miércoles, 18 de marzo de 2015

LA ESCUADRA Y EL COMPÁS

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LA ESCUADRA Y EL COMPÁS

Cuando la Estrella Flamígera está asociada a la escuadra y el compás, estos instrumentos la encierran de tal manera, que la escuadra se abre abajo y el compás arriba, quedando el símbolo central en medio, según la conocida frase “entre la escuadra y el compás”. En este caso, la escuadra es pasiva, o receptiva y el compás activo.
El compás figura los rayos que emanan de la razón para apreciar los hechos, para medir las relaciones entre el yo y el no yo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo abstracto y lo concreto, etc. Según el ritual de este grado, en el segundo viaje, cuando el hermano experto entrega el compás y la regla al graduante, el M.•. V.•. M.•. dice lo siguiente:”En este viaje lleváis el compás y la regla, instrumentos principales de las obras humanas. El primero traza el círculo, la más hermosa de las figuras, muestra el centro, la igualdad de los radios, el valor del diámetro y lo justo de todas las medidas. Es el regulador universal. ¿De qué emblema? De la logia, de ese regulador por excelencia de lo cierto y de lo justo, que nos enseña a discurrir consecuencias exactas“ En el catecismo de compañero, además, se lee que el compás es símbolo de la seguridad en la conducta, y sirve con los demás instrumentos, para labrar la piedra cúbica de punta.
Según el diccionario de Frau y Abrines el compás “representa la justicia con que deben medirse los actos de los hombres, y por esto se dice que junto con la Biblia y la escuadra, es una de las grandes joyas y de las grandes luces de la masonería. En el discurso del segundo grado, del conocido Manual de la Masonería, escrito por Cassard, se lee: El signo de Taurus, que significa el del cordero, es emblema del trabajo duro y penoso que es condición de nuestra existencia, siendo bajo la influencia de este signo, o sea durante el tiempo que el sol se detiene en él los nuevos vástagos rechazan las plantas parásitas y extrañas, y tiene lugar el desarrollo de la buena semilla. Erais emblema de esta operación de la naturaleza, cuando en el segundo viaje se os confió la regla y el compás; la regla para separar del tronco verdadero de los abrojos que suelen oponerse a la germinación, y el compás para dar a la planta la distancia conveniente, a fin de que no malogren mutuamente su expansión o desarrollo progresivos”.
El compás es triple, puesto que se compone de las dos ramas y de la cabeza que las une(primera parte de la batería del grado). La escuadra, por lo contrario, es doble en sus ramas, y representa todos los antagonismos y todas las cualidades, el binario, especialmente el derecho y el deber (segunda parte de la batería). El 3 del compás más el 2 de la escuadra, suman 5, números del grado, el número que según la Kabbalah, es el menos visible, por hallarse en el centro de todas las series o combinaciones numéricas. Este número es el pentalfa o pentagrama y corresponde al centro del cuadro mágico.
Entre otros muchos significados, es el símbolo de la quintaesencia. La escuadra puede entrar cuadruplicada y entonces formar el cuadrado, que coronado por una cruz, es el ideograma de la piedra filosofal. Cuatro escuadras también pueden ponerse en forma de una svástica, y ocho escuadras en la de doble svástica. En este segundo caso, las ocho escuadras simbolizan, la rueda de la creación, del porvenir y del movimiento universal. Las escuadras cuyas ramas son verticales u horizontales, en la doble svástica corresponden a los cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego), en tanto que las escuadras oblicuas representan las cualidades elementales (húmedo, frío, seco y caliente).
Según el ritual del grado, al terminar el cuarto viaje, el M.•. V.•. M.•. dice el recipiendario: “En este cuarto viaje llevasteis una escuadra que sirve para formar los prismas y hacer sus caras perfectamente iguales, ayudándose de la regla que nivela las superficies de modo que las piedras en que se levanta el edificio recíprocamente se correspondan. La primera se usó al labrar la piedra cúbica de punta, cuyas nueve caras dan un número perfecto en todas sus combinaciones. La escuadra es el emblema de la igualdad que debe reinar entre los hombres.
En el discurso del segundo grado de Cassard, se lee: “También os acompañaba la regla en el cuarto viaje, a la cual se añadió la escuadra, porque esta última que es emblema de la rectitud, es señal de haber el sol pasado del signo Taurus y de acercarnos al completo de la reproducción”.
Conforme al Diccionario citado, la escuadra es el símbolo de la rectitud a que el hombre debe sujetar todas sus acciones y de la virtud que debe rectificar nuestros corazones equitativos. Al lado del compás, que representa el cielo, a donde el iniciado debe dirigir constantemente sus miradas, la escuadra representa la tierra, en donde le encadenan sus pasiones, por lo que se dice que el verdadero masón se encuentra siempre Entre la Escuadra y el Compás, para expresar que esta desprendido de las afecciones materiales, de las cosas terrenas, y que sólo anhela unirse a su celeste origen”.
La escuadra está formada cuatro veces en el punto en que se cortan los diámetros zodiacales de las cuatro estaciones. Nótese, por consiguiente, cómo la cruz no es sino una cuádruple escuadra. El compás abierto, con las dos puntas hacia arriba, implica un estudio racional, no de la tierra o de los hechos objetivamente comprobables, sino del cielo por investigación rigurosa y precisa de los principios abstractos. La iluminación no está en otros términos, prometida al compañero, si él no la sabe buscar en encadenamiento de los terrenos particulares de la geometría platónica.
En cuanto a la escuadra, si se le representa también invertida, detiene en altura los rayos de la estrella flamígera, para reflejarlos hacia abajo y concentrarlos sobre si mismos, y esto, hace alusión a la absoluta rectitud del juicio, indispensable a los idealistas, que están fácilmente expuestos a perderse en lo irreal, siendo siempre preciso procurar la realización práctica.
Mucho nos falta decir, para agotar el simbolismo del compás y de la escuadra; más como esta obra, es elemental sólo recordaremos que el compás también representa el espíritu y la escuadra la materia, y la disposición de ambas joyas sobre la Biblia en el altar, nos dice que en el grado de aprendiz la materia domina al espíritu; en el de compañero, el espíritu está en vía de evolución, hacia su libertad, y en el de maestro, el espíritu ya ha triunfado sobre la materia por haberse liberado de ella, fin eminentísimo al que tienden las enseñanzas masónicas.