinidad» a un triángulo equilátero, figurando el equilibrio de todas sus potencias. En el centro de ese triángulo se inscribe, a menudo, bien la forma de un ojo, representando la conciencia cósmica, bien la expresión simbólica del nombre atribuible a la Gran Energía generadora del Universo.

Pavimento Mosaico

Extendido en el centro del templo, el pavimento de mosaico es un tapiz cuadrangular que evoca la forma de cuadrado largo de la Logia y del cuadro de Logia. En ese tapiz están representados una serie de cuadrados alternativamente blancos y negros, exactamente igual que las casillas de ajedrez. Los cuadros blancos y negros simbolizan respectivamente la luz y las tinieblas, el día y la noche, y en general todas las dualidades cósmicas surgidas de la «reflexión» bipolar de la Unidad o Ser universal. Dicha dualidad se encuentra representada también en el conocido símbolo oriental del yin-yang, cuyas dos mitades inseparables, una clara y otra oscura, se corresponden con la disposición de los cuadrados del pavimento. En este sentido, el color blanco simboliza las energías celestes, activas, masculinas y centrífugas, y el color negro las energías terrestres, pasivas, femeninas y centrípetas. Las primeras se oponen a las segundas, y viceversa, al mismo tiempo que se complementan y conjugan (atraídas como los polos positivo y negativo de un imán), determinando en su perpetua interacción el desarrollo y la propia estructura de la vida cósmica y humana. Esa estructura se genera igualmente por la confluencia de un eje vertical -celeste- y otro horizontal -terrestre- (ejemplificados en el pavimento por las líneas transversales y longitudinales), conformando un tejido o trama cruciforme, un cuadriculado, en fin, que refleja las tensiones y equilibrios a que está sometido el orden de la creación. Asimismo, también puede equipararse la vertical al tiempo y la horizontal al espacio (el primero activo con respecto al segundo, al que moldea permanentemente), es decir, a las dos coordenadas que establecen el «encuadre» que permite la existencia de nuestro mundo y de todas las cosas en él incluidas. La idea de ese orden está ya implícito en el significado de la palabra ‘mosaico’, que deriva del griego musèíon, literalmente «templo de las musas (de donde procede también ‘museo’), expresión ésta que conviene perfectamente a la Logia masónica, recinto sagrado en donde cada una de sus partes y la totalidad de su conjunto constituyen una síntesis simbólica de la armonía universal. El pavimento de mosaico es, pues, una imagen simbólica representativa de ese orden.

El Ara

El altar o ara masónico (como el altar cristiano) está generalmente ubicado en el Oriente, que es el lugar hacia el que se dirigen constantemente las miradas de los masones, pues éste representa el punto de referencia espacial más importante y significativo de la Logia. Concretamente el altar está situado delante mismo del trono del Venerable Maestro, justo donde terminan los tres peldaños o gradas, los cuales, en la estructura del templo masónico, simbolizan respectivamente el Cielo y la Tierra, la vertical y la horizontal. Los tres peldaños, presentes también en el templo cristiano, sugieren la idea de ascenso, que está incluido en la propia etimología de altar, del latín altare, cuya raíz, altus, significa lugar alto o elevado. En muchas culturas tradicionales los altares (como los templos) se erigían en la similitud de las montañas, o de las pirámides escalonadas, como en el caso de las civilizaciones precolombinas, por poner sólo dos ejemplos.
El altar constituye así el «punto geométrico» donde confluyen y concentran las energías del Cielo y de la Tierra. Es verdaderamente el corazón del templo, su espacio más sagrado e interno.
Es sobre el altar que se disponen las «Tres Grandes Luces» de la Masonería: el Volumen de la Ley Sagrada, el Compás y la Escuadra, siendo estas dos últimas herramientas los símbolos respectivos del Cielo y de la Tierra. Además, es «en presencia de las Tres Grandes Luces» donde los masones prestan sus juramentos.

Las columnas "B y J"

Estas columnas Representan al igual que el mosaico dualidad, en su ornamentación cada una de ellas lleva una esfera, representando en la "J" el universo y en la "B" la tierra sobre granadas que representan a todos los cuerpos de la masonería, el significado de la columna "B" es el de la fuerza cuyo origen proviene de la palabra sagrada del grado de aprendiz, es ahí, donde recibe su salario fruto del trabajo, al pie de esta se encuentra la piedra bruta, recordatorio de constante trabajo que debe efectuar en búsqueda de la virtud, el origen de estas se remonta a tiempos remotos donde evocaban seguramente a aquellas otras que, según las leyendas masónicas, sobrevivieron al diluvio, y en las que fueron grabadas todas las ciencias referidas al conocimiento y al saber tradicional heredado de la humanidad primigenia. Las columnas "J y B" aluden a un simbolismo cósmico relacionado con los dos solsticios. Por ello, la explicación o el sentido simbólico de las dos columnas "hay que buscarla en el orden de las referencias cósmicas, en correspondencia con la antiquísima observación ritual del sol a lo largo del año. El observador se situaba en el centro del lugar sagrado, de cara al Este, es decir de cara al sol naciente. Seguía los desplazamientos progresivos de las salidas del sol en el horizonte, entre los dos límites extremos alcanzados por los solsticios de Verano e Invierno.

Las 12 Columnas además de ser las que sustentan la bóveda del templo simbolizan los 12 meses del año así como sus correspondientes constelaciones conocidas, también como símbolos zodiacales, su simbología es muy variada y rica, el que simbolice al Zodiaco nos remonta a las épocas en que el hombre aprendió a observar al cielo relacionando sus agrupaciones como figuras míticas, para así tener idea del transcurrir del tiempo, de esta forma sabia cuando seria épocas de siembra y cuando épocas de cosecha, en la navegación estas constelaciones orientaban a los navegantes en su travesía por los mares.

Miembros de la logia

DIGNATARIOS: Un Venerable. Un Primer Vigilante. Un Segundo Vigilante. Un Orador. Un Secretario. Un Tesorero. Un Primer experto
OFICIALES: Un segundo experto. Un Hospitalario. Maestro de Ceremonias. Guarda Templo interno.

Cada dignidad y oficial posee una insignia simbólica que representa su carga o función dentro del Taller.

La figura del Venerable Maestro es crucial en el funcionamiento de una Logia. El Venerable tiene derecho a convocar a la Logia fuera de las Tenidas obligadas por su Reglamento particular; dirige los trabajos y representa oficialmente a la Logia en todas las circunstancias; firma todas las actas y todos los documentos que emanen de la logia. El Venerable abre y cierra los trabajos, provoca las discusiones sobre puntos que pueden interesar al Taller en particular. El Venerable realiza las iniciaciones y confiere los aumentos de salario. Debe velar siempre por el cumplimiento de los Reglamentos Generales y de la Logia, así como, por la estricta observancia de los decretos y disposiciones emanadas del Soberano Consejo de Gobierno. Los vigilantes deben poseer también el grado de maestros, dirigen los trabajos de los aprendices y compañeros, cuya instrucción particular les es especialmente encomendada. El Primer vigilante que dirige la columna "J" del sur, el Segundo vigilante que dirige la columna "B" del Norte. El Orador se sienta a la izquierda del Venerable que preside los trabajos, sintetiza las discusiones que deben someterse a votación, debe realizar una memoria anual de los trabajos del taller. Es el encargado de pronunciar los discursos que las solemnidades requieren. El secretario, tiene su lugar a la derecha del Venerable. Se hace cargo de todos los papeles, documentos, expedientes, registros y libros de la Logia. Está obligado a redactar las actas de los trabajos realizados por cámaras y comisiones así como las actas de la Tenidas o Libro de Arquitectura donde tiene que tener especial cuidado en señalar todos los acuerdos tomados en las mismas, todos los documentos que ésta reciba, así como el producto del saco de Beneficencia. Su firma debe figurar junto con la del Venerable en los documentos que la Logia expida. Anualmente debe enviar al Soberano Consejo un Cuadro Lógico de los miembros activos del Taller así como señalar las altas y bajas ocurridas. El Tesorero se coloca a la derecha del Orador, se encarga de percibir las cotizaciones, derechos de iniciación, afiliación, regularización y aumento de salario, debe llevar un libro donde anote todas las entradas y salidas del numerario de la logia. Es responsable del pago regular de los derechos de la logia a la Gran Tesorería.

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Ricardo Hernández Soto

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