sábado, 20 de septiembre de 2014

LOS ALTOS GRADOS ESCOCESES. LA EXPERIENCIA DE FASCREAA

Palabras leídas en la Conferencia sobre “El REAA - Perspectiva Humanista de
Acción Transformadora”, celebrada el 6 de abril de 2014 (E:.V:.), en la
“República de Parva Domus”, en el C:. de Montevideo, Uruguay, organizada por el Supremo Consejo del Grado 33 del REAA para la República Oriental del Uruguay.

Por Iván Herrera Michel

(Saludos protocolarios y fraternales)


Tengo varios motivos para sentirme muy contento de estar hoy en el Cenit de Montevideo, entre mis Queridos Hermanos y Hermanas de vuestro Supremo Consejo y vuestro Gran Oriente.

El primero es la excesiva fraternidad con que siempre me han honrado mis QQ:. HH:. uruguayos, desde hace 10 años, cuando en el mes de abril del año 2004 por primera vez visitaba el GOFMU y sellaba con mi Q:. H:. Elbio un pacto por la unión de la Masonería liberal americana que aún se encuentra vigente y con tareas pendientes.

En esos días Elbio partía hacia Sao Paulo, en Brasil, para fortalecer la recién creada “Confederación Interamericana de Masonería Simbólica” (CIMAS) y yo viajaba a Santiago de Chile en donde habría de resultar elegido como el primer Secretario General de la “Conferencia Masónica Americana” (COMAM). En lo sucesivo, ambos trabajamos con mucha generosidad, grandeza, desprendimiento y altitud de miras por la unión de CIMAS y COMAM, que es una necesidad que aún posee plena vigencia, y que más temprano que tarde veremos porque la semilla está sembrada en el terreno siempre fértil del corazón de la mayoría de sus miembros.

Otro motivo especial para regocijarme por mi visita a estas tierras lo constituye el reconocimiento que tengo que hacer del Cenit de Montevideo, como el de la cuna de la Federación Americana de Supremos Consejos del REAA (FASCREAA), en el conocimiento de que este punto de encuentro Masónico adogmático de Jurisdicciones escocistas de América germinó a partir de la convocatoria que hiciera el Supremo Consejo del Grado 33° del Rito Escoces Antiguo y Aceptado para la República Oriental del Uruguay, al 1° Encuentro de Altos Grados en el mes de septiembre del año 2005.

También, he estado recordando en estos días cuando asistí como conferencista invitado, en

Elbio Laxalte, SGC del SC del Gr 33
del REAA para laRep. Orient. del Uruguay
Montevideo, al 3° Encuentro de Altos Grados, en el año 2008, en el marco de los actos conmemorativas del décimo aniversario del GOFMU, en el que se acordó, siendo testigo de excepción el IPH:. Alain de Keghel, institucionalizar estas citas en la próxima reunión, que para mayor suerte mía, se llevó a cabo en el año 2009, en el Cenit de Barranquilla, Colombia, que es mi ciudad, y se me eligió como Presidente de FASCREAA. En esa oportunidad ofició como anfitrión el Supremo Consejo OMEGA del REAA para la República de Colombia.

Por todo lo anterior, y como Presidente de FASCREAA rindo tributo de admiración y agradecimiento histórico al puñado de Masones y Masonas uruguayos que hace nueve años concibieron y crearon en el Cenit de Montevideo el primer y único espacio que ha existido en el hemisferio occidental para que se reúnan en plena libertad de conciencia los Supremos Consejos del REAA que conciben la tradición Masónica desde una óptica liberal, laica y adogmática.

Desde entonces mucha agua ha corrido bajo los puentes de la Masonería, y a FASCREAA hay que reconocerla a partir de las Grandes Constituciones de 1762 y 1786 (E:. V:.), desde sus reformas de Lausana de 1875 (E:. V:.), desde la “Declaración de Ginebra” promulgada en el XVIII “Encuentro Internacional de Altos Grados Escoceses”, del 5 al 8 de mayo del año 2005, y naturalmente, desde su propia Declaración de Principios aprobada en el mes de septiembre del año 2013 en el Cenit de Mendoza, Argentina.

Pero no solo desde sus grandes documentos referenciales se reconoce a FASCREAA, sino además, y esto es lo más importante, desde el propósito tradicional de un proyecto Iniciático sucesivo relacionado necesariamente con la laicidad como espacio común en el que puede y debe desarrollarse en plena libertad la pluralidad de concepciones filosóficas, racionales y metafísicas que han acompañado a la humanidad desde siempre. Y de igual manera, a amplios sectores de la Masonería.


En este sentido, cuando las jurisdicciones de Altos Grados, reunidas en el Cenit de Ginebra, en Suiza, por decimoctava ocasión, acordaron su “Declaración” del año 2005, dejaron bien claro que había “llegado el momento de marcar una nueva etapa tras la Declaración hecha en Lausana hacía ya 130 años en un contexto Masónico internacional diferente”.

No de un modo diferente al laicismo, se puede entender cómo, Grado a Grado, contenido tras contenido, doctrinas tras leyendas, alegorías tras religiosidades, metáforas tras símiles, racionalidades tras espiritualidades, siervos tras ciudadanos, Maestres tras Reyes, podemos ocuparnos en cada ocasión de un rol distinto.

Lo iniciático del REAA nos obliga a ubicarnos en una perspectiva desde la que podamos observar el conjunto sin implicarnos personalmente con una de las partes, pero, eso sí, al mismo tiempo consustanciándonos con el conjunto de una manera progresista, y sin presumir de nuestras opiniones. Es decir, siendo adogmáticos.

FASCREAA funciona a partir de un grupo de Supremos Consejos inmersos en circuitos conceptuales que, moviéndose entre el mito legendario y el entorno histórico, no son ajenos a la realidad que vivimos. Y por lo tanto, no conciben el REAA como una burbuja separada de ella.

De todos estos textos, yo suelo recomendar a mis QQ:. HH:. una reflexión muy detenida sobre el numeral primero de la Declaración de Principios de FASCREAA, porque me parece que además de ser su contenido un componente medular de nuestra tradición Masónica, es un mecanismo transversal imprescindible al momento de abocar la puesta en escena de los Grados escocistas.

En efecto, en el Cenit de Mendoza, FASCREAA declaró como uno de sus Principios el de “Reafirmar con visión contemporánea el carácter iniciático, tradicional y progresivo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y la fidelidad a los antiguos usos y costumbres de la Masonería”

Como vemos, en este párrafo expositivo, las dos oraciones que contiene, expresan como idea cardinal la de la “visión contemporánea” en armonía con la “fidelidad a los antiguos usos y costumbres”.


Miryan Tardugno, Lugarteniente Gran
Comendadora del SC del Gr 33 del REAA para la
Rep. Orient. del Uruguay
Para quienes pertenecemos y tenemos en alta estima una institución que se basa en la tradición, y al mismo tiempo tenemos la necesidad de preguntarnos por lo trascendental del momento en que vivimos, y tratamos de entender nuestras dificultades actuales, este inicio del siglo XXI nos estimula a considerar que la historia de la humanidad se adentra en una nueva etapa de grandes cambios, con la seguridad de que cualquiera que sea su particularidad, de todos modos ellos competerán al hombre y a sus formas asociativas.

Los siglos XVIII, XIX y XX, que son en los que ha existido la Masonería, han encarnado una época decididamente más llena de transformaciones que cualquiera otra de la historia de la humanidad.

Pareciera, por el conjunto de convulsiones, revoluciones y guerras que hemos vivido en estos últimos tres siglos, que una parte de la humanidad era consciente de las evoluciones que estaba sufriendo el mundo.

De la misma manera, para los Masones del siglo XXI no es una opción constructiva el mirar ese mundo con la visión de la edad media o del renacimiento, por ejemplo, apartándose de la visión contemporánea.

De ahí, que haya que entender a la Masonería, y, dentro de ella al REAA, con un discurso que consulte la naturaleza real de los cambios, así como sus motivaciones, más allá de sus características temporales, con un enfoque laico que admita que estamos en medio de procesos que están entramando un nuevo estado de cosas que, sin desprenderse en lo fundamental de las anteriores, debemos asumir sin dogmatizar nuestras convicciones.

Esta postura requiere repensar permanentemente entre la incertidumbre y el laberinto los problemas del presente, enfrentando niveles complejos de ambigüedad, pero en permanente diálogo con nuestros usos y costumbres. Y sin decepcionar a nuestros QQ:. HH:., que han nacido o han crecido en la era digital, con todo lo que esa circunstancia civilizacional contribuye a la reformulación de las conductas y de los comportamientos sociales de los actuales y futuros Masones.

Por suerte, la especificidad propia de la concepción liberal y adogmática del REAA, permite ir orquestando con relativa facilidad las cuestiones emergentes de una manera integradora y arraigada en el pasado, a partir de los debates que se presentan en las Tenidas rituales y de Masticación sobre el contenido y los alcances de cada Grado.


Logo de la Republica del Parva Domus
Frente a esta manera filosófica y personal de idear un mundo, en lo social y político los totalitarismos y los despotismos, se presentan como frenos al fluir espontáneo de la voluntad soberana de un pueblo que desea gobernarse por valores y principios que giren en torno a las libertades individuales y los derechos de los colectivos. De allí, que acompañando a la laicidad, el modelo republicano y la democracia liberal como forma de gobierno nos sean tan caros.

Los Masones, y en especial la formación iniciática que brinda el REAA, en su versión liberal y adogmática, son incompatibles con la pereza mental, y requieren esfuerzos que simplemente hay que hacerlos.

El REAA forma hombres y mujeres comprometidos con la felicidad humana desde el reconocimiento de sus derechos y libertades, desde su irrenunciable igualdad social y en plena solidaridad.

Los escocistas son hijos del espíritu de los tiempos. Con sus luces y con sus sombras. Nuestra Iniciación tradicional sucesiva nos ofrece el bouquet de la historia. El REAA contiene lo intangible de nuestras sociedades. Lo impalpable de nuestra alma colectiva. Y una oportunidad para todos.

Muchas gracias a todos.


IHM.
C:. de Montevideo, Uruguay