viernes, 20 de marzo de 2015

LA PUERTA BAJA: LA REALIDAD QUE NO EXISTE


LA PUERTA BAJA: LA REALIDAD QUE NO EXISTE
R:.H:. Victor Guerra
En la ceremonia de recepción de los profanos para entrar al mundo masónico se da una interesante sucesión de hechos en los que interviene una amplia panoplia simbólica, que comienza en el Gabinete de Reflexión y en parte concluye en la recepción como Aprendiz Masón, a partir de ese momento empieza otro estadio.

Sin embargo en la logia hay cosas que vemos, y otras que sentimos y otras que nos pasan totalmente desapercibidas, tal vez porque nuestra raciocinio nos hace rechazar aquello que no vemos, y simplemente nos quedamos con aquello que nos impresiona más: el espejo, las espadas, los ruidos, la sala de reflexión. Una amplia gama de sensaciones e impresiones que muy bien reflejan las planchas de los Aprendices masones en la lectura de su primer trabajo grabado.

A este respecto me llama mucho la atención en esas primeras impresiones que leen los Aprendices la ausencia de un tema no menor y que es uno de los primeros actos al querer entrar ante la asamblea de los masones, como es el paso ante una puerta bajo la que pasamos todos: bajos y altos, cultos e ignorantes, operativos o especulativos, una puerta que en realidad no existe, y esa es la puerta baja, ante la cual bajamos la cerviz cuanto podemos, penetrando medio a gatas en la logia.

En masonería uno de los trabajos es la introspección sobre la logia como espacio y sus relaciones con los símbolos que contiene, así como sobre sus «misterios», y es en este momento cuando el ritual deja de ser el soniquete de todos los días para convertirse en un destello que nos hace preguntarnos el por qué se hace de esta manera, y no de aquella en los trabajos logiales., aquella o esta maniobra.

Después de un tiempo sentado en la columna del taller te das cuenta de esa cuestión que te ha pasado desapercibida, y que fue tan esencial en un momento dado, y te preguntarás sobre ella, y su porqué.. Esa permanente interrogación es lo que nos hace caminar y avanzar en la senda masónica.

La realidad que no existe, o sea la puerta baja la forma o bien el Guarda Templo o el Hermano que hace de introductor del recipiendario ayudando en su labor al Gran Experto, este hará que el neófito llame a la puerta de forma abrupta para que este modo se le dé entrada, tras algunos prolegómenos e intercambios de frases rituales, uno de los Hermanos ya citados coloca su espada en la puerta a modo de dintel, simulando una puerta muy baja, lo cual obliga al recipiendario a tener que agacharse de forma ostensible penetrando de este modo por una imaginaria y liliputiense puerta poco menos que a gatas.

Esta curiosa escena ignoro cuál ha sido su desarrollo ritual, pues un rápido rastreo en los rituales de referencia del REAA, la divulgación Tres golpes distintos o el tuileur Grasee Tilly o la Guía de los Masones escoceses, o el 6004 Ritual de los Ancients, o el ritual de los Antiguos Cuadernos de 5829 referentes todos ellos del REAA, y también en los rituales de lso «Modernos» digamos que no existe tal escena.

Tanto es así que uno de los mayores expertos en simbolismo REAA como Jean Pierre Bayard para conectar este pase de la puerta baja con la realidad masónica, nos habla de la misma ceremonia dentro del Compañerismo (Compagnonage) o de los sistemas iniciáticos del Marques de Chefdebien, o aquellos otros que se daban en la Orden iniciática y ocultista de A. Crowley, por tanto no entiendo muy bien de donde proviene el origen masónico que ha dado lugar a la puerta baja, aunque puedo entender que sea una reminiscencia de alguna variación ritual «francesa» de los rituales del REAA, mantenida en algunas obediencias y rituales por ejemplo esta presente en algunos rituales del REAA pero también está dicha escena está presente en el rito de Menfis Misrain.

Por tanto desde esa conceptualidad que sufrimos y que vemos los masones, se puede decir que la puerta de la logia que se escenifica es también de separación, de franqueo entre dos mundos: el profano y el masónico, de la oscuridad a la luz, y como todo buen símbolo funciona como una realidad intangible y dual, una puerta abierta para unos y cerrada para otros. De este modo el recipiendario entra al taller quedando entre las columnas de la logia, a merced de lo que pase.

Algunos autores y estudiosos ven en este gesto la simbología de la humildad, pues todos nos doblamos al entrar no precisamente por primera vez en la logia, despojándonos de dignidades para presentarnos ante la asamblea logial despojados de la dignidad profana, pues hemos perdido el sentido de la compostura ni vestido ni desnudo , que dice el viejo ritual y nos presentamos con los ojos vendados, desorientados mostrando un extraño ternario de desnudez y quedamos un tanto expectantes a lo que acontezca.

Estaríamos, por tanto, en la posición ideal que los filósofos herméticos definen como «la llave de su jardín secreto» o sea la humildad.

Llegados a este punto no crean que la literatura sobre la puerta baja es muy extensa, es más una experta en REAA como Irene Manguy, se ventila el tema con una serie de consideraciones generales tomadas de aquí y de allá de muy amplio repertorio simbólico de muy diversas corrientes escuelas de pensamiento, pero sin aclararnos de donde proviene tal hecho y su adecuación en masonería. Digamos que estando presente la existencia de tal puerta en masonería, la mayor parte de los estudiosos y de las planchas que se ven se limitan a buscarle explicaciones posibles al «símbolo», pero nadie nos dice de donde demonios ha salido tal irreal realidad.

Es verdad que puede ser una puerta a modo de invitación que en masonería es inseparable de la ceremonia de iniciación. De hecho el verbo “ineo” significa precisamente “entrar o penetrar”; y el nombre de Jano, el dios de la Iniciación a los misterios, proviene de “ianua” = puerta, y ante esa puerta nos presentamos pobres, pues la puerta (Dalet en hebreo significa precisamente eso «pobre e indigente»

En este sentido se denota como lo hace patente un estudioso de los ritos , P. Langlet, que más allá de algunas otras significaciones, existe una cierta intención en esa atravesar dicha puerta, y ello tiene que ver con humillar al candidato, puesto que puede quedar en entredicho el planteamiento moral de tal acto en ese entrar a gatas, que por otra no se explica muy bien su significado, y si bien podría valer la explicación de la humildad, no es menos cierto que podemos estar ante un tipo de vaga novatada de las tantas que hubo en los trabajos masónicos y de los cuales se fue deshaciendo la ritualidad masónica, por aquello de no atentar contra la dignidad de la persona.

Tema en el que abundan autores como Jules Boucher o E. Plantagenet, que plantean ese escabroso momento como algo «intrascendente y de una cierta penosidad» y poco instructiva más allá de la consideración de la humildad que se puede lograr con el tema de la puerta baja; en todo es que hay Obediencias, sobre todo mixtas que se han deshecho del ternario de la desnudez, y creo que no debería ser tema menor evitar a los recipiendarios esa entrada tan esperpéntica y en particular poco útil, como hacerlo medio a gatas a modo de un gran batracio.

Frente a esta situación que se plantea por algunos notables estudiosos masones como algo intrascendente , tal vez pudieran tenerse en cuenta otras propuestas rituales como es la puerta entreabierta, que puede ser más idónea e ideal para con el concepto de la dignidad de la personal, cumpliendo de ese modo casi que el mismo efecto de la realidad que no existe y punto de incomodidad al franquear la puerta hacia la luz, o sea la Puerta Entreabierta puesto que no conviene a este respecto confundir escenario iniciático e iniciación.

El escenario que nos es visible se confunde lo esencial y lo superficial, y ello mezcla lo importante que tiene con lo secundario: el escenario, que es más mítico que iniciático. La iniciación es puramente estructural y como tal surte efectos sobre los individuos en ese nuevo caminar masónico

El mundo simbólico que se nos abre tal como se puede ver es amplio y cada uno, como todo en logia, cogerá aquella interpretación que más le guste, o la que mejor se le acomode pues la cantera es amplia y diversa y en ella cabemos todos, pero es bueno no lanzarnos como especular sobre sentidos de la más altas escuelas simbólicas , sin ser conscientes y sabedores de nuestra propia realidad, y de dónde partimos, pues de lo contrario es muy posible que construyamos muchos castillos de naipes simbólicos sobre una realidad que nos existe

He dicho. Víctor Guerra. MM.:.