jueves, 21 de febrero de 2013

RAICES BIBLICAS DEL TRONCO DE LA VIUDA

Diezmo y el Tronco de la Viuda
logia-masonica-fraternidad62.
Jorge Gutkind, m:.m:.

El término "diezmo" en el hebreo es la palabra "Maaser" (Mem, Ayin, Sin y Resh), el cual por supuesto proviene de la palabra "diez", que en el hebreo existe en su forma femenina como Asarah (Ayin, Sin, Res y Jei), y en su forma masculina Eser (Ayin, Sin y Resh). En el griego hay al menos tres vocablos que aluden al diezmo, el principal es el verbo Apodekato, que es el acto de precisamente dar el diez por ciento, el adjetivo Dekate y el verbo Dekató, de ahí que si deseamos estudiar lo que la Escritura opina al respecto del "Diezmo" o en hebreo "Maaser", es importante revisar textualmente todas las veces en donde aparecen todos estos vocablos tanto en el Tanaj (Mal llamado Antiguo Testamento), como en el Brit Jadashá (Pacto renovado).
La Torá nos ordena que después de que el agricultor cosecha los productos del campo o recolecta la producción de los árboles (en este último caso a partir del quinto año de vida del árbol), él deba separar lo que se llama las terumot y los maaserot (las ofrendas y los diezmos).
Primero se separa la terumá guedolá (gran ofrenda). Ésta equivale a un dos por ciento de la producción total y es entregada a un cohén (sacerdote). Luego, se separa el maaser rishón (primer diezmo) para dárselo a los leviim (levitas). Y por último, él debe separar del sobrante otro maaser (diezmo), pero la calidad de este diezmo depende del año en el cual nos encontremos, como explicaremos a continuación:
La Torá nos ordenó que uno de cada siete años la tierra debe descansar y esta prohibido trabajarla. Este ciclo de siete años - seis de trabajo y uno de descanso - es llamado "el ciclo de la shemitá (el año sabático de la tierra)". Respecto de la mitzvá de los diezmos, en el primero, segundo, cuarto y quinto año del ciclo de la shemitá, este segundo diezmo que debemos separar se denomina el maaser shení y su dueño debe comerlo en la ciudad de Jerusalén.
Pero en el tercero y sexto año de este ciclo, este segundo maaser debe ser entregado a los pobres, y es por eso que se llama maaser aní (el diezmo de los pobres).
Y en este punto es donde Tu Bishvat juega un papel fundamental, pues la Torá pidió que no se mezcle la producción de un año con la del año siguiente, y es por eso que era necesario determinar una fecha que sea considerada el límite entre el año anterior y el año posterior respecto de la mitzvá de las ofrendas. Asimismo, como explicamos anteriormente, en el primer y segundo año del ciclo de la shemitá se debe separar el "segundo diezmo", pero el tercer año se debe separar el "diezmo de los pobres", y necesitábamos saber cuándo comienza el tercer año
Es sabido que en la repartición de la tierra de Israel entre todas las tribus que componen nuestro pueblo, a diferencia del resto de las tribus, la tribu de Leví no recibió ninguna parte de la tierra, sino que las otras 11 tribus tomaron la parte que le hubiera correspondido a la tribu de Leví.
De aquí resulta que los diezmos que el resto de las tribus le deben entregar a los levitas, no son considerados como un regalo o un presente, sino como una obligación por el "alquiler" de sus tierras.
La Escritura nos enseña que el "Diezmo" o "Maaser", bien podría ser de lo producido en la tierra, como así mismo de la reproducción del ganado que se tuviera.
Hay autores que consideran el diezmo como décima parte de las ganancias, cantidad designada para mantener el clero o para otro uso religioso. Si bien el diezmo es ofrecido a Dios es entregado a sus sacerdotes o ministros.
El diezmo no es una costumbre o una buena acción del buen judío, sino que es una obligación religiosa a cumplirse en forma rigurosa.
Hay alguna relación entre el diezmo y el tronco de la viuda, pero también son grandes sus diferencias.
En el pueblo judío hay numerosas obligaciones con respecto a los menos afortunados económicamente, estas reglas u obligaciones son:
1) maaser -diezmo;
2) shejejá y leket -rastrojos y olvidos en las cosechas;
3) peá -puntas de los campos;
4) peret -olvidos en la cosecha de la vid;
5) olelut -regalos a los pobres;
6) shemitá -moratoria de deudas en el año sabático;
8) iobel -restitución de propiedades en el jubileo;
9) tzedaká -dar de acuerdo a las necesidades del que recibe.
Tzedaká se traduce comúnmente como caridad, es el aporte que nosotros podemos realizar en procura de la justicia social, es decir, que la sociedad encuentre un equilibrio (salud) en la distribución de sus riquezas. Todos, pobres y ricos, viejos y jóvenes, mujeres y hombres, están obligados a la misma; en toda ocasión que se pueda.
Sin lugar a dudas que la tzedaká es uno de los pilares del judaísmo.
Ocho niveles de caridad
De mayor a menor:
1) Antes que necesite pedir caridad, lo mejor es dar lo que necesita como un regalo, prestarle dinero, tomarlo como socio o encontrarle trabajo.
2) Dar caridad mientras ambos, el que da como el que recibe, no conocen la identidad del otro.
3) El que da conoce la identidad del que recibe, pero éste no conoce la de quien da.
4) El que recibe conoce la identidad del que da, pero el que da no conoce a quien recibe.
5) Dar caridad aún antes de serle solicitado.
6) Donar a la persona pobre, después de que ésta haya pedido caridad.
7) Donar menos de lo que debería, pero hacerlo con un semblante amable.
8) El que dona, da caridad quejándose.
Recordemos estos niveles cuando tratemos el tronco de la viuda.

10 Reglas básicas de la caridad
* Debe sacarse el diezmo de todas las ganancias, de los regalos o herencia que se reciban y darlo en caridad.
* Si el pobre o necesitado no acepta la caridad como un regalo, se lo debe dar en préstamo.
* Se debe dar caridad con un semblante alegre y feliz, reconfortando y aliviando al pobre de sus sufrimientos.
* Quien da con ceño fruncido es como si nada hubiera dado y pierde todo su mérito.
* Debe tenerse mucho cuidado en el modo en que se conduce con el pobre, sin menospreciarlo, burlándose o hacerle pasar vergüenza.
* .No destacar lo que damos para ser alabados, sino por el contrario, ocultarlo lo máximo posible
* Hacerlo porque así lo sentimos y para ayudar al pobre; hacerlo de buen corazón y con las mejores intenciones.
* Dar caridad en momentos de abundancia y también cuando es necesario un esfuerzo para lograrlo.
* Si no es posible ayudar con todo lo que se pide, dar aunque sea una contribución mínima.
* Si no se le puede dar al pobre dinero, que por lo menos le de frutas o comida, para que no se vaya con las manos vacías.

Tronco de la viuda
Antes del cierre de los Trabajos, el Venerable Maestro ordena al Segundo Experto que haga circular el llamado “Tronco de la Viuda” para recoger los aportes de los Hermanos con propósitos beneficiarios. La expresión “Tronco” es francesa. Tronc, significando Tronco (como el del árbol). Utilizada también para definir la “caja de limosnas” que se encuentra a la entrada de las Iglesias para que los fieles introduzcan su óbolo. La palabra correcta en castellano es “Cepillo”. Se afirma que este uso fué adoptado en el Concilio Lateranense, en 1215, durante el papado (1198-1216) de Inocencio III. Sin embargo su origen lejano está en el diezmo judío (del que se habla en la Biblia).
La Masonería francesa adoptó el uso del "Tronco de la Viuda" en el siglo XVIII. En ningún documento anterior se hace referencia a él: Quizás los masones operativos se preocupaban principalmente de cubrir los gastos de la institución y de ayudar a compañeros en dificultades.
Cuando hoy decimos: "Tronco de la Viuda", estamos honrando la memoria de Hiram Abiv, el constructor del Templo del Rey Salomón, “hijo de una viuda de la tribu de Naftali”. Según la mitología masónica, Hiram Abiv fué el primer Maestro Masón.
El Segundo Experto deberá desviar su mirada cada vez que un Hermano introduzca su puño derecho cerrado dentro del “Saco” (por eso el Hermano no se para, pues tendría que hacer la señal “al Orden”, y no puede pues tiene en su mano derecha la “medalla” que aportará. (“Saco”: “especie de bolsa abierta por arriba”. “Bolsa”: “especie de saco para guardar una cosa”.
De acuerdo a esto, sería aceptable el uso de ambas palabras).
Es el mismo Saco que se utiliza para las Proposiciones y sustituye por comodidad al Tronco (caja) por la ventaja de que las monedas que se aportan (o no) no resuenan. Los Hermanos deberían hacer su aporte en silencio. Sin embargo, en algunas logias se acostumbra a poner “medallas” en nombre de un Hermano ausente, demostrando con ello el afecto fraternal que el se ha ganado. Igualmente se ha explicado repetidamente a los Aprendices que al "Tronco de la Viuda" se puede aportar o retirar: ello contradice la norma por la cual la mano se introduce cerrada y se retira abierta, indicando que el Saco no es la fuente de ayuda para un Hermano en dificultades, quien en estos casos puede recurrir al Venerable Maestro, con la discreción que corresponde.

Para completar estas ideas agrego lo escrito por R.•.H.•. Pedro Vásquez de Velasco Elías: Durante la Ten.•. se recorren dos sacos. El Saco de Proposiciones y el Saco de Beneficencia, su recorrido es básicamente igual, pero existe una diferencia fundamental: en el Saco de Proposiciones la mano se introduce cerrada y se retira abierta, aquí se depositan solicitudes de ingreso, TTrab.•. para ser leídos, etc.; por lo tanto ningún documento que se ha depositado deberá ser retirado por ningún HH.•., razón de la mano abierta al retirarla del saco, a diferencia del Saco de Beneficencia los HH.•. introducirán la mano cerrada y la retiran cerrada ya que el H.•. puede dejar su contribución o sacar si lo necesita.
El Segundo Experto hará circular, tanto el “Tronco de la Viuda como la “Bolsa de Proposiciones e Informaciones”, comenzando por el Venerable Maestro Pasado (sentado a la izquierda del Venerable Maestro) y finalizando por el Venerable Maestro.
El Diccionario simbólico de la masonería, nos da más luz sobre el significado del tronco de la viuda:
Los Masones acostumbran, al final de todas sus reuniones o tenidas, circular ritualmente, junto con el llamado Saco de Proposiciones, otro saco que lleva el Hermano Hospitalario (en nuestra logia el Segundo Experto) en el que depositan óbolos, de acuerdo a sus posibilidades materiales.
Este saco es llamado Tronco de la Viuda, de beneficencia, o de solidaridad. El dinero recogido de esta manera, al que se llama "unidades de medallas profanas" ha de ser utilizado para socorrer a un hermano que se encuentre en necesidad, o a su viuda y familia en caso de que éste haya pasado al Oriente Eterno, o, en general, para otras obras de beneficencia que el Taller considere conveniente realizar. Esta es una antigua costumbre masónica.
Sin embargo, es importante recordar que la Masonería no es una institución de beneficencia. Que es una Orden que busca la Verdad, una Escuela de Iniciación en los Misterios. Si hace además en determinados casos obras de caridad, esto es por añadidura; y si se circula este saco o tronco es porque, al igual que todos y cada uno de los objetos que se utilizan y que decoran la Logia, tiene un triple significado: uno práctico, uno psicológico y otro interno o espiritual.
El sentido práctico del Tronco es que con su auxilio material se solventa una necesidad: que cuando un Masón está en dificultades, puede contar con los hermanos que le tienden la mano.

Su efecto psicológico, que inculca la caridad, la solidaridad y la fraternidad entre los miembros del taller que concientemente realizan estos ritos; y que enseña a no ostentar, pues el óbolo se da de manera espontánea y secretamente, de modo "que no sepa la mano izquierda lo que hace la mano
derecha".

Y su significado espiritual consiste en enseñar el desapego de los bienes materiales; que muestra cómo compartir, no sólo las monedas, sino, sobre todo, las experiencias espirituales y los conocimientos que con ausencia de egoísmo se transmiten los Masones los unos a los otros, procurando, en la medida de lo posible irradiarlos hacia la humanidad. Y a compartir un elevado Ideal, que es el que mueve a construir el templo de la armonía universal, con el Amor que nace entre aquéllos que saben que todos, en esencia, son uno.
Mis humildes conclusiones que si bien el diezmo y el saco de beneficencia tienen cierta relación, son formas de caridad , el diezmo en la tradición judía y en hebreo denominado Maaser, tiene sus reglas bíblicas y religiosas muy marcadas, mientras que nuestro saco o tronco es mas cercano al concepto de caridad y en hebreo Tsedará.
Volviendo a lo escrito anteriormente, de los ocho niveles de caridad, con respecto a el Tronco de la Viuda lo colocaría en el segundo grado, antepenúltimo en importancia, en el cual el que da como el que recibe no conoce la identidad del otro.
A su vez se cumplen varias de las reglas básicas de la caridad, como dar con semblante alegre y feliz, tratando al necesitado sin menospreciarlo, ni burlándose, etc.
Además lo que damos no es para ser alabados, sino por el contrario ocultándolo al máximo posible, haciéndolo porque así lo sentimos y para ayudar al pobre, hacerlo de buen corazón y con las mejores intenciones.