sábado, 30 de agosto de 2014

Formación del Sistema Solar
Orazio Valenti
http://www.valentinadeandrade.com/html/imagenes/mecanica/image09.jpg


Los períodos que llamamos Arcaicos, no pueden ser considerados con nuestros métodos científicos en cuanto:
1) Hace miles de millones de años las dinámicas astronómicas eran bastante diferentes.
2) Las perturbaciones de nuestro Sistema Solar debidas:
- al reajuste del segundo Sol central;
- a las dos variaciones apocalípticas de los ejes polares;
- al reajuste planetario después de la explosión del Planeta Mallona:
falsean nuestras búsquedas con anomalías incalculables de tiempo, de efectos astrofísicos y bioquímicos.

La explosión de una supernova (u Huevo Cósmico), en una nube de gas, es producida por un cometa (o Zooide Cósmico), con la formación del primer sistema Solar, cuyo Astro era Júpiter. Poco después, una segunda nube de Gas cósmico compenetra el sistema y un nuevo cometa produce la explosión, con la formación de un sistema binario. Sucesivamente el primer Sol se redimensiona y cede el puesto central al Sol actual con un extraordinario trastorno planetario, durante el cual se forma la Luna principal terrestre. El Sol Júpiter se vuelve “Agujero Negro”.
Sobre nuestra Luna, inicia y se cumple más velozmente la evolución cosmo-físico-biológica humana, que dura dos mil cien millones de años.
En su lugar la evolución planetaria se realizará en siete mil millones de años.

“Según Sus infalibles conocimientos, los agujeros negros sólo son un normal tránsito de las glándulas segregadoras de vida (SOLES). No son, de hecho, casos negativos, sino un proceso regenerativo, una aparente muerte temporal que preludia el renacimiento de una nueva molécula cósmica, - De polvo a roca y de roca a polvo -. Así, siempre, para el devenir continuo del Ser Macrocósmico”.


Ciclos Cósmicos Planetarios Terrestres


En los primeros 2.100 Millones de años se cumple la evolución del cuerpo celeste Luna y de su humanidad. Sucesivamente a este período se ha vuelto madura la corteza terrestre para la evolución de sus Razas Madre que duran:

Ciclo
años
Raza Madre
Notación
1 er
700 Millones
Mineral


700 Millones
Vegetal

3er
700 Millones
Animal
En este período se inicia la formación del humanoide terrestre

700 Millones
Humana de 3ª y 4ª dimensión
A los 600 millones de años inicia la evolución hacia la 4ª dimensión que alcanzará su maduración concluidos los 700 millones

700 Millones
Mental Inf. de 5ª dimensión
Operatividad astral de Genio Solar hasta maduración y paso al 6° ciclo

700 Millones
Mental Sup. de 6ª dimensión
Operatividad de Genio Universal hasta maduración y paso 7° ciclo

700 Millones
Divina
Operatividad de Genio Cósmico y reunión en DIOS

Tampoco estas consideraciones temporales pueden ser vistas con nuestra lógica espacio – temporal, porque:
1) Nuestra vida terrestre media es de 70 años, mientras que la vida de un Ser de cuarta dimensión es de centenares o miles de años.
2) La vida en el estado de energía pura de los Seres de Luz desde 5ª dimensión, no está ligada al tiempo, sino a otros ciclos de naturaleza incomprensible para nosotros.
Cada Ciclo de R.M. terrestre se subdivide en siete ciclos de 100 millones de años de Subrazas o Convulsiones anímicas Planetarias.
Cada Subraza se compone de 7 Ciclos de aproximadamente 14.285.000 años, que son Generaciones Madre Terrestres.
Cada Generación Madre se compone de cuarenta y nueve Ciclos de aproximadamente 291.530 años, que son Subgeneraciones Terrestres.
Cada Subgeneración se compone de doce ciclos de aproximadamente 24.000 años, llamados Rondas o años cósmicos terrestres con 12 meses de 2.000 años.
Cada Ronda Terrestre se compone de dos Generaciones Humanas de 12.000 años.
Esto coincide con los ciclos astrológicos, por nosotros mejor conocidos por lo que estamos pasando de la era de Piscis a la de Acuario. Estamos completando la Séptima y última Generación humana de 12.000 años de la Sexta Convulsión planetaria y entrando en la séptima Convulsión de la 4ª Raza Madre terrestre.
Es decir, han pasado 12.000 años desde el fin de la generación Atlantidea y debería comenzar la Nueva Generación en un contexto de extraordinaria transformación cósmica.

“El Mundo se encamina hacía el Séptimo Crecimiento Cósmico y también es necesario que los hombres crezcan en estatura espiritual y en sabiduría. Todo, hijo mío, madura y evoluciona hacia mejor destino, hacia la suprema conciencia. Es cierto que el camino de la subida es doloroso, pero también es verdad que la subida es sufrimiento; esto no es imputable al Creador sino al mal uso del conocimiento humano, al vicio de la desobediencia a las leyes que gobiernan el normal Devenir de lo Creado. Cuando el hombre prefiere escoger el odio, le falta el Amor y el sufrimiento se vuelve inevitable hasta que no haya concebido el complementario positivo. Y así es para todas las experiencias que desea cumplir. A los hombres les ha sido dada la Ley del Real conocimiento. La Luz Crística ha traído al mundo la Verdad para un ascenso feliz y privado de dolores. ¿De quién es la culpa, hijo mío, de quién?.
La divina Sabiduría nunca ha escatimado el Bien y nunca ha privado al hombre de Su gran e ilimitado Amor. Si el hombre, Hijo mío, prefiere el mal al bien, entonces es inevitable que la Justicia se anteponga al Amor, para que sea reprendido y despertado dolorosamente al bien” (Poimandres).


Momentos históricos hasta nuestros días


“Una expedición de ASTRALES, de Señores de la Luz, desembarca sobre la Tierra con una misión bien precisa. Son Seres portadores de capacidades científicas y técnicas impensables. Intérpretes y ejecutores de la Inteligencia Omnicreante (Espíritu Santo), instruyen y determinan el continuo devenir del Macro-Ser y de sus equilibrios cosmofísicos y cosmodinámicos. Poseedores de características multi-dimensionales y personificadores de la máxima Inteligencia Cósmica, presenciaron el nacimiento de una macromolécula: el Sistema solar”.

Un Zooide Cósmico había fecundado un Ovulo Cósmico. Cada macromolécula tiene su genética específica transmitida por el Zooide. La macromolécula a la que pertenece la célula macrocósmica Tierra, en origen ha nacido de un mellizage de Zooides.

“Estos Señores que podemos llamar ELOHIM, desarrollan la función de coordinar e instruir el conjunto ejecutivo en las macrocélulas activas, determinando también el complejo y diverso grupo enzimático, destinado a elaborar la energía vital de la macromolécula, secundando la específica genética injertada por el Zooide. Entre este grupo enzimático está el hombre, un componente con prerrogativas particulares, dotado de un equipo físico, psíquico y espiritual especial con relación a todo el numerosísimo grupo enzimático contenido en la macrocélula. La Imagen y Semejanza deberían haber, plenamente, ratificado el derecho de ejercitar la Ley, de ser un mediador responsable entre la Inteligencia Omnicreante y las cosas creadas, entre la materia y el espíritu. El Hombre habría debido ser el tutor de cuanto le había sido confiado por los ARQUETIPOS, Señores de la Creación. El hombre ha transgredido, tantas veces, violentando el pacto, la Ley y la voluntad del Creado. Ha separado cuanto no debía separar y ha descompuesto cuanto debía seguir armónico, funcional e indemne de factores degenerativos. ¿El hombre está fallando en su misión?. ¿Podría ser recuperable aún si el Supremo Monarca de la Luz se ha arrepentido de haberlo creado?. (Génesis 6:6). ¿Ha puesto en guardia a Sus Querubines en espera de decidir que hacer”?.

Aquello que más nos concedieron saber es que el inicio de la historia conocida parte de aproximadamente hace dos mil millones de años cuando, madurado el ciclo mineral, se había formado el ambiente interno del Planeta, donde nace una vida humana evolucionada. Hace sólo 700 millones de años cuando comienza la formación del humanoide de superficie. Sin considerar la serie de visitantes espaciales que se han sucedido en tiempos breves, los primeros habitantes, no provenientes del exterior, sino nacidos in situ, son la población de los Grises de 4ª dimensión que edificaron la Civilización de El Dorado en un Continente en el interior del Planeta.
El programa del ciclo vital entre la superficie interna y externa del Planeta, es diferente. Las dos Divinidades Universales, sobre el plano de la proyección creativa (Femenina o Supernova y Masculina o Zooide Cósmico) generan el Sistema Solar con un Sol Central o Mundo astral y más Planetas que engloban la vida astral en el interior. La vida naciente de la materia está en el exterior, instruida por el movimiento incesante de los Elementos primordiales y de los Influjos astrofísicos.
El interior terrestre corresponde a los Órganos centrales de la funcionalidad planetaria. Sus Enzimas de naturaleza superior, pertenecen a la 4ª dimensión, en calidad de ejecutores y coordinadores de la Voluntad del Padre.