miércoles, 7 de enero de 2015

EL SOLSTICIO DE INVIERNO Y LA MASONERÍA

En Astronomía Solsticio es cualquiera de los dos puntos de la eclíptica en los que el sol está en el punto más alejado del ecuador celeste. Para el hemisferio norte, el solsticio en el sur del ecuador celeste, llamado solsticio de invierno, tiene lugar el 21 de diciembre. Para los habitantes del hemisferio sur la situación se invierte, el solsticio de invierno lo celebran el 21 de junio. El termino solsticio significa Sol inmóvil, en esos momentos el Sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer inmóvil en un lugar al norte o al sur del ecuador celeste.

Históricamente, en la antigua Roma ya se celebraban las Saturnalias entre el 17 y el 23 de diciembre. Los romanos asociaban a Saturno con el dios griego Cronos, gobernador del universo durante la edad de oro. En el reinado de Diomiciano las saturnalias tomaron una enorme importancia. Tenían lugar en el periodo más oscuro del año, es decir el 21 de diciembre, y a la luz de las antorchas se celebraban estas fiestas que empezaban con un sacrificio en el Templo de Saturno en honor a este dios, y seguían con un banquete abierto a todo el mundo donde se celebraban juegos de azar e intercambio de regalos. Durante las saturnalias los esclavos disfrutaban de gran libertad y eran liberados de sus obligaciones. Sus amos que esos días no contaban con servidumbre se reunían con sus amigos para comer y charlar.

Cuando el cristianismo tomó fuerza en el Imperio romano, los paganos fueron obligados a cambiar las saturnalias por la festividad de la Navidad, de ello aún se conserva la tradición de la fiesta, los sorteos, los regalos, el colorido, las cenas de amigos y familiares, etc.

Pero para nosotros como masones además de estas connotaciones astronómicas e históricas el Solsticio nos lleva más lejos. Las dos puertas zodiacales son respectivamente la entrada y la salida de la caverna cósmica. Según las antiguas tradiciones designan la puerta de los hombres y la puerta de los dioses y se deben corresponder con los dos solsticios. La primera corresponde al solsticio de verano y la segunda al solsticio de invierno. Para ello debemos dividir el ciclo anual en dos mitades, una ascendente y otra descendente. la primera es el curso del sol hacia el norte que va del solsticio de invierno hacia el de verano, la segunda es el curso del sol hacia el sur, que va del solsticio de verano al de invierno.

Este fenómeno eterno se manifiesta en la Logia. Dicho de otra manera el cosmos se refleja en el templo y éste en el iniciado masón. La logia es el lugar donde cielo y tierra, dios y el hombre se encuentran. Este espacio sagrado se convierte en el lugar de meditación alejado del mundo profano tanto en el espacio como en el tiempo.

La logia simboliza el orden y los elementos que conforman el cosmos. El misterio que revelan debe realizarse en el interior del iniciado. Para ello el rito que es el símbolo en movimiento tiene como fin el participar al iniciado en el misterio de la creación, conservación y destrucción de este cosmos para llegar a comprender las leyes que rigen la existencia y a él mismo. De esta manera el masón transciende y consigue llegar al centro del misterio cuya revelación se celebra en lo mas profundo de su ser, allí donde se encuentra la puerta que comunica con el autentico ser primordial.

El dios juno de los romanos patrón de los constructores y dueño de las llaves que abren las puertas de la iniciación se desdobla en los dos San Juan. El Bautista, el que mengua, preside le solsticio de verano y la puerta de los hombres, o sea el acceso a la iniciación. El Evangelista, que es el receptor de la enseñanza esotérica del Cristo, el que crece, preside la puerta de los dioses y representa la salida por la vertical de la cueva iniciatica.

El solsticio de invierno marca el momento en el que el tiempo se detiene y el presente se manifiesta en un momento de eternidad. El pasado y el futuro no existen. Es un tiempo de silencio, interiorización y meditación como la semilla que se pudre en el interior de la tierra esperando el momento de germinar y manifestarse.

También el masón debe comprender que el templo construido a lo largo de un ciclo sea destruido al final del mismo. Pero no olvidemos que como constructores debemos continuar construyendo templos, hasta que algún día crucemos la puerta del solsticio. Ese día nuestra voluntad habrá ascendido a través del laberinto de nuestra piedra y se nos abrirá uno de los sellos del libro cerrado mencionado en la Biblia. Entonces el entendimiento alcanzará a comprender el porqué de nuestro peregrinar por la tierra y nuestra razón de ser.

Hoy hemos recogido la antorcha de nuestros antepasados para recordar un hecho cósmico que se repite desde el principio de los tiempos y que actúa de engranaje con la realidad intemporal. La masonería como orden iniciatica, única y autentica transmisora de la sabiduría universal, una vez más recuerda aquello que transciende a la simple existencia mortal.

Aprovechemos el ciclo ascendente que hoy se inicia para desearnos paz y prosperidad. Y sobre todo para que cada ser humano alcance aquello que anhela desde lo más noble de su corazón.

Fuente:http://lalogiamasonicadelleida.blogspot.com.es/2013/12/el-solsticio-de-invierno.htm