miércoles, 28 de noviembre de 2012

 

A.’.U.’.T.’.O.’.S.’.A.’.G.’.
Ad Universi Terrarum Orbis Summi Architecti Gloriam


Roma – New York – Barranquilla – Tijuana
SUPREMO CONSEJO OMEGA
República Mexicana

Comunicado Omega No. 95 – 2012

ASUNTO: Se os remite la formal petición al Honorable 20o Ayuntamiento de la Ciudad de Tijuana, Baja California, México
A la Federación Americana de Supremos Consejos del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado (FASCREAA)
A todos los Supremos Consejos del mundo.
A todos los Grandes Orientes.
A todos los Masones y Masonas esparcidos por ambos hemisferios.
En vuestros respectivos Zenit, Valles o Campamentos.

Salud – Estabilidad – Paz
Por ser una obligación contenida en uno de nuestros JJur.’. y parte integrante de la Mónita que en privado estudiamos, os compatimos el Comunicado Omega No. 94-2012 dirigido al Honorable Cabildo de la Ciudad de Tijuana, Baja California, México, en el cual se fija la postura de vuestro servidor y de quienes conmigo se solidaricen dentro del Supremo Consejo Omega en torno a las medidas privatizadoras de los bienes del Ayuntamiento en comento los que -siendo públicos- pertenecen a todos los ciudadanos. Lo anterior por si en vuestros Valles y Campamentos se diera el mismo fenómenos que en este Zenit os pudiera servir como marco de referencia.
Con los honores que os corresponden por vuestros grados y cualidades
Zenit de Tijuana, Baja California, México
A 15 de noviembre del 2012 de la Era Vulgar – Primer día del mes de Kislev del 5773 Anno Lucis.
HONOR – VIRTUD – TALENTO
Ordo ab chao – Devs mevmqve jvs.
¡Todos libres! ¡Todos iguales¡ ¡Todos hermanos!
Soberano Gran Comendador
IPH.’. ROGELIO AMARAL BARRAGÁN, 33o
OMEGA-MÉXICO
Influencia masónica en Washington, D.C.

Washington D.C. es una asombrosa obra de arquitectura, cuya perfección ha conducido a que muchos investiguen la relación entre sus monumentos y la logia Masónica

Por Andrea Michelle Arenas
Fuente: Televisa

WASHINGTON, Estados Unidos, nov. 20, 2012.- Su fundación data de 1871, su nombre rinde homenaje a uno de sus creadores, el primer presidente estadounidense, George Washington, quien además impulsó la construcción del Capitolio, el edificio más antiguo en la capital
“Cuando el Congreso decidió construir la capital aquí, justo a orillas del rio Potomac, de hecho fue el presidente George Washington quien eligió precisamente este lugar, y eligió este lugar en parte por esta loma prominente donde se encuentra el Capitolio y todo lo que vemos aquí cerca eran entonces puras plantaciones”, explica Chris Myers Asch, historiador de Washington D.C.
Washington D.C. es una asombrosa obra de arquitectura, cuya perfección ha conducido a que muchos investiguen la relación entre las estructuras y monumentos en esta ciudad y su relación con la logia Masónica.
“Aunque hay muchos edificios masónicos hermosos dispersos por toda la ciudad, lo que L’Enfant intentaba hacer era darle una expresión a la democracia, dar una interpretación física de democracia”, agrega Chris Myers Asch.
La construcción de la ciudad se basa en una serie de coordenadas paralelas y verticales, intercaladas.
Pero las teorías sobre la injerencia masónica en la capital sostienen que estos diseños son parte de símbolos del poder de esta logia y que se encuentran ocultos. Como en un mapa, donde los principales puntos forman un pentagrama y cuya punta señala hacia la Casa Blanca.
15 de los 44 presidentes que han gobernado este país han sido Masones, entre ellos, George Washington, Harry Truman y Theodore Roosevelt. Además se estima que actualmente en Estados Unidos habitan casi 1.5 millones de miembros de esta logia.
Además del simbolismo que alberga el mapa de Washington, éste es uno de los templos masónicos, situado a sólo cuatro cuadras de la Casa Blanca, también cuenta con sus propios símbolos, como 33 pilares, número que conforme las teorías y que es clave para los miembros de esta, la logia de los masones.
 

El autor del Martín Fierro tuvo una larga y destacada actuación en la Masonería, donde ocupó algunos de los más altos cargos y recibió reconocimientos no habituales. En los versos de su gran obra pueden encontrarse rastros de la simbología masónica.

Muy conocida es la vida de José Hernández en lo que hace a su desempeño político así como poético y literario. Empero, mucho menos difundido está su extensa actividad realizada en la Orden Masónica.
Nació José Hernández el 10 de noviembre de 1834 en una chacra señorial llamada los caseríos de Perdriel, actual partido de San Martín, en la provincia de Buenos Aires.(*) El dueño, tío de la madre de Hernández, fue un prestigioso estanciero de holgada fortuna, probado militar, miembro del Primer Triunvirato, diputado en el Congreso de Tucumán y Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Se trata de Don Juan Martín Mariano de Pueyrredón y O’Doggan (1776-1850), quien ingresara a la Masonería iniciado en la Logia Lautaro de Buenos Aires. La misma de la que formaron parte -entre otros destacados hombres de la Independencia- José de San Martín, Carlos María de Alvear, José Matías Zapiola, Bernardo de Monteagudo, Antonio Álvarez Jonte, Nicolás Rodríguez Peña y Julián Álvarez
Para el autor del Martín Fierro la Masonería, entonces, no implicaba algo ajeno, sino -por el contrario- parte de la vida familiar cotidiana. Su hermano Rafael Hernández también se integró a la hermandad masónica, formando parte desde el 4 de agosto de 1879 de la Logia Caridad N° 22 y, posteriormente, de la Logia La Plata N° 80, que se reunía en la ciudad bonaerense de ese nombre.
José Hernández, el 3 de marzo de 1865, fue iniciado (así se denomina a la ceremonia de ingreso a la Masonería constituida por un conjunto de prácticas rituales) en la Logia Asilo del Litoral Nº 18 (fundada en 1860) cuyo templo estaba situado en la ciudad de Paraná (Entre Ríos). En ese mismo taller, al año siguiente, ocupó su primer cargo como secretario. El más adecuado para un hermano diestro en el ejercicio de la pluma.
Cabe señalar que esta logia, aunque rebautizada como “Logia Asilo del Litoral Nº 18 Nº 484, continúa reuniéndose -en la actualidad- dos veces al mes, como puede constatarse en la página oficial en Internet, integrada a la denominada Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Esta Gran Logia es una de las que, en número cercano a la veintena, se encuentran distribuidas a lo largo y ancho de la República Argentina en la actualidad.
Pasó, luego, a trabajar José Hernández en la Logia Constante Unión Nº 23 de la ciudad de Corrientes, que es una de las más antiguas. Fundada el 12 de agosto de 1834, entre otros, por el coronel Genaro Berón de Astrada, quien sería gobernador de la provincia. El taller tuvo momentos de esplendor y otros donde, directamente, dejó de funcionar. “Abatió columnas”, para expresarlo en la jerga masónica. En la reorganización ocurrida a mediados de 1867 Hernández se suma a los trabajos siendo electo para ocupar el cargo de Orador (alguien que no necesariamente se destaque por su oratoria, sino que sea capaz de actuar como fiscal y juez a la vez) de la misma por varios períodos. Desde 1868 a 1869 ocupó la presidencia de la logia, con lo que obtiene la designación de “venerable maestro.” (Se trata de un verdadero primus inter pares.)
Distinción poco común
Ya en Buenos Aires, el 30 de diciembre de 1879, se incorpora a la Logia Obediencia a la Ley Nº 13, a la que perteneció hasta su deceso acaecido el 21 de octubre de 1886.
Poco antes de su fallecimiento fue designado Miembro Libre de la Masonería Argentina, una distinción que pocos alcanzan, pues exige haber cumplido un cuarto de siglo de pertenencia interrumpida en la Orden.
También desarrolló José Hernández una prolífica labor en lo que se conoce como “el filosofismo”, que es una verdadera “universidad masónica” a la que sólo se puede ingresar tras haber sido exaltado al grado de Maestro Masón y por especial invitación que suelen recibir los hermanos más esclarecidos con destacadas capacidades espirituales o intelectuales o ambas; estando -al momento de su muerte- en posesión del grado 32º. Cada grado implica un proceso de trabajos en logia, estudios específicos y atravesar un ritual particular iniciático que habilita para empezar la búsqueda del grado siguiente hasta poseer el Grado 33.
En la Orden Masónica de la República Argentina Hernández ocupó el cargo de segundo vicepresidente, que masónicamente se denomina “Gran Primer Vigilante”, durante los años 1880/81.
Los investigadores hemos hallado muchos e inequívocos rastros de la simbología masónica en los versos de su Martín Fierro. Aunque, tal vez, la más evidente esté en esas estrofas que afirman:
Los hermanos sean unidos / esa es la ley primera/ tengan unión verdadera / en cualquier tiempo que sea / pues si entre ellos pelean / los devoran los de afuera.
© LA GACETA
Antonio Las Heras – Doctor en Psicología social. Presidente de la Academia Argentina de Masonería.
Nota: * Hoy funciona allí el Museo Histórico José Hernández Chacra Pueyrredón, de cuya primera comisión directiva fundacional tuve, en 1971, el honor de formar parte.
 
El Pinguino, CHILE. Hermanos masones fueron, entre otros, el doctor Augusto Essmann Burgos, Elías Pavlovic Pavlov, Bruno Canobra Vásquez, Luis Uribe Velásquez, Carlos Gafo Álvarez, Octavio Castro Sáez, en Puerto Natales.
También, en Punta Arenas, Neftalí Carabantes Burr, gran realizador de la Sociedad de Instrucción Popular de Magallanes; Julio Villalobos Ibarrola, Hugo Daudet Jofré, Benjamín Dibasson Biurr, Eladio Agüero Pletikosic, Crescencio Soto Vargas, José Kramarenko Downer, Alberto Insúa García, Héctor Leyton Poblete, Roberto Carvajal Ortega, Roberto Bravo Navarro, Pedro Arentsen Saüer, Marco Chamorro Iglesias, Manuel Chaparro Ruminot, Alexis Descourvieres Mansilla, Florentino Fernández Álvarez, Víctor Fernández Villa, Andrés Nielsen Johanssen, Juan Poblete Silva, Armando Sanhueza Líbano, Ángel Serra Biott, John Skirving Hardy, Vittorio Cuccuini Nannelli, Carlos Zanzi Sanguinetti, Carlos Zanzi Cuccuini.
Muchos otros entregaron su sabiduría y benevolencia a la impronta masónica que “no es una secta ni es un partido”, que “exalta la virtud de la tolerancia y rechaza toda afirmación dogmática y todo fanatismo” como dice el libro “De mediodía a medianoche” de Soto Bradasic.
“Los masones -dijo el autor y también Rocha, el líder y “Gran Delegado”- aman a su patria, respetan la ley y la autoridad legítima del país en que viven y en que se reúnen libremente”.