jueves, 15 de enero de 2015

Francisco de Miranda y la masonería.
.Por: Carlos Maldonado-Bourgoin

En 1897 se reunió en Basilea el Congreso Sionista. Los Protocolos de los Sabios de Sión y los peligros judío-masónicos, avivaron especulaciones sobre perversos planes para conquistar el mundo.
La leyenda de Miranda masón fue forjada por historiadores sureños para quitarle las glorias a Bolívar, sustentan unos.
El historiador venezolano Mons. Nicolás Navarro -como punto de honor- se propuso probar que Simón Bolívar no era masón. Algo parecido acontece con Francisco de Miranda, Protolíder de la Independencia Americana, de eximirlo de esta supuesta “falta o culpa”.

Famosa es la frase de Quevedo “Poderoso caballero es don dinero”. El caraqueño Miranda, sin poder político, religioso o económico, se desenvolvió, conoció y trató con gente importante más que cualquier otro paisano sudamericano. Cuáles dones y facultades tuvo el criollo: luz propia, magnetismo y jerarquía humana, su “vida causa asombro, pues parece sacada de las páginas más dramáticas de los héroes de Plutarco”.

Es iluminativo en la órbita de la complejidad de esta vida, su afiliación a la francmasonería. Quienes han estudiado el tema, se limitan a vagas menciones. Pero, a la luz del análisis de momentos en su vida política y social, lo masónico es lo que encaja. Se ha subestimado este aspecto en la vida de Miranda, a falta de fuentes primarias. Uno de los perfiles de la masonería es “el secreto y el juramento”. Miranda en su Archivo, tan abierto a temas como el sexo, chichisbeos, y demás, jamás escribe que es masón.

No hay pruebas escritas y fuentes testimoniales que constaten la iniciación masónica de Francisco de Miranda. Pero hay suficientes indicios que lo señalan de manera recurrente. En primer lugar, los masones se conocen y reconocen entre sí, y todos los “iniciados” que trataron a Miranda tanto en el Viejo Mundo como en América lo reconocían “como tal” [1]. El temple y el carácter de Miranda, confirmado además por sus actuaciones, hablan de un hombre libre, sin dogmas y sin compromisos, que actuó conforme a los dictados de la conciencia y con los principios de la moral universal.

Algunos autores se preguntan el sitio donde Miranda pudo haber comenzado a interesarse vitalmente por la masonería. ¿Cádiz, Gibraltar, Virginia, Filadelfia, Londres o París? En Gibraltar, conoció Miranda a John Turnbull, y en Cádiz continuaron ellos la fraternal amistad que será para toda la vida. El poderoso comerciante fue uno de los que le dio crédito a Miranda para sus viajes y proyectos, y al final planeó la fuga frustrada de Francisco de Miranda de La Carraca, en 1816.

En el Siglo de las Luces ser masón era una honra, a la orden ingresaron reyes, príncipes, científicos, intelectuales, políticos reformistas, sacerdotes y papas, como lo comprueba un prestigioso historiador jesuita[2].
La iniciación en las Logias se hacía según el Rito Escocés antiguo y aceptado, como un modo de resguardo y protección de las minorías, a pesar de que las leyes papales de 1738 y 1751 las prohibían.

Durante la permanencia de Miranda en Jamaica adquiere cerca de 200 libros, entre ellos libros masónicos[3].

Después de servir exitosamente a España durante tres años como Edecán y Canciller del Gobernador de Cuba, General Juan Manuel Cagigal, “la Inquisición, la política monárquica y la envidia” se juntan contra Miranda y contra su superior, a raíz de la actuación de inteligencia militar. En trance de ir ellos a dar la cara a la Metrópoli, la fragata en la que viajan debe refugiarse en el puerto de Matanzas por averías. Allí Miranda fue advertido por unos masones de que su orden de aprensión era inminente, razón por la que huye en la balandra “Prudente” a los Estados Unidos de América

Durante su periplo europeo (1785-1789), Francisco de Miranda, además de visitar anotaba lo digno de ser reseñado: museos, galerías y monumentos,… gabinetes científicos, bibliotecas y librerías. En Noruega, en Cristianía, visitó una fortaleza y la Logia Masónica. En Dinamarca, en Marstrand, examinó otra Logia Masónica y las fortificaciones[4]. Su interés por conocer en los viajes los templos y las instituciones benéficas que mantienen los masones es otro indicio más de la admiración o curiosidad por la orden. A las logias no entran profanos sólo masones, excepto en “tenidas blancas”. En Suecia, Miranda viaja de incógnito y es nuevamente salvado de ir a prisión por su presunta afiliación masónica.

Podríamos extendernos contando el sinnúmero oportunidades que a Miranda le sacaron “las castañas del fuego” los masones. Las veces que sin mayores requisitos y ambages le reciben, como el caso del compositor Franz Joseph Haydn -padre de la música instrumental- vinculado a la casa Esterházy, a quien la organización masónica Concert de la Loqué Olympique, fundada en 1780, le encarga seis nuevas sinfonías.

El Libertador de Chile Bernardo O´Higgins y reconocidos autores como Benjamin Vicuña Mackenna (1881), Bartolomé Mitre (1874) o Jules Mancini (1912), e historiadores de la francmasonería como Jorge Pacheco Quintero (1943), Julio Hoeningsberg (1944) y el mismo Américo Carnicelli (1970), refieren la coincidencia de doctrinas y objetivos a seguir en la independencia iberoamericana relacionándolo con el Oriente mirandista. Pudiera ser impreciso y hasta exagerado el papel que tuvo Miranda en todo este movimiento junto a la red de conspiradores liberales-republicanos, en los que las sociedades patrióticas, los grupos de opinión y promoción de ideas no necesariamente tenían que ser masónicos, pero sí inspirados en la Logias. (Algunos historiadores han soslayado toda esta interesantísima información, sustentando que a mediados del siglo XIX fue forjada por historiadores especialmente sureños para quitarle las glorias a Bolívar). Un correo capturado por un corsario en 1811 da noticias de estos grupos conspirativos, y Aimé Bonpland en su Archivo, señala a Londres como el campamento de los insurrectos contra España y Portugal. Allí, ¿quien había vivido hasta 1810?, la respuesta es Francisco de Miranda[5].


[1] Helio Castellón/Francisco Castillo: Quién es quien en la Masonería venezolana, Caracas, 1974; Edgar Perramón Q., “Miranda y la Masonería”, en Lo que leyó Miranda. Lecturas escogidas por Efraín Subero. Gran Logia de Venezuela, Res:. Log:. «Sol de Miranda» Nº 204, Instituto Autónomo de Cultura del Estado Miranda. Caracas, 2001; Jorge Pacheco Quintero: La Masonería en la Emancipación de América (Aspecto Colombiano). Librería Editorial La Gran Colombia, Bogotá, 1943, y otros.

[2] José Ferrer Benimeli. Los archivos secretos vaticanos y la Masonería. Ediciones Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, Caracas, 1976.; ____.Masonería española contemporánea, Vol. 1, (1800-1868). Siglo Veintiuno de España Editores, Madrid, 1980; y otros.

[3] Catalogue of Books for Don Franº de Miranda, Kingston, Novr. 15th, 1781: Ilustration´s of Masonry 12mo, Equipaje de La Havana, Febrero de 1783, Constitutions of free & accepted Massons. –4º, en Colombeia, tomo III, folios 183-184 y en Colombeia, Viajes, tomo IV, fo. 280 vo.; ver a Pedro Grases, Advertencia Bibliográfica, Los Libros de Miranda, Colección Anauco, Casa de Bello, Caracas, 1994.

[4] William Spence Robertson. La Vida de Miranda. Edición del Banco Industrial de Venezuela. Caracas, 1982, p. 69.

[5] Ver a Benjamín Vicuña Mackenna, Vida del Capitán General Don Bernardo O’Higgins, Santiago de Chile, Ed. del Pacífico, 1976, p.73; Archivo de Bonpland, T. IV. Londres cuartel general europeo de los patriotas de la emancipación americana. Trabajos del Instituto Nacional de Botánica y Farmacología. Julio A. Roca. Buenos Aires, editorial Coni. 1940, pp. 7-8; y Julio Guillén, “Correo insurgente de Londres capturado por un corsario puertorriqueño. 1811”, en: Boletín de la Academia de la Historia. N° 63, Santiago, 1960. pp. 125-155. Agradezco al historiador belga Christian Ghymers las dos últimas referencias que contribuyen a esclarecer tan discutido tema.