domingo, 17 de febrero de 2013

MASONES EN EL VATICANO

Por Enrique de Vicente

No lo podia creer. Es absurdo, delirante, el colmo de la conspiranoia.
Y ademas esta en contra de mi opinion inicial. Sin embargo, numerosos
indicios apuntan en esa aberrante direccion: el texto publicado por el
Vaticano parece no corresponderse con el secreto revelado en Fatima
hace 83 años. Pero hay algo mucho mas increible: el nombre del
arzobispo encargado de investigar la autenticidad del Tercer Secreto y
de preparar el informe publico sobre el mismo, figura entre los
presuntos integrantes del "clan masonico"dentro del Vaticano. Si no
hubiese sido yo mismo quien hizo, casualmente, este descubrimiento en
un best-seller publicado hace un año y que nada tiene que ver con
Fatima, habria pensado que se trataba de una intoxicacion. Por
supuesto, no descarto esta como ninguna otra hipotesis. Pero los comos
y los porques siguen inquietandome.
El pasado 26 de junio, como Prefecto de la Congregacion para la
doctrina de la fe, el cardenal Ratzinger presenta publicamente el
informe que esta institucion vaticana ha elaborado sobre el Tercer
Secreto, en el que se incluye el texto supuestamente escrito por Sor
Lucia.
Durante dicha rueda de prensa toma la palabra Monseñor Tacisio
Bertone, encargado de elaborar la presentacion oficial, en su calidad
de Secretario de la citada Congregacion. En su informe resume la
entrevista que ha mantenido con Sor Lucia el pasado 27 de abril, para
preparar la divulgacion de un mensaje profetico, ansiosamente esperado
por millones de creyentes. Según M. Bertone, durante la misma, la
vidente confirma la autenticidad del texto manuscrito y se muestra de
acuerdo con la interpretacion oficial del Vaticano. Pero, como iba a
disentir de la opinion de Juan Pablo II en quien ha encontrado un
decidido reconocimiento del mensaje de Fatima?
M. Bertone ha viajado al convento de Coimbra, donde vive incomunicada
la vidente de Fatima, provisto de una carta firmada por el Papa, en la
que este le presenta como su enviado, asegurandole que "puede hablar
abierta y sinceramente con el, que me referira sus respuestas
directamente a mi". A la entrevista, que sirve para preparar la
revelacion publica del secreto, asiste el arzobispo de Leiria-Fatima.
Han transcurrido 83 años desde la epoca de las apariciones, cuando
Lucia tenia solo 10 años. Pero, en este momento tan largamente
esperado, ella probablemente recuerda aun las persecuciones, criticas
y penurias e incomprensiones a las que se vio sometida, al igual que
ocurrio con tantos otros pequeños visionarios marianos. Todos los
especialistas destacan que la principal oposicion en aquel primer
momento vino de la masoneria portuguesa, que contaba con un gran peso
en el gobierno republicano y en su politica anticlerical. Masones
fueron buena parte de los componentes de algunos grupusculos que
hostigaron a quienes acudían al lugar de las apariciones, destrozando
la primera capillita levantada allí por los peregrinos. Como lo fue el
arrogante administrador de Vilanova de Ourem, quien encarceló a los
tres pastorcillos para impedirles que acudieran a su cuarta cita con
la Señora luminosa y les amenazó con freirles en aceite hirviendo si
no confesaban que mentían y no le revelaban el contenido del mensaje
secreto que la aparición les había confiado.
Lo que de ninguna manera podía sospechar Sor Lucía este 27 de abril,
confiada por la misiva pontificia que presenta M. Bertone, es que el
nombre de éste figura en una lista de 25 altos prelados a los que se
acusa de pertenecer al «clan masónico» dentro de la Santa Sede, según
los rumores indemostrados que circulan en el Vaticano. Esta polémica
relación de cardenales, arzobispos y obispos aparece en un libro,
recientemente editado en España: «Mentiras y crímenes en el
Vaticano» (Ediciones B, Barcelona 2000). Es cierto que los autores de
esta polémica y documentada obra aclaran que «hoy la "logia vaticana",
ramificada en el palacio Apostólico es una cofradía de poder a la que
pertenecen también cardenales, obispos, prelados y seglares ajenos por
completo a la obediencia masónica. De hecho, se ha transformado en una
asociación secreta contraria al integrismo oscurantista y a las
aspiraciones hegemónicas del Opus Dei, que se propone como primer
objetivo controlar y gestionar el enorme poder político-económico del
Vaticano».