viernes, 4 de enero de 2013

“El Símbolo”
Lázaharo Hael,’,
El símbolo es una representación pictográfica de una o más ideas, con una o más verdades subyacentes, de lo contrario solo es una mentira.

Nuestra mente tiene la cualidad sui generis de atraer ideas afines a una idea sostenida, de igual modo el símbolo en su conjunto o por sus partes, atrae ideas a nuestra mente revelando su contenido velado o expresado abiertamente.

El símbolo como un lenguaje plástico y abierto, siempre será polivalente según el contexto en que se presente, Por ejemplo: La cruz con sus dos maderos horizontal y vertical hacen referencia a la dualidad del universo como el negativo y positivo, La materia y el espíritu; Dividiendo la cruz en cuatro partes o brazos, nos hablan de los cuatro elementos constitutivos del universo material, Fuego, Agua, Aire y Tierra, los cuales están relacionados directamente con el nombre de IHVH o Jehová en Hebreo: “Yod+Heh+Vau+Heh” que al insertar en medio de ellas, la letra “Shin” quedaría como “Yod+Heh+Shin+Heh+Vau”, o sea Ieshohua, el nombre del Nazareno, la rosa de Sarón o el Lirio de los valles que florece en medio de la intersección de los dos maderos y cuatro brazos de la cruz como el quinto elemento del universo, la Consciencia.

Desde los albores de la humanidad, el hombre ha sido un eterno hacedor de símbolos, cuya consciencia y mente le atribuyen cualidades y atributos objetivos y subjetivos que van más allá de la forma, de tal modo que Dios, universo y humanidad se convierten en espejo donde el hombre refleja su realidad intelectual, emocional, y espiritual.
El hombre debe experimentar más que la realidad circundante, debe volverse consciente de la experiencia en sí mismo, no en el objeto, o sea debe buscar el autoconocimiento y encontrar en ello respuestas al ¿Qué o Quién Soy?
Dios es consciencia y el hombre también; El hombre al volverse consciente no tanto del objeto sino del sujeto, se expande gradualmente hacia su verdadera realidad, su verdadero yo soy yo, volviendo la multiplicidad aparente de símbolos en una realidad única en sí mismo, porque la realidad es solo una y la consciencia también.
La humanidad, no solo la que habita el planeta tierra, sino todas las que posiblemente existan en el cosmos, son la consciencia del universo material y todas forman parte o constituyen la consciencia cósmica… Sin embargo y paradójicamente, es más que la suma de todas sus partes.
Pax Vobiscum.
Lázaharo Hael,’,
Nota:
El presente, son, reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.
No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.
Culiacán, Sinaloa. México. A 04 de enero del 2013.