lunes, 8 de abril de 2013

Masoneria en el nuevo mundo: Argentina

Artículo publicado en "Retales de Masoneria nº 25


San Martin , héroe magno de los Andes, arquetipo de grandeza moral, tu, que diste la libertad a tres pueblos, renunciastes a todo por seguir tú ideal.

Soportaste mil actividades y angustias coronando tu sagrada labor, y en la hora del triunfo te fuiste, pues solo querías ser un libertador

(Himno a San Martin compuesto por Pedro Berruti )

Mal podían imaginar los españoles que pisaron la tierra Argentina el año 1502, en la expedición de Américo Vespucio, que años después la masonería sería clave en la historia de ese país. Como no es cuestión de hacer un relato histórico de Argentina vamos a dar un pequeño salto en el tiempo, no sin antes informar a los lectores que Argentina fue en territorio disputado por varios países Europeos; pero sobre todo por España y Portugal.

Una de las disputas más importantes fue por el control de Río de la Plata. En 1724, siendo el gobernador español Bruno Mauricio de Zavala, se funda la Ciudad de Montevideo para evitar que el ejército brasileño tomase la bahía. No debemos olvidar que Brasil era colonia Portuguesa. Viendo la necesidad de expulsar a los portugueses, España crea en 1775 el vicerreinado de la Plata con la capital en Buenos Aires.

El movimiento continuo de comerciantes, militares e intelectuales ingleses, españoles, franceses y portugueses trae como consecuencia que la masonería arribe a Argentina y acaba por surgir la primera logia en suelo argentino, la Logia Independencia, bajo autorización de la Gran Logia General Escocesa de Francia, más o menos hacia el 1795.

Como si hubiese sido una premonición, el nombre de la primera Logia terminó por ser realidad para el país. La revolución Francesa y la Guerra de Secesión en los EEUU dieron fuelle a las ideas liberales en toda Latinoamérica y, el 25 de Mayo de 1810, con la llamada Revolución de Mayo, que si bien no tiene mucho éxito, se produjo la primera intentona. Justo en ese mismo año, Julián B. Alvarez funda una logia con el mismo nombre de Independencia que sería, según los historiadores, el germen futuro de las Logias Lautaro. Debemos informar al lector que el historiador Juan Canter niega la existencia de esta logia germen de las Logias Lautaro, sin embargo, el coronel inglés Santiago Florencia Burke, masón, afirma:
“Cuando partí de Buenos Aires en 1809 varias personas ilustres fueron a despedirme. Ellas eran mis viejos amigos de Independencia”
La duda esta pues presente, ¿se refería a la Logia o a sus ideas liberales de independencia?. Todo parece indicar que a lo primero ya que el escritor Alcibiades Lappas alega que la logia fue fundada con carta de la Gran Logia General Escocesa de Francia y que el 8 de Enero de 1805 al ser absorbida esta por el Gran Oriente de Francia, la logia quedo libre para decidir su futuro.

Sea como fuese, lo que sí es real y aceptado es la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires el año 1812 por San Martin aunque algunos historiadores digan que no era estrictamente masónica al estar formada por grupos revolucionarios. Sin embargo, parece que si era masónica ya que el 9 de marzo de 1812, fecha en la que San Martin llega a Buenos Aires y se pone del lado de los independentista, funda un triángulo junto con otros hermanos masones (Carlos María de Alvear y José Matías Zapiola) que sería el germen de la logia Lautaro.

No obstante, el nombre de Lautaro parece dar la razón a los que apoyan la tesis revolucionaria ya que hace referencia a Felipe Lautaro ( leftraru= halcón veloz), que era un mapuche que, para no complicarnos, fue un libertador de su pueblo, eso sí, estamos hablando mucho más atrás, Lautaro nació en 1535.

Pero sigamos dando opiniones sobre esta Logias Lautaro, por opiniones que no quede, como se suele decir. El General Tomás de Iriarte declara en sus memorias que la Logia Lautaro, al igual que la Logia Julián Alvarez, eran masónicas; pero Bartolomé Mitre , masón grado 33, escribe en su obra “Historia de San Martin y de la Emancipación sudamericana” que la Logia Lautaro era una sociedad secreta de carácter totalmente político que nada tenía que ver con la masonería. Finalmente, Albert Mackey dice que era una logia de Altos Grados y que tomaba decisiones políticas sobre el país y la independencia.

Con el fin de no extendernos y convertir esta entrada en una clase de historia sobre Argentina vamos dar un salto hasta el año 1853, fecha en la cual se sancionó la Constitución de Argentina que, salvo modificaciones, sigue en vigor en la actualidad.

Desde el punto de visto masónico, el 11 de Diciembre de 1857 se funda la Gran Logia de Argentina tras un debate intenso entre Miguel Valencia y Roque Perez. El primero fue iniciado por Julián Alvarez en 1810 y se movió por Chile y Brasil. Cuando regresó a Buenos Aires a principios de 1857 y a causa de sus tiranteces con Roque Perez, funda el Gran Oriente de la Confederación Argentina pero no cuajó, la mayoría de os masones querían una masonería que diese impulso a la unidad nacional. En un movimiento inteligente, Roque recurre a tres logias que reconocían el liderazgo de Valencia y las convence de su idea de unidad nacional, con ello, el proyecto de Miguel Valencia se queda cojo y se desmorona. Por el mismo momento, Roque, junto con esas tres logias y otros masones, funda la Gran Logia Argentina de Masones Libres y Aceptados.

Esta Gran Logia dio una estructura a varias logias y unió a las logias de Buenos Aires y luego a las de todo el país. Como se ha dicho, el 11 de diciembre de 1857 todas las posturas se dejaron de lado para dar nacimiento a la Gran Logia, que, dicho sea de paso, es la que actualmente sigue siendo representante ante al Masoneria mundial.

Para que eso fuera posible se realizó un pacto de unión entre las logis “Unión de la Plata”, “Confraternidad Argentina”, “Consuelo del infortunio”, “Tolerancia”, “Regeneración”,”Lealtad” y “ Constancia” eligiendo como su primer Gran Maestro a José Roque Pérez.


Anexos (biografías interesantes)

Felipe Lautaro

Luan- taro, en mapuche, nació en las selvas de Carampangue y el Tirúa el año 1534. Se formó al alero del gobernador Pedro de Valdivia quien lo tomó a su servicio en 1550, a la edad de 16 años, como mozo de caballerizas, y lo apodó Felipe. Es descrito por Alonso de Ercilla y Zúñiga como: 'Industrioso, sabio, presto,/ de gran consejo, término y cordura,/ manso de condición y hermoso gesto,/ ni grande ni pequeño de estatura". Acompañó a Valdivia en sus campañas en el sur. A su lado aprovechó la oportunidad para estudiar las debilidades de los españoles. Más tarde convenció a los mapuches que los conquistadores no eran invencibles, que se rinden ante la fatiga y el cansancio, y que su número es tan reducido que carecen de hombres de reserva para reorganizarse en caso de desastre. Se destacan sus habilidades como estratega.

No se sabe a ciencia cierta en qué momento se une a los indígenas para combatir en las guerras de la conquista, pero se cree que huyó alrededor de 1553. Como líder de las fuerzas mapuches -armado de una lanza y organizando sus huestes de acuerdo a su particular estrategia militar-, participó en la batalla de Tu-capel donde el gobernador Pedro de Valdivia perdió la vida. En esa ocasión su táctica consistió en retener a Gómez de Almagro en el fuerte de Purén, mediante un ardid: impedir a Valdivia la entrada al fuerte de Tu-capel levantándole obstáculos y derrotar a los españoles por cansancio, oponiéndoles escuadrones sucesivos y derribando los caballos a golpes de maza y macana, prescindiendo de lanzas y arcos.

Lautaro venció a Francisco de Villagra en la batalla de Marigüeñu. Atacó Penco el 22 de diciembre. Capturó por segunda vez la ciudad de Concepción en 1556. Un año después inició su marcha hacia el norte, con el propósito de atacar Santiago. Cruzó el Maule y llegó a Chilipirco donde se encontraba el campamento español. El 1º de abril, mientras los mapuches dormían, las tropas conquistadoras los atacaron por sorpresa. Lautaro fue muerto de un lanzazo, por las fuerzas de Pedro de Villagra, en la batalla de Peteroa. Sus huestes combatieron por más de 5 horas hasta que los españoles lograron el triunfo.

San Martín

José Francisco de San Martín, llamado el Libertador; nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, una ex misión jesuítica situada a orillas del río Uruguay en la Gobernación de las Misiones Guaraníes del Virreinato del Río de la Plata, en la actual Provincia de Corrientes, Argentina y murió en Boulogne, Francia, el 1850.

San Martín fue el menor de cinco hermanos; María Elena (18 de agosto de 1771), Manuel Tadeo (28 de octubre de 1772) y Juan Fermín (5 de febrero de 1774), nacidos en la Real Calera de las Vacas, jurisdicción de la parroquia de Las Víboras, y Justo Rufìno (1776) nacido ya en Yapeyú como él.

Héroe de la independencia americana. Hijo de Juan de San Martín, teniente gobernador de Corrientes, y de Gregoria Matorras, fue, junto con Simón Bolivar, una de las personalidades más destacadas de la guerra de emancipación americana.

En 1784 José de San Martín pasó con su familia a España, donde inició su carrera militar en el regimiento de Murcia (1789), con el cual, a los trece años, tuvo su bautismo de fuego en el sitio de Orán (1791). Más tarde intervino en las guerras del Rosellón (1793), de las Naranjas (1804) y de Independencia, que le supu-sieron distintos ascensos hasta alcanzar el grado de teniente coronel.

Tras esta fulgurante carrera y poco después de estallar la revolución emancipadora en América, San Martín, que había mantenido contactos con las logias masónicas que simpatizaban con el movimiento inde-pendentista, marchó a Londres (1811) y de allí a Buenos Aires (1812), cuyo Gobierno le encomendó primero la formación del regimiento de granaderos.

Contrajo enlace con Maria de los Remedios de Escalada en Buenos Aires, el 12 de noviembre de 1812, cuando ella tenía 15 años de edad. La influencia de la familia política fue fundamental para la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo.

Más adelante, ya en Mendoza, Remedios de Escalada fue la fundadora de la Liga Patriótica de Mujeres, con el objetivo de colaborar con el naciente Ejército de los Andes. Para ello, entre otros gestos, donó todas sus joyas.

En 1813 se le otorgó la jefatura del ejército del Norte en sustitución de Belgrano. El duro revés que éste había sufrido en Vilcapugio y Ayohuma a manos de los realistas cerraba prácticamente las posibilidades de avanzar sobre Lima, al tiempo que hacía vulnerable esa frontera, cuya custodia encargó a M. de Güemes, caudillo de Salta. Tras la derrota del ejército chileno en Rancagua (1814), San Martín dio amparo a O'Hi-ggins y a sus tropas en Cuyo (Mendoza), de donde acababa de ser nombrado gobernador por J.M. de Puey-rredón.

En Mendoza José de San Martín se dedicó a organizar el ejército libertador, con el que se propuso inva-dir Chile cruzando la cordillera de los Andes, la mayor hazaña militar americana de todos los tiempos. Supe-radas las cumbres andinas, el 12 de febrero de 1817 derrotó al ejército realista al mando del general Marcó del Pont en la cuesta de Chacabuco, y el 14 entró en Santiago de Chile. La Asamblea constituida proclamó la independencia del país y le nombró director supremo, cargo que declinó en favor de O'Higgins.

En el mausoleo se encuentra escrito: «Triunfó en San Lorenzo, afirmó la Independencia Argentina, pasó los Andes, llevó su bandera emancipadora a Chile, al Perú y al Ecuador».

Bibliografía y fuentes
Maçônaria nas Américas - Fernando Moretti – Editora Escala – Brasil 2005
Encyclopedia of Freemansory - Albert Mackey
History of Freemansory – Albert Mackey