martes, 12 de julio de 2016

La Masonería en la Independencia de Estados Unidos


La Masonería en la Independencia de Estados Unidos

Las ideas libertarias proclamadas por la masonería en el espíritu de la Revolución francesa, prendieron rápidamente en las trece colonias inglesas del norte de América.

Muy pronto las logias masónicas de aquel territorio se convirtieron en el foco de insurrección contra la dominación de la Corona británica. Las trece colonias aludidas eran las de: New Hampshire, Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, New York, New Jersey, Pensilvania, Delaware, Maryland, Virginia, North Carolina, South Carolina y Georgia.

Es conocido que la participación de la masonería llegó a ser muy relevante en la independencia de las colonias británicas de Norteamérica. De hecho, la mayoría de los líderes firmantes de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos –acto ocurrido el 4 de julio de 1776– tales como: Ellery, Franklin, Hancock, Hewes, Hooper, Paine, Stockton, Walton y Whipple, fueron destacados masones.

Idéntica condición tuvieron nueve de los trece delegados que rubricaron los artículos de la nueva confederación: Adams, Carroll, Dickinson, Ellery, Hancock, Harnett, Laurens, Roberdau y Bayard Smith. También los ciudadanos firmantes de la constitución estadounidense: Bedford, Blair, Brearley, Broom, Carroll, Dayton, Dickinson, Franklin, Gilman, King, McHenry, Paterson y Washington, tuvieron la misma calidad de masones. Por último, se asegura que la gran mayoría de los altos mandos del Ejército republicano que combatió a las tropas realistas igualmente habían sido miembros de la hermandad.

La influencia de la francmasonería se haría patente desde el principio en todos los ámbitos del incipiente país. Las logias y los masones gozaron de respeto por parte de los ciudadanos, y no tuvieron la necesidad de ocultarse, como ocurrió –poco después– con los masones y logias en Hispanoamérica.

Después de proclamarse la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, el Congreso reunido en la ciudad de Filadelfia, resolvió encargarle a John Adams, Benjamín Franklin y Thomas Jefferson –destacados y dilectos hermanos– la confección del sello oficial del nuevo Estado. A tal efecto, cada uno de los tres miembros del comité sugirió un diseño: Jefferson propuso una imagen que representase al pueblo de Israel marchando hacia la Tierra Prometida; Franklin proyectó una alegoría en la que aparecía Moisés conduciendo a los israelitas a través del Mar Rojo; y John Adams se inclinó por un tema de la mitología griega que representaba a Hércules. A estas primeras propuestas se fueron añadiendo las de sucesivos comités hasta que finalmente fue aprobado el diseño definitivo propuesto por el secretario del Congreso, Charles Thomson, Maestro masón de una logia de Filadelfia cuyo Venerable Maestro había sido nada menos que Benjamín Franklin.

Durante la Revolución norteamericana se usó por primera vez con un sentido político la tríada masónica: libertad, igualdad, fraternidad. La misma que pasaría a la historia de la mano con la Revolución francesa, cuyo hito se fija el 14 de julio de 1789.

En la independencia norteamericana, el marqués de La Fayette (Marie Joseph Gilbert Motier) tuvo un papel muy destacado. No solo por ser uno de los generales del Ejército independentista, sino por ser, entonces, el gran artífice del intercambio epistolar masónico entre Norteamérica y Francia.

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