viernes, 23 de noviembre de 2012

EL RITUAL MASÓNICO

Por el R;.H:. FERNANDO PApPALARDO

Aug:. y Resp:. Logia Simbólica “PENSAMIENTO ACTIVO Nº 135”

Miembro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay



Los rituales masónicos deben ser estudiados en tres niveles:

Ø El primero, el texto con su significado corriente, que constituye lo que podríamos llamar el sentido exotérico del ritual.

Ø Segundo, a través del significado simbólico de los términos y objetos que figuran en el texto.

Ø Tercero, el nivel esotérico, para cuya comprensión es necesario estudiar las alusiones, las tradiciones místicas y esotéricas incorporadas en nuestros rituales.



En general el ritual masónico, cualquiera sea su tipo, aplicación o ámbito, tiene 3 partes:

Ø APERTURA

Ø TRATAMIENTO (orden del día, Instrucción etc.)

Ø CLAUSURA.



Evidentemente, como toda actividad, antes de la ejecución del ritual se tiene también un proceso preliminar y uno posterior. Las actividades preliminares son para garantizar la exactitud del Ceremonial en cuanto a disposición física exigida. Las actividades posteriores son para la guarda y protección de los Tall:.. Estas actividades están bajo la responsabilidad del M\ de Cer\ y de los EExp\; estos pueden nombrar a HH:., que los asistan.

El Ritual de Apertura, pese a ser sumamente sencillo en su forma, si lo comparamos con los rituales de las distintas ceremonias de recepción de grado, tiene un importante significado filosófico, no siempre cabalmente comprendido.

La primera pregunta que cabe hacerse entonces es, ¿Por qué se necesita un ritual de apertura?. La tenida -después de todo-, es una especie de sesión. En otras organizaciones, compañías, parlamentos, el presidente de la sesión procede a abrirla directamente, sin ningún ritual especial. El venerable de la Logia seguramente sería capaz de decir sin mayores rodeos, “Se abre la sesión” o “Se da inicio a la tenida”, da un golpe de mallete como un juez y proceder a dar la lectura de un acta o un acuerdo.

La explicación de esta “obligación” debe hacerse efectuando una comparación con una sesión corriente, por ejemplo, la Tenida es una reunión de trabajo, y el trabajo masónico es simbólico y filosófico. El ritual de apertura, marca la transición entre el mundo profano y el mundo sacramental, transición necesaria para poder realizar el trabajo masónico. La logia trabaja dentro de un Templo el cual es un lugar que ha sido consagrado en una ceremonia especial, es decir, se ha transformado en un lugar sagrado, por consecuencia nuestras logias trabajan entonces sobre un lugar sagrado, y en un tiempo o instante sagrado.

El ingreso a la logia debe realizarse en absoluto silencio. Es muy importante esto, por una parte se llama al silencio físico, la ausencia de ruido, para permitir que los hermanos se encuentren con las palabras que van a tener un sentido mágico a continuación del silencio. Hay que guardar silencio por respeto al venerable, por respeto a la Orden, por respeto a nosotros mismos, en el instante en que vamos a integrarnos a la gran cadena fraternal después de estar dispersos en el mundo profano durante varios días.

Pero, no solo es el silencio físico el que se exhorta, lo que se solicita es acallar el tumulto de pensamientos y pasiones que revolotean la mente de los hermanos, la algarabía de ideas naciendo en cada instante, sentimientos de todo tipo, impresiones pasadas y recuerdos que impactan caóticamente en nuestra mente y obstaculizan el enfoque de nuestra consciencia para ejecutar el trabajo masónico.

Con el silencio se solicita concentración, enfoque, y mantener los sentidos activos al proceso que se va a ejecutar, pues si no existiera la misma vibración, no se podrá apoderar del Templo la Luz del G:.A:.D:.U:. que solicitamos en nuestras aperturas, así mismo pedimos con la apertura de los trabajos, que descienda la luz del conocimiento universal para que por ese instante nuestras mentes sean invadidas de pensamientos positivos, de amor y de fraternidad. Entonces resumiendo, sin imponer orden en este caos, ningún trabajo efectivo es posible. El silencio mental es muy importante, así como lo es el silencio físico. Un lema muy utilizado en la masonería antigua era: “ORDO AB CHAO” –El Orden en vez del Caos-.



El primer deber de los masones reunidos en Logia es verificar que están a cubierto de la discreción de profanos, ¿Y que significa que la logia está cubierta o a cubierto?. Generalmente se supone que buscamos una simple confirmación de que las puertas del templo están cerradas. Aunque no es costumbre en nuestras logias, en realidad, significa que detrás de la puerta hay apostado un hermano cuya misión es cuidar el acceso al templo, impidiendo el ingreso de cualquier curioso o intruso. Este hermano lleva el título de Guarda Templo Externo o Retejador. ¿Y por qué retejador?. Pues conocemos pasajes de la leyenda, que según la cual, los Masones se reunían en recintos con techos de tejas. El retejador levantaba una TEJA para observar si se acercaban profanos, reponiendo luego la teja en su lugar retejando la logia por todos sus lados. Con el cumplimiento de su oficio, el Guardatemplo, al actualizar la idea que el símbolo manifiesta, ritual iza la efectiva "separación" que necesariamente ha de existir entre ese mundo profano y la realidad de lo sagrado que se vivencia en la Logia.

El Hermano retejador cubre el templo desde el exterior. Por eso, cuando se le pide a un hermano que salga del templo, se le pide “Cubrir el templo”. Pues bien si estamos a cubierto, significa que estamos protegidos, defendidos de cualquier persona que intente intervenir drásticamente en nuestro recinto una vez abierto los trabajos. Otra vez, es un simbolismo, que refleja lo que sucede cuando la logia está reunida o trabajando, nos defendemos mutuamente contra la incomprensión, el fanatismo y la ignorancia que imperan en el mundo profano.



El segundo deber del Masón es verificar si todos los presentes son hermanos masones. Esta verificación no se hace preguntándoles a los hermanos si lo son o no, porque?, nosotros ya los conocemos desde su iniciación o del grado que ostentan, simbólicamente, esta verificación se hace observando al hermano en su comportamiento. Cada hermano demuestra su calidad de masón por la señal que hace, es decir, por su comportamiento.

En este sentido, si el Guardatemplo se encarga de la seguridad "externa" de la Logia, el Primer y el Segundo Vigilantes asumen su seguridad "interna". Es por ello que el término 'vigilantes' (que incluye la idea de estar "despiertos") con que se les designa, concuerda perfectamente con las funciones respectivas de estos dos oficiales, los que, junto al Venerable Maestro, representan las "tres luces" de la Logia masónica. Ellos "vigilan" la regularidad iniciática de todos los hermanos que se sitúan en las "columnas" de Mediodía (el Sur) y Septentrión (el Norte), las cuales no son otras que los lados anchos del rectángulo de la Logia.

Continua el ritual y el V:.M:. hace la pregunta, “Sois Masón?”, respondiendo el Prim:. Vig:. “Mis hermanos me reconocen como tal!”. Entonces ¿cómo es que reconocemos al hermano de nuestra derecha o izquierda o de enfrente como masón?. No es por una insignia, o mandil, ni por el anillo que lleva, ni por las medallas en su pecho. Se reconoce al hermano como masón por signos, toques y palabras. Es decir, por su comportamiento (los signos), por la forma de tratar a los demás (los toques), y por su forma de hablar o dirigirse (la palabra).

Cuando el venerable pide ponerse al Orden. La posición al orden, está compuesta por tres elementos: La posición de las manos, de los Pies (juntos y en escuadra, nunca separados) y el saludo con que se termina o “Descarga” la posición.

Ø No se mantiene posición al orden estando sentado, caminando, o inclinado, excepto cuando se ingresa con la marcha según su grado.



¿Por que Al Orden, y no A La orden?, porque el ritual nos exige guardar el Orden, mantener compostura, es decir ordenar nuestros pensamientos, nuestros actos y nuestras palabras. No estamos a las órdenes de nadie, sino de nuestras propias consciencias.

Al inicio de los trabajos, nos ponemos todos de pie y al orden, todos desde el Gran Maestro -si este se encuentra presente- hasta el más joven hermano aprendiz. Todos debemos recordar que desde ese momento debemos actuar siguiendo los dictados de la razón y no de las pasiones.

El venerable conduce un dialogo con sus oficiales principales y las luces de la Logia para ir verificando que las condiciones preliminares para que los trabajos de la Logia sean regulares se hayan cumplido. Tienen que haber por lo menos siete Hermanos presentes, todos deben llevar el mandil correspondiente según su cargo en logia. Existe una razón por la que deben ser mínimo 7 hermanos. El numero 7 tiene un significado esotérico. En seis días creo dios el mundo y en el séptimo descanso. Por eso hay 7 días en la semana, así como hay 7 planetas (en la astronomía antigua), siete pecados capitales, etc. Recordaremos que siete es la suma de 3 y 4. Tres el símbolo del espíritu y cuatro es el símbolo de la materia, El siete por lo tanto representa la totalidad del universo. Entonces para que nuestra logia sea Justa, Perfecta y Regular debe cumplirse con lo siguiente: justa porque está presente sobre el ARA el Volumen de la Ley Sagrada (Biblia), es PERFECTA porque hay presentes 7 Hermanos y es Regular porque nuestra Logia esta bajo la jurisdicción de una Gran Logia y lo demuestra su carta constitutiva en exhibición.

El venerable maestro se sienta en el oriente para iluminar con su sabiduría los trabajos de la Logia. Esta idea se expresa de forma material encendiendo las tres velas en el oriente, que representan las 3 luces del taller.



No trabaja el masón para su propia gloria, ni la de su Logia, sino por un ideal simbolizado por la figura del G:.A:.D:.U:. esta lección de humildad la recibimos en el momento mismo de abrir los trabajos, para tenerla fresca en la memoria durante el transcurso de la tenida. Al abrir el volumen de la ley sagrada se forma una bóveda encima del altar. La bóveda formada, constituye un foco de fuerza y de magnetismo.

La tenida como se dijo antes, se realiza durante un tiempo sagrado, las horas simbólicas del trabajo masónico son de Mediodía a Medianoche, porque?. Si bien estas horas admiten diversas interpretaciones, Mediodía es el momento en que el sol se encuentra sobre su meridiano. Su luz cae directamente sobre nosotros, en posición vertical, sin producir sombra. Es la luz más plena, a esa hora trabajamos nosotros los hijos de la luz.

El medio día divide el día, así como la medianoche corta o divide la noche. También, una interpretación del tiempo simbólico es que el masón trabaja tanto de día como de noche, es decir se es masón durante las 24 horas del día.

Terminamos nuestros trabajos a medianoche cuando va a comenzar un nuevo día. El tiempo sagrado toca su fin, la hora vuelve a cero. Nosotros retornamos al mundo profano con el primer segundo del nuevo día, comenzando nuevamente nuestra vida profana, renovados. Esta es una alusión al proceso de la muerte y resurrección expresado en la iniciación. Como vamos a regresar al mundo profano, al cerrar los trabajos, desaparece la bóveda misteriosa.

En todos los estudios del simbolismo, cada hermano es libre de buscar su propia interpretación y llegar a sus propias conclusiones, las mismas que puedan estar o no de acuerdo con la de los demás Hermanos, pero que tampoco deberían afectarlos en imposición.

Que muchos miembros de la Masonería ignoren el verdadero contenido iniciático y esotérico de la Orden a la que pertenecen, en nada altera la validez del ritual masónico, El aspecto que debe ser apreciado es que hay más, mucho más, en el ritual masónico, de lo que aparece en la superficie, no hay por lo tanto ninguna razón para sentirse decepcionado.

No puedo terminar, sin antes destacar la importancia de que el ritual sea practicado lo más perfectamente posible, siguiendo con la máxima escrupulosidad lo en él prescrito, y sin alterar, suprimir o modificar sin razón alguna ninguno de los elementos que lo constituyen, ya que en el respeto a los mismos reside precisamente la eficacia del propio rito. Naturalmente esto no quiere decir que los gestos rituales se repitan de una manera "mecánica", sino que al tiempo que se realizan se han de comprender las ideas que encierran.