miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA GEOMETRÍA EXACTA Y PERFECTA

Q:.H:. LUÍS G. LUGALO

Resp.·. Log.·. Constante Alona, España.



El esfuerzo permanente y constante consigue que poco a poco se produzcan modificaciones en el "yo"; este esfuerzo, difícil de mantener, se ve distraído por los "ruidos ambientales" y cualquier ocasión es buena para cesar en el empeño; otras veces uno mismo cede ante el tedio y busca la justificación necesaria para dejar de hacer el esfuerzo. La decisión firme de desbastar la piedra bruta, no es suficiente y el trabajo constante y permanente tampoco, es necesario, previamente, conocer la morfología y cristalización de la piedra, sus posibilidades, sus límites y sus características.
Ver en su irregularidad la mejor forma cúbica posible, con el fin de no despreciar ninguna partícula útil. Intuir lo prodigioso que contiene, para rescatarlo y ofrecerlo a la vista. Es preciso conocer su composición y dureza para poder determinar previamente por donde y como comenzar a desbastar, el cincel cuando recibe el impulso del mallete, si no se utiliza con habilidad puede herir la piedra y dividirla en mil pedazos, estos serian poco aprovechables. Es preciso conocer el interior profundo del "yo", a veces solamente para conocer cuáles son las limitaciones y cuales las potencialidades, ya que el proceso de cubicación, (rectificación),
no se acaba nunca; siempre hay un plano que podría aproximarse más a su perfección geométrica.

La Geometría exacta y perfecta, solo existe teóricamente. Nosotros somos reflejo de esa perfección a la que aspiramos sin alcanzarla plenamente. Esta realidad no ha de frustrarnos, tampoco podemos abrumarnos ante la ingente tarea, porque cada momento que pasa nos aproxima a esa realidad perfecta. Para tomar conciencia de ello nos ha sido entregada una regla con veinticuatro pulgadas. Asombrosa herramienta que mide todo lo dimensionable. El tiempo: las veinticuatro horas del día. Lo espacial: el tamaño. Es una gnosis medidora de cuanto trabajamos, y cuanto descansamos. Nos ayuda a tomar conciencia de lo que nos falta y nos sobra para que los planos se aproximen a la perfección geométrica. Este trabajo ya iniciado, avanza con lentitud: es un trabajo delicado, requiere primero de una limpieza general de todas las adherencias y prejuicios culturales con los que nos arropamos para sobrevivir; hay que eliminar subterfugios, en los que nos escondemos con el fin de no mostrar nuestra verdadera realidad; unas veces es timidez otras cobardía, pero siempre nos protegemos ocultándonos o disfrazándonos con nuestras mejores "galas culturales".
Huimos del "yo profundo" quizás porque no queremos conocerlo, nos asusta lo que somos. Pero llegado el momento, tenemos que comprender que estamos acompañados en nuestro proceso de nuestros HH.:; de los que nos han aceptado y los que nos pueden ayudar en este camino de perfeccionamiento personal. Todas las piedras no van a alcanzar la misma cubicación pero todas son importantes y necesarias para la perfección de la construcción a la que estamos comprometidos: tan importante es la piedra clave del arco como cualquier otra, ese arco precisa, para existir en su unidad y sentido, de todas y cada una de las dovelas. Y qué decir tiene, la importancia que adquiere cualquier piedra anónima soterrada en los cimientos, ¿podría existir la bella piedra labrada, y lucir en su justo lugar sin el apoyo de esta compañera?
No podemos comparar en importancia, cada piedra en sí encierra su propio valor y todas colaboran en la grandeza de la construcción. ¿Acaso no hay belleza en la decisión de permanecer oculto, para hacer destacar el agraciado trabajo tallado por los demás?. Si no entendemos la grandeza del todo, en cada una de sus partes, no entenderemos la importancia que cada unos tenemos en la construcción de la Obra. Las dos herramientas, Mazo corriente y cincel, deben de trabajar sincronizada mente, el primero impulsa al segundo de tal manera que esta dualidad es inseparable, ya que, separadamente es inefectiva en nuestro trabajo de cubicación: necesitamos de la armonía de las dos, para que el efecto sea óptimo.

Cada persona, cuando tiene presente estos dos símbolos, en su intimidad, anticipa sin quererlo uno de ellos; hay quien adolece de constancia y perseverancia dando mayor significación a la agudeza del cincel, quizás esta predilección responda a lo que cada uno valora más; pero cada uno puede compensar sus propias debilidades, a partir de sus fortalezas: mi cincel es poco agudo y afilado, pero mi constancia hará que trabaje sin cesar hasta obtener lo que busco. Pero, ¿ por qué se valora más la agudeza y el ingenio a la constancia? cuando sabemos que los mejores trabajos son los más bruñidos y esto solo se consigue con insistencia y perseverancia. El ritmo armónico y acompasado de fuerzas que desde el mallete se desplaza con ingenio y a través del cincel a la piedra bruta se ha de mantener en todas las esferas de la vida: en lo profano y con ocasión de cualquier actividad sea del tipo que sea.
Una vez iniciado el camino, no cabe la marcha atrás, solo el trabajo medido y calculado con la regla nos llevará al éxito en nuestra empresa. Éxito que comienza a manifestarse a través de la verdadera alegría: la alegría interior experimentada cuando sentimos las pequeñas transformaciones de nuestro "yo"; alegría que fluye hacia el exterior e inunda a los que nos rodean. De las tres herramientas, la regla de veinticuatro pulgadas, en mi opinión, es el símbolo más versátil; sus significados siempre refiere aspectos comparativos: partimos de unas referencias y las aplicamos sobre el objeto para poder apreciar las diferencias por defecto o por exceso; se abordan aspectos cuantitativos y cualitativos, pero sobre todo nos ayuda para conocer en que situación nos encontramos, hasta donde hemos avanzado en nuestro trabajo y como lo estamos desarrollando. De todos los significados el más recurrente, en mi pensamiento, es el de regla como medición de las veinticuatro horas que tiene el día. Su imagen es un aliciente para la organización del trabajo y del descanso.

Ante la visión de la regla se comprende la totalidad del día y sus posibilidades, para obtener un buen rendimiento. Es un complemento del Mallete y del Cincel, los tres activados adecuadamente son fundamentales en el perfeccionamiento personal, siempre que se efectúe con el apoyo de la fraternidad.