martes, 7 de mayo de 2013

EL MASÓN APRENDIZ ENTREVISTA A JAVIER OTAOLA


Con motivo de la salida inminente del libro SER APRENDIZ, editado por ATANOR, entrevistamos a su autor el Hermano Javier Otaola.
Para ser –supuestamente una sociedad secreta- se publican muchos libros sobre masonería ¿no le parece?

Es que a pesar de la resistencia de los tópicos y prejuicios la verdad termina abriéndose paso y los hechos son tozudos, la masonería no es ni secreta ni discreta, es simplemente privada, y como asociación está sometida a la misma publicidad y registros administrativos que todas las Asociaciones en nuestro país, y es más conocida y estudiada que la mayoría de ellas. La masonería es una Sociedad filosófica y una tradición iniciática, que en 2017 cumplirá 300 años desde su formal creación en Londres en 1717 y sobre ella se han publicado en estos tres siglos millones de libros.
Si buscas en Google Masonería te aparecen 3.430.000 de resultados, si pones Freemasonry 7.290.000 de resultados, en cambio si pones Asociación Católica de Propagandistas aparecen 103.000 resultados y si pones Escultismo aparecen 311.000 entradas.
La masonería y sus diferentes Asociaciones tienen miles de foros, blogs, páginas face, twitter, decenas de entradas en wiki… no se puede decir desde luego que sea una sociedad secreta en absoluto o que sus Asociaciones sean secretas, sino que se presentan en sociedad de todas las maneras a su alcance; las redes sociales son una nueva herramienta de esclarecimiento si tenemos criterio para neutralizar el “ruido informativo” que inevitablemente se produce.
Qué aporta un nuevo libro sobre masonería en español, en este caso su libro SER APRENDIZ editado por ATANOR?
Es importante hacer una aclaración previa. Cuando hablamos de masonería estamos en realidad hablado simultáneamente de dos cosas diferentes que conviene distinguir, de un lado, y la más importante, la masonería es un método colegiado de reflexión existencial que ofrece a sus miembros una vía de acceso a una filosofía visual abierta e intuitiva que permite un pensamiento filosófico a personas que no son filósofos de profesión, un método de esclarecimiento y de autoconciencia. De otro lado la palabra “masonería” hace referencia a las diferentes Asociaciones masónicas, a su sociabilidad, su argumentario histórico, sus miserias y logros, sus avatares y coyunturas. Este segundo aspecto, a mi juicio, solo tiene interés en la medida que sirve para salvaguardar y transmitir la masonería como método.
Dicho esto tiene sentido hablar de mi libro SER APRENDIZ, que lleva como subtitulo APRENDER A SER y que quiere aproximarse a la propuesta que nos hace el método masónico, tal y como se practica en el seno de la asociación masónica Gran Logia Simbólica Española; esa propuesta nos invita a asumir con seriedad la tarea de aprender a ser, de esclarecer por mi autónoma reflexión quién soy, y cómo puedo llegar a convertirme en la mejor versión de mí mismo, quizá grandiosa, quizá humilde, pero la mía.
Dice el gran escritor checo Milan Kundera que el destino del ser humano es llegar siempre inexperto y novato a los diferentes momentos de la vida, y es cierto, nacemos sin previa conciencia de lo que significa nacer, pasamos de la infancia a la juventud sin conciencia clara de lo que nos espera en ese momento de nuestra vida, descubrimos con asombro los placeres y riesgos de la sexualidad, nos enamoramos y casamos sin conocer a ciencia cierta lo que nos deparará el amor y la vida conyugal, sus glorias y sus decepciones, asumimos el gozo y el riesgo de la paternidad/maternidad, emprendemos trabajos, proyectos, que tienen siempre algo de aventura y así llegamos a la vejez y a la muerte que, claro, siempre es novedad porque sólo morimos una vez, aunque hayamos visto morir a otros.
La vida nos pilla siempre novatos y no podemos evitar preguntarnos “¿Quién soy… y qué será de mí?”; hombres y mujeres, nos vemos conminados a reflexionar, a hacernos algunas preguntas radicales que podemos llamar justamente filosóficas. Mi libro quiere explicar de una manera clara, práctica y directa cómo el método masónico, tal y como se practica en la Gran Logia Simbólica Española pretende ayudarnos en esa tarea.

Se ha referido en varias ocasiones al método masónico con la expresión “tal y como lo practica la Gran Logia Simbólica Española”, ¿significa eso que hay diferentes maneras de practicarlo? ¿Cuáles serían esas diferencias?
En efecto, esta cuestión es importante. La masonería como sociabilidad filosófica y como tradición iniciática no es una realidad uniforme y tiene en su seno importantes diferencias, según los países y según las opciones filosóficas, metodológicas y organizativas, aunque hay que reconocer que todas las asociaciones masónicas tienen un fundamento común y aspectos transversales compartidos.

Sin embargo las diferencias son muy relevantes y en algunos aspectos antagónicas y es un deber de honestidad intelectual mostrarlas con claridad; así de una manera general se pueden señalar algunas diferencias que inevitablemente definen estilos de masonería muy diferentes: hay asociaciones masónicas que están reservadas sólo a varones, otras sólo a mujeres y otras en cambio son mixtas; hay asociaciones masónicas que exigen como pre requisito para poder participar en sus trabajos filosóficos asumir la creencia en un Dios revelado y en la inmortalidad del alma, y limitan los trabajos de las logias a cuestiones simbólicas y rituales, y su sociabilidad a tareas filantrópicas; otras en cambio pretenden incorporar a creyentes e in creyentes para un trabajo estrictamente existencial y filosófico y sólo en última instancia meta-religioso y meta-político; otras Asociaciones priorizan el trabajo masónico más en clave de compromiso patriótico, ciudadano, vinculado al combate por la laicidad y la lucha por la Escuela Pública, otras se inclinan por el estudio de tradiciones gnósticas, teosóficas y espiritualistas…, como se puede ver son líneas de trabajo muy diferentes aunque todas pueden ser llamadas masonería. Evidentemente las asociaciones masónicas no definen un movimiento ideológico estructurado, porque la masonería no es un “ismo” articulado doctrinariamente, sino más bien una sociabilidad vinculada al pensamiento y por ello plural y contradictoria.

Mi libro advierte de manera general estas diferencias, pero no las discute, ni desarrolla y se centra en aclarar los presupuestos conceptuales y las características prácticas del método masónico como filosofía existencial con la reserva de que siendo respetuoso con mi experiencia tengo que informar de que lo que digo sólo es predicable en relación con el estilo de masonería que practica la Gran Logia Simbólica Española; eso no quiere decir que no tenga aplicación a otras Asociaciones masónicas, pero no lo puedo asegurar porque no tengo el mismo conocimiento práctico de cómo se trabaja en cada una de ellas.

¿A quién puede interesar su libro SER APRENDIZ?

El libro va dirigido en primer lugar a aquellas personas –hombres y mujeres- que tienen una cierta curiosidad natural por la masonería y una simpatía intuitiva por sus símbolos de construcción y medida y por su historia de emancipación y humanitarismo. Mi libro les permitirá entrar en el plexo esencial de lo que la masonería es como tradición intelectual: un método de reflexión sobre el ser del ser humano, al alcance de cualquier persona, a partir de una metodología que se sirve de ritos y símbolos inspirados en la construcción, porque en última instancia el ser humano es un constructor de sentido.

En segundo lugar, el libro puede interesar a cualquier persona interesada por los temas filosóficos, ya que si se aproxima a mi libro podrá entender –sin necesidad de ser masón- cómo la masonería afronta esas cuestiones que todos y todas, masones o no masones, tenemos que afrontar en algún momento de nuestra vida, la condición radical del ser humano es precisamente ser Aprendiz. Sus presupuestos valen para todos. No es casualidad que este Blog se llame precisamente El Masón Aprendiz, que haya escogido el papel de Aprendiz como definitorio de lo que es siempre un masón.

¿Desea hacer alguna invitación final en relación con SER APRENDIZ?

Me gustaría hacer por un lado una invitación y por otro una advertencia. La invitación tiene que ver con el título de mi libro, SER APRENDIZ, en efecto lo que nos define como seres humanos es nuestra condición de eternos aprendices, y esa condición presupone un valor intelectual y moral que no es otro que la APERTURA al mundo que nos rodea, al Otro, a nosotros mismos, un “afán de extra territorialidad frente a todo concentracionismo dogmático y a toda identidad fundamentalistas” –como diría el filósofo Andrés Ortiz-Osés- sólo a partir de esa apertura podemos realmente aprender, autotrascendernos e ir más allá de lo obvio y de lo dado. Contra la cerrazón, apertura.

Y mi advertencia final, es un ejercicio de humildad: he pretendido explicar según mi experiencia cuales son las posibilidades del método masónico y cómo este puede efectivamente ayudarnos a encontrarnos a nosotros mismos y además encontrarnos en nuestra mejor versión, pero ese feliz resultado no está garantizado, la logia como empresa de aprendizaje está, como todo lo humano, expuesta al fracaso, a la falsificación, el conflicto y la confusión. La iniciación masónica si es lograda tiene un resultado estimulante y esclarecedor, pero lo mismo que el amor, la amistad, la investigación o la construcción, puede fracasar y entonces no nos ilumina sino que nos oscurece, o en el mejor de los casos nos aburre. Nunca el éxito está garantizado para el ser humano. Es importante prevenirnos contra el pensamiento mágico y las expectativas desproporcionadas y por lo tanto, frente a la frustración que siempre acecha, y como proclama el hermano Kipling en su hermoso poema SI, no dejarnos bloquear nunca por los fracasos sino saber aprender de ellos.

No perder jamás –y a pesar de todo- la ilusión de la construcción y la alegría de la fraternidad que son señas de identidad del aprendiz masón.

Felicitaciones a Atanor por este nuevo libro sobre masonería y gracias a usted por su trabajo y su afán de claridad.

Gracias al Masón Aprendiz, por invitarnos a todos a permanecer siempre aprendices.