martes, 25 de noviembre de 2014

EL SIMBOLISMO DE LA CALAVERA EN LA MASONERÍA
...“Tomaron, pues, a Jesús y, cargándole la cruz, salió hacia el lugar llamado Cráneo, en hebreo Gólgota, donde lo crucificaron”...
Juan: 19, 17-18

Heredera de la Ciencia Sagrada de los Constructores Antiguos, quienes desarrollaron su Arte en forma independiente como consecuencia de la División de las Castas, ocurrida en una época difícilmente determinable de la remota antigüedad, una época, sin embargo, posterior a la llamada “Edad de Oro” del presente Manvantara1, la Masonería es una Organización Iniciática Tradicional Regular de Misterios Menores.
El desconocimiento supino de esta verdad ha condenado a la inmensa mayoría de los masones actuales a la total incomprensión de la HEREDAD que han recibido. Ante la casi total ausencia de verdadera instrucción TRADICIONAL, han florecido las imposturas caracterizadas por la DESACRALIZACIÓN y PROFANACIÓN de los Símbolos Sagrados, banalizados hasta la caricatura y convertidos en tristes excusas de “moralización” y “sentimentalismo” característico de las mentes PROFANAS que se han adueñado de ello como consecuencia de la infiltración en nuestros Augustos Misterios de individualidades.
INCIÁTICAMENTE DESCUALIFICADAS.
Esta situación, por enojosa que resulte, no puede impedirnos rescatar la siempre viva llama de LA VERDAD que late secretamente en nuestros Símbolos y que pugna por transmitir su mensaje Trascendente a aquellos que -todavía- “tienen ojos para ver y oídos para oír” pese a la ominosa oscuridad que les rodea constantemente, y que ha penetrado incluso en nuestros sagrados Templos bajo la forma de “filantropía”, “filosofía”, “moral” y otras tantas cosas no menos PROFANAS. Para esos pocos que SABEN que detrás de toda esa trama de imposturas e incomprensión, la Masonería esconde celosamente el verdadero SECRETO INICIÁTICO, que siempre estará a salvo de la “indiscreción de los profanos…”-incluso si estos han logrado infiltrarse subrepticiamente en la mera especulación exterior y administrativa-, creyendo ser Masones sin lograrlo JAMÁS no importa cuántos grados y dignidades usurpen; para esos pocos BUSCADORES DE LUZ, dedicamos esta pequeña obra, cuya comprensión escapará completamente -lo sabemos bien- a todos aquellos que se empeñan en diseminar el error y la mentira y que están tan muertos espiritualmente como aquello que representa el símbolo que aquí comentaremos…
“Et lux in tenebris lucet et tenebrae eam non conprehenderunt…”
LA CALAVERA
Su sola imagen provoca un sentimiento de rechazo y miedo, quizás hasta una especie de mórbida fascinación a los ojos profanos. ¿Acaso hay un símbolo que represente más adecuadamente y a primera vista a la Muerte que la figura de un cráneo, cuyas vacías cuencas parecieran en algún momento mirar a quien se encuentre ante su inmóvil presencia?, es una imagen que pareciera decirnos: “Ahora eres lo que fui, pero algún día serás lo que soy”, haciendo de esa frase una sentencia inapelable. Es un hecho harto conocido que el cráneo ha sido siempre un poderoso recordatorio visual de un acontecimiento inevitable como la muerte. Su uso generalizado ha pasado por santos y anacoretas cristianos, -como instrumento de Memento Mori-, hasta las tradiciones orientales como la Hindú y la Tibetana. La omnipresente calavera parece destinada a jugar el papel de psicopompo2 virtual para aquel que medita adecuadamente en su significado…
En la técnica Ritual de carácter Teúrgico y mágico, el cráneo humano constituye un elemento fundamental. Al respecto nos explica el reverendo padre Jean De La Croix: “…universalmente, el cráneo es el símbolo del mundo de los muertos, y el emblema gráfico de la propia muerte. Es el Centro de Llamada Terrestre”3. Quiere decir entonces que dicha figura representa aquello que ata a lo material, lo finito, lo determinado, lo formal, lo no perdurable; en una palabra, nos encierra en el campo relacionado con energías de carácter psíquico y por lo tanto de naturaleza inferior. Éstas constituyen un verdadero obstáculo que el Iniciado debe franquear para obtener la Realización Espiritual.
Debido a los elementos de naturaleza sutil que subsisten en los restos fúnebres, por ejemplo, aquello que es llamado en la Tradición Hebrea Ob (עב ) o Hálito de la osamenta, es posible lograr diversos efectos dentro del mundo corporal. Esta es también la razón de las momificaciones y otros ritos funerarios, que buscan más (al contrario de lo que se piensa comúnmente) la tranquilidad de los vivos que la de los muertos…4
En relación con tales “efectos”, nos dice De la Croix: «(…) el cráneo es un verdadero conmutador psíquico que permite al Iniciado “despertar” una de las ramas de la inmensa comunidad de “cáscaras astrales” del Mundo Sutil y hacer penetrar su Volición o Voluntad consciente dentro de lo que nos permitimos llamar “El Egrégor de la sombra”»5.
También nos expone el “padre De La Croix” que el Ara de los templos, o la Antimensión del Rito Bizantino6, DEBEN CONTENER RELIQUIAS CORPORALES procedentes de santos, bajo pena de eliminar la eficacia de la Liturgia. Es pues necesaria la presencia de la “cápsula”7, la cual actuará entonces como “condensador” psíquico aportando a la construcción (al Templo) una estructura semejante a la de un ser completo, constante de Soma (el edificio, la estructura), Psique (la cápsula) y Pneuma (la Influencia Espiritual comunicada por el Rito). Añade De La Croix, tomando como ejemplo el Ritual de Exorcismo Cristiano, que «en la operación ritual debe concretizarse al Espíritu del Mal con el fin de actuar mejor sobre él». Pareciera, pues, que cuanto más caído espiritual y moralmente esté el individuo dueño del cráneo, más vinculado estará éste al mencionado “Egrégor de la Sombra” permitiendo que la Voluntad del Iniciado penetre en la Ciudad Tenebrosa o la Babilonia Infernal para realizar el trabajo de Purificación desde su misma raíz. Esta afirmación puede ser incluso peligrosa y deberemos volver sobre ella muy cuidadosamente en el transcurso de nuestra exposición. Sin embargo, cualquiera que esté familiarizado con el lenguaje alquímico, descubrirá de inmediato la evidente analogía entre esta postura aparentemente “teológica” y la simbología propia de la primera etapa de purificación mediante el descenso ad inferus propio del Nigredo u “Obra en Negro” presente en el simbolismo masónico de la “Cámara de Reflexión” y resaltado por el V.I.T.R.I.O.L.
REPRESENTACIÓN DEL NIGREDO O MELANOSIS
Una explicación que también nos ofrece De La Croix, si bien se podría considerar de carácter absolutamente teológico, puede resultar pertinente si nos referimos al tema de la Muerte como algo que debe ser superado por el Iniciado. En ella nos dice: “Desde la Eternidad y debido a su omnisciencia, Dios conoce todas las posibilidades, Aquello que conserva, admite o desea, constituye el Bien. Pero aquello que reprueba o lamenta, constituye el Mal. La muerte es uno de los principios rechazados por Dios”. Así las Sagradas Escrituras mencionan ese triunfo simbólico sobre la muerte:
“Destruirá la muerte para siempre [...]” (Isaías: 25,8)
“Porque Dios no ha hecho la muerte” (Libro de la Sabiduría:1,16)
“Israel ha pecado adorando a Baal. Se ha entregado a la muerte. Pero un día la liberaré de su poder. Ese día, oh infiernos, seré vuestra ruina [...]” (Oseas: 13, 1 y 4).
El cráneo, emblema del óbito, también lo es de la muerte como principio cosmológico (TRANSMUTACIÓN) y (con las adecuadas transposiciones) Metafísico (TRANSFORMACIÓN), a la que “Satán” (la negación del Ser) quiso servir de hipóstasis o de vehículo. Los Maestros Hermetistas lo llamaban “Caput Mortum” o “Tierra maldita” y, como tal, representaba la materialización misma del principio del Mal por excelencia.
LA MUERTE INICIÁTICA
En el texto sagrado de nuestra tradición Occidental leemos este revelador pasaje de San Pablo: 1 CORINTIOS, XV, 22:
“Y así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos tendrán vida”. (…) “Así dice la Escritura: “El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente”; pero el último Adán se convirtió en espíritu que da vida. Sin embargo, lo espiritual no es primero, sino lo material; después lo espiritual. El primer hombre, hecho de tierra, era de la tierra; el segundo hombre es del cielo. Los cuerpos de la tierra son como aquel hombre hecho de tierra; y los del cielo son como aquel que es del cielo. Quiero decirles, hermanos, que lo puramente material no puede tener parte en el Reino de Dios y que lo corruptible no puede tener parte en lo incorruptible. Pero quiero que conozcan el designio secreto de Dios: no todos moriremos, pero todos seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene el último toque de trompeta. Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados para no volver a morir. Y nosotros seremos transformados. Pues nuestra naturaleza corruptible se revestirá de lo incorruptible, y nuestro cuerpo mortal se revestirá de inmortalidad (…)”8
Declara expresamente el “apóstol de los gentiles” en el texto precitado, que conoce y desea comunicar el “designio SECRETO de Dios”, y éste consiste en la posibilidad de vencer a la muerte mediante la transformación que permite al ser salir de la “caverna” cósmica y remontar el camino de retorno hacia los orígenes, una vez que escapa de la prisión del cuerpo material, siempre y cuando conozca la manera de sortear el laberinto que supone para cualquier profano el tránsito por las indefinidas modalidades sutiles.9 Estas modalidades no son otra cosa que prolongaciones del ESTADO INDIVIDUAL HUMANO; en otras palabras, el individuo que MUERE, no logra por ello la Liberación Final, apenas se ha TRANSMUTADO, esto es, apenas ha cambiado de modalidad DENTRO DEL MISMO ESTADO INDIVIDUAL.
Es pues forzoso concluir que existen DOS muertes. La primera consiste en una TRANSMUTACIÓN de los elementos propios de la individualidad humana, una regeneración psíquica que “reorganiza” los elementos sutiles de la individualidad una vez que estos han sido purificados (mediante las PRUEBAS), a fin de hacerlos aptos para recibir la Influencia Espiritual que va a ser comunicada. Esta es la INICIACIÓN VIRTUAL en el sentido más estricto. Es la primera muerte, el SEGUNDO NACIMIENTO, pues muerte y nacimiento son forzosamente dos etapas complementarias de un mismo proceso.
Es evidente que dicha “muerte” va más allá de la muerte entendida en sentido vulgar, pues como bien se ha señalado, el individuo que muere no por ello se convierte en iniciado. Esta muerte INICIÁTICA, por el contrario, le otorga al iniciado la llave de la Puerta que conduce a la Inmortalidad…pero, ante todo, debe pasar por dicha puerta… Es de esta forma como se presenta en una etapa más avanzada del recorrido de la Iniciación, el simbolismo de la SEGUNDA MUERTE y del TERCER NACIMIENTO, el cual debe ser entendido más bien como una RESURRECCIÓN, pues el individuo debe re-encontrar, una vez superado el pasaje más allá de la forma, todas aquellas posibilidades que comportaba en el estado individual pero TRANSFORMADAS en modo Principial una vez que para él, la piel se ha desprendido de los huesos… Es la MUERTE PSÍQUICA, la salida definitiva de la “caverna cósmica” a través de la “puerta estrecha”, la salida del mundo individual y, por consiguiente, la verdadera “entrada” al mundo Espiritual.
Es a este CONOCIMIENTO INICIÁTICO que se refieren EN SU SENTIDO ESOTÉRICO las palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá y todo el que todavía está vivo y cree en mí, no morirá jamás”… No hay otra interpretación posible para esta Verdad re-velada, es una afirmación dirigida a “los que tienen oídos para oir”…
Concluimos pues, que existen diferencias en los estados póstumos del Ser. No “muere” igual un Iniciado que un profano, e incluso, entre los propios Iniciados, si se trata simplemente de la Iniciación virtual o de la Iniciación efectiva, subsisten todavía profundas diferencias. Se trata pues de cosas que dependen del grado de conocimiento efectivo que el ser haya alcanzado como consecuencia de su Iniciación. Es por ello que observamos cómo se habla, un poco por todas partes, en las distintas formas tradicionales, de ciertas “mansiones” o “círculos” en los que se encuentran divididos tanto el cielo como el infierno. Este es un hecho innegable, pues es común a TODAS las Tradiciones. Tenemos de él un muy claro ejemplo en nuestra Tradición Hermética occidental gracias a la Divina Comedia de Dante, ¡tan leída y tan incomprendida!
Notas……… 1 Con este término se designa en la Tradición Hindú a una Edad de una Humanidad, gobernada por un Manu o legislador Primordial el cual ha recibido diversos nombres en otras formas tradicionales: Minos en Grecia, Menes (entre los egipcios), Numa (para los romanos), son algunos ejemplos de la Universalidad de este conocimiento. Un Manvantara es un ciclo cósmico mayor con duración de 64.800 años, dividido a su vez en 4 ciclos menores llamados Yugas, al final del último de los cuales -Kali Yuga- nos encontramos en la actualidad.
2 Pese a que abundaremos en ello a lo largo del resto de nuestra exposición, es necesario aclarar desde ya, que se entiende por “Psicopompo”, (del griego ψυχοπομπός) a la entidad simbólica encargada de transportar o acompañar las almas de los muertos a lo largo de su viaje por el “inframundo”, es decir, a través del pasaje por las modalidades inferiores del campo de la manifestación sutil o “mundo intermediario”.
3 Jean de la Croix -Se trata obviamente de un pseudónimo)-. “MANUAL DEL EXORCISTA”. Editorial Obelisco.
4 Ver: René Guenón, “EL REINO DE LA CANTIDAD Y LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS”, Cap. XXVII, y “EL ERROR ESPIRITISTA”, Cap. VII
5 Op. Cit. Esta última expresión que hemos resaltado en el texto, es una de las tantas maneras de referirse a la porción de la individualidad que más se ve afectada por la “animalización” o “inversión” característica de la manifestación individual humana, si bien el término “egregor” es aquí muy impropio y de clara raigambre ocultista. A tal respecto, ver: René Guenón, “INICIACIÓN Y REALIZACIÓN ESPIRITUAL”, Cap. VI.
6 Antimension en griego significaría "en lugar de la mesa"; quizás también del eslavo eclesiástico: Antimins.
7 Estas “cápsulas” que se incorporan a los altares, aparecen según algunos desde el s. IV en el Cristianismo, y son dispositivos especiales para poner reliquias de santos, y sobre todo (al principio) de la Vera Cruz.
8 SAN PABLO 1 CORINTIOS, XV, 22 / 45-50 y 51-58
9 Es a esto a lo que se refiere el simbolismo de los “viajes” que se ejecutan durante el transcurso de los Rituales de Iniciación en los diversos grados, al final de los mismos, normalmente se entrega al recipiendario la “Luz”, símbolo universal de la Influencia Espiritual que le es transmitida a fin de que le sea posible lograr la LIBERACIÓN. Hace falta toda la ignorancia profana para no ver en estos auténticos psicodramas otra cosa que pretextos de “moralización”. Sería interesante observar las similitudes de nuestros rituales masónicos con las descripciones del viaje por el “inframundo” hechas por las más distintas tradiciones, especialmente las que poseen sus propios “Libros de los Muertos”, sobre todo en cuanto al papel de Psicompompo jugado por el H.: Exp.: