martes, 25 de junio de 2013


NACIMIENTO DE LA MASONERÍA ESPECULATIVA:

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“En el día de San Juan Bautista, en el 3er año del rey Jorge I, AD 1717”…
Gentileza de LOG DE MAS

En esta guisa religioso-monárquica da comienzo la narración de lo sucedido aquel día en fecha del Calendario Juliano en “The Goose and Gridiron Ale-House”, una antigua pero reconstruida taberna londinense. El curioso nombre de la taberna (El Ganso y la Parrilla) correspondía, posiblemente, a una parodia montada sobre el de la sociedad musical “The Swan and Lyre” (El Cisne y la Lira) que había existido en el viejo edificio anterior al gran incendio de Londres (1666), pero que una vez reconstruido sobre su solar; cisne y lira se habían transformado en ganso y parrilla según representaba el escudo puesto sobre el dintel de la puerta de entrada al establecimiento.

No sólo “The Goose and Gridiron” daba nombre a la taberna, también lo daba, desde 1714, a la hermandad que allí había instituido un grupo de miembros de la prestigiosa Royal Society para reunirse alejados del rigor científico y darse a placeres gastronómicos, a los de la bebida, a los del tabaco así como a los de una animada conversación en total libertad, tratando temas mundanos, religiosos, políticos o filosóficos en debate amistoso. Para ello era reservada periódicamente la “gran sala” del edificio, una habitación de aproximadamente 27 m 2 en la primera planta; donde, aquellos hombres, arropados en su compromiso de hermanamiento y protegidos a puerta cerrada, se sentían “a cubierto”; fuera imperaba la turbulencia religiosa y la inestabilidad política, las denuncias, la delincuencia y una legalidad férrea.

Fue en aquel día, y Londres el lugar, cuando y donde podría decirse que la Masonería operativa y la puramente especulativa se encontraban tan próximas en el tiempo que se relevaron, pasándose sin ruptura, el testigo del progreso. Este planteamiento tiene su motivo en las consecuencias del gran incendio de Londres (1666) que representó una de las mayores calamidades sufridas por la ciudad, urbanizada por viejas edificaciones en madera y superpoblada dentro de un denso entramado de callejones. El fuego se inició en las primeras horas de la madrugada del domingo 2 de septiembre en una panadería, sita en la calle Pudding Lane, que abastecía a la Real Casa de Carlos II. El incendio se propagó rápidamente y con tal virulencia que durante sus tres días de duración descontroló y aterrorizó a la población. La causa, un horno mal apagado; la consecuencia, varios centenares de muertos y desaparecidos y la reducción a cenizas del 80% de la ciudad amurallada con la pérdida de más de 13.000 viviendas dejando a cerca de 100.000 londinenses sin hogar; la destrucción de 44 salones de la Livery Company que auspiciaban otros tantos gremios, innumerables comercios de abastecimiento primario arrasados así como dos hospitales, siete escuelas, la Royal London Exchange, la Bolsa, la Aduana, el Ayuntamiento, varias prisiones, cuatro puentes, 87 iglesias parroquiales y la Catedral de St. Paul.
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CHRISTOPHER WREN
La Londres destruida precisaba ser reconstruida y así se hizo; la figura más destacada en esta labor fue la del astrónomo, matemático y geómetra Sir Christopher Wren (1632 – 1723) quien además fuera miembro fundador de la Royal Society y al que Carlos II le encargó la planificación y reconstrucción de la ciudad en su distribución original pero con el uso de piedra y ladrillo como materiales básicos. La reconstrucción concluyó en 1710 con la entrega al rey y al clero de la nueva Catedral de St. Paul. El arquitecto fue agasajado y con el tiempo, reconocido por los Libres y Aceptados Masones como “El Último Gran Maestro Masón Operativo”.

Tras la muerte de Christopher Wren, a pesar de los esfuerzos realizados para encontrar su vínculo fehaciente a aquella nueva Masonería que se reunía en tabernas y que posteriormente fue llamada especulativa, no se hallaron pruebas documentales de ello, solo testimonios orales de su presencia en ciertas reuniones. Sea como fuere, Christopher Wren fue el último Gran Maestro del viejo Gremio y, podría decirse que de él, simbólicamente, sus compañeros de la Royal Society, reunidos en aquellas tabernas, recibieron el testigo de la esencia constructora.

Regresemos al principio, a aquel “día de San Juan Bautista, en el 3er año del rey Jorge I, AD 1717” que, laicamente y sin reverencia, traducimos en 24 de junio de 1717; aunque para ello debemos remontarnos a unos meses atrás dado que esta fecha estaba ya concertada, posiblemente desde finales de 1716 cuando en otra taberna londinense, The Apple-Tree (El Manzano) se reunieron los representantes de cuatro Logias de “Libres y Aceptados Masones”. El documento más antiguo que alude a esta reunión previa, dice:
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“… los más viejos Hermanos se reunieron en la mencionada taberna El Manzano, y tras haber dispuesto la silla presidencial para el Maestro Masón más antiguo, se constituyeron en Gran Logia Pro Tempore y en debida forma; inmediatamente se estableció una fórmula de comunicación trimestral entre los oficiales de las Logias y se acordó celebrar una primera Asamblea y Banquete Anual donde elegir un Gran Maestro de entre ellos, hasta que tuvieran el honor de poder elegir a un Hermano perteneciente a la Nobleza".

Así las cosas, avancemos de nuevo unos meses hasta junio en su día 24 al finalizar la tarde. Existe de lo acontecido en la célebre taberna una narración escrita, puede que Acta, de lo allí acordado. Dice así:
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“En el día de San Juan Bautista, en el 3er año del rey Jorge I, AD 1717. Conforme a lo acordado, se celebró la Asamblea y Banquete de los Libres y Aceptados Masones en El Ganso y la Parrilla (Ale House) … el Acto fue presidido por el Maestro Mason más antiguo que propuso una lista de candidatos adecuados; los miembros de la Hermandad, por mayoría de manos en alto, eligieron al Señor (Gentleman) Anthony Sayer como Gran Maestro de los Masones y fue inmediatamente investido con los Distintivos del Oficio e Instalado con el Poder de Gran Maestro. También fueron elegidos el Señor Jacob Lamball, Carpintero y el Capitán Joseph Elliot como Grandes Vigilantes”.

Con ello quedó creada la primera Confederación de Logias, la primera Gran Logia, la de Londres y de Westminster de la cual la Masonería actual en sus diferentes vertientes procede ya sea en línea más o menos recta o con curvas y quiebros, ya sea encerrada en la tradición o en forma adaptada al progreso de las ideas; sea como sea, la fecha del Acto referido es la consensuada como límite entre el antes y el después de la Masonería Especulativa; aunque nuestra Masonería de hoy no nace en él, es anterior a él pero muy escasamente documentada en esa etapa; por ello el 24 de junio de 1717 es donde se establece el límite entre nuestra prehistoria e historia aunque ha existido y existe gran elucubración sobre la primera … pero ello, es para tratar en otra ocasión.

Antes de finalizar queremos dejar a nuestros lectores tres datos curiosos:

(1) Entre las diferentes logias de la ciudad (Londres) se conoció, durante varias décadas, a la taberna El Ganso y la Parrilla como “Centro de Unión y Armonía”. En tiempos de la Reina Victoria, el edificio fue puesto en venta; corría el año 1893, siendo Gran Maestre de la Gran Logia Unida de Inglaterra el príncipe Eduardo (futuro Eduardo VII). A nadie interesó conservar el inmueble y fue derribado. La Masonería ni tan solo pretendió comprar el escudo que adornaba el dintel de la puerta de entrada y éste pasó a manos de un particular, no masón, que lo colgó en su invernadero como decoración. Años más tarde, el escudo, fue recuperado y hoy puede contemplarse en lugar destacado del Museo Guildhall en Londres.

(2) Mientras se vivía el 24 de junio de 1717 en Inglaterra, en los países y colonias bajo influencia católica transcurría el 5 de julio del mismo año, por diferencia entre el calendario Juliano y el Gregoriano.

(3) Lamentablemente en los documentos conservados del Acto Fundacional de la Gran Logia de Londres y de Westminster aparecen muy pocos nombres de los Hermanos fundadores; no obstante si aparece el nombre de una mujer, Hannah la doncella (sirvienta) que se encargó, durante los actos, de que a ningún asistente le faltara espumante cerveza en su jarra y de servir la cena.