domingo, 5 de abril de 2015

LA NO RECONOCIDA CRISIS MASÓNICA (2/2)

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"LA NO RECONOCIDA CRISIS MASÓNICA (2/2)

La Masonería de hoy es interesante y agradable, pero no es lo bastante. dinámica para ser profundamente inspiradora, excepto para unos pocos. En el pasado la Masonería ha sido condenada como sustituto superficial de la religión. Esto siempre ha sido negado por la Fraternidad, pero en realidad la nueva era dio un nuevo impulso y la Masonería será un camino evolutivo paralelo para el acercamiento del hombre a Dios de manera que la Masonería y la religión cooperarán alegremente. Los Caballeros de Colón fueron organizados por los católicos en 1882 para impedir que la Masonería se convirtiera en sustituta de su religión. Hoy los Caballeros de Colón y los Francmasones cooperan juntos.

La Masonería nunca ha alcanzado su primogenitura espiritual, en parte por la complaciente satisfacción de sus superiores a la atmósfera feliz creada dentro de la Logia por los rituales y la camaradería fraternal. Esto es muy real, y esta cualidad fraterna dentro de la Logia es un sistema fundamental, pero puede convertirse en impedimento para llevar la verdadera vida masónica.

La Masonería no es un club social.

La esperanza sobre la Masonería de hoy, es que ella también, como todos los grupos del mundo, se está agitando en su interior. La incomodidad entre sus miembros está emergiendo, y de manera creciente muchos en la Obra están buscando sus significados más profundos. Los hombres inteligentes de buena voluntad sienten dentro de la Orden el poder latente de la Masonería, pero no lo comprenden. Ya no están contentos con sentarse noche tras noche en las columnas ni en progresar a través de las sillas.

La Masonería necesita comprender que debe ser más progresista y menos conservadora, de lo contrario nunca emergerá su valor en el mundo. Se necesitan hacer ciertos cambios, pero que ninguno de ellos dañe en lo más mínimo los reales valores espirituales que la Masonería contiene.

La mayoría de los masones reconocen que la utilización de las relaciones masónicas para obtener ventajas en los negocios es una práctica destructiva que daña a la Orden. Hay poca actividad en esta sentido, pero existe y deberá ser desterrada La Masonería es usada por algunos como un sistema de status social que aumenta el prestigio personal en la comunidad; en algunos lugares esto es bastante fuerte. La mayoría de los masones, sin embargo, reconocen que usar la Orden para el prestigio social es degradarla.

Mucho de nuestro secreto masónico ya no es necesario o valioso. El mundo actual en el que vive la Masonería, ya no siente el espejismo del orden secreto; en realidad, se desconfía de él. Verdaderamente, queda poco secreto, aún en las señas y palabras.

Cuanto más conozca el público los significados de la Masonería, será mejor para la Orden y ésta se volverá más útil. Tal progreso de ninguna manera afecta la sabia protección conducente a la inofensividad de los que penetran en nuestras Logias. Nuestros rituales del presente están saturados con nombres y terminologías que quedaron de los judíos. Son una reliquia de la más antigua Masonería operativa de Europa. Ellas nos agradan o las toleramos porque estamos habituados y porque son antiguas, y por lo tanto, implican aparente estabilidad.

Pero sus efectos son separatistas más bien que unificadores. Este hecho de ninguna manera entraña una discriminación hacia la raza judía. Nosotros enfrentaríamos el mismo problema si acaso estuviéramos habituados al lenguaje de alguna otra raza. Necesitaremos un nuevo lenguaje masónico en la nueva era. Esto tardará en llegar y deberá emerger como una manera de hacer más real a la Masonería en un mundo que cambia.

La Masonería necesita trascender algunas de sus superioridades y presentar condenas. La exclusión de un judío porque es judío es totalmente contraria a los principios masónicos. Esto está desapareciendo rápidamente Excluir a una persona de nuestra Logia por el color de su piel es subversivo respecto a la misión mundial de la Masonería. ningún hombre que lleve vida licenciosa y que sea agudamente auto centrado y egoísta será un buen masón, a pesar de su raza, religión o riquezas. el carácter de integridad personal, honestidad y compasión son esenciales para el progreso de la verdadera vida masónica.

Otro resabio de los días de la Masonería operativa es la exclusión de las mujeres. Esto, para muchos masones es realmente difícil decirlo, porque en nuestro mundo moderno la idea de que una mujer no pueda ser un verdadero masón y una ventaja para nuestra Orden no es muy inteligente. Seguramente llegará el día en que esta limitación será trascendida. Las Logias femeninas ya existen, ellas poseen todos los rituales, y el trabajo que realizan es bueno. Las palabras chocantes del presente, usadas en los juramentos hechos por el candidato ante el altar, deberían ser manifestadas más clara y directamente hacia lo simbólico.

Nuestros juramentos significan poco para el candidato a menos que sean explicados sus significados internos. En realidad, hoy son tomados como que significan la fácil habilidad para la perpetuación del antiguo lenguaje y se los considera sin sentido, mientras que ellos deben ser el factor más poderoso en las primeras etapas de la vida masónica.

El candidato avanzado realiza nuevos compromisos, no con una Orden externa, sino con su propia alma. Esto es todo lo que se necesita para el verdadero vivir masónico. Para crecer, la Masonería debe ser mejor comprendida universalmente, tanto dentro como fuera de nuestra Orden, como una forma de vida y una búsqueda espiritual. Búsqueda espiritual significa cambio y crecimiento.

Para ayudar a este crecimiento en la vida individual, la Masonería misma debe crecer. Existen cinco etapas inevitables en la vida de todo organismo. Ellas son: Nacimiento, crecimiento, utilidad o madurez, decadencia y luego muerte. Esto se aplica al cuerpo humano y también a la vida de los grupos, las naciones y las razas. Se aplica también a todas las religiones del mundo y a todos los sistemas de gobierno. Es inevitable aplicarlo a la Masonería. Estas etapas se superponen. La etapa de utilidad debe comenzar durante la etapa de crecimiento y la de decadencia puede germinar antes de que termine la de utilidad.

La Masonería está hoy en la última parte de la etapa de crecimiento con mucha utilidad lograda. En tal etapa tanto el crecimiento como la utilidad van mano a mano. Nuestra Orden emergerá actualmente a la etapa de utilidad mundial. Nuestro mayor bloqueo para el crecimiento y la utilidad es la idea sostenida firmemente, de que la Masonería no cambiará. Esto es contrario a la ley natural, y si la Masonería rehúsa cambiar, seguramente morirá mucho antes. el correcto cambio en la Masonería demanda gran sabiduría.

Este debe ser razonable, correctamente motivado y no estar dominado ni por ultra idealistas ni por hombres fanáticos. Algo que ayuda a la relación del hombre con Dios participa de la naturaleza de la religión. Las iglesias han reclamado a la religión como suya propia y la han absorbido. De acuerdo a los hombres de la iglesia, aquello que no está endorsado y controlado por la iglesia no es religioso. Esto no es así. La aproximación del hombre a Dios sólo puede ser medida por su acrecentada percepción de Dios. Ella es especialmente una cuestión de conciencia individual.

La humanidad toda, de cada raza y credo son los hijos del Dios Uno. Esto, la Masonería, desde tiempo inmemorial siempre lo ha sabido y enseñado a sus miembros; el principio de la Masonería es esencialmente religioso. Cuando es prostituida para fines mundanos ya no es la verdadera Masonería, por más regularmente que se asista a los rituales. Así también nuestras iglesias están llenas de gente que practica el formalismo, pero que vive de manera no cristiana.

En la nueva era la Masonería debe inspirar a todos los masones a vivir una vida en concordancia a ella. De qué manera vive un masón afuera de su Logia, es más importante que como lo hace dentro. Uno apenas puede ser masón si no sabe de qué trata la Masonería. Pasando a otro grado, haciendo otro juramento, aprendiendo una nueva señal, apretón de mano o palabra, puede o no evidenciar un paso adelante en el vivir masónico. Estas cosas pueden ayudar si es comprendido su significado interno. No debemos continuar dejando que ellas trabajen automáticamente.

La Masonería ha sido proclamada con frecuencia una búsqueda espiritual. Si ello no es comprendido, es un antiguo y vacío cascarón. En esta época presente la Masonería no necesita poseer más miembros; ni Logias colmadas, sino participación grupal en rituales de significación espiritual bien comprendida y, por lo tanto, que ayude a esa búsqueda espiritual, comprensión y crecimiento

para los cuales nuestra antigua Orden fue creada. Hay mucha evidencia de la antigua enseñanza espiritual, alguna en antiguos registros pero más genuinas y real en la similitud de los símbolos de todas las edades y en el hecho de la existencia de Órdenes Secretas, muchas de las cuales son conocidas por nosotros como las «Escuelas Mistéricas».

Seguramente estas Escuelas y Órdenes Secretas, todas conduciendo a sus miembros a vida más pura y a la enseñanza de verdades internas y profundas, usando los mismos símbolos y produciendo el avance individual en etapas graduadas, ha de haber tenido a través de las edades, la misma fuente de guía y sabiduría. Tal vez ello no ocurrió de esa manera. Seguramente hubo un divino propósito súper activo en operación, entre los hijos de los hombres. Seguramente los más grandes hombres espirituales de todas las edades han conocido ese propósito, y por lo tanto, a Dios.

La humanidad ha progresado suficientemente en la evolución de la facultad de la mente, de manera que estamos al borde de la madurez intelectual y podemos buscar y esperar un nuevo y más perfecto conocimiento de Dios y de la vida misma, como nunca los seres humanos hemos alcanzado antes. El futuro de la humanidad brilla con promesas de logros espirituales que incluirán esos aspectos de las relaciones humanas que nosotros conocemos como participación, cooperación y la política universal de buena voluntad.

Estas tres y muchas otras, tales como la justicia, bondad y libertad, han emergido en la conciencia humana desde la misma fuente de donde vino la enseñanza de los antiguos Misterios. Las antiguas Órdenes Secretas y Escuelas Mistéricas fueron conducidas por altos iniciados de una Orden mayor mundial que aún no ha sido precipitada sobre una Orden exotérica en toda su brillantez y perfección.

Esta Orden mundial, algunas veces mencionada como «La Gran Logia Blanca» ha existido desde el principio de la vida humana sobre este planeta, y a través de las edades, de tiempo en tiempo, ha enviado a sus mensajeros, quienes fundaron religiones y condujeron a los hombres a la conquista de la naturaleza. En las Órdenes Secretas, también han conducido a los hombres a la conquista de ellos mismos. También siempre ha existido una continuidad de esquema o modelo que puede reconocerse y estudiarse a través de la Masonería y de otras fuentes, que ha sido llamado con propiedad el Plan de Dios para los hombres.

Hay un Dios que creó al hombre y hay un Plan que es el Plan de Dios para el hombre. Tal concepto es inteligente y razonable; de esto existe mucha evidencia proclamada por muchos hombres sabios; no aprobarlo porque nuestras mentes no saben nada de él y no pueden acreditarlo, habla con elocuencia de nuestra pequeñez y vanagloria.

Aquí estamos tratando con las más difíciles realidades profundas para alcanzar, afirmadas por los «Hermanos Mayores» de la raza y traídas a nosotros desde el depósito universal de Sabiduría por los Iniciados y Maestros de esa Gran Logia Blanca, también reconocida en la Masonería como «La Gran Logia en lo Alto».

Esta Logia es conocida por pocos, pero sus rangos pueden ser alcanzados en el debido tiempo, cuando el hombre pueda lograr esa «elevación» que lo convierte en un Maestro Masón. La ley de analogía es siempre la reveladora de las realidades espirituales. Y es así que desde el principio de los tiempos existió esa gran Logia Blanca que trabaja incesantemente, como era su destino, por la expansión de la conciencia humana.

Esa Logia es la Logia madre de todas las Logias Masónicas. Esta es nuestra fuente. Esta la razón de nuestra supervivencia a través de todas las edades. Esta nuestro anclaje en el Plan de Dios. Esta la interna y verdadera meta de nuestra búsqueda masónica, Esta nuestra garantía masónica de un futuro aún más glorioso que como nunca ha sido, aún en nuestros mejores y más fructíferos días entre los hijos de los hombres.

Aquel a Quien en occidente llamamos el Cristo, conocido también en otras religiones por otros nombres, está en el corazón de esa Gran Logia blanca, y es mencionado en las escrituras masónicas como «el Gran Maestro de la Logia en lo Alto». El se sienta simbólicamente en el Oriente, y guía al «Dios de la Elevada Masonería ». Él es el Maestro Mayor de todos nosotros. Pero Él no se confina a Sí Mismo en la Masonería. Trabaja a través de cada una y de todas las agencias útiles que llevan a los hombres adelante hacia la unidad con Dios. Tales agencias producen efecto espiritual. Las encontramos en cada departamento de la vida, así científico como religioso, educativo como económico.

Todo se hace para contribuir a la perfección de este mundo en la expresión del más importante reconocimiento de que todos los seres humanos somos una parte de la manifestación de la vida de Dios, todos hermanos y por lo tanto, dentro de Su Plan para nosotros, importante para Él.

Foster Bailey"
La Masonería de hoy es interesante y agradable, pero no es lo bastante. dinámica para ser profundamente inspiradora, excepto para unos pocos. En el pasado la Masonería ha sido condenada como sustituto superficial de la religión. Esto siempre ha sido negado por la Fraternidad, pero en realidad la nueva era dio un nuevo impulso y la Masonería será un camino evolutivo paralelo para el acercamiento del hombre a Dios de manera que la Masonería y la religión cooperarán alegremente. Los Caballeros de Colón fueron organizados por los católicos en 1882 para impedir que la Masonería se convirtiera en sustituta de su religión. Hoy los Caballeros de Colón y los Francmasones cooperan juntos.

La Masonería nunca ha alcanzado su primogenitura espiritual, en parte por la complaciente satisfacción de sus superiores a la atmósfera feliz creada dentro de la Logia por los rituales y la camaradería fraternal. Esto es muy real, y esta cualidad fraterna dentro de la Logia es un sistema fundamental, pero puede convertirse en impedimento para llevar la verdadera vida masónica.
La Masonería no es un club social.
La esperanza sobre la Masonería de hoy, es que ella también, como todos los grupos del mundo, se está agitando en su interior. La incomodidad entre sus miembros está emergiendo, y de manera creciente muchos en la Obra están buscando sus significados más profundos. Los hombres inteligentes de buena voluntad sienten dentro de la Orden el poder latente de la Masonería, pero no lo comprenden. Ya no están contentos con sentarse noche tras noche en las columnas ni en progresar a través de las sillas.
La Masonería necesita comprender que debe ser más progresista y menos conservadora, de lo contrario nunca emergerá su valor en el mundo. Se necesitan hacer ciertos cambios, pero que ninguno de ellos dañe en lo más mínimo los reales valores espirituales que la Masonería contiene.
La mayoría de los masones reconocen que la utilización de las relaciones masónicas para obtener ventajas en los negocios es una práctica destructiva que daña a la Orden. Hay poca actividad en esta sentido, pero existe y deberá ser desterrada La Masonería es usada por algunos como un sistema de status social que aumenta el prestigio personal en la comunidad; en algunos lugares esto es bastante fuerte. La mayoría de los masones, sin embargo, reconocen que usar la Orden para el prestigio social es degradarla.
Mucho de nuestro secreto masónico ya no es necesario o valioso. El mundo actual en el que vive la Masonería, ya no siente el espejismo del orden secreto; en realidad, se desconfía de él. Verdaderamente, queda poco secreto, aún en las señas y palabras.
Cuanto más conozca el público los significados de la Masonería, será mejor para la Orden y ésta se volverá más útil. Tal progreso de ninguna manera afecta la sabia protección conducente a la inofensividad de los que penetran en nuestras Logias. Nuestros rituales del presente están saturados con nombres y terminologías que quedaron de los judíos. Son una reliquia de la más antigua Masonería operativa de Europa. Ellas nos agradan o las toleramos porque estamos habituados y porque son antiguas, y por lo tanto, implican aparente estabilidad.
Pero sus efectos son separatistas más bien que unificadores. Este hecho de ninguna manera entraña una discriminación hacia la raza judía. Nosotros enfrentaríamos el mismo problema si acaso estuviéramos habituados al lenguaje de alguna otra raza. Necesitaremos un nuevo lenguaje masónico en la nueva era. Esto tardará en llegar y deberá emerger como una manera de hacer más real a la Masonería en un mundo que cambia.
La Masonería necesita trascender algunas de sus superioridades y presentar condenas. La exclusión de un judío porque es judío es totalmente contraria a los principios masónicos. Esto está desapareciendo rápidamente Excluir a una persona de nuestra Logia por el color de su piel es subversivo respecto a la misión mundial de la Masonería. ningún hombre que lleve vida licenciosa y que sea agudamente auto centrado y egoísta será un buen masón, a pesar de su raza, religión o riquezas. el carácter de integridad personal, honestidad y compasión son esenciales para el progreso de la verdadera vida masónica.
Otro resabio de los días de la Masonería operativa es la exclusión de las mujeres. Esto, para muchos masones es realmente difícil decirlo, porque en nuestro mundo moderno la idea de que una mujer no pueda ser un verdadero masón y una ventaja para nuestra Orden no es muy inteligente. Seguramente llegará el día en que esta limitación será trascendida. Las Logias femeninas ya existen, ellas poseen todos los rituales, y el trabajo que realizan es bueno. Las palabras chocantes del presente, usadas en los juramentos hechos por el candidato ante el altar, deberían ser manifestadas más clara y directamente hacia lo simbólico.
Nuestros juramentos significan poco para el candidato a menos que sean explicados sus significados internos. En realidad, hoy son tomados como que significan la fácil habilidad para la perpetuación del antiguo lenguaje y se los considera sin sentido, mientras que ellos deben ser el factor más poderoso en las primeras etapas de la vida masónica.
El candidato avanzado realiza nuevos compromisos, no con una Orden externa, sino con su propia alma. Esto es todo lo que se necesita para el verdadero vivir masónico. Para crecer, la Masonería debe ser mejor comprendida universalmente, tanto dentro como fuera de nuestra Orden, como una forma de vida y una búsqueda espiritual. Búsqueda espiritual significa cambio y crecimiento.
Para ayudar a este crecimiento en la vida individual, la Masonería misma debe crecer. Existen cinco etapas inevitables en la vida de todo organismo. Ellas son: Nacimiento, crecimiento, utilidad o madurez, decadencia y luego muerte. Esto se aplica al cuerpo humano y también a la vida de los grupos, las naciones y las razas. Se aplica también a todas las religiones del mundo y a todos los sistemas de gobierno. Es inevitable aplicarlo a la Masonería. Estas etapas se superponen. La etapa de utilidad debe comenzar durante la etapa de crecimiento y la de decadencia puede germinar antes de que termine la de utilidad.
La Masonería está hoy en la última parte de la etapa de crecimiento con mucha utilidad lograda. En tal etapa tanto el crecimiento como la utilidad van mano a mano. Nuestra Orden emergerá actualmente a la etapa de utilidad mundial. Nuestro mayor bloqueo para el crecimiento y la utilidad es la idea sostenida firmemente, de que la Masonería no cambiará. Esto es contrario a la ley natural, y si la Masonería rehúsa cambiar, seguramente morirá mucho antes. el correcto cambio en la Masonería demanda gran sabiduría.
Este debe ser razonable, correctamente motivado y no estar dominado ni por ultra idealistas ni por hombres fanáticos. Algo que ayuda a la relación del hombre con Dios participa de la naturaleza de la religión. Las iglesias han reclamado a la religión como suya propia y la han absorbido. De acuerdo a los hombres de la iglesia, aquello que no está endorsado y controlado por la iglesia no es religioso. Esto no es así. La aproximación del hombre a Dios sólo puede ser medida por su acrecentada percepción de Dios. Ella es especialmente una cuestión de conciencia individual.
La humanidad toda, de cada raza y credo son los hijos del Dios Uno. Esto, la Masonería, desde tiempo inmemorial siempre lo ha sabido y enseñado a sus miembros; el principio de la Masonería es esencialmente religioso. Cuando es prostituida para fines mundanos ya no es la verdadera Masonería, por más regularmente que se asista a los rituales. Así también nuestras iglesias están llenas de gente que practica el formalismo, pero que vive de manera no cristiana.
En la nueva era la Masonería debe inspirar a todos los masones a vivir una vida en concordancia a ella. De qué manera vive un masón afuera de su Logia, es más importante que como lo hace dentro. Uno apenas puede ser masón si no sabe de qué trata la Masonería. Pasando a otro grado, haciendo otro juramento, aprendiendo una nueva señal, apretón de mano o palabra, puede o no evidenciar un paso adelante en el vivir masónico. Estas cosas pueden ayudar si es comprendido su significado interno. No debemos continuar dejando que ellas trabajen automáticamente.
La Masonería ha sido proclamada con frecuencia una búsqueda espiritual. Si ello no es comprendido, es un antiguo y vacío cascarón. En esta época presente la Masonería no necesita poseer más miembros; ni Logias colmadas, sino participación grupal en rituales de significación espiritual bien comprendida y, por lo tanto, que ayude a esa búsqueda espiritual, comprensión y crecimiento
para los cuales nuestra antigua Orden fue creada. Hay mucha evidencia de la antigua enseñanza espiritual, alguna en antiguos registros pero más genuinas y real en la similitud de los símbolos de todas las edades y en el hecho de la existencia de Órdenes Secretas, muchas de las cuales son conocidas por nosotros como las «Escuelas Mistéricas».
Seguramente estas Escuelas y Órdenes Secretas, todas conduciendo a sus miembros a vida más pura y a la enseñanza de verdades internas y profundas, usando los mismos símbolos y produciendo el avance individual en etapas graduadas, ha de haber tenido a través de las edades, la misma fuente de guía y sabiduría. Tal vez ello no ocurrió de esa manera. Seguramente hubo un divino propósito súper activo en operación, entre los hijos de los hombres. Seguramente los más grandes hombres espirituales de todas las edades han conocido ese propósito, y por lo tanto, a Dios.
La humanidad ha progresado suficientemente en la evolución de la facultad de la mente, de manera que estamos al borde de la madurez intelectual y podemos buscar y esperar un nuevo y más perfecto conocimiento de Dios y de la vida misma, como nunca los seres humanos hemos alcanzado antes. El futuro de la humanidad brilla con promesas de logros espirituales que incluirán esos aspectos de las relaciones humanas que nosotros conocemos como participación, cooperación y la política universal de buena voluntad.
Estas tres y muchas otras, tales como la justicia, bondad y libertad, han emergido en la conciencia humana desde la misma fuente de donde vino la enseñanza de los antiguos Misterios. Las antiguas Órdenes Secretas y Escuelas Mistéricas fueron conducidas por altos iniciados de una Orden mayor mundial que aún no ha sido precipitada sobre una Orden exotérica en toda su brillantez y perfección.
Esta Orden mundial, algunas veces mencionada como «La Gran Logia Blanca» ha existido desde el principio de la vida humana sobre este planeta, y a través de las edades, de tiempo en tiempo, ha enviado a sus mensajeros, quienes fundaron religiones y condujeron a los hombres a la conquista de la naturaleza. En las Órdenes Secretas, también han conducido a los hombres a la conquista de ellos mismos. También siempre ha existido una continuidad de esquema o modelo que puede reconocerse y estudiarse a través de la Masonería y de otras fuentes, que ha sido llamado con propiedad el Plan de Dios para los hombres.
Hay un Dios que creó al hombre y hay un Plan que es el Plan de Dios para el hombre. Tal concepto es inteligente y razonable; de esto existe mucha evidencia proclamada por muchos hombres sabios; no aprobarlo porque nuestras mentes no saben nada de él y no pueden acreditarlo, habla con elocuencia de nuestra pequeñez y vanagloria.
Aquí estamos tratando con las más difíciles realidades profundas para alcanzar, afirmadas por los «Hermanos Mayores» de la raza y traídas a nosotros desde el depósito universal de Sabiduría por los Iniciados y Maestros de esa Gran Logia Blanca, también reconocida en la Masonería como «La Gran Logia en lo Alto».
Esta Logia es conocida por pocos, pero sus rangos pueden ser alcanzados en el debido tiempo, cuando el hombre pueda lograr esa «elevación» que lo convierte en un Maestro Masón. La ley de analogía es siempre la reveladora de las realidades espirituales. Y es así que desde el principio de los tiempos existió esa gran Logia Blanca que trabaja incesantemente, como era su destino, por la expansión de la conciencia humana.
Esa Logia es la Logia madre de todas las Logias Masónicas. Esta es nuestra fuente. Esta la razón de nuestra supervivencia a través de todas las edades. Esta nuestro anclaje en el Plan de Dios. Esta la interna y verdadera meta de nuestra búsqueda masónica, Esta nuestra garantía masónica de un futuro aún más glorioso que como nunca ha sido, aún en nuestros mejores y más fructíferos días entre los hijos de los hombres.
Aquel a Quien en occidente llamamos el Cristo, conocido también en otras religiones por otros nombres, está en el corazón de esa Gran Logia blanca, y es mencionado en las escrituras masónicas como «el Gran Maestro de la Logia en lo Alto». El se sienta simbólicamente en el Oriente, y guía al «Dios de la Elevada Masonería ». Él es el Maestro Mayor de todos nosotros. Pero Él no se confina a Sí Mismo en la Masonería. Trabaja a través de cada una y de todas las agencias útiles que llevan a los hombres adelante hacia la unidad con Dios. Tales agencias producen efecto espiritual. Las encontramos en cada departamento de la vida, así científico como religioso, educativo como económico.
Todo se hace para contribuir a la perfección de este mundo en la expresión del más importante reconocimiento de que todos los seres humanos somos una parte de la manifestación de la vida de Dios, todos hermanos y por lo tanto, dentro de Su Plan para nosotros, importante para Él.
Foster Bailey