martes, 18 de noviembre de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA REGULARIDAD
José Ramón González Ch.

Concuerdo con los Hermanos que ya han expresado que la regularidad es única y solo puede darla, fundamentalmente:

El Trabajo en Logia, realizado en union solidaria y fraternal
La Constancia
La practica del simbolismo masónico universal
Una buena administración interna del taller
La Perseverancia en la lucha por transformar positivamente las condiciones individuales, como requisito indispensable a fin de mejorar las de nuestro entorno social en sus distintas escalas.

En el terreno administrativo, de igual forma que para ser considerado masón "regular" es necesario ser miembro activo de una Logia, igualmente para una Logia es requisito estar federado a alguna Obediencia.

Por su parte, trasponiendo los principios fundamentales de la Teoría del Derecho y el Estado, adoptados y adaptados a los usos y costumbres masónicos, una Logia como entidad, tiene una doble naturaleza:

1.- Es Soberana al interior, en su vida interna, y

2.- Es Igual en su vida exterior, frente a las demás Logias, requisito SINE QUA NON para que puedan trabajar en asamblea y darse acuerdos en lo fundamental y por efecto normas y acciones que convengan a todas.

El problema es que en el caso de las "Obediencias", aun no se ha superado la mentalidad radicalista del siglo XVIII en cuanto a la necedad absurda (cuál no lo es?) de autoproclamarse -según cada una- titular de la "regularidad original", como si la regularidad se tratase de algo que pudiera ser propiedad de una sola persona, física o moral y no -como lo es- un conjunto de atributos a cuyo cumplimiento debe dedicarse todo Masón, Logia o Potencia que tenga la intención de calificarse con tal carácter.

El CLIPSAS y el SIMPA son buenos ejemplos del camino a seguir en cuanto al reconocimiento general por una parte, de esa soberanía al interior, de la que debe gozar toda potencia masónica que trabaje, sea constante, practicante del simbolismo masónico universal, sana en su administración y perseverante del humanismo, la tolerancia, la fraternidad, etc.; y por otra, de esa igualdad al exterior que deben procurarse entre sí todas las potencias masónicas, a efecto de sumar esfuerzos y conformar una sola entidad, para lograr de tal manera un efecto externo mucho mas contundente y efectivo.

Es a esa Regularidad a la que debiéramos avocarnos los que creemos que la Masonería no sólo tiene camino hacia atrás que revisar y del cual vanagloriarse, sino también un largo trecho hacia delante, que tiene que construirse y andarse, a efecto de hacer que avance la Orden y el Genero Humano.